10 grandes mentes de la historia

Desde el momento en que brotó el primer homo sapiens moderno hace unos 50.000 años, se calcula que 107.000 millones de humanos han vivido en un instante u otro en el mundo Tierra. La enorme mayoría de estas personas fueron olvidadas por la historia, pero hay muy realmente pocas personas cuyos nombres y logros se van a hacer eco durante los siglos.

Desde la vieja Grecia hasta el planeta moderno, estas son 10 de las psiques mucho más enormes de la historia.

10. Platón (circa 428 a. C. – 348 a. C.)

El pensador Alfred North Whitehead escribió en el momento en que la filosofía europea se caracteriza mejor como un serie de notas al pie a Platón. Más allá de que esto podría ser algo exagerado, da una indicación de la cree en que se tiene al pensador heleno viejo aun hasta hoy.

Los sacrificios de Platón por entender el planeta que lo rodeaba abarcaron la metafísica, la ética, la política, la estética, la percepción y la naturaleza del conocimiento mismo. Más allá de ser escrito hace mucho más de 2 mil años, su obra todavía es principalmente entendible hoy en dia. Platón no se encargaba de un tratado poco entretenido y molesto. Prefería dar la vida a su trabajo, desentrañando pensamientos y también ideas con apariencia de diálogo entre individuos. Esto en sí fue un enfoque claramente revolucionario. Platón desdibujó las líneas entre la filosofía y la diversión y desafió al lector a escudriñar sus opiniones.

Habiendo nativo de entre las familias mucho más ricas de Atenas, Platón habría sido bien educado por los más destacados pensadores de la región. No cabe duda de que fue su guía Sócrates quien ocasionó la mayor impresión, mostrándose constantemente como personaje principal primordial en los diálogos de Platón. La resurrección de Sócrates en forma literaria inmortal indudablemente habría sido especialmente molesto para algunos atenienses predominantes que solo últimamente habían lo mató. La vieja Grecia era afín al planeta moderno cuando menos en un aspecto: no todo el planeta reaccionaba con amabilidad al cuestionar sus opiniones.

9. Leonardo da Vinci (1452 – 1519)

Nacido fuera del matrimonio y sin educación formal, el joven da Vinci parecía designado a una vida de monotonía anónima. En la Italia del Renacimiento había poca movilidad popular. El apellido y las conexiones adecuados fueron incalculables. Da Vinci no tenía ninguno de los 2, pero no era un hombre que se mezclara con el fondo para ser olvidado por la historia.

Viste de manera extravagante, era un vegetariano riguroso, de enorme manera fuerte físicamente y se rumoreaba que era gay en una temporada donde la homosexualidad podía ser castigada con la desaparición; no obstante, fue el desempeño de la excepcional cabeza de Da Vinci lo que verdaderamente lo distinguió.

En una temporada conocida por generar una abundancia de enormes artistas, da Vinci se considera entre los mucho más enormes de todos. No obstante, la pintura no fue de ninguna manera su único talento, ni quizás no su mayor talento. Estudió geometría, matemáticas, anatomía, botánica, arquitectura, estatua y diseñó armas de guerra para los reyes, príncipes y barones que lucharon por la riqueza y el poder en las ciudades-estado en guerra de Italia.

Fue como un visionario que podría decirse que Da Vinci se encontraba en su instante mucho más refulgente. En una temporada donde Europa carecía de elementos básicos como la plomería interior, esbozó diseños para espléndidas máquinas voladoras y automóviles blindados impulsado por cigüeñales torneados a mano, ideas que se adelantaron siglos a su tiempo.

En 2002, prácticamente 500 años tras su muerte, entre las visiones de Leonardo fue levantada de las páginas de sus cuadernos para transformarse de todos modos. Una recreación de un planeador apoyado en sus bocetos, si bien con ciertas ediciones consideradas primordiales para achicar el peligro de matar al conduzco, fue volado de forma exitosa por el vencedor mundial de ala delta y parapente Robbie Whittall.

8. William Shakespeare (1564 – 1616)

El popular bardo se convirtió en una sección tan integral de la civilización occidental que es interesante sospechar que debemos comprender bastante sobre su historia, pero la verdad es todo lo opuesto. Precisamente nació en Stratford-upon-Avon, Inglaterra, pero la fecha precisa es cuestión de conjeturas. Hay enormes franjas de tiempo en las que él desaparece de los registros; no poseemos iniciativa de dónde se encontraba o qué hacía. No es completamente seguro de qué manera se veía. Habitual imagen de Shakespeare se apoya en tres retratos primordiales. 2 de estos fueron producidos años tras su muerte y el otro probablemente no sea una representación de Shakespeare en lo más mínimo.

Más allá de que la historia nos deja en parte importante sin luz en lo que se refiere a Shakespeare el hombre, prácticamente todo su cuerpo de trabajo (hasta donde entendemos) se ha preservado. Lo destacado de sus promociones es extensamente considerado como de las mejores, si no las mejores, proyectos de literatura en idioma inglés. Era del mismo modo especialista en la comedia o la catástrofe, tenía un don para redactar individuos femeninos fuertes y tenía una entendimiento íntima de la condición humana que imbuía su trabajo con una calidad atemporal y principalmente citable.

Shakespeare no fue de ninguna forma el único dramaturgo popular de su temporada, pero su obra ha resistido la prueba del tiempo de una forma que otros no. Realmente pocas personas están familiarizadas en este momento con las proyectos de Ben Johnson o Christopher Marlowe; menos aún las vieron representadas. Más allá de que sus oponentes son en este momento poco mucho más que notas históricas al pie de página, Shakespeare es aún mucho más popular y festejado en la desaparición que en vida. Con un estimado 4 mil millones de copias de haber vendido su obra, se posiciona como el creador de ficción mucho más vendido de siempre.

7. Isaac Newton (1642 – 1727)

En el último mes del año de 2016, una imitación de la primera edición de Comienza Mathematica de Isaac Newton vendido en subasta por $ 3.7 millones. Era una cantidad excepcional de dinero, pero Comienza era un libro increíble.

Anunciado por vez primera en 1687, Comienza estableció los principios matemáticos que sostienen el movimiento y la gravedad. Revolucionó la ciencia y fue ovacionada como una obra de un genio prácticamente inigualable, por lo menos por las realmente pocas personas capaces de entenderla. A Newton no le agradaba ser cuestionado por psiques inferiores (que incluían a prácticamente todo el planeta), con lo que deliberadamente se ha propuesto lograr que Comienza fuera lo mucho más bien difícil de continuar viable. Para llevarlo a cabo aún menos alcanzable, lo escribió en latín.

Si Comienza podría haber sido el único logro de Newton, entonces eso habría sido mucho más que bastante para ganarle el título de genio científico. Pero Newton logró considerablemente más además de esto. Con una feroz ética de trabajo que lo llevó a al menos 2 crisis inquietas, solamente dormía, jamás se casaba y, con frecuencia, se encontraba tan absorto en su trabajo que sencillamente se olvidaba de comer o ofrecer sus clases.

En un periodo sorprendentemente productivo de 30 años, Newton inventó cálculo (pero no se incordió en decírselo a absolutamente nadie), efectuó un trabajo revolucionario en óptica, inventó el telescopio mucho más eficiente que el planeta había visto nunca y descubrió el teorema del binomio popularizado.

En el momento en que Newton murió en 1727, su compilación de notas ascendía a unos 10 millones de expresiones. Esta ventana a la cabeza de entre los mucho más enormes genios de la historia resultó menos útil de lo que podría imaginarse. Newton fue ofuscado con la alquimia, y la última una parte de su trayectoria se consumió en un intento inútil de transmutar metales básicos en oro.

6. Benjamín Franklin (1706 – 1790)

A la edad de 12 años, Benjamin Franklin fue nombrado aprendiz de su hermano mayor James en su imprenta en Boston. Lo que le hacía falta en educación formal, el joven Franklin lo compensaba con creces con curiosidad y también sabiduría. Próximamente superó a su hermano como escritor y también impresor, un hecho que no escapó a James, quien de forma regular expresaba su disgusto con los puños.

Los términos del estudio de Franklin significaban que no podía aguardar recibir un salario hasta el momento en que cumpliese los 21 años. Con el respaldo de llevarlo a cabo mejor por su cuenta, a los 17 se escapó para buscar su fortuna. Lo logró de forma increíble y se transformaría en entre los los hombres mucho más ricos estadounidense.

Más allá de que el genio de Franklin para los negocios le valió un sinnúmero de dinero, este jamás fue su propósito primordial. Convencido de que la entrada de un sujeto al cielo dependería de lo que hubiese hecho y no de lo que creyese, le apasionaba prosperar la fortuna de su prójimo. Entre sus varios logros, estableció la primera biblioteca de préstamos estadounidense, creó una facultad que se transformaría en la Facultad de Pensilvania y creó una organización facultativa de extinción de incendios.

El talento de Franklin como hombre de negocios fue igualado por su brillantez como escritor, matemático, inventor, científico y considerablemente más. Quizás su hallazgo mucho más importante fue que los relámpagos podrían comprenderse como un fenómeno natural mucho más que como una expresión de la furia de un Dios enojado. Por entendiendo el rayo Franklin ha podido domesticarlo. Los principios del pararrayos que desarrolló para resguardar inmuebles, navíos y otras construcciones de los rayos no cambiaron en buena medida hasta hoy. En la auténtica forma de Franklin, prefería comunicar libremente su invención en vez de pedir una patente que hubiese valido una fortuna incalculable.

5. Ludwig van Beethoven (1770 – 1827)

Johan Van Beethoven era un hombre con una misión singular en la vida: editar a su hijo de un aficionado con talento en un genio musical para rivalizar aun con el enorme Wolfgang Amadeus Mozart. Perseguiría este propósito con determinación insuperable y resuelta.

Como resultado, la niñez del joven Ludwig van Beethoven fue un tema bastante miserable. Obligado a entrenar por varias horas y horas, su padre se cernía sobre él presto a ofrecerle una paliza por el menor fallo. Este régimen de castigo no dejaba tiempo que perder para entretenerse o jugar con amigos. Los presentes detallaron haber visto a Beethoven subido en un taburete de piano en todo momento del día y de la noche. Aun su educación fue interrumpida; a la edad de 11 años fue retirado de la escuela para concentrarse en la música y excluir todo lo demás.

En ocasiones diríase que se precisa 10,000 horas de práctica controlar un trabajo, y Beethoven habría superado este total desde muy joven. Su educación dispar significó que luchó con principios matemáticos sencillos durante su historia, pero se transformó en un músico realmente fenomenal.

Beethoven se posiciona como probablemente el más destacable compositor que nunca haya vivido, una hazaña que es aún mucho más increíble puesto que a la edad de 26 años había creado un zumbido en los oídos. A lo largo de los próximos 20 años su audición estropeada hasta el punto en que quedó completamente sueco. Pese a esta notable desventaja, el intrincado conocimiento de la música de Beethoven le dejó generar ciertas de sus mejores proyectos en un instante en que no podía percibir las notas que tocaba en su piano.

4. Nikola Tesla (1856 – 1943)

En 1884, un serbio llamado Nikola Tesla pisó suelo estadounidense por vez primera. Llegó a Novedosa York con poco mucho más que la ropa que llevaba puesta, el diseño de un motor eléctrico y una carta de presentación apuntada a Thomas Edison.

Tesla y Edison eran genios, los dos inventores refulgentes, y entre ellos sabían mucho más sobre electricidad que cualquier otra persona viva. No obstante, existía un inconveniente esencial. El motor eléctrico de Tesla fue desarrollado para marchar con corriente alterna. Hasta entonces, gran parte de los capital de Edison procedían de Edison Electric Light Company, que dependía de la corriente continua.

En un intento por resguardar sus inversiones, Edison se ha propuesto desacreditar a Tesla y seducir al público de los riesgos de la corriente alterna. Una película especialmente espantosa, grabada por la Edison Manufacturing Company, exhibe un elefante poco afortunado con el nombre de Topsy, envuelto por el humo y desplomándose tras recibir una descarga de 6,600 voltios de electricidad.

Pese a estos trucos sucios, el sistema de Tesla tenía una virtud muy importante: la corriente alterna podía transmitirse a grandes distancias, al tiempo que la corriente continua no. Tesla ganó el guerra de las corrientes.

Los inventos de Tesla, desde plantas de energía hidroeléctrica hasta automóviles de control a distancia, asistieron a marcar el comienzo de la era actualizada, pero no tenía chispa para los negocios. En 1916, con su salud psicológica deteriorándose de forma preocupante, fue proclamado en quiebra. Miedoso del pelo humano, los elementos redondos y prefiriendo la compañía de las palomas a la gente, parecía haberse transformado en la encarnación de la iniciativa de un científico ido. Esta impresión unicamente se vio reforzada por la obsesión de Tesla por desarrollar un “rayo de la desaparición” con la capacidad de disparar rayos. Tesla pensaba que su rayo de la desaparición pondría fin a la guerra, pero jamás logró llenarla. Murió solo en una habitación de hotel a los 86 años.

3. Marie Curie (1867-1934)

En 1896, el físico Henri Becquerel logró el hallazgo fortuito de que las sales de uranio emitían rayos de algún tipo. Más allá de que esto le pareció bastante interesante, no se encontraba convencido de que una mayor investigación sobre el fenómeno representase el más destacable empleo de su tiempo. En cambio, le encargó a su estudiante mucho más talentoso, Marie Curie, con conocer lo que pasaba.

No era recurrente que esas ocasiones cayesen tan de manera fácil en el regazo de Curie. En su Polonia natal no había una educación superior oficial libre para las mujeres, con lo que Curie se había anotado en una escuela furtiva ”.Facultad de vuelo. ” Al emigrar a Francia, se había graduado entre las mejores de su clase, pese a haber llegado armada con solo un conocimiento rudimentario del idioma francés.

Curie, haciendo un trabajo al lado de su marido Pierre, identificó 2 nuevos elementos, polonio y radio, y probó que algunos géneros de rocas emitían enormes proporciones de energía sin cambiar de forma observable. Este destacable hallazgo le valió a Curie el primero de sus 2 premios Nobel, y podría haberla hecho riquísima si hubiese optado por patentar su trabajo en vez de lograr que los frutos de su investigación estuviesen libres de forma gratuita. Se aceptó extensamente que algo tan supuestamente prodigioso como la radiación ha de ser de enorme manera bueno para la salud humana, y el radio se abrió sendero en toda clase de artículos de consumo, desde pasta dentífrica hasta pintura.

Aun Curie no tenía iniciativa de que la radiación podría ser dañina, y es muy posible que años de manejar el radio lo llevaron a la leuquimia que se cobró su historia en 1934. cuadernos todavía están tan imbuidos de radiación que proseguirán siendo probablemente fatales a lo largo de otros 1.500 años; Cualquier persona que esté presto a correr el peligro de leerlos debe ponerse equipo de protección y firmar una exención de compromiso.

2. Hugh Everett (1930-1982)

A la edad de solo 12 años, Hugh Everett ahora era suficientemente refulgente para canjear cartas con regularidad con Albert Einstein. El estadounidense se resaltó en química y matemáticas, pero fue en física, y mucho más particularmente en mecánica cuántica, donde dejó su huella con entre las teorías científicas mucho más extrañas del siglo XX.

Nils Bohr escribió en el momento en que absolutamente nadie que no esté asombrado por la mecánica cuántica no lo ha comprendido. El accionar de protones y electrones a nivel cuántico es claramente extraño, pero Everett sugirió que todo tendría sentido si hubiese un número infinito de mundos.

De Everett teoría del multiverso probó ser habitual entre los escritores de ciencia ficción, pero fue ridiculizado por la red social científica. Decepcionado, Everett abandonó en buena medida la mecánica cuántica. En cambio, realizó una investigación para el ejército estadounidense, tratando reducir las bajas estadounidenses en el caso de una guerra nuclear.

Un bebedor empedernido y un fumador empedernido, Everett murió en 1982 a la edad de 51 años. Desde ese momento, sus ideas comenzaron a agacharse hacia la corriente científica y resuelven una sucesión de inconvenientes espinosos. El cosmos trabaja según las leyes de un grupo de números popular como permanentes escenciales, y cada uno debe estar sintonizado con precisión a fin de que el cosmos ande como lo realiza.

Semeja que la raza humana tuvo una suerte fabulosa, en el nivel de un sujeto que gana la lotería cada semana a lo largo de múltiples meses, o el cosmos fué desarrollado inteligentemente. La teoría del multiverso de Everett recomienda otra oportunidad. Si hay un número infinito de mundos, entonces se juegan un número infinito de opciones. En semejantes situaciones, no es de extrañar que nos hallemos en un cosmos que semeja estar sintonizado con perfección.

1. Albert Einstein (1879 – 1955)

Opuestamente a la creencia habitual, Einstein no falló matemáticas en la escuela. Se resaltó en la materia, habiendo gobernado el cálculo diferencial y también integral a la edad de 15 años. No obstante, si bien la chispa del genio ahora se encontraba presente, pasaría un buen tiempo hasta el momento en que alguien la reconociese. Es justo decir que el planeta académico no se abrió sendero hasta la puerta de Einstein. Habiendo sido rechazado para un puesto de instructor universitario y después rechazado por una escuela secundaria, en 1902 el físico nativo de Alemania empezó a trabajar en la Oficina de Patentes en Berna, Suiza.

La iniciativa de que un humilde usado de patentes se transformaría probablemente en el científico mucho más influyente de siempre habría semejante absurdo, pero en 1905, en lo que ha de ser considerado como los 12 meses de esfuerzo intelectual individual mucho más excepcionalmente productivos de la historia, causó 4 productos que revolucionarían la manera en que se comprende el cosmos.

En solamente un año probó la presencia de átomos, describió el efecto fotoeléctrico, probó que la masa de un elemento es una expresión de la energía que tiene dentro (Y también = mc2) y publicó su Teoría Particular de la Relatividad. Ocasionalmente se expandiría este último en su conocida Teoría General de la Relatividad, que sugería que el espacio y el tiempo eran una y exactamente la misma cosa.

La teoría de la relatividad de Einstein todavía era únicamente una teoría, y una sección importante de la red social científica la consideraba poco menos que una herejía (incluido Nikola Tesla). No fue hasta 1919, en el momento en que su conjeturas sobre el accionar de la luz de las estrellas en el transcurso de un eclipse del sol probaron ser precisos, lo que revela que su teoría es adecuada, que fue catapultado a la popularidad en todo el mundo.

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