10 falacias lógicas (y cómo la gente las abusa)

Las falacias lógicas son algo que todos aprendimos en la escuela secundaria cuando menos un tanto, y todos oímos a los jovenes lanzarlas (de manera frecuente equivocadamente) en discusiones en Internet en un vano intento de “ganar” algo; evidentemente, todavía no lo hicieron. aprendí la lección vital de que absolutamente nadie gana una discusión en Internet. Más allá de que varios de nosotros nos encontramos familiarizados con ciertas mismas falacias reconocidas, hay otras menos conocidas de que es esencial no ser víctima asimismo, y considerablemente más conocidas que de manera frecuente se aplican incorrectamente o sencillamente no se comprenden apropiadamente. En el producto de el día de hoy, repasaremos 10 ejemplos de este fenómeno …

10. La correlación es diferente a la causalidad, pero puede ser una conexión

Entre las falacias mucho más conocidas es la articulo hoc, luego propter hoc falacia, que se traduce del latín como “tras esto, por ende por ello”. Las falacias articulo hoc mencionan a en el momento en que alguien arguye que algo es provocado por otra cosa, sencillamente por el hecho de que sucedió después. Un caso de muestra bastante absurdo para expresar el punto sería realizar un baile para intentar lograr que llueva, ver que ocurra aproximadamente más adelante tras el baile, y asumir que el baile provocó la lluvia.

No obstante, es esencial tomar en consideración que es únicamente una falacia articulo hoc en el momento en que es la única base de su razonamiento, o en el momento en que la asociación está absolutamente fuera de sitio y no tiene relación como resulta lógico con lo que sea. se lo está aplicando. Por servirnos de un ejemplo, sería una falacia argumentar sencillamente que los asesinos en serie se convirtieron en asesinos masivos en cambio, por el hecho de que los gráficos relacionan una caída en los asesinos en serie con un incremento en los asesinos en masa. Pero podría ser una parte de un razonamiento mucho más extenso. Si algo es por lo menos una asociación lógica, no puede descartarse por sí mismo, sencillamente no puede ser la única prueba que muestra. Debe estar avalado.

9. Los arenques colorados no en todos los casos son intencionales y son mucho más que oratoria

La pista falsa es una tradicional falacia lógica que esencialmente tiene relación a mentir a la gente a través de la distracción. Si en algún momento vio la caricatura Un cachorro llamado Scooby Doo, estaría familiarizado con un personaje llamado Red Herring, que es todo el tiempo culpado temprano por el delito de la pandilla, pero jamás resulta ser el malo. Semeja ramplón en los bordes, como el género de niño que haría cosas malas, pero pese a ser brusco y un tanto mucho más malo, de todos modos jamás es él. Esta es la manera literaria del cortina de humo, acostumbraba a distraer a la multitud del verdadero chaval malo a fin de que no se diesen cuenta próximamente. Pero asimismo hay otra forma.

La pista falsa asimismo se emplea como recurso retórico en un razonamiento para distraer la atención del punto primordial. Esto se puede realizar de forma mucho más sutil (o mucho más obvia) y posiblemente no se realice intencionalmente. Lo que ocurre con una pista falsa en una discusión es que supone decir algo que no es verdaderamente importante para salvarse de una sección problemática de la discusión y ponerse en un lote menos desequilibrado. Pero, como afirmamos, hay escenarios en la pista falsa. En el momento en que se hace de forma menos obvia, posiblemente no sea intencional, puesto que la persona puede no percatarse de que lo que dice no es verdaderamente importante para el tema en cuestión.

8. La falacia de la pendiente escurridiza puede identificarse equivocadamente, puesto que tiene relación a secuelas inferiores

La Falacia de la pendiente escurridiza se emplea de manera frecuente en política, y radica en llevar un razonamiento al radical para lograr que algo bastante banal suene muy mal. Por servirnos de un ejemplo, en el momento en que USA discutía sobre el estado del matrimonio homosexual, hubo quienes arguyeron que si se dejara el matrimonio homosexual próximamente tendríamos personas que se casarían con múltiples esposas, hijos, animales e inclusive elementos inanimados. Con lo que entendemos, todavía no corremos ningún riesgo de que ocurra ninguna de esas cosas, más allá de que el matrimonio homosexual ahora ocurrió. en general fué la ley del país ya hace múltiples años.

No obstante, es esencial comprender que la falacia en general radica en enormes secuelas que vienen gracias a una pequeña. No quiere decir que un efecto de “pendiente escurridiza” no logre ser una auténtica preocupación si el cambio fuera suficientemente grande. Por poner un ejemplo, si a un presidente de los USA se le dejara aun una vez escaparse con la suya y burlar abiertamente la Constitución y declarar una urgencia nacional solo para escaparse con la suya, es prácticamente seguramente allanaría el sendero a fin de que ese presidente u otros abusen de esa situación particularmente. mucho más poder más adelante, y podría conducir a peores abusos transcurrido el tiempo.

7. Chillar “Ad Hominem” no es una tarjeta para salir de la prisión libre de críticas justas

En Internet, de manera frecuente va a ver a jóvenes opinando entre sí (o sencillamente peleando), y alguien gritará “ad hominem” para ganar algún lote. No obstante, ad hominem, que significa “a la persona”, se aplica en el momento en que agrede a la persona misma en vez de su razonamiento. No obstante, esto no quiere decir que toda vez que alguien es atacado o criticado sea ad hominem. Si 2 personas suponen que son maduras pero de todos modos solo están lanzando la mano y no están discutiendo nada, chillar “ad hominem” no provoca que ninguna de ámbas parezca menos inmadura.

Además de esto, ad hominem no es una tarjeta para salir de la prisión libre de críticas que se le muestren de forma justa. Si verdaderamente hizo las cosas mal, así sea en política, en los negocios o online, plañir por el hecho de que de alguna forma la multitud no es lógica pues lo está “atacando” o “siendo malo” (o lo que sea) es una falacia en sí, en tanto que trata de apelar a la emoción para distraer a la multitud de las cosas horripilantes que hizo y de lo horrible, horrendo humano que es de todos modos. En ocasiones, un insulto es solo un insulto y una crítica justa es solo eso: solo cuenta como ad hominem si se utiliza en vez de un razonamiento, en el transcurso de un enfrentamiento real.

6. Para eludir enfrentamientos, tenga presente que posiblemente la gente no se den cuenta de que están utilizando una falacia del hombre de paja

La falacia del hombre de paja es uno que se acostumbra publicar en Internet en el momento en que alguien procura sonar excelente a lo largo de una discusión, y radica en hacer una versión impresionantemente exagerada del razonamiento de otra persona para procurar que su situación parezca considerablemente más imbécil de lo que semeja. Por servirnos de un ejemplo, alguien podría argumentar sobre las ventajas, o por lo menos la sepa de daño, de legalizar la mariguana, y alguien que agrede a un hombre de paja podría criticarlo por su deseo de dejar que la gente fumen mientras que conducen y pasean fumando pipas en la calle. Esquina de la calle absolutamente desmarcada. La primera persona precisamente no sugirió nada tan absurdo, y la segunda persona habría hecho mejor en emprender el tema desde un aspecto de salud pública de algún tipo.

No obstante, en ocasiones alguien agrede a un hombre de paja por el hecho de que su situación no se encontraba totalmente clara para ellos y, por consiguiente, hacen suposiciones pues no lograron comprender lo que deseaba decir. En un caso así, posiblemente no sea intencional. En especial si alguien es tu amigo, puede ser mejor intentar aclarar mucho más tu situación antes de acusarlo de exagerar intencionalmente lo que afirmaste a fin de que parezca imbécil. En ocasiones asimismo es un recurso retórico recibido en lógica agredir a un hombre de paja para forzar alguna forma de claridad en la situación de alguien, en el momento en que los repetidos intentos de claridad en otras formas ahora te han fallado.

5. La falacia del valor hundido puede identificarse equivocadamente y lograr que pierda tiempo y trabajo

La falacia del valor hundido es una falacia que supone perder el tiempo y el dinero en un emprendimiento del pasado en el momento en que debería haberlo descuidado. Bastante gente luchan por percatarse de que hacen esto, continuando una compañía comercial hace bastante tiempo en el momento en que se encontraba perdiendo dinero y ahora va a cambiar sin un milagro, o trabajan en un proyecto (u otro emprendimiento) que hace un buen tiempo deberían haberse dado cuenta. pierden su tiempo y dinero. En el momento en que empiezan a percatarse de que el emprendimiento es de todos modos inútil, se dicen a sí mismos que han gastado tanto tiempo y dinero en él que tienen que realizarlo. O sea una falacia por el hecho de que, de cualquier forma, el tiempo y el dinero ahora se fueron, y si no va a marchar, proseguir haciendo un trabajo en ello es sencillamente desaprovechar dinero bueno tras lo malo.

No obstante, uno debe tener precaución de no utilizar en demasía esta falacia y tomar una resolución de la que se arrepienta mucho más adelante. Si siente que algún género de emprendimiento o iniciativa llegó a esa etapa donde quizás sencillamente no está andando, y verdaderamente es presa de la falacia del valor hundido, eso no quiere decir que deba olvidar todo cuanto ahora tiene. logró. En dependencia del emprendimiento, posiblemente verdaderamente se favorezca al regresar a él desde una exclusiva visión, y siempre y en todo momento puede estudiar sencillamente repasando viejos proyectos creativos. Siempre y en todo momento tienes que llevar cuidado, como afirma la expresión, de no “tirar al bebé con el agua de la bañera” solo pues tienes temor de caer presa de una falacia lógica.

4. La falacia de “si-por-whisky” es una falacia esencial que los políticos como Obama usan con cierta frecuencia

La falacia del “si por whisky” es algo que de manera frecuente escuchará de boca de los políticos. El nombre se popularizó por vez primera en 1952, en el momento en que un joven legislador de Mississippi nombró Noah S. Sudor Jr. pronunció un alegato en el que respondió a la crisis de hoy de los estados sobre si hay que sostener la prohibición del alcohol, intentando de que parezca que está según con todos al tiempo. Su alegato de boca harinosa y enclenque fue tan absurdo que fue satirizado en todo el país por el New York Times, y próximamente se realizó popular por todas y cada una de las causas equivocadas.

El más destacable ejemplo moderno de alguien que da varios alegatos como este es el presidente Barack Obama. Esto no es para criticarlo especialmente por ningún género de política, no nos nos encontramos metiendo en eso aquí, es únicamente una observación de la manera en que con frecuencia charlaba públicamente, con la promesa de juntar a la gente. Obama puede estar mucho más entusiasmado en intentar que la multitud vea los puntos de vista del resto que en intentar mostrarse como todo para todas y cada una la gente, pero la columna vertebral general de varios de sus alegatos encajaría bastante bien en el “si -por-whisky ”. Siempre y en todo momento enseña los dos lados de cada inconveniente, y ​​por qué razón puede comprender que los dos se sienten de la manera en que lo hacen, pero jamás se expone duro de un lado o del otro. Si no tienes nada en oposición a él y esperas oír lo que deseas, lo vas a hacer.

3. “Desplazar los postes de la portería” puede ser una falacia, pero de manera fácil se puede utilizar mal con exceso

Una falacia que muchas personas ha escuchado es la desplazar la falacia de los postes de la portería. Hablamos de una falacia donde alguien solicita una prueba de algo que afirmas, lo pruebas a satisfacción y todavía no es bastante. En este momento, de súbito precisan que pruebes un punto absolutamente diferente para persuadirlos de tu punto original, y de esta forma consecutivamente, hasta el momento en que te vuelvas totalmente ido. No obstante, esta es una falacia que el argumentador puede detectar equivocadamente y, de todos modos, podría deberse a que no lo está enseñando suficientemente bien, o que de todos modos lo están oyendo, intentando de estudiar algo y están juntando entendimientos.

Lo que a usted le semeja desplazar los postes de la portería y continuar demandando cada vez más y más para probar su punto podría deberse de todos modos a que son en su mayor parte principiantes en el tema y no desean opinar nada sin entender mejor los argumentos. Si alguien no trata de sencillamente “refutarlo”, pero de todos modos semeja receptivo, antes de acusarlo de desplazar los postes de la portería (y probablemente eludir que escuche si lo hiciese), considere que quizás solo esté creando una base de conocimiento, y abrirse sendero por medio de su razonamiento a fin de que logren comprenderlo totalmente. Si alguien no posee la base de entendimientos que usted cuenta con sobre un tema, posiblemente necesite que edifique su sendero hasta determinado punto antes de admitirlo. No significa siempre que estén intentando de “vencerlo” en una discusión.

2. La falacia del sicólogo es algo en lo que varios de nosotros podríamos ver desde adentro

La falacia del sicólogo fue acuñada por el sicólogo y pensador William James a objetivos del siglo XIX, y se refería a la manera en que los estudiosos de forma frecuente veían los acontecimientos en su investigación. Apreció que los estudiosos con frecuencia tenían un corte que les hacía tender a ver la experiencia del sujeto mediante su lente subjetiva, en vez de mirarla desde la visión de la persona y sus vivencias. En otras expresiones, en vez de depender únicamente de la observación y el cuestionamiento cuidadoso del sujeto, observarían los desenlaces y los considerarían en función de de qué manera se sentirían si fuesen el sujeto en vez de meditar mucho más en de qué manera estaría pensando o pensando el sujeto. reaccionando en esa situación.

En cierta manera, o sea algo de lo que verdaderamente todo el planeta asimismo cae presa. Con mucha continuidad, en el momento en que no poseemos bastante información sobre alguien o sobre algún acontecimiento que ocurrió, nos ponemos en el sitio de otra persona, pero olvidamos que lo que verdaderamente requerimos realizar para entender enserio es saber de qué forma sería. para sentirse verdaderamente como ellos. La mayor parte de la multitud no hace este esfuerzo, pero haría considerablemente más simple para todos comprenderse y no llevar a cabo suposiciones peligrosas. Todos experimentan todo de forma diferente.

1. La falacia de la falsa equivalencia es impresionantemente dañina y nos causa un planeta de inconvenientes

La falsa equivalencia tiene 2 formas primordiales. El primero es algo de lo que de forma frecuente caen los cronistas y los medios políticos, que es ofrecer crédito a 2 razonamientos, aun si uno es por supuesto prácticamente absolutamente falso o absurdo; o sea común en la arena política, para eludir ofender la sensibilidad de los partidos y ser “justo” con “los dos lados”. El otro lado primordial es la comparación falsa, donde se procura equiparar 2 cosas que verdaderamente no encajan, en un esfuerzo por sacarle calor a una, lograr que la otra se vea mal, o las dos. O sea, de nuevo, muy habitual en política.

La primordial forma en que se usa de manera frecuente es en el momento en que un político se ve envuelto en un escándalo. Señalarán ciertos delitos inferiores que los oponentes políticos han cometido y se salieron con la suya, o aun fueron castigados, y van a tratar de llevar a cabo sentir a la multitud que ellos 2 son, cuando menos, “igualmente pésimos”, aun si el escándalo fue bastante, bastante peor, y no verdaderamente comparable. Un caso de muestra inventado: imagine que un político es atrapado por centenares de miles o mucho más en evasión de impuestos, y él trata de desviar la furia del público señalando que en el momento en que uno de sus oponentes políticos esquivó una multa de estacionamiento hace un año, y que por ende están , si solamente, tan pésimos como el resto.

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