10 de las asesinas más depravadas de la historia

La mayor parte de los asesinos viciosos que avizoran la imaginación habitual son hombres. Una parte de la razón tras o sea que la mayor parte de los asesinos son hombres. En los EE.UU, por poner un ejemplo, cerca del 90% de los homicidos son realizados por hombres. No obstante, hay mujeres asesinas y las mujeres han cometido ciertos homicidos realmente espantosos. Ahora se detallan 10 de los peores ejemplos, asesinas que son por lo menos tan malvadas como sus análogos masculinos mucho más populares …

10. Miyuki Ishikawa

Más allá de que posiblemente jamás se conozca la llegada total de sus crímenes, Miyuki Ishikawa, quien llegaría a ser famosa como Oni Sanba (“Partera satánica”), se calcula que fue responsable de la desaparición de sobra de 100 recién nacidos bajo su precaución. En la crisis económica del El país nipón de posguerra, muchas de las parejas pobres del hospital de maternidad de Kotobuki, donde Ishikawa se desempeñaba como directivo, no podían posibilitarse criar a sus nuevos bebés.

La “solución” de Ishikawa a esto fue realmente atroz: dejar que los bebés bajo su precaución se murieran de apetito. Con el apoyo de su marido y el médico del hospital, Ishikawa presto a falsificar los registros de defunción por los bebés que había matado por desidia. Los cómplices de Ishikawa asimismo pidieron pagos a los progenitores de estos bebés. El horrible “molino de homicidos” se descubrió en el momento en que la policía halló de manera accidental los restos de cinco víctimas infantiles y después descubrió mucho más de 70 cuerpos auxiliares. El razonamiento de Ishikawa de que los auténticos perpetradores fueron los progenitores que abandonaron a sus bebés supuestamente tuvo alguna resonancia en el tribunal: en un inicio fue sentenciada a solo ocho años por sus crímenes, y ese término se redujo a 4 años en la apelación. Según se comunica, esta situación llevó al gobierno japonés a reconsiderar su prohibición del aborto. Un año una vez que saliesen a la luz los crímenes de Ishikawa, en El país nipón se legalizó el aborto por causas económicas.

9. Juana Barraza

La policía de la Localidad de México sospechó en un inicio que el asesino en serie que se aprovechaba de las ancianas de la región–Con mucho más de 40 víctimas, según ciertas estimaciones– era un hombre. El asesino, que había sido apodado “Mataviejites” (“Asesina de la anciana”) había sido visto saliendo de la vivienda de una víctima. Los presentes detallaron que el asesino vestía ropa de mujer, pero tenía un cuerpo mucho más pesado. El asesino se ganó la seguridad de las víctimas haciéndose pasar por una vecina, enfermera o trabajadora popular amable, entonces ingresó a las viviendas de las mujeres, que vivían solas, las asfixió (normalmente con su ropa o un estetoscopio) y salió con un pequeño premio. (con frecuencia una escultura religiosa). La policía procuró al asesino en el transcurso de un par de años, aun hostigando a conjuntos de travestís locales, pero no tuvo suerte para hallar al hombre que pensaban que era el responsable.

El secreto al final se resolvió en el momento en que un inquilino que retornaba presenció que el asesino escapaba de la escena tras matar a la casera de 82 años del inquilino. El inquilino llamó a la policía y de forma rápida detuvieron a la persona tras los homicidos, y no era a quien aguardaban. En vez del hombre en drag que la policía había estado intentando encontrar, el culpable Era una mujer: Juana Barraza de 42 años, quien trabajaba a tiempo parcial como luchadora profesional. Barraza, quien negó ser responsable de todos menos entre los homicidos que se le atribuyen, atribuyó su delito a un resentimiento persistente hacia su madre desmesurada. Ella se encontraba sentenciado a mucho más de 700 años de prisión por los homicidos de 11 mujeres, más allá de que se sospecha que registró decenas y decenas de víctimas mucho más antes de su atrapa.

8. Amelia Dyer

La Inglaterra victoriana no era un espacio que acogiese a mamás solteras solteras. Las mujeres que brindaron a luz fuera del matrimonio y no podían sostener a nivel económico a sus hijos no tenían muchas opciones. Una de estas opciones era recurrir a un “Criador de bebés” una mujer que, en lugar de una cuota, acogería y cuidaría al niño y / o lo pondría en adopción. Lamentablemente, ciertas mujeres sin escrúpulos eligieron que podían embolsarse el dinero comprado por la madre biológica sin verdaderamente asegurar un óptimo futuro para su recién nacido. La peor de estas mujeres fue una ex- enfermera llamada Amelia Dyer.

Dyer ponía avisos en el diario que proclamaban que una pareja casada sin hijos procuraba un bebé para criar, adjuntado con un pago (un aviso detalla 10 libras como la cantidad pedida). Entonces ella tomaría la custodia del bebé. En un inicio, semeja que mató a sus jóvenes acusados ​​administrándoles fármacos con opio y subalimentando. Aun cumplió seis meses de prisión por desidia, después de que un médico sospechara una vez que varios bebés murieran bajo el precaución de Dyer.

Lamentablemente, la prisión no detuvo a Dyer. Tras su liberación, volvió a sus prácticas asesinas, si bien había aprendido a esconder sus crímenes; se mudó habitualmente, usó múltiples nombres y se deshizo de los cuerpos de los bebés por su cuenta. Ella fue atrapado en el momento en que los cuerpos de 2 bebés, que ella había empaquetado y lanzado al Támesis, flotaron a la área, y la información de identificación en el empaque se encontraba enlazada a uno de sus nick. Tras procurar suicidarse por vez primera bajo custodia policial, Dyer al final confesó, añadiendo un aspecto espeluznante para los estudiosos policiales. “Va a saber cuáles son míos por la cinta cerca de sus cuellos”, ha dicho Dyer, señalando que había utilizado cinta adhesiva para estrangular a los bebés. Un jurado tomó solo cinco minutos para elegir condenar a Dyer y sentenciarla a muerte por entre los homicidos. El 20 de junio de 1896, Dyer fue ejecutado en la horca por este asesinato, si bien es estimado que ella asimismo fue responsable de la desaparición de cientos y cientos de otros bebés.

7. Leonarda Cianciulli

Leonarda Cianciulli a la mayor parte de la multitud en su pequeña localidad italiana de Correggio le pareció una amable mujer de mediana edad que tenía una pequeña tienda en la localidad y adoraba a sus 4 hijos. En el momento en que escuchas “caníbal asesino”, Cianciulli no es quien te imaginas, pero sin embargo, eso es precisamente en quien se transformó. Cianciulli había perdido múltiples embarazos, tal como múltiples pequeños al comienzo de su niñez, y era muy protectora con su prole sobrante. Según se comunica, en el momento en que una adivina le ha dicho a Cianciulli que debería matar para resguardar a los hijos que le quedaban, Cianciulli se lo tomó seriamente. En el momento en que, en 1939, dio la sensación de que el amado hijo mayor de Cianciulli se uniría al ejército antes de la Segunda Guerra Mundial, Cianciulli decidió trabajar.

De 1939 a 1940, Cianciulli atrajo a tres mujeres de mediana edad a su tienda, ofreciéndoles consejos y diciendo que había encontrado a la primera un marido y las últimas 2 trabajos. Animó a las mujeres a decirles a todos y cada uno de los que conocían que próximamente se irían para mudarse a ciudades lejanas para empezar una exclusiva vida. Entonces, uno por uno, los invitó a comer antes de sus salidas organizadas, los noqueó con vino drogado y los mató y desmembró con un hacha.

La supresión de los cadáveres podría haber representado un inconveniente para otra mujer, pero Cianciulli tenía a mano equipo para crear jabón y usó la sosa corrosiva para derretirlos en su cazuela para realizar jabón, utilizando la sangre como ingrediente para las galletas. Cianciulli señala el desarrollo en su confesión, diciendo, “Hice varios pasteles de té crocantes y se los serví a las mujeres que vinieron a visitarme, si bien Guiseppe [Cianciulli’s son] y yo asimismo a ellos “. Cianciulli mejoró con la práctica, diciendo que ha podido generar “algo de jabón cremoso de lo mucho más aceptable” desde los restos de su tercera víctima y que, “Los pasteles asimismo eran mejores. Esa mujer era verdaderamente dulce “. Los crímenes de Cianciulli fueron descubiertos una vez que la cuñada de la tercera víctima la viese ingresar a la vivienda de Cianciulli, pero no salir, información que compartió con la policía después de que su cuñada desaparezca. Una vez que su ola de homicidos salió a la luz, Cianciulli se realizó famosa como la “desarrollador de jabón de Correggio”. Fue sentenciada a 30 años de prisión y murió en 1970 en un asilo criminal.

6. Dagmar Overbye

Como Amelia Dyer, Dagmar Overbye era un “criador de bebés” con un lado obscuro. Su matanza, en la década de 1920 en Copenhague, Dinamarca, prosiguió una trayectoria afín a la de Dyer, si bien probablemente halla empezado con el homicidio de su hijo, que murió en situaciones enigmáticas.

Overbye aseveró ser un facilitador de adopciones, que tomaba hijos no amigables de mujeres pobres, que le pagaban a Overbye el salario de un año para hallar a su hijo un hogar amoroso. No obstante, en vez de llevar a cabo arreglos para las adopciones, Overbye asesinó a los pequeños, en general estrangulándolos, deshaciéndose de sus cuerpos enterrándolos, escondiéndolos en el ático u horneándolos en su horno, una práctica que resultó en su alias—“El quemador de bebés Vesterbro”.

El negocio asesino de Overbye pasó inadvertido a lo largo de 7 años y se cobró un estimado de 25 víctimas infantiles, y podría haber durado mucho más. No obstante, una madre biológica, Karoline Aagesen, cambió de opinión el día siguiente de dejar a su hija recién nacida con Overbye. En el momento en que Overbye aseveró no rememorar la dirección del adoptivo pareja con quien en teoría se había quedado el niño, Aagesen empezó a dudar y denunció Overbye a la policía. Al conocer la vivienda de Overbye, la policía descubrió la ropa desechada del bebé, tal como los restos del cráneo y los huesos de un bebé en la estufa. Overbye fue detenido por matar a 16 pequeños, si bien solo fue proclamado culpable de 9 muertes por el hecho de que faltaban pruebas en varios de los casos. Fue sentenciada a muerte por sus crímenes, si bien el rey danés después conmutó su sentencia por cadena perpetua. Overbye murió en prisión en 1929.

5. Belle Gunness

Belle Gunness probablemente halla similar una granjera del Medio Oeste de huesos enormes, pero sus encantos fueron lógicamente suficientes para captar docenas de hombres a la desaparición en sus manos. No es obvio que Belle Gunness empezó como una asesina. Ella probablemente empezó con un incendio causado y un estafa de seguros, en tanto que ella y su primer marido cobraron los capital del seguro en el momento en que se incendió su preocupado tienda de dulces, y después su casa. Pero Belle semeja haber vivido al asesinato con bastante velocidad, con 2 de los 4 hijos de la pareja muriendo en el momento en que eran bebés, bebés de los que Belle y su marido tenían pólizas de seguro de vida, de las que cobraron. Su primer marido tampoco tardó en llegar al planeta, falleciendo el único día del año en que estaban actuales sus 2 pólizas de seguro de vida, de lo que un médico local llamó insuficiencia cardiaca, pero que asimismo ha podido ser una intoxicación.

Belle tomó su novedosa riqueza y adquirió una granja de cerdos en Indiana, y se casó con un viudo local. La hija de los viudos murió enigmáticamente poco tras la boda y después el nuevo marido de Belle murió en un trágico incidente con una picadora de carne. Si está adivinando que Belle tenía una póliza de seguro de vida con él, está en la verdad. De ahí de ahora en adelante ella pescó, entonces asesinó, una secuencia de hombres poniendo avisos en periódicos en noruego que insinuaban que buscaba un hombre con quien comunicar su historia y su granja. En el momento en que los hombres enamorados se dieron a conocer con los ahorros de toda su historia, Belle los envenenó, cortó sus cuerpos y después los sepultó o les dio de comer a los cerdos.

En el momento en que el hermano de un pretendiente empezó a investigar los datos de la desaparición de su hermano, la vivienda de Belle se quemó hasta los cimientos. Se hallaron 4 cuerpos en los restos calcinados de la vivienda: 3 pequeños que corresponden en tamaño a los hijos de Belle y una mujer sin cabeza. El cuerpo de la mujer parecía mucho más pequeño que el de Belle, pero se hallaron ciertas denticiones postizas de Belle cerca del cuerpo. Los estudiosos que examinaron la granja en pos de la cabeza del cuerpo no la hallaron, pero hallaron otros huesos humanos, dientes, un montón de relojes de hombre y múltiples cuerpos. De forma concluyente, desenterraron 14 cuerpos y estimaron que el recuento total de cadáveres podría ser tan prominente como 40. En lo que se refiere a Belle, ella puede haberse salido con la suya. Sus cuentas corrientes se habían vaciado prácticamente completamente antes del incendio y un personal de cuidado, que había sido el apasionado y cómplice intermitente de Belle en liberarse de los cuerpos de su pretendiente, aseveró que Belle había matado a una sirvienta que había contratado últimamente y se había marchado. el cuerpo en la vivienda antes de quemarlo hasta el suelo. Mucho más de 20 años después, una mujer llamada Ester Carlson, que se parecía mucho a Belle Gunness, fue detenida en Los Ángeles por envenenar a un hombre noruego-estadounidense por su dinero. Murió mientras que aguardaba el juicio, y la realidad sobre lo que le sucedió a Belle Gunness ha podido haber fallecido adjuntado con ella.

4. Jane Toppan

El accionar alegre que Jane Toppan mostró a lo largo de su trabajo de enfermería le valió el alias “Jolly Jane”. Pero Jane no era “alegre” para animar a los pacientes que estaban tolerando y muriendo; Jane se encontraba feliz por el hecho de que sus pacientes estaban tolerando y muriendo, en ocasiones a manos de ella. Tras su arresto, Toppan aceptado a 31 homicidos, diciendo que ella conseguía exitación sexual del poder de vida o muerte que tenía sobre los pacientes.

El dueño de Toppan y, después, su mujer estaban entre las primeras víctimas de Toppan. Asimismo mató a amigos (para lograr asumir sus trabajos), dueños siguientes y pacientes. En el momento en que la mujer de su arrendador vino a cobrar el alquiler vencido, Toppan la envenenó y después mató al arrendador y a ámbas hijas del arrendador. Al final había ido bastante lejos. El suegro de entre las hijas del dueño sospechaba que 4 integrantes de una familia supuestamente sana tengan la posibilidad de fallecer tan de repente. Logró que los cuerpos de la familia fuesen exhumados y evaluado por un toxicólogo; Las pruebas mostraron que la nuera del hombre había fallecido de intoxicación por atropina y morfina. Poco después, el 29 de octubre de 1901, Toppan fue detenido por asesinato. Confesó 31 homicidos (más allá de que se sospecha de hasta 100 en conjunto), pero fue declarada inocente con motivo de disparidad, y por último murió en el hospital al que había sido recluída.

3. Gertrude Baniszewski

En contraste a los otros asesinos de esta lista, Baniszewski solo es quien se encarga de una muerte: la de Sylvia Likens, de 16 años. no obstante, el tortura sostenida que Baniszewski sometió a Likens en las semanas anteriores a su muerte, tal como dado que implicó tanto a sus hijos como a los pequeños del vecindario en el abuso de Likens, hacen que este asesinato sea singularmente atroz. El jefe de asesinatos del Departamento de Policía de Indianápolis después llamaría al abuso y asesinato de Likens, “el acto mucho más sádico que he popular”.

La pesadilla viviente de Sylvia Likens empezó en el momento en que sus progenitores, trabajadores itinerantes del carnaval, la dejaron a ella y a su hermana de 15 años, Jenny, con Baniszewski. Baniszewski, que tenía siete hijos en el hogar, había recibido cuidar de las hermanas por 20 dólares estadounidenses por semana mientras que sus progenitores trabajaban en otro sitio. En el momento en que los progenitores de los Likens se retrasaron en el pago de sus tarifas de hospedaje, Baniszewski volvió su furia hacia Sylvia, a quien asimismo acusó después de dar a conocer comentarios sobre sus hijas. Baniszewski no solo torturó a Sylvia, la golpeó, la sometió a agua candente, la mató de apetito, la quemó con cigarros y la empujó escaleras abajo, sino incitó a sus hijos y a los del vecindario a llevar a cabo lo mismo. Baniszewski alentado un vecino de 15 años para grabar “Soy una prostituta y estoy orgullosa de esto” en el estómago de Sylvia con una aguja de coser que le dio, y lo asistió a deletrear la palabra ‘prostituta’.

En el momento en que llamaron a la policía a la vivienda el 26 de octubre de 1965, ahora era tarde para ella. El cuerpo despedazado de Sylvia fue encontrado en un colchón sucio, y su hermana le suplicó a la policía que la sacara de la vivienda y les contó toda la historia. Gertrude Baniszewski fue juzgada, adjuntado con múltiples de sus hijos, por la tortura y asesinato de Sylvia Likens. Baniszewski fue sentenciada a cadena perpetua, pero fue puesta en independencia por buena conducta, tras cumplir menos de 20 años de su condena.

2. Delphine LaLaurie

Delphine LaLaurie, una rica socialité de Luisiana, era famosa en la Novedosa Orleans previo a la guerra, tanto por su hermosura como por los fastuosos acontecimientos que organizaba su marido y ella. No obstante, a inicios de la década de 1830, se encontraba en el ojo público por una razón diferente:la crueldad que mostró hacia sus esclavos. El primer hecho se causó en 1833, en el momento en que LaLaurie, enfurecida pues una esclava de 12 años que se había estado cepillando el pelo se enredó, la persiguió con un látigo. La pequeña aterrada salió corriendo del techo hacia su muerte. LaLaurie arrojó su cuerpo al pozo. Los estudiosos la hicieron abonar una multa y vender a sus esclavos, pero ella de manera rápida los volvió a obtener.

El 10 de abril de 1834, la mansión del Vecindario Francés de LaLaurie se incendió, probablemente como un intento de suicidio por la parte del ciervo que fue encontrado encadenado al horno. Una multitud reunida apreció que Delphine corría para socorrer sus pertenencias del fuego y se preguntó dónde estaban sus esclavos, una pregunta que Delphine no respondería. Los transeúntes se percataron de manera rápida de que los esclavos estaban atrapados en el ático de la vivienda, que se encontraba clausurada con llave. Según el jornal local“Múltiples señores impulsados ​​por sus sentimientos de humanidad demandaron las llaves que les fueron negadas de forma grosera y también insultante”. En el momento en que los hombres por último entraron, “el espectáculo mucho más horrible se halló con sus ojos. Siete esclavos aproximadamente horrorosamente mutilados fueron vistos colgados del cuello, con las extremidades supuestamente estiradas y desgarradas de una extremidad a la otra ”. Aun en el contexto de una temporada donde la esclavitud era algo común, la crueldad de LaLaurie supuestamente se resaltó. En el momento en que se supo del abuso que habían sufrido los esclavos, velozmente se formó una turba que destrozó el contenido de las viviendas. Los Lalaur escaparon velozmente, supuestamente dejando Novedosa Orleans y quizás el país, y se conoce poco de sus vidas siguientes. Reportes sugirió que cuando menos 2 de estos esclavos fallecieron gracias a sus lesiones tras su salve, y que asimismo se hallaron otros cuerpos en los terrenos de la propiedad.

1. Darya Nikolayevna Saltykova

Darya Nikolayevna Saltykova, generalmente famosa como Saltychikha, era otra mujer noble con un lado obscuro. Saltykova, una muchacha viuda rusa, había heredado las notables características de su marido en 1756, que incluían una número de siervos. Según los reportes, Saltykova era una mujer muy infeliz con un temperamento volátil, que era vulnerable a desquitarse con las siervas. Según se comunica, Saltykova los golpeó, los mutiló, les echó agua hirviendo sobre ellos y los arrojó al aire libre sin ropa en el gélido invierno. Mucho más de 100 siervos son se calcula que murió en ella manos.

Gracias a que Saltykova tenía capaces conexiones políticas, tomó un buen tiempo a fin de que fuera llevada frente a la justicia, pese al creciente número de fallecidos. Al final, en 1762, la emperatriz Catalina II ordenó el arresto de Saltykova. Prosiguió una investigación de 6 años, que observó hasta 138 muertes sospechosas similares con Saltykova. Saltykova fue al final declarada culpable de torturar hasta la desaparición a 38 siervas. Ella se encontraba sentenciado ser encadenada en una interfaz en el centro de Moscú a lo largo de una hora, con un letrero cerca del cuello que afirma “He torturado y ejecutado”, tras lo que pasó el resto de su historia en prisión, escupiendo y agitando un palo a quienes pasaban por su celda.

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