10 crímenes caricaturizados y malvados cometidos por el FBI

Se piensa que el FBI son los buenos, los que resguardan al público del mal. No tienen ninguno de los esqueletos locos en el armario de los que padece la CIA y, por norma general, no se desconfía tanto de ellos como de la ATF. No obstante, nos engañamos a nosotros si consideramos que el FBI verdaderamente se preocupa por nuestros mejores intereses. Durante las décadas, han cometido varios crímenes que van desde el ‘mal común y diario’ hasta el ‘maligno supervillano de dibujos animados’.

10. Intentando de obligar a Martin Luther King a suicidarse

Una carta enviada de forma anónima por el FBI a Martin Luther King Jr. en 1964.

El alegato “Tengo un sueño” de Martin Luther King es extensamente considerado como entre los mucho más magníficos nunca pronunciados. Es una emocionante súplica por la igualdad que aún puede llevar a cabo plañir aun a los mucho más duros de corazón décadas después. No obstante, en ese instante, no todos creyeron que fuera un éxito. El FBI, particularmente, creyó que era peligrosamente subversivo. ¿Su solución? Para escribirle a King una carta anónima diciéndole que se suicidara.

Haciéndose pasar por un ciudadano negro, un agente del FBI escribió una carta al hombre que consideraban “el negro mucho más arriesgado”. Al ojearlo en este momento, suena como un comentarista de Internet furioso que se regresa ido de la peor forma viable. Llama a King un “estúpido” y una vergüenza para los negros en todas y cada una partes. Recomienda que es maligno, recibe órdenes de Satanás, está implicado en temas gays y es mucho más bajo que una bestia. Mucho más escalofriantemente, acaba con una referencia a las aventuras extramaritales de King. La carta original incluía una cinta de las relaciones que logró el FBI mientras que lo espiaba ilegalmente.

Por último, el creador firma diciéndole a King que se suicide en los 34 días o que sus temas sean expuestos. King, por suerte, se negó a cumplir.

9. Enmarcando a hombres inocentes por asesinato

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Si fueses un sinvergüenza en la década de 1960, el apellido que desearías percibir era el de Joseph “el Animal” Barboza (el caballero menos que interesante de arriba). Un sicario de la mafia vicioso, el Animal tenía la reputación de cometer homicidos brutales, en ocasiones a la suerte, por los que jamás mostró remordimiento.

Pese a esto, el FBI lo retuvo como informante, teniendo en cuenta su información incalculable. Lo consideraron tan incalculable que en el momento en que el Animal se volvió desquiciado y mató a alguien en 1965, los federales eligieron que no podían dejarlo proceder a prisión. Pero barrer la situacion bajo la alfombra sería bastante bien difícil. En cambio, el FBI decidió encuadre a 4 hombres inocentes por la matanza. Empleando al Animal como su ‘testigo estrella’, se aseguraron de que los 4 cayesen para toda la vida.

Si bien el Animal mismo fue ejecutado en la época de los 70, las tácticas enmascaradas del FBI en la situacion de 1965 no salieron a la luz a lo largo de décadas. En el momento en que los 4 hombres incriminados fueron exculpados en 2001, 2 de ellos habían fallecido en prisión. El resto habían perdido prácticamente toda su historia por un delito que no cometieron.

8. Espiando al Tribunal Supremo

La Corte Suprema es el árbitro supremo de la ley en los USA. Como tal, sus jueces han de estar libres de la presión ejercida por las organizaciones gubernativos. Naturalmente, el FBI no recibió el memo. En la época de la década de 1930, solo unos cuantos décadas tras su creación, la oficina fue atrapada escuchas telefónicas en la salón de charlas de la Corte.

O sea especialmente esencial, puesto que la salón de charlas era donde los jueces se reunían para producir juicios sobre las situaciones. No es el género de rincón en el que tienes que estar oyendo. No obstante, según el presidente del Tribunal Supremo Converses Evans Hughes, eso es precisamente lo que logró J. Edgar Hoover.

Para ser justos con Hoover, aseveró que se encontraba relacionado con un caso relacionado con la filtración de resoluciones de la Corte Suprema. No obstante, incordiar a la cancha en sí fue precisamente un paso bastante lejos. En el momento en que andas juntando mugre sobre una rama del gobierno en teoría sin dependencia, seguramente no es buen augurio para una pequeña cosa llamada “democracia”.

7. Organización de complots terroristas

En los años pasados desde el 11 de septiembre, el FBI hizo un trabajo fabuloso para parar los complots terroristas antes que logren cobrar vidas. Según la oficina, sus hombres y mujeres han desenredado decenas y decenas de intentos de aniquilar a civiles inocentes. Human Rights Watch (HRW) tiene una visión diferente. En un informe anunciado en 2014, aseguraron que, lejos de parar los complots terroristas, el FBI de todos modos los se encontraba organizando en un tasa sin precedentes.

¿Todas y cada una esas “tramas” que los federales aseguraron haber resuelto? Resulta que varios de ellos fueron sugeridos primeramente por informantes del FBI. De los 27 casos de prominente perfil que estudió HRW, descubrió que en torno a 23 fueron probablemente conformados por informantes, quienes entonces tuvieron una enorme predominación en seducir al resto de la ‘célula’ de proceder a por ellos. En el momento en que ellos al final charlé con ellos a cometer los asaltos, los federales los detuvieron. Entre los accidentes mucho más viles fue en el momento en que un agente encubierto del FBI persuadió a Mohamed Osman Mohamud, de 18 años (en la fotografía de arriba), de realizar reventar un vehículo bomba en la iluminación de un árbol de Navidad de Portland, Oregon.

Esencialmente, fue una trampa. O aun radicalización, si se siente ilusionado. Los agentes enmascarados del FBI persuadieron a los patriotas, islamistas y ciudadanos soberanos con los que trabajaban para hacer asaltos, les hicieron aceptar que esto sonaba como una gran idea en una cinta y después los encarcelaron por este motivo.

6. Chantajear a personas con la lista de personas prohibidas (en teoría)

La lista de vuelos prohibidos es precisamente lo que semeja: una lista entregada a las compañías aéreas de personas que deberían negarse a dejar dentro de su nave. La razón de o sea que esos en la lista se consideran terroristas o simpatizantes de terroristas que podrían representar un riesgo real para sus compañeros de viaje. Cuando menos, esa es la versión oficial. Según múltiples acusaciones fabricadas últimamente, el FBI está usando la lista para chantajear a gente inocente en transformarse en informantes para ellos.

En este punto, debemos dejar en claro que estas acusaciones aún no fueron probadas. No obstante, se están volviendo espesos y veloces ahora mismo. En teoría, el FBI detuvo a relevantes líderes de la red social musulmana en los aeropuertos y les mencionó que en este momento están en la lista de personas prohibidas. Van a ser eliminados siempre y cuando admitan espiar a integrantes de su red social local.

Un caso de 2015 fue aún mucho más lejos. Un musulmán de Portland aseveró que su negativa a colaborar llevó a que el FBI lo detuviese en los Emiratos Árabes Unidos y tuviese fuerzas de seguridad locales. torturarlo.

5. Planificación de un ataque terrorista en suelo estadounidense

Resultado de imagen de Operation Northwoods

Para ser justos, no todos y cada uno de los actos deplorables del gobierno son cortesía del FBI. En ocasiones, a otras ramas asimismo les agrada meterse. A inicios de la década de 1960, los militares eligieron evaluar suerte con todo este tema del “mal”. Atormentado por sacar de Cuba al recién instalado Castro, el Estado Mayor Grupo inventó un plan para hacer una ataque terrorista en suelo americano, culpar a Cuba y usarlo como motivo para comenzar una guerra.

El complot se conocía como Operación Northwoods, y es preferible que piensa que implicó bajas estadounidenses. Entre las primeras ediciones implicaba atracar un barco en Guantánamo y hostigarlo, matando a marineros estadounidenses. La lista de bajas en teoría asistiría a conseguir acompañamiento público para una invasión de Cuba. Una versión posterior aun solicitó la utilización de un cohete para derruir y matar al astronauta de la NASA John Glenn mientras que su nave se dirigía a la órbita.

Lo mucho más espantoso de todo es que una versión del plan implicaba orquestar una campaña terrorista “cubana” en ciudades estadounidenses, apuntada contra civiles estadounidenses. Por suerte, el presidente Kennedy se enteró del plan loco y lo detuvo antes que alguien pudiese salir lastimado.

4. Espiar a personas que sabía que eran inocentes

Como mostró todo el tema de la NSA / Edward Snowden, en ocasiones a los gobiernos les agrada espiar a la multitud. El margen para maniobrar que deberían tener está en enfrentamiento, pero absolutamente nadie piensa con seriedad que el gobierno habría de ser inútil de supervisar a los terroristas populares. Pero, ¿qué sucede en el momento en que se conoce que la gente implicadas no son terroristas? A inicios de los 70, se supo que el FBI había estado espiando a un elevado número de conjuntos activistas negros. Locamente, sostuvo a ciertos de ellos bajo supervisión aun en el momento en que sabía ellos eran inocentes.

El fichero de la Unión de Alumnos Negros, por poner un ejemplo, verdaderamente los llama un conjunto desactivado y también incompetente que no exhibe “ideas radicales o componentes”. Sin embargo, el fichero recomienda que la oficina debería espiarlos un tanto mucho más, quizás infiltrándose en el conjunto y manchando a los líderes. En otras expresiones, fueron tratados como un conjunto de terroristas, más allá de que nuestro FBI aceptó que no eran radicales ni peligrosos en modo alguno, forma o forma.

Entendemos todo lo mencionado pues en 1971, un conjunto de activistas penetró en la sede del FBI y difundió sus ficheros de supervisión. Fue un enorme escándalo en su día, y entre las primordiales causas por las que los poderes del FBI se redujeron tras la desaparición de J. Edgar Hoover.

3. Encubriendo el homicidio de Black Panthers

Si bien la Unión de Alumnos Negros se sorprendió al conocer que los estaban espiando, las cosas podrían ser bastante peores. En el momento en que tenía que ver con conjuntos negros realmente radicales, el FBI desplegó un enfoque de ‘disparar primero, inventar una justificación después’. En el último mes del año de 1969, el Departamento de Policía de Chicago penetró en una vivienda segura de Black Panther. Ejecutaron a los líderes del partido Fred Hampton y Mark Clark a sangre fría. En vez de investigar a la policía, el FBI les asistió a contemplar todo el tema.

Esos eran los días de COINTELPRO, un programa del FBI designado a remover a los líderes negros por medios violentos. La redada que mató a Hampton y Clark fue estructurada por el software, de la misma las patrañas que vinieron después. Se aseveró que los Panthers habían iniciado un tiroteo al que la policía se vio obligada a contestar. No fue hasta bastante después que se estableció la realidad. La policía había disparado mucho más de 100 tiros. Los Panthers habían disparado solo a uno. El tiroteo había sido un asesinato. Y los federales habían ayudado a encubrirlo.

2. Dar libertad a los socios a la tortura y el homicidio

No podríamos leer un producto como este sin por lo menos una mención de la CIA, conque considere esto como una suerte de ‘bonificación’ a todas y cada una de las fechorías del FBI. Hermano misterio del FBI, la Agencia tiene una extendida, extendida lista de hechos conocidos a su nombre. A esa lista, nos agradaría añadir el Programa Phoenix.

Como contestación a las tácticas terroristas del Viet Cong a lo largo de la guerra de Vietnam, el software fue concebido por la CIA como una manera de contraatacar. Usando voluntarios de Vietnam del Sur, organizó que los mesnaderos entraran en las aldeas, localizaran al Viet Cong y después los asesinaran. Lamentablemente, la CIA decidió que la mejor forma de motivar a los voluntarios de Vietnam del Sur sería pagarles por cada cadáver. Sintiendo una ocasión, sus asesinos han comenzado torturando y matando tantas personas inocentes como tengan la posibilidad de tener en sus manos.

Al tiempo, los voluntarios usaron su estado en la nómina de la CIA para cambiar cuentas viejas, haciendo campañas de venganza contra sus contrincantes locales. En escaso tiempo, el software se había transformado en un baño de sangre. Y nada de eso importó en el final. USA perdió la guerra y Vietnam se tornó de un colorado profundo.

1. Dejar que James ‘Whitey’ Bulger se salga con la suya

El mafioso irlandés de Boston James ‘Whitey’ Bulger era un tipo malísimo. En su trayectoria delictiva, estuvo implicado en cerca de 19 homicidos, múltiples cargos de extorsión, delito ordenado y también incontables casos de agresión. Era el género de figura de la mafia con la que no deseas meterte, el género de chaval Joe Pesci (o Johnny Deppo Jack Nicholson) jugaría en películas de gánsteres. Asimismo fue un informante del FBI. Uno que los federales consideraban tan apreciado que verdaderamente lo dejo escaparse con la suya.

Al tiempo que Bulger dejaba un indicio de devastación mediante Boston, dejaba caer extractos de información al FBI sobre sus oponentes. De alguna forma, logró seducir a la Oficina de que él era bastante apreciado para verse obstaculizado en sus ocupaciones. En el momento en que un informante de bajo nivel fue al FBI y se ofreció a testificar que había visto a Bulger matar a alguien, los federales lo sacaron a la calle y se negaron a sugerir protección. Entonces pasaron su nombre a Bulger. Como era de aguardar, el informante apareció fallecido poco después.

Para en el momento en que al final atraparon a Bulger, se estimaba que había logrado considerablemente más del FBI de lo que ellos sacaron de él. A fines de los 80, esencialmente actuaban como protección para su raqueta criminal. Los federales lo alertaron, lo asistieron a remover a sus contrincantes y facilitaron sus homicidos. Todo se transformó en un escándalo tal que llevó al Congreso a imponer novedosas limitaciones al FBI, incluyendo el deber de reportar con qué continuidad sus informantes violan la ley en un año preciso.

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