10 emocionantes aventuras de los Pinkerton

Establecida por Allan Pinkerton en 1850, la Agencia de Detectives Pinkerton medró tanto que se transformó, en un instante de la historia, en la mayor organización privada de app de la ley de todo el mundo. Ganó notoriedad por ser un servicio de alquiler para los industriales que deseaban lidiar con manifestantes y sindicalistas molestos. No obstante, asimismo manejó ciertos casos apasionantes en los que Pinkerton se encaró a varios de los delincuentes mucho más viles estadounidense.

10. Frank y Jesse James

El infame Jesse James fue una vez la meta número uno de Allan Pinkerton. En 1874, Adams Express Company le encargó llevar a James Gang frente a la justicia tras el hurto de un tren. Pinkerton envió a un detective llamado Joseph Whicher para parar a los forajidos.

Whicher tenía la intención de infiltrarse en la granja de James haciéndose pasar por un trabajador. No obstante, su plan fracasó en el momento en que se descubrió su auténtica identidad. Su cuerpo fue encontrado solo un día siguiente.

Más tarde, Pinkerton envió a múltiples agentes que juntaron a una pandilla local y fueron tras la pandilla. No obstante, en un intento equivocado de evacuar a la gente del interior de la vivienda de campo, los Pinkerton lanzaron un dispositivo incendiario mediante una ventana que hirió a la madre de Jesse y especial su medio hermano Archie de 8 años. Esto puso a los lugareños en contra suya y la pandilla acabó echando a los detectives de la región. Como la opinión pública no se encontraba a favor suyo tras la redada errada, Pinkerton decidió dejar de perseguir a los hermanos James.

9. El homicidio del gobernador Steunenberg

Varios detectives de Pinkerton tenían muchas historias para comunicar, pero ninguna mucho más que James McParland, quien abordó varios de los casos mucho más relevantes de la agencia. En 1905, McParland estudió el homicidio de Frank Steunenberg, gobernador de Idaho.

El sospechoso era popular como Tom Hogan, pero entonces aceptó que se llamaba Harry Orchard. Logró un pequeño intento por esconder su delito y una búsqueda en su habitación descubrió prueba lo que probó que edificó la bomba que mató al gobernador. No obstante, McParland ahondó un tanto mucho más y logró conseguir mucho más información a lo largo del interrogatorio. Orchard nació como Albert Horsley en Ontario, Canadá. Aceptó haber ejecutado al gobernador por su acompañamiento a las compañías mineras bajo las órdenes de la Federación Occidental de Mineros (WFM). En verdad, Orchard aseveró haber matado por lo menos a otras diecisiete personas para la WFM.

El agresor implicó de forma directa a múltiples líderes sindicales sobresalientes como Hables Moyer y William “Big Bill” Haywood y después atestiguó contra ellos en la corte. Fueron acusados ​​de manera oficial del asesinato de Steunenberg un año después, pero todos fueron exculpados.

8. El niño de Missouri

A inicios de 1903, el agente de Pinkerton, Converses Schumacher, se encontraba tras 2 hombres que hurtaron 115.000 dólares americanos en el banco de Union, Missouri. Su pandilla al final los rastreó hasta una granja y demandó su rendición. Se causó un tiroteo y Schumacher recibió un tiro. cinco ocasiones y después murió gracias a sus lesiones. Los dos asesinos escaparon.

Tras el asesinato de entre los suyos, Pinkertons persiguió a los delincuentes por todo el país, cruzando a Canadá a veces e inclusive poniendo un puesto de supervisión en Filipinas. La separación en la situacion se causó en el momento en que los detectives lograron examinar una vivienda que los 2 forajidos ocupaban previamente. Descubrieron un trozo de papel carbonizado pero intacto en la estufa. Aún eran inteligibles las expresiones “George Collins” y “Hartford”. Collins fue entre los delincuentes y Hartford, Connecticut, fue su localidad natal. Ahí es donde Pinkertons al final lo alcanzó en el mes de marzo.

Su compañero en el delito fue William Rudolph, de 20 años, mucho más popular como “el niño de Missouri”. Logró huír de la prisión mientras que George Collins fue culpado y ahorcado. The Kid continuó con su ola de crímenes a lo largo de seis meses antes de ser detenido en Kansas. Rudolph era de todos modos perdonado por el gobernador para lograr regresar a Missouri y ser juzgado por el homicidio de Schumacher. Missouri Kid fue culpado y ejecutado en el mes de mayo de 1905.

7. Los hermanos Farrington

Más allá de que no se recuerda en la actualidad ni a otros forajidos del Viejo Oeste, la pandilla dirigida por los hermanos Farrington fue entre las mucho más temidas del país. Guerrilleros entrenados bajo el mando del comandante Quantrill, Hillary y Levi Farrington comenzaron a hurtar una vez que acabó la Guerra Civil. Por último fueron detenidos por los Pinkerton en 1871 tras un tiroteo en el que Hillary le disparó a William Pinkerton en el costado.

Los delincuentes fueron puestos en un barco de vapor que se dirigía a Columbus, Kentucky. En el sendero, Pinkerton ofreció a Hillary Farrington una copa en el bar. El criminal aceptó, pero solicitó que lo llevaran por la puerta posterior a fin de que la multitud no lo viera esposado.

Como es natural, todo lo mencionado fue una artimaña. Tan rápido como se halló en cubierta en solitario con Pinkerton, Farrington atacó y también procuró conseguir el poder de su arma. Se causó una riña y, si bien el asesino logró agarrar el arma, William Pinkerton aterrizó un uppercut eso arrojó a Farrington sobre los raíles y en la paleta del bote, que lo partió en trozos.

Su hermano Levi se halló con un destino del mismo modo mortal, pero menos horrible, en Tennessee a manos de una turba que procuraba justicia por el homicidio de un ayudante del sheriff.

6. El hurto de lingotes de oro

El 6 de agosto de 1901, la planta de Selby Smelting & Lead Company cerca de San Francisco fue robada de 37 barras de lingotes de oro por un valor de mucho más de $ 280,000. En ese instante, esta era la hurto mucho más grande de lingotes de oro en la historia estadounidense.

El ladrón usó un túnel de ferrocarril para entrar y cavó bajo la caja fuerte del edificio. Entonces logró un orificio en el piso y salió con todo el oro que ha podido llevar. La investigación estuvo encabezada por un conjunto de tres hombres compuesto por el exjefe de policía, el capitán de los detectives, y WB Sayers, el superintendente de la oficina de Pinkerton en San Francisco. James McParland se implicó en la situacion y, prontísimo, tuvieron un sospechoso. La gorra de Buck Taylor, un ex- usado de la planta, fue encontrada en el túnel. Fue detenido y un registro de su casa descubrió ropa cubierta de barro.

La policía tenía pruebas suficientes para condenar a Taylor, pero fue McParland quien consiguió una confesión y, lo que es más esencial, la localización del oro robado. Buck Taylor era de todos modos Jack Winters, un criminal de la costa este, que se rindió donde guardaba los lingotes con la promesa de una sentencia mucho más indulgente. McParland escribió después en un informe que pensaba que Winters jamás tuvo la intención de quedarse con el oro robado, sino más bien de “tropezar” con él y devolverlo en lugar de la recompensa.

5. El juicio de Fatty Arbuckle

Podría decirse que el operativo de Pinkerton mucho más popular de siempre fue Sam Hammett, pero no tuvo nada que ver con su trayectoria de detective. Tras retirarse del trabajo policial, Hammett cambió su nombre por el de Dashiell y escribió historias de detectives como El halcón maltés y El hombre angosto. En su historia previo, asimismo asistió a investigar la situacion Fatty Arbuckle.

Roscoe Arbuckle fue entre las estrellas mejor pagadas de la década de 1910, pero el día de hoy se le recuerda más que nada por el deslumbrante final de su trayectoria. Tras una celebración en el mes de noviembre de 1921 que ocasionó la desaparición de una muchacha actriz llamada Virginia Rappe, Arbuckle fue acusada de violación y homicidio involuntario. En el final, fue absuelto de todos y cada uno de los cargos y emitió una disculpa del jurado.

Rappe murió de una rotura de vejiga y peritonitis. Se manifiesta que esto sucedió en el momento en que el rotundo Arbuckle se acostó sobre ella. Sórdidos comentarios aun aseguraron que el actor ocasionó el daño en el momento en que usó una botella o un trozo de hielo para penetrarla.

A lo largo del juicio, su equipo de defensa solicitó a los Pinkerton que ayudaran a probar que Arbuckle era la meta de un conspiración. Probaron que la compañera de celebración de Rappe y la primordial testigo de la acusación, Maude Delmont, tenía un historial de extorsión y chantaje. Además de esto, probaron que Rappe tenía inconvenientes de vejiga anteriores que se vieron agravados por su consumo de alcohol de contrabando. Esto aseguró la absolución de Arbuckle, pero su trayectoria jamás se recobró.

4. Los Molly Maguires

Quizás el trabajo policial mucho más conocido efectuado por los Pinkerton ocurrió a lo largo de la década de 1870 en el momento en que James McParland se infiltró para terminar con los Molly Maguire.

Los Maguire eran un conjunto misterio de mineros del carbón inmigrantes irlandeses activos, primordialmente, en todo Pensilvania. En un instante en que las tensiones entre los dueños de minas y los sindicalistas estaban en su punto mucho más prominente, los Molly Maguire formaron parte de varios enfrentamientos violentos. Estos incluyeron boicots, tundas y 16 homicidos, al menos.

McParland logró infiltrarse en la fraternidad pues podía mostrar y representar el papel. El detective, un inmigrante irlandés, se realizó pasar por un duro asesino en fuga llamado James McKenna. Lenta pero indudablemente, se ganó la seguridad de los Maguire y pasó prácticamente tres años como uno, reuniendo pruebas contra la organización.

Los sacrificios de McParland llevaron a decenas y decenas de arrestos. Se mandaron veinte hombres a la horca. La situacion logró popular a McParland e inclusive inspiró la crónica de Sherlock Holmes El valle del temor. Después, los historiadores discutieron ciertas acusaciones mucho más peculiares del detective e inclusive cuestionaron si engañó en el estrado para garantizar condenas.

3. La banda de Reno

La banda de Reno es recordada el día de hoy por perpetrar el primer hurto de un tren en la crónica de los USA el 6 de octubre de 1866. O sea solo relativamente preciso, puesto que de todos modos fue el primer hurto de un tren en movimiento a lo largo de tiempos de paz.

Tras el hurto, los detectives dirigidos por nuestro Allan Pinkerton estaban en el sendero. Detuvieron a tres integrantes de la pandilla, pero los cargos fueron retirados una vez que el único testigo fuera ejecutado a balazos. La pandilla realizó múltiples hurtos mucho más, viajando de un estado a otro con detectives siempre y en todo momento tras ellos. En Indianápolis, los Pinkerton rodearon y detenido John Reno, entre los líderes de la pandilla. Fue proclamado culpable y culpado a 25 años de prisión.

Este resultó ser su golpe de suerte en el momento en que se formó un conjunto de justos en el condado de Jackson para parar a los delincuentes. En tres oportunidades diferentes, los observadores atraparon a integrantes de Reno Gang que estaban bajo custodia policial y los lincharon. Los diez ladrones, salvo John Reno, fallecieron así en 1868. Seis de ellos fueron colgados del mismo árbol en un espacio que se conoció como Hangman Crossing, Indiana.

2. Marm Mandelbaum

Fredericka Mandelbaum (ella es la que mira con el abanico en el radical derecho) ascendió en las filas de la clandestinidad criminal de Novedosa York a lo largo de mediados y finales del siglo XIX para transformarse en la “Reina de las vallas”, una figura sombría que edificó un imperio en recursos robados.

En la década de 1880, el fiscal de distrito de Novedosa York decidió que al final era hora de terminar con “Marm” Mandelbaum. No obstante, solo había un inconveniente. Para entonces, tenía tantas conexiones que era irrealizable efectuar una operación enmascarada con la policía sin que ella se enterase. De ahí que recurrió a los Pinkerton.

Un detective llamado Gustave Frank fue quien se infiltró en la operación de Marm. Se realizó pasar por un mercader de seda turbio y logró una presentación con Mandelbaum. Ella era increíblemente cauta al trabajar con gente novedosa, pero Frank desempeñó realmente bien su papel. Aprendió todo cuanto había que comprender sobre el comercio de la seda y probó ser realmente hábil en el manejo de la mercancía. Al final, Mandelbaum acordó realizar negocio con él. Esto llevó a una redada en su casa donde la policía recobró varios recursos robados. Marm brincó la fianza y escapó a Canadá, donde pasó el resto de su historia.

1. HH Holmes

HH Holmes fue un conocido asesino en serie que ganó la infamia por en teoría captar víctimas desprevenidas de fuera de la región que asistían a la Feria Mundial de 1893 en Chicago a su hotel después apodado Castillo de asesinato. ” Aparte de esto, asimismo era un estafador insuperable que siempre y en todo momento tuvo un plan en juego. En verdad, fue un intento de estafa de seguros lo que llamó la atención de los detectives de Pinkerton por vez primera.

En 1894, Holmes solicitó la asistencia de un asociado llamado Benjamin Pitezel. El propósito era contratar una póliza de seguro de vida en Pitezel, fingir su muerte y después cobrar. Esto requería un cadáver que se le pareciese, pero Holmes tomó un curso de acción diferente. En vez de sustituir a Pitezel, sencillamente ejecutado su cohorte.

La mujer de Pitezel, Carrie, se encontraba alerta de la estafa y Holmes la persuadió de que su marido se encontraba viajando para eludir supones. Aun dejó que tres de sus hijos lo acompañaran por el hecho de que creyó que Holmes los llevaría a conocer a su padre.

Hasta entonces, la empresa aseguradora recibió una pista sobre el plan y contrató a los Pinkerton. En un inicio, estudiaron el estafa, pero se persuadieron de que el fallecido era de todos modos Pitezel y que Holmes lo había matado. Los detectives rastrearon al asesino y lo detuvieron en Boston el 17 de noviembre de 1894. No obstante, los pequeños no estaban con él.

El detective Frank Geyer volvió sobre los movimientos de Holmes en un esfuerzo por hallar a los pequeños desaparecidos. Halló los restos de Alice y Nellie Pitezel en Toronto, al paso que su hermano, Howard, fue ejecutado y eliminado en Irvington, Indianápolis.

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