10 crímenes más horribles que nunca se resolvieron

¿En algún momento nos vamos a quedar sin homicidos espantosos y sin solucionar para examinar? seguramente, pero no próximamente. De momento, observaremos 10 homicidos mucho más alarmantes del pasado donde el culpable o los responsables escaparon impunemente.

10. Los homicidos de Cumminsville

Sólo algunas de las matanzas sin solucionar del pasado alcanzan el nivel de infamia de Jack el Destripador o del Zodíaco. En verdad, ciertos de ellos están condenados a la obscuridad, décadas o aun años tras haber tenido sitio.

Tomemos, por servirnos de un ejemplo, los homicidos de Cumminsville de principios del siglo XX en Cincinnati, Ohio. Entre 1904 y 1910, un hombre no reconocido atacó a mujeres jóvenes en el área de Cumminsville con un ferocidad y una crueldad de manera fácil comparable a la de Jack el Destripador. A ciertas mujeres les cortaron la garganta, a otras les golpearon el cráneo y a una aun le destruyeron la cabeza entera con un hacha.

De esta forma fueron asesinadas cinco mujeres, tres de ellas en 1904. El asesino asimismo hirió por lo menos a diez mujeres mucho más ese año, pero todas y cada una consiguieron subsistir a sus agresiones, la mayor parte por el hecho de que viajaban juntas en conjuntos. Tras esa serie de descalabros, el asesino continuó desactivado a lo largo de años, y no fue hasta 1910 que empezó a matar nuevamente. Él solicitado 2 víctimas mucho más, y después nuevamente detuvo su ola de homicidos por causas ignotas.

La policía tenía múltiples sospechosos e inclusive logró ciertos arrestos, pero absolutamente nadie fue culpado.

9. El homicidio de Mount Stewart

En 2010, un genealogista aficionado llamado Chris Paton decidió comprobar su crónica familiar y también logró un hallazgo asombroso: hace mucho más de 150 años, su tatara-tatara-tatara-tatara-abuela Janet Rogers había sido apaleada hasta la desaparición con un hacha y su asesino había jamás fué reconocido.

El homicidio de Mount Stewart, como llegó a conocerse, ocurrió en el tercer mes del año de 1866, en una granja cerca de Perth, Escocia. Era propiedad del hermano de la víctima, William Henderson, y Janet Rogers fue a quedarse allí por un tiempo para contribuir a su hermano a regentar la granja mientras que él procuraba un nuevo sirviente familiar. Tres días después, la hallaron fallecida en el suelo de la cocina, tras ser golpeada reiteradamente con un hacha.

La policía tenía 2 sospechosos primordiales: nuestro Henderson y su labrador, un hombre llamado James Crichton. No obstante, de todos modos no tenían un caso sólido contra ninguno de los 2, e inclusive una recompensa de £ 100, que era una enorme suma para la temporada, no ha podido persuadir a absolutamente nadie a fin de que presentase pruebas incriminatorias. En el final, Crichton fue el acusado del asesinato, pero el jurado tardó solo 12 minutos en llegar a su veredicto, “no probado”, lo que quiere decir que la fiscalía no ha podido entablar terminantemente la responsabilidad.

8. Los bebés en el bosque

El 14 de enero de 1953, un usado del Stanley Park en Vancouver, Columbia Británica, andaba por su región en el momento en que pisó un montón de hojas que difundieron un extraño crujido. Miró bajo ellos y halló la manga de un sobretodo de piel en descomposición. Cavó entre las hojas y las ramas y halló varios huesos que sobresalían de la tierra. Llamó a las autoridades y, prontísimo, se reafirmaron sus peores miedos: los huesos eran humanos. No solo eso, sino pertenecían a 2 hijos.

Los estudiosos de la temporada no lo sabían, naturalmente, pero estaban a puntito de embarcar sobre la situacion de asesinato sin solucionar mucho más viejo de Vancouver. Se conoció como el homicidio de “Chicas en el bosque”, uno de múltiples casos en el mundo entero que distribuyen este nombre.

Hasta hoy, todavía no hemos reconocido a las víctimas ni a su asesino, y una parte de esto fue el resultado de una investigación ineficaz. El médico que examinó los restos no era un nosólogo forense y, más allá de que supuso acertadamente que los pequeños llevaban precisamente seis años en el bosque, asimismo fijado que los huesos procedían de un niño y una pequeña. Esto definió la investigación policial de esa temporada y no fue hasta 1998 que una prueba de ADN actualizada mostró que las dos víctimas eran, en verdad, hombres.

Aun si ahora es imposible atrapar al asesino, las autoridades de Vancouver todavía tienen la promesa de que, cualquier día, por lo menos logren detectar a los 2 pequeños. En 2018, pusieron sus muestras de ADN en bases de datos de ascendencia con la promesa de poder encontrar a sus familiares vivos.

7. Los homicidos del lago Bodom

En 1960, 4 jovenes finlandeses creyeron que sería entretenido ir de campamento. Escogieron el lago Bodom, cerca de Espoo. Eran 2 pequeñas de 15 años, Maila Björklund y Anja Mäki, y sus novios de 18 años, Seppo Boisman y Nils Gustafsson. Se fueron el 4 de junio y acamparon a lo largo de la noche, pero solo Gustafsson conseguiría regresar con vida.

Alguien atacó a los jovenes en su tienda a lo largo de las horas anteriores al amanecer. Boisman y ámbas pequeñas fueron apuñaladas y apaleadas hasta la desaparición, al paso que Gustafsson fue encontrado golpeado, descalzo y también inconsciente, pero vivo.

Hubo ciertos sospechosos largo de las décadas. Uno era un hombre anónimo que operaba un quiosco en las cercanías. Aparentemente, se suicidó en 1972, dejando una nota donde confesaba el hecho, pero la policía estudió su demanda y comprobó que tenía una coartada. Otro candidato era un inmigrante alemán llamado Hans Assmann, que había sido anunciado como sospechoso de otro de los conocidos homicidos sin solucionar de Finlandia, el de Kyllikki Saari, de 17 años.

El giro mucho más dramático en la situacion ocurrió en 2004 en el momento en que Nils Gustafsson fue formalmente detenido y acusado de los homicidos. Esto supuestamente confirmó la creencia de varios de que la única víctima sobreviviente había sido, en verdad, el atacante. No obstante, Gustafsson fue proclamado “no culpable” de todos y cada uno de los cargos y la situacion continúa abierto hasta hoy.

6. El homicidio de Montrouge

La multitud de París se despertó con un hallazgo horrible una fría mañana de noviembre de 1886. El torso de una mujer joven fue dejado en frente de una iglesia llamada Saint-Pierre de Montrouge, envuelto en lona y papel. Le habían cortado la cabeza, las piernas y el brazo derecho, y le habían quitado el útero y el seno derecho. recóndito. Las piernas fueron encontradas después en otro bulto de papel, al tiempo que la cabeza y el brazo derecho jamás fueron recuperados.

Con tan poco para proseguir, la policía francesa no ha podido detectar a la víctima ni a su asesino. La información sobre este delito es muy escasa hoy en día y probablemente se habría desvanecido en la obscuridad total si no fuese por el instante en que sucedió. Esto fue a objetivos de 1886, solo un año antes que Jack el Destripador comenzara su matanza en Londres. Dada la crueldad del delito y afines modus operandi, no es asombroso que los estudiosos creyesen que podría existir una conexión entre los 2 o con los otros homicidos de torso que sucedieron en Londres por esa temporada. No obstante, jamás se estableció una conexión determinante.

5. La desaparición del predicador Smith

Henry Weston Smith nació en 1827 en Ellington, Connecticut. Se desempeñó como soldado y médico a lo largo de la Guerra Civil, pero entonces halló su auténtica vocación: predicar. Deseaba dar a conocer la palabra de Dios a las partes recónditas del país, con lo que, a lo largo de la década de 1870, viajó a Black Hills de Dakota del Sur a lo largo de la fiebre del oro. Predicó en los campamentos mineros y, al final, se estableció en el conocido establecimiento de Deadwood.

En 1876, el Predicador Smith, como se le conocía, se transformó en una presencia común en la localidad. Es posible que sea familiar para esos de ustedes que vieron el software de Deadwood HBO en tanto que él era un personaje, interpretado por Ray McKinnon. No obstante, al paso que su personaje televisivo se desvaneció de manera lenta gracias a un tumor cerebral, el desenlace del predicador Smith en la vida real fue considerablemente más repentino y violento.

El 20 de agosto de 1876, Smith dejó Deadwood, dejando una nota en la puerta de su cabaña que afirmaba: “Salió a Crook City a predicar y, si Dios desea, volveré a las tres en punto”. Él era especial en ruta y jamás retorné. Le dispararon en el corazón y lo dejaron a un lado de la carretera.

Según Según una carta redactada por el alguacil Seth Bullock, la desaparición del predicador Smith se atribuyó extensamente a los indios. Ciertos pensaban que los ladrones podrían haberlo matado, pero no le hurtaron nada. Hay una tercera hipótesis que asegura que Smith fue ejecutado por varios de los dueños mucho más inmorales de Deadwood por el hecho de que no era bueno para los negocios: mucho más personas que se transformaron en una parte de la congregación del Predicador Smith significaron menos personas gastando dinero en sus burdeles, salones y salas de juego.

4. Belle Starr

Nos vamos a quedar en el Viejo Oeste de momento para echar una ojeada a la desaparición beligerante y enigmática de Belle Starr, entre las escasas mujeres forajidas que logró exactamente el mismo género de notoriedad que sus análogos masculinos, llegando a ser famosa como la “Bandit Queen. “

Starr se mezcló con otros muchos iconos del Lejano Oeste. Originaria de Missouri, se asoció con otros criminales del estado, más que nada Jesse James y su pandilla. Ella una vez se casó con Jim Reed, un forajido y integrante de Quantrill’s Raiders y, en un instante, fue detenida por hurto de caballos por Bass Reeves, entre los hombres de la ley mucho más conocidos de la temporada.

Aun de esta forma, Belle Starr solamente fue famosa en su historia fuera de los estados fronterizos. En verdad, fue su sanguinolento asesinato lo que la lanzó a la popularidad nacional en el momento en que llegó a los sucesos de todo el país y después se transformó en un personaje de muchas novelas de diez centavos.

Ocurrió el 3 de febrero de 1889, en el momento en que Belle retornaba de Fort Smith, Arkansas, a su casa en Oklahoma. Ella se encontraba emboscado en la carretera y tiroteado con un tiro de escopeta en la espalda. Su asesino entonces se aproximó y le disparó nuevamente para cerciorarse de que Starr se encontraba fallecido.

De manera frecuente se mentaba a un hombre llamado Edgar Watson como el primordial sospechoso, en tanto que vivía cerca de la escena del delito. Asimismo le guardaba rencor a Belle, pero esto no afirmaba bastante puesto que tenía varios contrincantes. Aun sus hijos, Eddie y Pearl, fueron considerados sospechosos en un instante particular pues tuvieron una riña con su madre. Watson fue detenido, pero absuelto por carecer de pruebas, y absolutamente nadie mucho más fue acusado del asesinato de Bandit Queen.

3. El secreto de Peasenhall

Peasenhall podría ser un pueblo pequeño y relajado en el condado inglés de Suffolk, pero hace cien años, fue la vivienda de entre los homicidos mucho más conocidos del país. En la noche del 31 de mayo de 1902, su padre halló fallecida a una sirvienta llamada Rose Harsent, con la garganta cortada de oreja a oreja y múltiples cortes y puñaladas en el cuerpo. Su ropa asimismo se quemó, lo que recomienda que quizás su asesino trató de liberarse de cualquier prueba incriminatoria.

En el transcurso de un examen médico, brotó velozmente un viable fundamento del asesinato de Rose: no se encontraba casada, pero se encontraba embarazada de seis meses. ¿Ha podido ser el padre de su hijo el asesino, quizás para lograr esconder el tema? Eso es lo que pensó la policía, y de forma rápida detuvieron al predicador local, William. Gardiner, en tanto que los comentarios en la localidad eran que los 2 habían sido amantes a lo largo de un buen tiempo, más allá de que él se encontraba casado y tenía seis hijos.

Gardiner fue juzgado un par de veces pero, en las dos oportunidades, el jurado no llegó a un veredicto. Antes que pudiese empezar un tercer juicio, el fiscal presentó una petición de nolle Prosequi, lo que quiere decir que ponía fin a la acusación en la situacion, muy probablemente por el hecho de que aún no había pruebas suficientes para condenar. Gardiner se fue como un hombre libre sin ser verdaderamente absuelto del asesinato.

En las décadas siguientes, todavía se le consideraba el primordial dudar por varias personas, pero otras creyeron que, quizás, su mujer era la auténtica culpable, matando a la apasionado de su marido en un ataque de celos. Y otros piensan que Gardiner jamás fue de todos modos el padre, y que alguien mucho más fue responsable del embarazo y el homicidio.

2. El secreto del asesinato de Meath

En este momento hacemos un viaje hace 150 años, en una localidad llamada Carrickmacross en el condado de Monaghan, Irlanda. El 7 de octubre de 1869, Nicholas Ledwithe, de 15 años, fue al mercado con su vecina Margaret McCormack. En su sendero de regreso, apreciaron un bulto dejado en el sendero. Nicolás fue a inspeccionarlo y, para su deleite, halló que contenía una bolsa de harina, ciertas pasas y un bulto de galletas. Se lo llevó a casa donde su hermana, Mary, usó los elementos para llevar a cabo un pastel de papa.

Por la mañana siguiente, Nicholas, su hermano Andrew y su padre James gozaron de un abundante desayuno. Mary comió solo un tanto, de la misma una vecina que se encontraba de visita. Menos de una hora después, todos cayeron enfermos y, mientras que Mary y la pequeña se recobraban, todos y cada uno de los hombres fallecieron. Ellos habían sido envenenado y las autoridades sospecharon inmediatamente que fue intencional y que el bulto se dejó en el sendero a fin de que Nicholas lo encontrase.

Su creencia se fortaleció unos meses después en el momento en que la vecina, Margaret McCormack, fue asesinada en su casa. Su muerte fue bastante menos equívoca en el momento en que alguien le rompió el cráneo con un peso y después derribó el techo de su dormitorio sobre su cuerpo.

Como descubrieron los estudiosos, McCormack y la familia Ledwithe estaban peleando con otra familia en el distrito. Estos últimos se transformaron en sospechosos evidentes y, si bien la policía logró múltiples arrestos, jamás hubo condenas en ninguno de las situaciones.

1. Jack el stripper

No, eso no es un fallo tipográfico, no hablamos del infame Destripador que deambulaba Whitechapel a objetivos del siglo XIX, sino más bien de otro asesino que fue activo en Londres a lo largo de la década de 1960. Asimismo apuntaba a las rameras y tenía la práctica de desnudarlas tras estrangularlas, con lo que los medios le brindaron el sobrenombre de “Jack the Stripper”.

Mató por lo menos a seis mujeres y arrojó sus cuerpos por el río Támesis. Hubo un testigo para entre los delitos y, si bien lograron ofrecer especificaciones del culpable y su automóvil, Jack the Stripper jamás fue reconocido.

Mencionado lo anterior, hubo múltiples sospechosos sólidos. El estudioso primordial del caso sospechaba poderosamente de un guarda de seguridad llamado Mungo Ireland. Se suicidó antes de ser acusado formalmente y los homicidos cesaron tras su muerte. No obstante, ciertas indagaciones parecieron sugerir que Irlanda se encontraba en Escocia en el momento en que ocurrió entre los homicidos, lo que probablemente lo dejaría fuera de la contienda a lo largo de toda la matanza.

About the author

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *