10 detectives más interesantes que Sherlock Holmes

Comentan que la realidad sobrepasa la ficción. Más allá de que los detectives de libros de cuentos como Sherlock Holmes, Hercule Poirot y Sam Spade son muy conocidos por el público, pocos de sus análogos de la vida real gozan de tanta popularidad. Es una lástima, en tanto que existen muchos detectives singulares con carreras sorprendentes dignas de mención.

10. Lectura de Leonard “Nipper”

https://www.youtube.com/watch?v=5230H7uB5rM

En 1946, Leonard “Nipper” Read procuró sumarse por fuerza policial en su localidad natal de Nottingham, Inglaterra. Lamentablemente para él, la localidad tenía un requisito de altura mínima de seis pies y el diminuto Read fue rechazado. Un año después, se mudó a Londres, que era menos restrictivo, y se transformó en oficial de la Policía Metropolitana.

El primer caso esencial de Read ocurrió en 1963 en el momento en que era una parte de un equipo de Scotland Yard enviado a Buckinghamshire para contribuir a investigar el Enorme Hurto del Tren. Si bien Bruce Reynolds fue reconocido como el creador intelectual de la operación, Nipper creyó el auténtico arquitecto fue un irlandés llamado Mickey que inventó minuciosamente los hurtos y vendió los planos a las bandas con intereses.

Leer desafío mucho más grande llegó en 1964 en el momento en que le ofrecieron un conjunto de trabajo para “procurar” terminar con The Firm, la pandilla del East End encabezada por los viles Kray Twins. Cinco años después, Ronnie y Reggie Kray fueron declarados responsables y condenados a cadena perpetua.

9. Charlie Siringo, el detective de vaqueros

Charlie Siringo, nativo de 1855 en el condado de Matagorda, Texas, pasó 2 décadas como detective de Pinkerton. Se especializó en trabajar encubierto y participó en varios de los casos mucho más conocidos de la agencia.

Siringo tuvo una carrera extendida y diferente que lo vio investigar ladrones, asesinos, intentos de asesinato y sindicatos desde Alaska hasta México. Es bien recordado por su papel en la huelga laboral de Coeur d’Alene de 1892. Reventó en crueldad una vez que los mineros se dieron cuenta que Pinkerton se había infiltrado en su sindicato y mandaba información de manera rutinaria a los dueños de las minas.

Siringo tenía sentimientos encontrados sobre este trabajo. Por una parte, simpatizaba con los trabajadores pero, al tiempo, se percató de que la dirección de los sindicatos se encontraba a cargo de ácratas como George Pettibone. Este último estaría implicado en el homicidio del gobernador de Idaho, Frank Steunenberg.

Converses Siringo empezó perseguir El infame Wild Bunch de Butch Cassidy tras el hurto del tren de Wilcox en 1899. Pasó 4 años, viajó 25.000 millas y asistió a atrapar a varios de los integrantes mucho más malignos de la pandilla, como Kid Curry. Al final fue suspendido del caso en el momento en que Cassidy y Sundance Kid escaparon a Sudamérica.

Siringo tuvo uno mucho más inolvidable instante de su trayectoria en el momento en que salvó al letrado Clarence Darrow de un linchamiento. Después, Darrow defendería al profesor John T. Scopes en el popular juicio del mono Scopes.

8. Dave Toschi

El detective de San Francisco Dave Toschi fue instantáneamente identificable en el momento en que entró en una habitación merced a las distinguidos pajaritas que le agradaba utilizar adjuntado con los trajes a cuadros y las gabardinas. Se transformó en una inspiración para los policías de cine icónicos de los años 60 y 70 y, en el momento en que se encontraba en el reloj, asimismo estudió al infame Asesino del Zodíaco.

Toschi se unió al Departamento de Policía de San Francisco en 1953 tras ser útil en la Guerra de Corea. Entró en la búsqueda del Zodíaco en 1969 tras el asesinato de Paul Stine, la única víctima famosa del asesino en San Francisco. La situacion “lo mordisqueó”Y le dio una úlcera. Toschi visitaría la escena del asesinato de Stine a lo largo de varios años con la promesa de localizar una pista pasada por prominente que pudiese conducir a la identidad del conocido asesino en serie.

Si bien no es tan popular como los homicidos del Zodíaco, Toschi asimismo investigado y asistió a solucionar los homicidos de Zebra. Tenía que ver con una secuencia de homicidos por fundamentos raciales de principios de los 70 por un conjunto llamado “Ángeles de la Muerte” que cobró, cuando menos, 15 víctimas.

El estilo único de Toschi llamó la atención de Hollywood. Clint Eastwood fundamentó medianamente a “Dirty” Harry Callahan en él, al paso que Steve McQueen tomó prestada su inclinación por llevar una pistolera de extracción rápida para su personaje en Bullitt.

La atención plus se dirigió un tanto a la cabeza de Toschi. En una “indulgencia imprudente”, el detective envió cartas anónimas al San Francisco Chronicle alabando su trabajo. Esto logró que lo expulsaran del caso nueve años tras el asesinato de Stine.

7. Kate Warne

En 1856, Kate Warne era una viuda de 23 años que procuraba empleo. Un día, entró en la oficina de Chicago de la Agencia de Detectives Pinkerton y charló con nuestro Allan Pinkerton. Se sorprendió al conocer que ella no se encontraba allí para un trabajo de oficina, sino para el puesto de detective comunicado en el jornal.

Al comienzo, Pinkerton no deseaba una detective, pero Warne argumentó que podía conseguir información de formas que los hombres no podían. Podía hacerse amiga de las esposas y novias de los sospechosos o seducir a los propios hombres de que se jactaran de sus acciones. Pinkerton se dejó llevar y Kate Warne se transformó en su primera detective.

El primer enorme caso de Warne sucedió en 1858. Alguien se encontraba malversando fondos de Adams Express Company y Pinkerton previsto el gerente de la oficina de Montgomery, Nathan Maroney. Kate fue enmascarada, se realizó amiga de su mujer y consiguió las pruebas que llevaron a su condena.

La detective fue elogiada por su papel en la investigación de la trama de Baltimore, una supuesta conspiración para matar al entonces gobernante del país elegido Abraham Lincoln. Warne usó sus talentos enmascarados para hacerse pasar por una hermosura sureña con simpatías secesionistas, infiltrarse en asambleas sociales y catalogar información para Pinkerton. Jamás entenderemos si la amenaza fue real o no, pero Lincoln logró su inauguración merced a los Pinkerton.

6. Jerome Caminada

Sherlock Holmes es, sin duda, el detective mucho más popular de todo el mundo y a lo largo de bastante tiempo hubo debates sobre quién sirvió de inspiración para el personaje icónico de Sir Arthur Conan Doyle. El creador comunmente señalaba con el dedo al cirujano y conferencista escocés Joseph Bell, tal como a su compatriota Sir Henry Littlejohn. Doyle asimismo elogió a los pocos detectives de ficción que se presentaron antes de Holmes, como Auguste Dupin y Monsieur Lecoq. Pero asimismo hubo estudiosos de la vida real que se parecían lo bastante a Sherlock Holmes que llegaron a ser considerados como inspiraciones.

Jerome Caminada fue uno. Trabajó como detective en Manchester. Ganó nacional prominencia en la época de la década de 1880, antes de la primera aparición del detective de Doyle. Se disfrazó a lo largo de las situaciones y empleó una red de informantes no oficiales afines a los irregulares de Holmes. Una vez que Caminada se retirara de la fuerza policial en 1899, se transformó en detective consultor y trabajó en casos en todo el país. Aun tenía su archirrival estilo “Moriarty” en la manera de un tal Bob Horridge.

El más destacable instante de Caminada como detective se causó en 1889 en el transcurso de un caso llamado “Manchester Cab Mystery “. El empresario John Fletcher paró un taxi en frente de la catedral de Manchester y salió con un joven no reconocido. Una hora después, en el momento en que el conductor se detuvo, halló a Fletcher fallecido y a su compañero desaparecido.

Empleando pistas, deducción y su conocimiento del inframundo criminal, Caminada identificó al asesino como Charlie Parton, de 18 años. Tenía un pasado de emplear hidrato de cloral para manejar riñas ilegales drogando a los combatientes. El detective pensaba que Parton asimismo lo utilizaba para someter y hurtar esporádicamente a la multitud. El hidrato de cloral conjuntado con el cariño de Fletcher por la ginebra resultó en una mezcla venenosa que ocasionó su muerte.

5. Chang Apana

Comentando de detectives de ficción, hay pocos mucho más divisivos que Charlie Chan. El detective chino-estadounidense apareció en seis novelas escritas por el creador estadounidense Earl Derr Biggers y en docenas de adaptaciones de películas y televisión. Ciertos lo piensan racista y ofensivo, puesto que era un estereotipo y, de manera frecuente, los actores blancos lo retrataban con cara amarilla. Otros lo ven de una forma mucho más efectiva, puesto que Charlie Chan fue entre los primeros individuos asiáticos en Hollywood que se apartó del tropo del “chino maligno”. Lo que nos importa es que se inspiró en el detective de Honolulu de la vida real, Chang Apana.

Nacido como Chang Ah Ping, regresó a China en el momento en que tenía tres años, pero regresó a Hawai en el momento en que tenía 10. Se unió por fuerza en 1898 y se transformó en un detective en 1916. Llevaba un látigo en vez de una pistola. Aprendió a utilizarlo mientras que tenía un trabajo de paniolo (vaquero hawaiano) antes de transformarse en policía.

Chang trabajó primordialmente en Chinatown y se encargó de varios casos de contrabando y juegos de azar. Ya que era multilingüe, desarrolló una red de informantes inalcanzable para otros policías. Existen muchas historias peculiares de sus aventuras en la fuerza. Una vez fue lanzado por una ventana del segundo piso y aterrizó parado. Tenía una cicatriz sobre su ojo derecho por una riña con un leproso japonés armado con una hoz. El una vez detenido 40 players al unísono, solos, asiendo solo su leal látigo. Es bien difícil dividir la verdad de la ficción.

4. “Puzzles” John P. St. John

John P. St. John fue entre los oficiales mucho más tenaces y fecundos de la historia estadounidense. Trabajó en el Departamento de Policía de Los Ángeles a lo largo de 51 años, 43 de ellos como detective de asesinatos. Estudió en torno a 1.500 homicidos y resolvió mucho más de 1.000 de ellos. En el momento en que se retiró en 1993, su antigüedad en la fuerza le valió el privilegio de portar la insignia No. 1.

St. John ganó el alias de “Jigsaw John” al comienzo de su trayectoria en el momento en que trabajó en un caso de desmembramiento. Se sostuvo a lo largo de décadas pues otros oficiales creyeron que St. John tenía la capacidad de agrupar pistas como un puzzles.

Entre los primeros casos de John todavía es entre los crímenes sin solucionar mucho más conocidos en la historia estadounidense: el homicidio de Elizabeth Short, famosa póstumamente como la “Dalia Negra”. Fue el primero de una extendida lista de homicidos viles que St. John abordó como detective de asesinatos para el LAPD. Estudió a asesinos en serie como Harvey Glatman, el “Night Stalker” Richard Ramirez, los Hillside Stranglers y el Grim Sleeper. En 1982, St. John se transformó en el segundo receptor de la Medalla por Servicio Distinguido del Departamento de Policía por su investigación de ocho años que condujo a la atrapar de William Bonin, entre los Freeway Killers.

3. Izzy Einstein y Moe Smith

Con la aprobación de la Ley Volstead en 1919, la Prohibición llegó a los USA. Se precisaba una exclusiva agencia para realizar cumplir la ley y, de esta manera, nació la Oficina de Prohibición. Izzy Einstein y Moe Smith fueron sus primordiales detectives.

Desde el momento en que se se encontraba empleando la novedosa unidad, Isidor Einstein probó suerte por el hecho de que le pagaba mejor que su trabajo previo como usado de correos. El jefe no lo deseaba. Einstein era de mediana edad, bajo y fornido. No es precisamente material de la Oficina. No obstante, Izzy lo persuadió de que eso era una virtud, no un obstáculo, puesto que los contrabandistas no sospecharían de él.

Izzy llevaba razón. Hubo instantes en los que podía llamar a la puerta de un bar furtivo con su placa en exhibición y comentan que era un agente de la Prohibición. La multitud todavía lo dejaba ingresar y le daba de tomar por el hecho de que creían que era una broma. En otras ocasiones llevaba un accesorio como una jarra de leche o un tarro de encurtidos. Como él mismo ha dicho, ¿quién sospecharía que “un hombre gordito con pepinillos era un agente?”

Poco tras ser contratado, Izzy persuadió a su amigo Moe Smith de que dejase de vender puros y se uniera a él como agente. Ninguno de los 2 tenía experiencia en la app de la ley. No obstante, fueron causantes de prácticamente 5,000 arrestos con una tasa de condenas del 95 por ciento.

A Izzy y Moe les agradaba llevar disfraces para entrar a los bares furtivos. Si el bar se encontraba cerca de un hospital, utilizarían batas blancas. Si se tratase de un instituto de abogados, vendrían con pesados ​​contenidos escritos legales. En ocasiones se vestían de marido y mujer.

El éxito del dúo fue su ruina. Fueron despedidos tras cinco años con la Oficina por el hecho de que todos los otros estaban resentidos con ellos por su capacidad y popularidad.

2. William J. Burns

Varios detectives de la vida real fueron equiparados con la creación de Arthur Conan Doyle, pero William J. Burns fue llamada “America’s Sherlock Holmes” por nada menos que nuestro Doyle.

Burns empezó su trayectoria policial como asistente de un detective privado. Entonces se transformó en agente del Servicio Misterio. Su éxito lo llevó a abrir la Agencia En todo el mundo de Detectives William J. Burns. Múltiples casos de prominente perfil y ciertas conexiones visibles lo llevaron a transformarse en Directivo del Bureau of Investigation (BOI), el precursor del FBI, entre 1921 y 1924.

Burns estudió 2 viles casos tempranos de terrorismo familiar. En 1910, su agencia estudió el bombardeo del edificio de Los Angeles Times que mató a 21 personas. Burns se infiltró en el movimiento anarquista y detuvo a los hermanos John y James McNamara. Diez años después, estudió el atentado de Wall Street. Ese caso prosigue sin resolverse, si bien no por carecer de intentos. Los detectives de la Agencia Burns fueron enmascarados hasta la Unión Soviética en un intento de conocer a los responsables.

La reputación de Burns padeció un duro golpe en el momento en que estuvo implicado en el escándalo de la cúpula de la tetera. Los detectives de su agencia fueron contratados para investigar a los integrantes del jurado en el juicio del magnate petrolero Harry Ford Sinclair. Se vio obligado a renunciar del BOI y fue sustituido por J. Edgar Hoover. Burns se retiró a Florida y se dedicó a redactar historias de detectives.

1. Eugène Vidocq

Eugène François Vidocq inició una vida delictiva que parecía destinada a acabar con un viaje a la horca. No obstante, por último cambió de bando y usó su profundo conocimiento de la cabeza criminal para combatirla.

La carrera de Vidocq en la pelea contra el delito empezó en 1809, antes de cumplir 34 años. De nuevo, había sido detenido, salvo que en esta ocasión ofreció sus servicios como informante. Su capacidad y reputación lo transformaron en un espía excelente. Menos de un par de años después, fue liberado y continuó haciendo un trabajo encubierto en el exterior.

Vidocq presionó fuertemente por un vestidos de civil unidad y la consiguió en 1812. Tuvo éxito y, un año después, Napoleón la transformó en una fuerza policial nacional llamada La Sûreté Nationale bajo el liderazgo de Vidocq. El detective abrió mucho más sucursales en todo el país y prosiguió expandiendo su red de informantes del hampa. Asimismo empleó técnicas originales como balística temprana y moldes de yeso de huellas de zapatos.

No solo un oficial de la ley, Vidocq era una celebridad por derecho propio. Se realizó amigo de escritores como Balzac y Victor Hugo y usó un escritor espectro para redactar sus memorias. Otros policías no eran entusiastas de Vidocq, no solo por el hecho de que siempre y en todo momento se robó el centro de atención, sino más bien por el hecho de que pensaban que siempre y en todo momento proseguía siendo un criminal. Creyeron que no solo admitía sobornos de otros intrusos, sino aun “resolvía” sus crímenes.

En 1833, Vidocq dejó la fuerza y ​​abrió la “Oficina de Información”, que llegó a ser considerada como la primera agencia de detectives privados famosa de todo el mundo.

About the author

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *