10 anfitriones de cenas históricas del infierno

Existen varios géneros de anfitriones de cenas horripilantes: los borrachos y dominantes, los alterados y molestos y, naturalmente, los viejos y fáciles chefs horribles, por denominar solo ciertos. Pero la mayor parte de los convidados no se preocupan por sus vidas.

La historia, por otra parte, está llena de ejemplos de un tipo mucho más deliberadamente sádico: mandatarios o conjuntos poderosos que abusan de sus convidados con un abandono horrorosamente autoindulgente. Anfitriones como …

10. Domiciano

En el año 90 d.C., el emperador de roma Domiciano invitó a un sinnúmero de aristócratas a su palacio para un banquete que jamás olvidarían. Llegaron, durante la noche, para localizar el comedor adornado de piso a techo con superficies de mármol negro-negro, pintura negra, cortinas de terciopelo negro, etcétera., y también iluminado solo por parpadeantes lámparas funerarias. Aún mucho más desconcertante, no se les dejó traer a sus ayudantes y fueron conducidos solos a sitios marcados con lápidas adaptadas. Los asientos eran bancos duros como una roca y la comida en sí (llevada a cabo de cosas generalmente brindadas como sacrificios a los fallecidos) se tiñó de negro y se sirvió en platos de ónix negro por pequeños jóvenes desnudos pintados de negro que entraron. “Como espectros … rodeando a los convidados en un baile pasmante”.

La charla de la cena (o charla, según resultó, solo de Domiciano) se centró en la inevitabilidad de la desaparición y la caída. Solo el emperador charló; sus convidados continuaron en silencio, quizás confusos por el temor, tal y como si ahora estuviesen fallecidos.

Dado Domiciano reputación de realizar miembros del senado, sus convidados aceptaron razonablemente que habían sido citados por el emperador a su perdición. Aun en el final de la noche, en el momento en que fueron trasladados de regreso a sus hogares en silencio, prosiguieron temiendo por sus vidas. Por consiguiente, probablemente se horrorizaron después en el momento en que llamaron a la puerta, y quizás unicamente se sintieron levemente aliviados en el momento en que resultaron ser los esclavos pintados de negro de antes, llevando regalos: los platos de ónix negro y las lápidas de la cena. partido, y sus cuerpos fatales como nuevos sirvientes familiares.

Los historiadores piensan que el acontecimiento se encontraba designado a honrar a los soldados que fallecieron en la Guerra de Dacia, pero Domiciano debe existir sido siendo consciente de la vibra.

9. Elagabalus

El emperador de roma Elagabalus (o Heliogabalus) ascendió al trono en el momento en que era un joven y rigió a lo largo de solo 4 años antes de ser ejecutado y lanzado al Tíber. En el final resultó que, pese a ser una parte del curso, el derecho, el hedonismo y la crueldad estaban mal vistos en un gobernante tan poderoso.

Bastante de “Anécdotas repulsivas” que cubren su historia tienen la posibilidad de ser falsos, pero todos están en concordancia en una cosa: Heliogábalo era un déspota incompetente que procuraba bienestares.

Era popular por sus banquetes peculiares y sus peines espectacularmente experimentales de aves vivas, cerebros de flamencos, cabezas de papagayos y barbas de salmonete, por ejemplo entrometidas exquisiteces. Pero sus convidados, cuya asistencia era obligatoria, de forma frecuente pasaban apetito. En verdad, Elagabalus los trató un tanto como muñecos en una celebración de té de fantasía, sirviéndoles réplicas de cera o de barro de lo que fuera que comía. Y esto no fue para achicar costes; él solo los deseaba “atormentados por el apetito”. En todo caso, asimismo era popular por ser útil comidas cortadas con gemas (guisantes con piezas de oro, lentejas con ónix, frijoles con ámbar y arroz con perlas, etcétera.), quizás con la promesa de que todos se rompiesen los dientes, da igual. el valor. Otra broma fue sentar a los convidados en almohadas inflables, en vez de sus cojines rellenos de piel o plumas, y lograr que los esclavos dejaran salir el aire gradualmente mientras que cenaban. Después, en el momento en que todos se desmayaron borrachos, diríase que soltó leones, leopardos y osos para asustarlos y sacarlos de su estupor, ahora ocasiones aun hasta la desaparición.

Elagabalus es mucho más popular, no obstante, por en teoría asfixiar a sus convidados a la cena bajo una masa de pétalos de rosa, violetas y otras flores lanzadas por medio de un techo reversible. Este hecho fue representado en la pintura de 1888. Las rosas de Heliogábalo y, si bien improbable, resalta su decadente sadismo.

8. Los vikingos

Las fiestas vikingas de forma frecuente duraban días, en ocasiones implicaba sacrificios humanos, y siempre y en todo momento fueron alimentados por el alcohol. Pero los vikingos aún hallaron tiempo para hacer inconvenientes en Inglaterra. En el siglo X, solo Wessex (un reino del sur que englobaba lo que en este momento es Glastonbury, Stonehenge y Bristol) continuó invicto por los daneses. Y el rey Æthelred se encontraba al filo de su talento. Pese a firmar pactos de límites y tratados de paz, e inclusive abonar a los vikingos (según lo acordado), el rey prosiguió teniendo inconvenientes con los invasores. Y en el momento en que al final recibió una observación de amenazas a su vida, ordenó a todos y cada uno de los daneses de su reino acorralado y ejecutado, acabando en el Matanza del día de San Brice.

Pero solo empeoró el inconveniente, alienando a sus pocos socios daneses y también invitando a la venganza del rey danés, Sweyn Forkbeard, quien se encontraba en especial indignado por el homicidio de su hermana con su marido y su hijo. Las incursiones siguieron quizás con mayor ferocidad y en 1011 d.C. los vikingos sitió la localidad de Canterbury. Quemando una gran parte de ella, incluyendo la conocida catedral, han tomado como rehén al arzobispo Alphege (Ælfheah). No obstante, demandaron un salve tan prominente que el arzobispo se negó a que absolutamente nadie lo pagara. Sabía que empobrecería a su pueblo. Entonces, no estoy convencido de que llevar a cabo con el clérigo, los vikingos sencillamente arrastraron a Alphege con ellos, a sus navíos, a asambleas políticas y, lo que es mucho más mortal, a una celebración. Para entonces, los vikingos supuestamente se habían fatigado de la piedad del arzobispo y, tras embriagarse de la forma frecuente, arrojó al hombre con huesos de buey y cuernos de su comida, dejándolo cerca de la desaparición. Al final, uno le clavó un hacha en la cabeza y terminó con el beato.

Lo que el arzobispo quizás no se percató es que la publicación de huesos era una suerte de pasatiempo posprandial para los norteños. En el siglo XIV Saga Bárðar Snæfellsáss, Los vikingos prosiguen una abundante comida en una gruta llena de monstruos con un animado juego de hnútukast. Esto implicó publicar gigantes huesos entre sí con bastante fuerza para ocasionar lesiones graves, de forma frecuente probablemente fatales. Un hombre tenía su ojo noqueado y dejado colgando contra su cara, por servirnos de un ejemplo, al paso que en otra saga un hombre es verdaderamente ejecutado.

7. Lucrezia Borgia

La hija ilícita del Papa Alejandro VI, Lucrezia fue un integrante clave de la despiadadamente influyente Casa de Borgia. Entre otras muchas cosas, los Borgia eran populares por sus cenas y asambleas claramente poco cristianas, entre aquéllas que resaltaban los viles “Banquete de castañas” una orgía que duró toda la noche donde las rameras se desvistieron y se arrastraron a 4 patas, recogiendo castañas como cerdos mientras que el Papa y sus hijos miraban.

Nuestra Lucrezia de forma frecuente hacía el papel de anfitriona en semejantes temas, y siempre y en todo momento se mostraba amable exteriormente, saludando a todos sus convidados con una sonrisa. Pero asimismo se estima que se puso un anillo con un frasco de veneno oculto dentro suyo, algo que ha podido haber utilizado para matar a los contrincantes de su familia o quizás a alguien que no le gustaba bastante. El veneno (cantarella: cantaridina de escarabajos ampolla o arsénico mezclado con supones de cerdo) fue solo uno de sus métodos. En privado, asimismo diríase que tiene apuñalado o garroteado los que se habían audaz a cruzarla.

Los hechos reales de la vida de Lucrezia Borgia son turbios, pero se estima que fue leal a su padre. Ciertos la piensan un peón en los juegos de poder de los Borgia (masculinos), pero visto que de forma frecuente era dejado a cargo en sepa de su padre recomienda que ella se encontraba implicada en todo. En verdad, su primer marido, Giovanni Sforza la acusó de incesto con el papa.

6. Sun Hao

Sun Hao, el último de los emperadores de Wu (entre los tres viejos estados chinos), rigió entre el 264 y el 280 d.C. como “el tirano número uno de esa era”. Con frecuencia se encontraba borracho y, como varios bebedores implacables, le agradaba que el resto asimismo se emborracharan con él.

En un banquete, se enojó tanto con uno de sus consejeros imperiales por fingir estar borracho en el momento en que no lo se encontraba, que lo logró decapitar instantaneamente. Entonces ordenó a sus guardas que lanzasen la cabeza de un hombre a otro, cada uno de ellos tomando un mordisco hasta el momento en que la carne se despojó del cráneo.

La cena con Sun Hao fue generalmente un tema tenso. En verdad, la insistencia de Sun Hao en el olvido mutuo en el momento en que tenía que ver con tomar con otros probablemente tuvo mucho más que ver con su paranoia que con cualquier deseo de juerga. Sus banquetes fueron esmeradamente vistos por un equipo de imperiales. “Rectores” – espías, fundamentalmente – que examinó a sus convidados por “traición”. Y de forma frecuente todo cuanto se precisaba era una observación desobediente o un comentario perdido a fin de que tuviesen su ojos arrancados o la cara despegada como castigo.

5. Genghis Khan

En el momento en que era niño, Genghis Khan (o Temüjin Borjigin como se le conocía) mató a su hermano por comerse un pescado solo sin comunicar. Supuestamente, creyó que era imprudente sostener viva a un individuo tan egoísta en su ahora depauperada familia. Pero este fue solo uno de los múltiples capítulos relacionados con la comida que se aproximan.

A lo largo de su asedio de la ciudad más importante de Jin, Zhongdu (en la presente Beijing), por servirnos de un ejemplo, capturó a los ciudadanos dentro de la región en un intento por hacerlos sumisos de apetito. Pero ellos se transformó en canibalismo en su rincón, dejando montañas de huesos y grasa para los invasores.

Después, tras vencer a las fuerzas de Rus en la Guerra del río Kalka (1223) y admitir la rendición de los sobrevivientes, ordenó que el comandante Mstislav el Temerario y otros 2 príncipes de Rus fuesen tendidos bajo tablas, vivos, y por una celebración para ordenar en la parte de arriba. Así, los mongoles gozaron de un banquete de victoria mientras que sus contrincantes se asfixiaban de manera lenta bajo sus pies. El sultán de Persia de todos modos tuvo un destino afín a manos del Khan, tras estar enrollado en una alfombra con su familia y pisado hasta la desaparición por caballos.

4. Los escitas

Ciaxares, el tercer rey de Media (en el presente nordoeste de Van a ir), ascendió al trono en el momento en que su padre fue ejecutado al sitiar la localidad de Nínive, Mesopotamia. En el instante, procuró vengar a su padre y lanzó otro asedio a la localidad–Pero fue llamado poco después para proteger su reino contra los escitas.

Estos guerreros jinetes de las estepas semejan haber enfurecido a todos en su día y habían decidido resguardarse en Media, lo que para ellos significaba dominarlo a su gobierno. De todos modos, Cyaxares los aceptó bastante bien, aun confiándoles la educación de los jóvenes medianos (por servirnos de un ejemplo, en el idioma escita y sus excelentes capacidades de tiro con arco). Pero no duró.

Los escitas tenían una clase según Cyaxares en el sentido de que siempre y cuando saliesen a apresar traerían algo para la corte. Y en el momento en que en una aciaga ocasión no lo hicieron, el rey mediano se encontraba tan enfurecido que lanzó insultos por fuerza de ocupación. Los escitas estaban enfadados. Jamás aguantaron tal trato sin venganza, han tomado a entre los tipos medianos confiados a su precaución (en ocasiones diríase que era el hijo de Cyaxares), lo mataron y lo cortaron en trozos, entonces aderezaron la carne como lo harían con cualquier otra presa tomada. en la caza. Entonces se lo sirvieron al rey en entre los primeros “banquetes tyesteanos” de la historia.

En contestación, Cyaxares invitó a la mayor parte de los amos escitas a un banquete propio y, tras emborracharlos a todos, los asesinó brutalmente a todos.

3. Nitocris

Nitocris todavía es un gobernante viejo enigmático y probablemente aun mítico, popular solo mediante los cuentos de historiadores tradicionales. Pero, si vivió, se estima que rigió Egipto entre el desenlace del Reino Viejo y el comienzo del Primer Periodo Intermedio (cerca del 2200 a. C.). Según Herodoto, su marido Metesouphis (o Merenre) II fue salvajemente ejecutado por sus nobles poco tras subir al trono, lo que dejó a Nitocris para reinar solo como faraón. Pero como es natural se encontraba entristecida y resuelta a vengarse de los asesinos. Su procedimiento fue legendario.

Ordenó la construcción de un extendido salón de banquetes subterráneo conectado por un canal oculto al Nilo y también invitó a todos y cada uno de los nobles asesinos a festejar su inauguración. Entonces, mientras que cenaban, salió del salón de banquetes a un conducto contiguo misterio y dispuso que se abriese el canal oculto, anegando la salón con agua del río y ahogando a todos y cada uno de los traidores que estaban dentro.

A sabiendas de que sus acciones serían impopulares con el resto de sus sujetos, no obstante, concluyó la velada suicidándose en otra cámara–Este lleno de cenizas calientes y humo.

2. Vlad el Empalador

Vlad III Drácula, el príncipe del siglo XV (o voivoda) de Valaquia en la presente Rumanía, era popular, en verdad apodado, por ser un anfitrión de una comida del infierno. En sus veintes, organizó una celebración para cientos y cientos de boyardo nobles y empalaron a la mayor parte en el final. Esto significó clavarlos en estacas de madera (por medio de la parte posterior) y dejarlos retorciéndose de agonía hasta el momento en que murieran, lo que probablemente halla sido múltiples días después.

El no solo detestaba el boyardo, si bien; asimismo detestaba a los pobres. En otra ocasión, reunió a los jubilados, los enfermos y los indefensos de todo el reino y los anudó con buen vino y carne. Entonces selló las puertas del salón de banquetes en especial construido y también logró que sus soldados quemasen el sitio hasta los cimientos. ¿Su razonamiento? Matar a los pobres naturalmente terminar a su pobreza.

1. Caníbales de Papúa

La isla melanesia de Novedosa Guinea, o Papua como la llaman los indonesios, es popular por sus tribus caníbales. Hubo varios casos de navegadores occidentales desaparecidos, presuntamente (o se conoce) que fueron devorados, entre ellos: Michael Rockefeller, hijo del gobernador de Novedosa York y vicepresidente estadounidense, Nelson Rockefeller, en 1961; Stan Dole y Phil Masters, 2 misioneros cristianos, en la Navidad de 1974; y sacerdote con 12 compañeros en 1976.

Pero el canibalismo es de forma frecuente mucho más un deporte de sangre que un alimento básico del día a día, muy semejante a las corridas de toros, la caza de faisanes o la caza del zorro en Occidente, hasta la pompa y la liturgia viciosas que lo acompañan.

Un misionero fue testigo de primera mano de una celebración caníbal mientras que vivía entre la tribu Dani del Valle de Baliem y dio notas sobre el pensamiento tras ella. Tras una de sus peleas de rutina con un conjunto vecino, el victorioso Dani sostuvo el cadáver de un hombre atravesado con una lanza en el corazón y, tras vestirse con sus mejores plumas y cuentas, lo llevó a una hora de caminata hasta donde sabían que podían ser vistos por sus contrincantes. Y, ciertamente, sus contrincantes observaban desde una colina próxima, llorando y suplicando que se devolviese el cuerpo para una cremación honorable. Pero los triunfadores no tenían tal intención, chillando de vuelta. “¡Nos lo comeremos!”

Una vez que los integrantes de la tribu lanzaron el cuerpo al suelo, decenas y decenas de mujeres se apuraron con “palos de excavación” puntiagudos y rodearon el cadáver, apuñalándolo, pisoteándolo y lanzando insultos verbales mientras que los hombres encendían un fuego cerca. El misionero sugirió que las mujeres estaban desahogando sus pérdidas frente al enemigo en la guerra. Entonces vino la preparación de la carne: los dedos de los pies, la carne de los terneros, etcétera. No está claro si el misionero “se volvió originario” y probó la carne él mismo, pero supuestamente salió a casa con náuseas y trató desesperadamente de olvidar la experiencia.

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