10 cosas que probablemente no sabías sobre la antigua Grecia

¿Por qué razón los viejos helenos prosiguen fascinándonos en los tiempos modernos? ¿Nos encontramos mórbidamente intrigados por las brutalidades de su cultura o escogemos centrarnos en sus ricas vidas religiosas?

La mayoría de lo que entendemos sobre los viejos helenos nos llegó mediante su literatura, comedias y poesía, tal como mediante sus maravillas artísticas que retratan situaciones de su historia diaria. Las excavaciones arqueológicas nos dan un concepto aún mucho más profunda de de qué manera vivían y adoraban, y es a través del trabajo interminable de los eruditos que tenemos la posibilidad de reconstruir los secretos de la vieja Grecia.

10. Prácticamente todas las familias tenían un ciervo

Prácticamente todas las familias de la vieja Grecia tenía un ciervo. En verdad, se estima que solo los mucho más pobres de los pobres no tenían esclavos. Las familias de pobres a promedio, generalmente, tenían cuando menos un ciervo. Las familias de clase media podían tener entre tres y 12 esclavos, según el sitio donde viviesen y la primordial fuente de capital de sus familias.

Estos esclavos, frente todo, representaban la riqueza de la familia que los tenía. Los esclavos eran considerados símbolos de estatus y tener esclavos obedientes y obedientes era la meta de la mayor parte de las familias griegas.

Se suponía que los esclavos trabajaran para las familias que los tenían. Se preservaron para hacer más simple la vida de los helenos. Los esclavos atenderían las pretensiones personales de sus dueños, limpiarían, cocinarían e inclusive criarían a los hijos de las familias.

Varios de los esclavos eran extranjeros. Fueron apresados en la guerra o secuestrados de sus hogares por piratas y traficantes de esclavos. Los esclavos helenos no eran tan recurrentes como los esclavos extranjeros, pero existían. A veces, los pequeños helenos dejados eran subordinados.

9. Esclavos torturados en la corte

Se creía que los ciudadanos libres eran una clase de humanos mayor a los esclavos. En el tribunal de justicia se reconoció que los ciudadanos libres podían engañar de manera fácil para socorrer su pellejo. No obstante, se creía que los esclavos eran el semejante al ganado y, bajo tortura, se pensaba que eran inútiles de engañar.

Tanto en casos civiles como penales, los esclavos de los helenos podrían ser torturados para conocer “la realidad”. Los esclavos fueron azotados, puestos en la reja o puestos en la rueda. La realidad, creían los helenos, se encontraba oculta en los cuerpos de los esclavos. Los esclavos vieron y supieron todo cuanto había que entender sobre sus amos. Enseñaron la riqueza de sus amos y, con exactamente la misma velocidad, podrían traer la ruina a una casa.

Era inconcebible torturar a un hombre libre en un tribunal de justicia, pero asimismo se reconocía que los hombres libres tenían el don natural de la lógica. Cualquier testimonio dado por un hombre libre tenía poco peso, al paso que el ciervo, visto como una extensión física de su amo, podía ser obligado a decir la realidad sin percatarse de que lo hacía.

8. Casarse y tener hijos era un deber

La multitud de la vieja Grecia no se casaba por amor. Por contra, el matrimonio fue reconocido como el deber de cada ciudadano de Grecia nacido libre. Los progenitores organizarían los matrimonios de sus hijas y también hijos. Con frecuencia, las hijas estaban comprometidas en el momento en que eran bebés. En el momento en que llegó el instante de asumir formalmente los permisos de marido y mujer, las hijas acostumbraban a tener solo 15 años y los hijos, en promedio, treinta.

Después el matrimonio se completó, se suponía que las parejas tuviesen muchos hijos como fuera viable. Estos pequeños entonces se transformarían en soldados, trabajadores y, de nuevo, en progenitores para las generaciones futuras.

Los matrimonios helenos podrían celebrarse de manera fácil en familias ricas. El deseo de una familia de sostener su estatura era una fuerte motivación para verdaderamente “sostenerla en la familia” y hubo varios casos en los que primos hermanos y tíos y sobrinas estaban en matrimonio ​​entre sí. En Esparta, la ley aun dejaba que los hermanos que compartían exactamente la misma madre se casasen. Así, el dinero y las características de la familia continuarían indivisibles y se sostendrían en su pequeño círculo popular.

7. Se dejó el divorcio

Había tres maneras de divorciarse en la vieja Grecia, y todos ellos eran bastante simples de realizar.

Primero, un marido podría despedir a su mujer de su hogar. Todo cuanto debía realizar era mandarla de regreso a la vivienda de su familia con su dote y el matrimonio había terminado.

Si la mujer deseaba dejar el matrimonio, podía llevarlo a cabo tras recibir la aprobación de un funcionario llamado “arconte”. No obstante, si una mujer dejaba a su marido y retornaba a la vivienda de su familia, le daba la reputación de ser una mujer desleal.

La tercera forma de promulgar un divorcio podría proceder del padre o los hermanos de la mujer. Esta fue la manera más frecuente de divorcio en la vieja Grecia. Frecuentemente, en el momento en que no se generaban hijos en un matrimonio, el marido solicitaba a la familia de la mujer que la recuperara. En otras ocasiones, la familia intervendría si no se generaba ningún hijo y después casaría a la mujer con otro hombre con la promesa de que por último pudiese tener hijos.

En todos y cada uno de los casos de divorcio, los hijos producidos a lo largo del matrimonio se consideraban propiedad del marido. Por tal razón, hubo escasos divorcios iniciados por las esposas.

6. Servicio militar

Más allá de que la maternidad era la única ocupación aceptable para las mujeres de la vieja Grecia, se suponía que los hombres sirviesen como soldados. En la localidad-estado de Atenas, esto significó un par de años de servicio obligación para cada hombre. En la localidad-estado de Esparta, ser soldado era la única ocupación libre para sus ciudadanos hombres.

Chicos espartanos dejaron sus viviendas a los siete años y se fueron a vivir al cuartel. La vida en estos barracones de chicos era despiadado. Los pequeños con frecuencia pasaban apetito y se les animaba a hurtar comida si deseaban comer. No obstante, si los pequeños eran sorprendidos robando la comida, los golpeaban por haberlos atrapado.

Los pequeños pequeños asimismo fueron golpeados ritualmente. Fueron azotados hasta el momento en que sangraron y se desalentó cualquier exhibe de mal. Esto fue para endurecer a los tipos hasta el momento en que tuviesen veinte años y estuviesen completados para ser útil como soldados.

Al tiempo que los hombres servían en el ejército, los esclavos se empleaban para cultivar, crear y efectuar trabajos comerciales. En verdad, todo el trabajo preciso para llevar a cabo progresar a Esparta como localidad-estado fue efectuado por los esclavos que los espartanos atraparon a lo largo de sus campañas militares.

5. La educación de las pequeñas

En la mayoría de la vieja Grecia, las pequeñas no han recibido educación formal. Al tiempo que los pequeños eran mandados a las academias, las pequeñas aprenderían a ser amas de la casa de sus mamás. Ciertas familias mucho más ricas contrataban tutores para educar a sus hijas a leer y redactar, pero ese conocimiento normalmente no se les enseñaba a la mayor parte de las mujeres.

En Esparta, las pequeñas fueron tratadas de forma diferente que en el resto del país. Al paso que los pequeños eran mandados a los cuarteles para transformarse en soldados, las pequeñas han recibido educación pública en mitología, filosofía y literatura. A las pequeñas se les enseñó a cantar, bailar y se les dejó expresarse de forma creativa.

Asimismo se desanimó a las mujeres espartanas de llevar una vida apartada como las mujeres de Atenas. En cambio, los espartanos creían firmemente que a fin de que las mujeres generaran hijos fuertes, asimismo habían de ser fuertes y activas. Los esclavos se empleaban para sostener la vivienda en orden, al paso que las mujeres espartanas participaban en extenuantes adiestramientos atléticos y deportes.

4. Diversos tipos de sacrificios y ofrendas

La religión era primordial para el modo de vida heleno y expresaban su fe de muchas formas distintas. Había festivales por mes, festivales cada un año, fiestas y concursos donde todos, salvo los esclavos, podían festejar.

Una característica común de su adoración era sacrificios y ofrendas. Había 2 tipos distintas de sacrificios. El primero fue el sacrificio de sangre. Esto fue en el momento en que un animal fue sacrificado ritualmente y después comido. Parte del animal sacrificado se ofreció a los dioses. Los dioses masculinos han recibido la ofrenda de animales machos y las dioses femeninas han recibido ofrendas femeninas.

Los sacrificios sin sangre podían ser verduras y cereales que se ofrecían a los dioses. Estos sacrificios sin sangre fueron quemados sobre el altar.

Por último, hubo ofrendas. Las ofrendas se dejaban al aire libre, en ocasiones se ponían en una mesa de ofrendas, donde las aves y otros animales podían lograr los productos. Las ofrendas tienen la posibilidad de ser cualquier cosa, desde comida hasta juguetes infantiles. Los productos no se quemaron y sencillamente se podían dejar al aire libre a fin de que se pudrieran.

3. La cerveza era una bebida de mujeres

A los hombres de la vieja Grecia no les agradaba la cerveza. Consideraron que la bebida era afeminada y vino favorito con sus comidas.

¿Qué tiene de atrayente su vino era que era mucho más fuerte que el vino que tomamos el día de hoy. Con un contenido de alcohol mucho más prominente, el vino viejo asimismo era considerablemente más dulce de lo que nos encontramos familiarizados. Gracias a esto, los viejos helenos diluyeron su vino antes de tomarlo. El vino sin diluir se consideraba poco saludable para tomar, al paso que el vino aguado se consideraba medicinal, en especial en el momento en que se mezclaba con yerbas aromatizadas o miel.

2. Orinales y etiqueta al aire libre

Los hombres y mujeres de la vieja Grecia utilizaban orinales en sus hogares. El orinal de los hombres tenía una abertura en la parte frontal para mear y las mujeres empleaban un orinal con apariencia de bote. Estos se tirarían a la calle.

Aun había orinales para bebés que contenían 2 agujeros para las piernas y un orificio en el taburete a fin de que el bebé pudiese sostenerse en su sitio mientras que iba al baño. No obstante, se estima que se usaron pocos de estos géneros de orinales para bebés. Por norma general, la multitud de las ciudades mantenía a sus bebés fuera de las ventanas hasta el momento en que acababan sus temas en las calles de abajo.

Según Hesíodo, el popular poeta heleno, existían reglas en el momento de mear al aire libre. Por una parte, se suponía que los hombres no debían llevar a cabo sus pretensiones afuera mientras que miraban al sol. Esto se consideró ofensivo para el dios sol. Hesíodo asimismo pensaba que los hombres buenos deberían sentarse o emplear una pared distanciada de las rutas por el hecho de que, de nuevo, los dioses andaban entre la multitud y podrían ofenderse con la visión.

1. Hasta los tobillos en los desechos

Evidentemente, no bastante gente parecían oír lo que Hesíodo pensaba sobre los hábitos del baño y prosiguieron utilizando las calles como su vertederos así. El fácil hecho es que no había baños públicos en la vieja Grecia y no había cañerías interiores. La multitud debía realizar algo con los desechos y las calles eran el sitio mucho más simple para tirarlos.

En ciudades atestadas, como la vieja Atenas, se precisa poca imaginación para saber lo horrible que podría ser este vertido de desechos. En verdad, con tanta gente tirando desechos por sus ventanas y puertas, se mencionó que mientras que paseaba por las calles de Atenas, la materia fecal humana llegaba hasta los tobillos en ciertos sitios.

Hombres, mujeres, pequeños y ganado chapoteaban en el caos de las calles, lo arrastraban a sus hogares y contaminan el agua bebible y los alimentos. Atraídos por el repugnante lío estaban las ratas, los mosquitos y las tropas de moscas. No es de extrañar que las patologías y las epidemias fuesen desenfrenadas en las ciudades de la vieja Grecia.

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