10 crímenes elaborados (la gente casi se sale con la suya)

Los criminales tienden a tener una visión magnífica de sí mismos. Piensan que son mucho más capaces que la persona promedio y tienen la posibilidad de escaparse con la suya cometiendo un delito sin que los atrapen, aun si las posibilidades están en contra suya. Esto quiere decir que existen algunos crímenes realmente elaborados que se han cometido, y prácticamente se salió con la suya … pero no completamente. Aquí hay 10 historias de crímenes tan elaborados que tienen la posibilidad de haber funcionado. Lamentablemente para los delincuentes, sus identidades fueron reveladas al planeta de todas formas.

10. El bandido descalzo

En 2010, un joven llamado Colton Harris Moore aprendió a volar un avión utilizando un programa de simulación, pero jamás tuvo una licencia de conduzco correcta. Ha podido hurtar centenares de miles de dólares americanos en aeroplanos, vehículos y navíos, todo por el hecho de que lo logró descalzo. Ya que la policía acostumbra conseguir personas basándose en su impresión de zapatillas, y jamás llevan un registro de las huellas de los dedos de los pies, Moore sabía que mientras que se quitara los zapatos, podría escaparse con la suya robando estos automóviles. Se ganó el alias de “Barefoot Bandit” y continuó repitiendo el desarrollo constantemente. Moore por último fue tomado y enviado a prisión en 2010, en el momento en que solo tenía 19 años. Completó su sentencia completa y fue puesto en independencia condicional en 2016.

La historia del Barefoot Bandit se convirtió en una suerte de historia de historia legendaria habitual. A lo largo de una entrevista, Moore afirma que lamenta lo que logró, en especial por el hecho de que recién empezó su historia como adulto en el planeta real en el momento en que tenía poco mucho más de 20 años. Moore ha dicho: “Siempre y en todo momento he estado en el bosque, huyendo o las dos cosas”. Su crónica es tan atrayente que 20th Century Fox pagó $ 1.4 millones para obtener los derechos para llevar a cabo una película sobre él. No obstante, lamentablemente para él, ese dinero debía destinarse a la restitución para abonar a las víctimas de sus crímenes.

9. Señor 880

A lo largo de la Enorme Depresión, la multitud se encontraba peleando contra la pobreza. Alguien decidió llevar a cabo billetes falsos de un dólar y empezó a utilizarlos en toda la localidad de Novedosa York. Comunmente, los falsificadores jamás se incordian en realizar uno o cinco, pues se ve como bastante esfuerzo por tan poco dinero. Estos proyectos de ley estaban mal hechos, que la palabra “Washington” se encontraba mal redactada. Y, no obstante, fueron admitidos y circularon por toda la localidad.

El Servicio Misterio empezó a seguir estos billetes falsos y se dieron cuenta que este enigmático criminal ganó cuando menos $ 5,000 en el lapso de 10 años desde 1938 hasta 1948. Con la inflación, eso es mucho más como $ 90,000 el día de hoy. Una de las razones por las cuales fue tan bien difícil localizar a este hombre fue pues jamás gastó mucho más que unos pocos de sus dólares estadounidenses falsos por semana, y jamás usó billetes falsos en exactamente la misma tienda un par de veces. El estafador recibió el nombre “Señor 880” gracias a su número de caso.

En 1948, al final se descubrió que Mister 880 era un hombre llamado Emerich Juettner (nick Edward Mueller). Era un adulto mayor de unos 70 años que vivía en un pequeño apartamento. Juettner se encontraba consiguiendo alquiler gratis haciendo un trabajo como superintendente de su edificio de pisos, pero no tenía varios capital. Usó su dinero falso para obtener lo fundamental, como comida. Como en cuanto al resto era un ciudadano respetuoso de la ley, solo cumplió 4 meses en la prisión. Se transformó en una historia de historia legendaria y la historia inspiró una película en 1950.

8. Los ladrones de joyas gemelas

Como una escena de una película, un conjunto de tres hombres enmascarados descendió del techo de los enormes guardes Kaufhaus des Westens en Berlín, Alemania. Las cámaras de vigilancia los vieron hurtar joyas por un valor de 6,8 millones de dólares estadounidenses antes de escalar por las cuerdas y ocultar en la noche.

Fue cerca del delito especial, salvo por un pequeño fallo. Entre los ladrones dejó caer un guante de goma que había estado empleando. La policía ha podido tomar una gota de sudor y conseguir el ADN. El único inconveniente era que pertenecía a 2 personas: gemelos idénticos llamados Hassan y Abbas O. Más allá de que lograron definir la identidad de estos gemelos, no había forma de evaluar cuál cometió verdaderamente el delito. Gracias a esto, los dos lograron irse sin pasar tiempo en la prisión. No obstante, no es precisamente como se salieron con la suya. Los dos son monitoreados de cerca por las fuerzas del orden por el resto de sus vidas.

7. El asesino de Green River

A lo largo de 19 años, la localidad de King County, Washington, estuvo infestada del enigmático “Green River Killer”. Violó y asesinó a mujeres entre 1982 y 2001, y no se detuvo hasta el momento en que al final fue relacionado a 48 homicidos distintas a través del ADN.

Autoridades detenidas Gary Ridgway, pero para la gente que lo conocían, era entre los últimos hombres de los que se sospechaba que era un asesino en serie. Era un veterano de Vietnam que pintaba camiones para una factoría de vehículos. En su momento de libertad, participó activamente en la red social de su iglesia y evangelizó la Biblia a sus vecinos. Era tan bueno fingiendo ser un óptimo tipo, prácticamente era Ned Flanders de Los Simpson. Absolutamente nadie hubiese previsto nunca que se encontraba viviendo una doble vida. Más allá de que Ridgway era juzgado por 48 casos populares de asesinato, confesó haber matado al menos 75 mujeres. Increíblemente, no se encontraba seguro precisamente de cuántos, puesto que había perdido la cuenta.

6. El mago de Mali

En ocasiones, todo cuanto se precisa a fin de que alguien sea el llamado “profesor estafador” es hallar una víctima suficientemente ingenua para opinar en una fantasía. En 1995, un hombre llamado Foutanga Babani Sissoko del país de África occidental de Mali fue al Banco Islámico de Dubai para un préstamo de automóvil. Charló con un directivo de banco llamado Mohammed Ayoub. Sissoko era cautivador y, tras charlar un rato, invitó al directivo del banco a cenar. Cuando Sissoko tuvo a Ayoub solo, aseveró que de todos modos era un mago que tenía poderes mágicos.

Tomó un montón de dinero y, en una nube mágica de humo, efectuó un truco de magia escénica para duplicar el dinero frente a los ojos del hombre. Esto fue bastante para seducir al gerente del banco de que comenzara a ofrecerle a Sissoko mucho más de $ 100 millones, por el hecho de que pensaba que podía utilizar magia para duplicar su dinero. Pero la historia se regresa aún mucho más ida. Sissoko voló a la localidad de Novedosa York, entró en un CitiBank, conoció a una cajera de banco y la persuadió de que se transformara en una parte del plan. En el momento en que estuvo de su lado, se casó legalmente con él para asistirlo a abrir una cuenta corriente estadounidense, donde él trasfirió los $ 100 millones a los EE. UU. Y le dio un obsequio de agradecimiento de $ 500,000.

Sissoko empezó a vivir como un rey. Adquirió helicópteros, turismos veloces y se casó ilegalmente con decenas y decenas de mujeres. Asimismo dio millones a la caridad. Toda vez que lo arrestaban por algo, sencillamente pagaba la fianza. Y en el momento en que al final fue deportado de regreso a Mali, fue tratado como un héroe. Fue proclamado culpable de estafa y sentenciado a tres años de prisión, pero salió de su condena siendo escogido integrante del Parlamento (en Malí, los integrantes del gobierno no tienen la obligación de cumplir una pena de prisión). Más allá de que fue tomado y todos saben que es culpable, jamás ha cumplido condena por sus crímenes.

5. El asesino de la familia

John List era un contador que vivía en una mansión en Westfield, Novedosa Jersey con su madre, mujer y tres hijos. En el momento en que perdió su trabajo en 1971, se encontraba tan abochornado que jamás se lo contó a absolutamente nadie. Todas y cada una de las mañanas, salía de su casa totalmente vestido para ir al trabajo, pero en vez de viajar todos los días, se sentaba en misterio en la estación de ferrocarril tomando café y leyendo periódicos todo el día. Robó dinero de la cuenta corriente de su madre para abonar las facturas, pero sabía que esto no podía perdurar para toda la vida. En vez de combatir sus inconvenientes o procurar hallar un nuevo trabajo, decidió que precisaba un reposo limpio. List disparó y mató a su familia, logró un sándwich y empezó a recortarse minuciosamente de las fotografías familiares. Llamó a la escuela de sus hijos para decirles que se iban de vacaciones y dejó una nota en el cuerpo de su familia enseñando por qué razón “tenía” que llevarlo a cabo.

Entonces, desapareció a lo largo de 18 años. En 1989, un artista forense recreó un pecho de List para un episodio de Los mucho más buscados de América, y un vecino reconoció su rostro. Se cambió el nombre a Robert Clark y se mudó a Rojo y Virginia. Se volvió a desposar, halló un nuevo trabajo y vivió una vida increíblemente habitual. Fue tomado y llevado a juicio antes de ser enviado a prisión por el resto de su historia. La trágica ironía de toda esta historia es que había un tragaluz de Tiffany colgando sobre la escalera que valía la pena. $ 100,000. Si lo hubiese vendido, eso habría resuelto sus inconvenientes financieros y su familia podría proseguir viva.

4. El trabajo de adentro

En 1991, un conjunto de ladrones planeó un atraco masivo del Museo Nacional Vincent van Gogh en Amsterdam. Uno de sus cómplices logró un trabajo como guarda de seguridad, con lo que ha podido dejar que sus amigos se quedaran en el museo. Entre los ladrones se ocultó en el baño hasta tras cerrar tiempo, y apareció en la oficina de seguridad con una pistola. Los guardas de seguridad fueron tomados como rehenes y obligados a desmontar el sistema de alarma. Esto logró que los ladrones empaquetaran 20 cuadros y corriesen antes que va a llegar la policía.

Ellos asimismo se habrían salido con la suya… pero solo había un inconveniente. Su coche de escapada se desinfló. Los ladrones no podían transportar precisamente las pinturas caminando, con lo que se vieron obligados a dejar la hermosa obra de arte en el vehículo. La policía recobró las pinturas, que estimaron valían “cientos y cientos de millones de dólares estadounidenses”. Una vez que los detectives estudiaron la situacion, los guardas de seguridad que estaban comprometidos en el complot fueron detenidos, adjuntado con los otros co-maquinadores.

3. El atraco del bombardero de pizza

En el mes de agosto de 2003, un hombre llamado Brian Wells se presentó en un banco de Pensilvania con una bomba de cuello En torno a su cuello. Aseveró que era un distribuidor de pizzas que había sido llamado a una vivienda y tomado como rehén. Wells aseveró que los delincuentes le brindaron una búsqueda del tesoro con un mapa y tareas que cumplir. Entre los elementos de la lista lo forzó a hurtar el banco, y si no acababa la búsqueda del tesoro en un cierto período temporal, la bomba explotaría.

Fue tomado con bastante velocidad, pero la policía no pensaba que el explosivo fuera real. Estaban aguardando a que va a llegar el escuadrón de bombas en el momento en que explotó, matando a Wells. Precisamente, el complot se frustró y, en el transcurso de un tiempo, absolutamente nadie ha podido saber si Wells era de todos modos una víctima o una parte de la conspiración. Esta situación de todos modos se convirtió en una serie reportaje llamada Evil Genius, donde al final se dan cuenta la historia completa tras este intento de atraco. A propósito, si esta trama suena familiar, hay una película llamada 30 Minutes or Less que tiene una trama prácticamente idéntica, si bien el los cineastas aseguran no estar familiarizados con la versión de la vida real en el momento en que hicieron su película.

2. La fuga a Estocolmo

Efectuar un atraco de arte no es sencillo, pero en el año 2000, un conjunto de ladrones logró escaparse con la suya robando millones de dólares estadounidenses en pinturas de Museo Nacional de EstocolmoTenían temporizadores programados para realizar explotar múltiples turismos bomba en la localidad. Más allá de que se activó la alarma, sostuvieron ocupada a la policía con los turismos bomba y lograron suficiente tiempo para hurtar 2 cuadros de Renoir, tal como un popular autorretrato de Rembrandt. Aun pusieron clavos en las entradas del museo, a fin de que la policía los pisoteara y les empalara los pies.

Todos y cada uno de los ladrones subieron a un bote y se internaron en la noche antes que las autoridades tengan la posibilidad de llegar al museo. seguramente se sintieron triunfantes en ese instante, tal y como si fuesen una parte de una película de James Bond. No obstante, una cosa es hurtar pinturas y otra muy diferente venderlas exitosamente en el mercado negro. Toda vez que los ladrones procuraban vender entre las pinturas, arrestaban a un conspirador. En 2005, un total de ocho hombres fueron detenidos con relación a el atraco y se recobraron las pinturas.

1. Los homicidos de Israel Keyes

En su juventud, un hombre llamado Israel Keyes había sido detenido por violar a una pequeña, pero solamente pasó tiempo en prisión. Como otros muchos violadores que son puestos en independencia, continuó cometiendo mucho más crueldad. Sorpresa desapacible. Se transformó en un asesino en serie que gastaría años tenía pensado matar a sus víctimas antes que él actuase consecuentemente. En el momento en que por último estuvo listo para cometer sus delitos, pagó todo en efectivo, apagó su teléfono celular y esencialmente logró todo “bien” para eludir ser tomado. Esta ola de crímenes de múltiples años llegó a su fin en el momento en que fue asombrado en posesión de entre las tarjetas de débito de su víctima, que había guardado como un recuerdo.

En 2012, fue interrogado en Anchorage, Alaska. Keyes aceptó haber cometido doce homicidos, incendios provocados, latrocinios y violaciones. Él charló de casualidad sobre sus crímenes tal y como si estuviese comentando de un pasatiempo, diciendo: “Ya conoces, las cosas que he hecho … no me siento mal por ellas … O sea un diversión para mí”. En el final, Keyes no deseó aguardar a percibir su sentencia y se suicidó en prisión mientras que aguardaba el juicio.

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