10 citas más que demuestran que los espartanos eran los mejores habladores de basura de la historia

Como comentamos antes, los viejos espartanos amado les charló algo de basura y respetó de enorme manera el arte de la bofetada verbal fulminante. Como producto de esto, a todos, desde los reyes espartanos mucho más poderosos hasta los humildes soldados sin nombre que lucharon en sus ejércitos, se les asigna varios de los rechistes mucho más rudos de la historia.

Aquí hay una lista de 10 mucho más que podemos encontrar especialmente entretenidos.

10. La cita: “Al enseñar desprecio por la desaparición”.

El rey Agesilao II fue un rey espartano popular por su valentía y también talento. Opuestamente a su figura corta y poco impresionante, Agesilao era un guerrero feroz que, si se encontraba en un Era de los imperios juego, prácticamente con seguridad tendría la aptitud de aumentar de nivel instantáneamente a cualquier soldado que estuviese en el alcance.

Cojo de nacimiento, Agesilaus tenía mucho más críticos de los que le correspondían, varios de los que se negaban a opinar las historias sobre su habilidad en el campo de guerra, aun en el momento en que se encontraba cubierto por 80 guerreros vestidos de bronce que habían presenciado sus acciones de primera mano. Esto llevó a Agesilaus a gruñir la cita previo en el momento en que le preguntaron de qué forma un hombre tan sencillo se ganó la reputación de ser un tipo tan desgarrador.

9. La cita: “Cuando menos no puedo escapar”.

Los espartanos eran infamemente bastante idiotas con los bebés y, con frecuencia, dejaban fallecer en un barranco a esos que sentían que estaban bastante enfermos o enclenques para transformarse en un poderoso guerrero espartano. Mencionado lo anterior, hubo múltiples espartanos visibles que padecieron discapacidades físicas como el citado Agesilao y el menos popular Androcleidas.

Poco se conoce sobre Androcleidas, salvo por dado que tenía una pierna lisiada y probablemente debería tener una unidad de quemados con su nombre. La historia cuenta que Androcleidas se ofreció como voluntario para formar parte en una guerra, solo para ser burlado por los hombres mucho más sanos que lo rodeaban, quienes le preguntaron qué podía llevar a cabo un hombre con una pierna lisiada para asistirlos. Androcleidas ‘ exacto La contestación no se conoce, pero la esencia básica es que él explicó con mucha tranquilidad que su lesión solo le impidió escapar, lo que como espartano jamás haría de todas maneras.

8. La cita: “Entonces vamos a ser los mucho más conocidos, por el hecho de que mataremos a mucho más hombres”.

Paedaretus era un espartano primordialmente popular por ser entre los hombres no escogido para formar parte en la Guerra de los 300 en las Termópilas, un desaire que tomó con tranquilidad al exclamar alegremente que se encontraba contento de que Esparta hubiese 300 hombres mejor que él a sus órdenes.

Si bien Paedaretus se perdió de transformarse en una historia de historia legendaria al combatir y fallecer al lado de los 300, todavía se ganó su rincón entre el panteón de espartanos que escupieron frente la desaparición al enseñar el habitual desafío espartano a causa de las apabullantes posibilidades. Diríase que siendo informado de que un ejército al que estaban a puntito de combatir los superaba en número, Paedaretus calmó a sus compañeros al argumentar que un ejército mucho más grande solo quería decir que todos tenían mucho más soldados para matar con distinguidos composiciones de espadas.

7. La cita: “Por Dios, el persa era un tipo avaro que, en el momento en que tuvo todo lo mencionado, vino tras nuestra torta de cebada”.

El popular general espartano Pausanias fue muy conocido en su historia por su seguridad en el combate y respetado por su sólido liderazgo. Esto lo llevó a encargarse en lo personal de dirigir el ejército espartano a lo largo de la Guerra de Platea, entre las peleas terrestres mucho más enormes en las que haya participado la nación guerrera.

Al conseguir una victoria definitiva sobre los persas, Pausanias encontró a su comandante, Mardonio (que era primo de Jerjes) y le cortaron la cabeza y le pusieron una púa como venganza con lo que le sucedió al rey Leonidas en las Termópilas. Entonces, Pausanias logró erigir una escultura colosal comentando de lo grande que era, y después tomó toda la comida que los persas habían guardado en preparación para su presunta victoria y se la comió todo en frente de los presos de guerra persas apresados. Por el hecho de que es de esta forma como rodó Pausanias.

6. La cita: “De qué manera ser libre”.

Pese a su alarmante y prácticamente mítica reputación entre sus compatriotas helenos por su ferocidad en el combate y su aptitud para patear la cabeza de la multitud, la mayor parte consideraba a los espartanos como brutales y sin educación. Esto se encontraba en marcado contraste con su sociedad, que, teniendo en cuenta el período temporal, se encontraba claramente avanzada, socialmente comentando.

Si bien es verdad que no pusieron tanto énfasis en ocupaciones mucho más artísticas, los Spartans concedido a las dos mujeres y las libertades y el respeto de los jubilados que no se les concedió en las partes mucho más “civilizadas” de Grecia. Respecto a esto último, hay una conocida narración acerca de un adulto mayor que fue objeto de broma por la parte de una multitud de atenienses mientras que procuraba hallar un taburete en un acontecimiento olímpico. Tras ser hostigado y siseado por todos y cada uno de los que pasaba, el adulto mayor se encontró con la sección que cobijaba a los espectadores espartanos, quienes al tiempo se levantaron y le ofrecieron un taburete. Historias como esta llevaron a que fuera de sabiduría común en la vieja Grecia que “solo en Esparta merece la pena envejecer.

Visto que los espartanos supuestamente disfrutaran de una sociedad considerablemente más libre que varios de sus compatriotas helenos logró que se sintiesen formidablemente orgullosos de su autonomía y de que pronunciaran la cita previo en contestación a un comentario sarcástico de otro heleno. Como la cita se asigna extensamente sencillamente a “irreconocible”, no entendemos nada sobre el espartano que lo ha dicho, además de que probablemente tenía un pene colosal.

5. La cita: “¿No cuántos, sino más bien dónde?”

Decir que a los espartanos les encantaba la pelea es un eufemismo tan colosal que su gravedad transformaría un bloque de titanio congelado en un charco de cinco km de ancho. Invictos en prácticamente todos los combates en los que participaron, los Spartans estaban comprensiblemente bastante confiados en su capacidad.

Esto no se sintetiza mejor que por visto que era tradición espartana jamás preguntar sobre el tamaño de una fuerza oponente, solo dónde se encontraba situada para lograr caminar y apuñalarla hasta la desaparición. Ya que la guerra mucho más conocida donde participaron los espartanos implicó a solo 300 hombres * peleando contra un ejército de sobra de 100,000 y prácticamente ganando, No es necesario decir que esto no era solo un alarde hiperbólico designado a atemorizar a un enemigo o algo de esta manera.

4. La cita: “Atenas está ocupada”.

A los espartanos les enfadaba bastante el lenguaje florido y verdaderamente vencerían el deseo de decir mucho más de lo preciso de los pequeños desde una edad temprana, castigando físicamente a cualquier niño que respondiera a una pregunta considerada innecesariamente minuciosa. Esto llevó a que aun los espartanos regulares se transformaran en profesores de la subestimación.

Por servirnos de un ejemplo, tras finalizar un enfrentamiento de prácticamente 3 décadas popular como el Guerra del Peloponeso al diezmar completamente a la armada ateniense, El general espartano Lysander envió una carta a casa diciendo sencillamente: “Atenas está tomada”. En este momento, si piensa que Lysander no podría ser mucho más conciso, lamentamos mencionarle que hizo un horrible Espartano pues a pesar de que los estadistas espartanos estaban contentos de que Lysander hubiese logrado la victoria, no estaban tan impresionados con la manera en que lo anunció …

3. La cita: “Todo cuanto debías decir era ‘Tomado’”.

Sí, los Spartans verdaderamente reflexionaron en una letra de 3 expresiones especificando de qué forma se terminaba de ganar una guerra eran 2 expresiones bastante largas, y estaban tan molestos por ese hecho que escribieron una carta enojada a un tipo que terminaba de machacar a un enemigo que había sido una espina en el lado colectivo de todo el estado diciéndole eso.

No se conoce si Lysander respondió a esta carta, pero vamos a sospechar que si lo logró, la fuente que habría utilizado habría sido tan pequeña que solo podría leerse con un microscopio electrónico del tamaño de la bolsa de dados que no logró. no ofrecer.

2. La cita: “No pienso que los dioses sean mucho más pobres que yo”.

A pesar de que los espartanos adoraban a exactamente los mismos dioses que otros viejos helenos, eminentemente rendían tributo a los dioses y diosas mucho más fuertes y espectaculares del panteón heleno como Apolo (el dios de la música y la realidad), Labres (el dios de la guerra) y Atenea ( la diosa de la sabiduría). Más allá de que esto no fue en modo alguno único en la civilización griega vieja y se aprecia que la mayor parte, si sólo algunas de las ciudades favorecieron a determinados dioses sobre otros, los espartanos son las únicas personas que parecían prestas a ser abiertamente hostiles a determinadas deidades.

Por poner un ejemplo, se conoce que un espartano anónimo una vez se sumergió en un dios en el momento en que un ciudadano bien intencionado de otra localidad le solicitó que le dejase una moneda para el templo. La contestación del Spartan, que en este momento fué consagrada en la historia, fue burlarse burlonamente del término mismo de un dios que precisa la asistencia de un mortal, presumiblemente antes de inventar el recorrido lunar y distanciarse mientras que apunta con el dedo.

1. La cita: “Por el hecho de que sus leyes son mucho más capaces que yo”.

En este momento creerías que, dado todo cuanto hemos dicho sobre los espartanos hasta la actualidad, no les gustarían las leyes. No obstante, los espartanos no solo colosal entusiastas de la ley, pero creían tan firmemente en ella que aun los reyes se doblegaban a su intención. Este sentimiento quizás sea mejor resumido por el citado Pausanias, quien una vez mencionó que, “Las leyes tienen que tener autoridad sobre los hombres, y no los hombres sobre las leyes”.

Los espartanos creían tanto en la naturaleza inexpugnable de las leyes que el rey Demarato de forma voluntaria salió al exilio en vez de procurar desafiarlos o mudarlos y aceptó abiertamente tanto la crítica como la amonestación de los que halló después, usándose a sí mismo como un caso de muestra de que aun un rey debía obedecer las leyes establecidas por sus ancestros. Por otro lado, Demaratus fue y luchó por los persas y sirvió como asesor de Xerxes a lo largo de la Guerra de las Termópilas, conque si bien creía que la ley espartana era mucho más vigorosa que él, precisamente no creía que los escudos espartanos fuesen mucho más fuertes que los pómulos persas. Un fallo que pensarías como un espartano no lo habría hecho.

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