10 hechos fascinantes sobre la primera batalla del Atlántico

En los primeros años del siglo XX, el planeta era transformado por las novedosas tecnologías y los métodos de llevar a cabo la guerra no eran una salvedad. En el campo de guerra se publicaron armas como gas venenoso, ametralladoras y tanques, y los submarinos modificaron la naturaleza de la guerra en el mar.

Entre 1914 y 1918, los submarinos alemanes merodearon el Océano Atlántico y los mares en torno a Enorme Bretaña en pos de navíos mercantes socios. Era un juego de prominente peligro del gato y el ratón en el que el cazador podía transformarse en el cazado, con el resultado de toda la guerra en juego.

10. Absolutamente nadie aguardaba bastante de los submarinos

En el momento en que reventó la Primera Guerra Mundial en 1914, los submarinos no fueron probados como arma de guerra seria. El único caso de un submarino que destrozó otro buque fue a lo largo de la Guerra Civil estadounidense. Aun eso fue un éxito calificado, en tanto que el submarino en cuestión se encontraba asimismo hundido a lo largo del combate, probablemente por la explosión de sus torpedos.

Las primordiales armadas de todo el mundo podían recurrir a los servicios de un pequeño número de submarinos, pero se los consideraba una novedad mucho más que el arma probablemente ganadora de la guerra que próximamente resultarían ser.

Los submarinos, o submarinos como se conocían las ediciones alemanas, eran parcialmente económicos y simples de crear, pero la Flota Imperial Alemana tenía solo 29 de ellos al reventar las hostilidades. No pasó un buen tiempo a fin de que las armas poco comúnes demostraran su valor.

En el momento en que tres cruceros blindados británicos se perdieron gracias a los torpedos de un submarino único En únicamente una hora el 22 de septiembre de 1914, Alemania aumentó prácticamente inmediatamente la producción.

9. Reglas de premios

Los submarinos representaban una amenaza aun para los buques de guerra mucho más enormes y poderosos, pero los alemanes próximamente se percataron de que apresar buques de guerra no era el más destacable empleo del tiempo de un submarino. Fueron mucho más efectivos en el momento en que se desplegaron contra el transporte marítimo. Como nación insular que dependía en buena medida de las importaciones, los británicos eran especialmente atacables a este modo de guerra. Si los submarinos alemanes tengan la posibilidad de eliminar suficientes alimentos y materiales de guerra vitales que se traen a Enorme Bretaña por mar, los británicos no tendrían mucho más antídoto que soliciar la paz.

Tan letales como fueron los submarinos, han comenzado la guerra haciendo un trabajo bajo una seria desventaja. En 1909, Alemania firmó un tratado en todo el mundo que actúa la conducción de la guerra naval. Bajo estas llamadas Reglas de Premio, no se dejaba a los submarinos agredir buques mercantes desarmados sin antes salir a la área, avisar su intención y dar suficiente tiempo a fin de que la tripulación abandonase el barco.

Al descubrir su situación, los submarinos perdieron el beneficio de la sorpresa y se pusieron bajo riesgo de ser atacados por buques de guerra próximos o aun de ser embestidos por exactamente los mismos navíos mercantes que estaban cazando.

En el mes de febrero de 1915 se sacaron los guantes. Alemania anunció que desde este instante, cualquier barco en las aguas en torno a Enorme Bretaña podría ser atacado sin previo aviso.

Guerra submarina sin limitaciones aumentó la presión sobre las líneas de suministro de Enorme Bretaña, pero la reputación en todo el mundo de Alemania se cayó. La multitud de todo el planeta se encontraba abatida de que una nación en teoría civilizada atacara a civiles inocentes y navíos neutrales. Los alemanes debieron sopesar la indudable eficiencia de esta estrategia con el riesgo de ocasionar que los estadounidenses se unieran a la guerra contra ellos.

8. Camuflaje deslumbrante y Q-Ships

Los primeros submarinos eran primitivos, tenían poca capacidad y solo podían bucear a lo largo de cortos periodos de tiempo. No obstante, una vez sumergidos, eran prácticamente inviábles de hallar y también impermeables a los asaltos.

Ya que prácticamente absolutamente nadie había aguardado que los submarinos desempeñaran un papel esencial en cualquier enfrentamiento futuro, se había planeado poquísimo en la mejor forma de contrarrestarlos y reducir las pérdidas. Eso cambió de forma rápida conforme los británicos luchaban por conseguir resoluciones en lo que se había transformado en una guerra inopinada por la supervivencia en el mar.

Una defensa fácil pero increíblemente eficaz, concebida por un artista británico llamado Norman Wilkinson, fue la utilización de camuflaje deslumbrante. Al colorear navíos socios en formas y patrones geométricos interesantes, era viable ocultarlos a plena vista. Esta innovación fácil pero ingeniosa logró que a las tripulaciones de los submarinos les resultara bien difícil evaluar el rumbo y la distancia de sus propósitos.

Una contramedida mucho más combativa fue la introducción de Q-navíos. Estos navíos poderosamente armados estaban disfrazados para parecerse a navíos mercantes inofensivos. Les provocaron un encontronazo desapacible a muchas tripulaciones de submarinos desprevenidos que aguardaban muertes simples, y fue entre las causas citadas por los alemanes para su resolución de dejar las sutilezas de las reglas de premios.

7. El misterio explosivo de Lusitania

Transatlánticos había estado transportando usuarios y mercancías a través del Océano Atlántico a lo largo de décadas, e inclusive el estallido de la Primera Guerra Mundial no puso fin a eso que era un negocio lucrativo.

En el tercer mes del año de 1915, tras la resolución de Alemania de comenzar una campaña de guerra sin limitaciones, han comenzado a mostrarse anuncios del gobierno alemán en los jornales estadounidenses. Advirtieron que cualquier persona que viajara a Enorme Bretaña lo hacía bajo su peligro. Una de esas observaciones aun apareció en exactamente la misma página que un aviso del Lusitania, el transatlántico mucho más veloz y lujoso a flote, que próximamente cruzaría de Novedosa York a Liverpool.

El Lusitania estaría accediendo en una región de guerra mediante aguas infestadas de submarinos, pero escasos usuarios estaban suficientemente preocupados para anular sus billetes. Cunard Liners, los dueños del barco, les aseguró que el Lusitania era sencillamente bastante veloz a fin de que cualquier submarino lo atrapara. A los usuarios no se les mencionó que una de sus calderas se encontraba fuera de servicio, lo que redujo de manera significativa la agilidad máxima del colosal transatlántico.

El 7 de mayo de 1915 el Lusitania fue atacado por un submarino alemán. Solamente 18 minutos tras el encontronazo de un torpedo, se hundió en frente de la costa sur de Irlanda. Mucho más de mil personas perdieron la vida en el desastre, incluidos 128 estadounidenses.

Que los alemanes atacarían un transatlántico indefenso provocó indignación en el mundo entero y aproximó a los USA de América a la guerra.

No fue hasta 2014, tras prácticamente un siglo de negaciones, que el gobierno británico por último aceptó que el Lusitania había estado transportando en misterio millones de rondas de municiones aparte de su cargamento humano. Como habían afirmado los alemanes, había sido un fin militar legítimo.

6. Romper el bloqueo

Al reventar la guerra en 1914, la Flota Imperial Alemana de Alta Mar era la segunda armada mucho más grande de todo el mundo, con mucho más acorazados de la novedosa clase acorazados que Francia y los USA juntos.

El inconveniente era que la Royal Navy británica era substancialmente mucho más fuerte aún, y la geografía de Alemania complicaba claramente que los navíos de área pasaran sobre la fuerza británica superior y llegaran al Océano Atlántico. Enorme Bretaña estableció prácticamente inmediatamente una bloqueo naval; todos y cada uno de los navíos alemanes que intentaran romper el bloqueo serían hundidos, al paso que los navíos correspondientes a naciones neutrales no podían comerciar con Alemania.

El bloqueo tardó cierto tiempo en tener un enorme encontronazo, pero al final se volvió mortal en tanto que Alemania se quedó desesperadamente sin alimentos, comburente, medicinas, materiales e inclusive caballos.

En 1916, los alemanes desplegaron uno de sus submarinos, el Deutschland, como corredor de bloqueo. El submarino regresó de manera exitosa de los USA cargado con 750 toneladas de modelos químicos y medicinas por un valor de mucho más de $ 1,5 millones. Fue la primera oportunidad que se usó un submarino como buque mercante.

Más allá de que los abastecimientos fueron bienvenidos, eran una gota en el océano en comparación con lo que se precisaba. No era práctico crear una flota mercante con submarinos, y cualquier esfuerzo para llevarlo a cabo distraía del negocio fundamental de hundir navíos socios. Tras un segundo suministro exitoso, el Deutschland se transformó en un submarino militar.

5. La mayor parte de los asaltos de submarinos se hicieron desde la área.

Es interesante imaginar que los submarinos de la Primera Guerra Mundial habrían pasado una gran parte de su tiempo bajo el agua, pero ese no es la situacion.

Al paso que los submarinos modernos de propulsión nuclear tienen la posibilidad de, teóricamente, mantenerse sumergidos tanto como 25 años, los submarinos de principios del siglo XX solo tenían en torno a 72 horas de suministro de aire. Una restricción aún mucho más instantánea fue visto que debieron salir a la área tras solo 2 horas para recargar sus motores eléctricos.

Quizás se considere mejor a los submarinos como torpederos con aptitud de buceo en vez de reales submarinos. No fueron diseñados para mantenerse sumergidos o en el mar a lo largo de largos periodos de tiempo, con lo que las tripulaciones de los submarinos debieron lograr que sus abastecimientos limitados de alimentos, comburente y municiones duraran el mayor tiempo viable.

Con los primeros submarinos que llevaban un número muy con limite de torpedos, los comandantes de los submarinos de manera frecuente preferían agredir desde la área con sus cañones de cubierta si la víctima potencial no parecía bastante dañina. Quizás increíblemente, la mayor parte de los navíos perdieron ataque submarino en la Primera Guerra Mundial fueron hundidos desde la área.

4. Las hermanas del Titanic

Un tanto mucho más de un par de años antes del estallido de la Primera Guerra Mundial, el Titanic se estrelló contra un iceberg en el desastre marítimo mucho más infame de la historia. No obstante, le subsistieron sus 2 navíos gemelos. Más allá de que el Olympic y el Britannic fueron eclipsados ​​por su hermana mucho más conocida, los tres fueron diseñados para ser prácticamente idénticos.

A lo largo de la sección primera de la guerra, el RMS Olympic, repintado en un color gris opaco y con un apagón riguroso impuesto durante la noche, continuó sirviendo como revestimiento transatlántico. Conforme aumentaba la amenaza de un ataque submarino, en el mes de octubre de 1914 el Olympic regresó al puerto de Belfast, donde sus dueños tenían la intención de que esperara la guerra. No iba a ser.

En 1915, la Royal Navy ahora se se encontraba quedando sin navíos; el Olympic y el Britannic, que se habían completado últimamente, fueron incautados ​​para el servicio militar.

El Britannic se transformó en un barco hospital, pero en el mes de noviembre de 1916 chocó contra una mina y hundido. Por suerte, llevaba una dotación completa de botes salvavidas y unicamente se perdieron 30 vidas. Olympic tuvo mucho más éxito que sus hermanas y cubrió una distancia de sobra de 180.000 millas en el lapso de la guerra. No obstante, el 12 de mayo de 1918, mientras que transportaba soldados a través del Atlántico, se encontró con un submarino alemán que salió a la área. La olímpica no se resaltó por su capacidad de maniobra, pero no obstante logró girar, embestiday hundiendo a su atacante. Subsistió a la guerra antes de ser por último desguazada en 1935.

3. Los alemanes destrozaron mucho más de 5.000 navíos socios

La Guerra del Atlántico se luchó tanto en la Primera Guerra Mundial como en la Segunda Guerra Mundial, pero la segunda versión es, con bastante, la mucho más famosa. Pese a esto, la campaña de los submarinos alemanes probablemente estuvo mucho más cerca de estrangular a Enorme Bretaña para derrotarla a lo largo de la Primera Guerra Mundial.

Entre 1914 y el armisticio de 1918, los alemanes destrozaron mucho más de 12 millones de toneladas de buques socios, conformados por cerca de 5.000 buques particulares, por la pérdida de solo 178 submarinos. Esto equivale a cerca de 235.000 toneladas de envíos socios destrozados cada mes. En la Segunda Guerra Mundial, en forma de comparación, la flota de submarinos de Hitler promedió 206.000 toneladas por mes de manera significativa mucho más bajas a un valor de 784 submarinos.

La diferencia definitiva entre ámbas campañas fue probablemente la empleo de aeroplanos. En la Segunda Guerra Mundial se desplegaron extensivamente para apresar y eliminar submarinos alemanes. En la Primera Guerra Mundial carecían del alcance y la tecnología precisos para tener éxito en ese papel. Más allá de que se usaron cientos y cientos de aeroplanos para respaldar a los convoyes en el último tramo de sus viajes a Enorme Bretaña o Francia, solo hay un caso de un submarino de la Primera Guerra Mundial destruido desde el aire.

2. El sistema de convoyes salvó a Enorme Bretaña de la derrota

El 6 de abril de 1917, los USA de América guerra declarada en Alemania. Fue una resolución influida, por lo menos en parte, por la furia por la campaña de guerra submarina irrestricta de Alemania.

Los británicos y franceses habían ganado un nuevo y poderoso aliado. Todo cuanto debían realizar en este momento era soportar hasta el momento en que la mano de obra y la fuerza industrial estadounidenses hiciesen ineludible la victoria. No obstante, de ninguna forma se encontraba claro si podrían llevarlo a cabo. En tierra, los 2 bandos todavía estaban atascados en el frente occidental, pero en el mar, los submarinos alemanes estaban ocasionando daños espantosos.

En el mes de marzo de 1917, los submarinos hundieron 580.000 toneladas de envío. Abril fue aún peor, con pérdidas que alcanzaron un récord de prácticamente 900.000 toneladas. Si la destrucción seguía al mismo ritmo, Enorme Bretaña perdería la guerra en cuestión de meses.

Una solución iniciativa fue que los buques mercantes tengan la posibilidad de viajar juntos en conjuntos bajo la protección de buques de guerra. Esta no era un concepto novedosa, pero los altos mandos navales habían luchado exitosamente contra la implementación de un sistema de convoy a lo largo de toda la guerra. Arguyeron que los convoyes serían ineficaces, y a varios de ellos no les agradó la iniciativa de que la gloriosa Royal Navy aceptara un trabajo tan humilde como conducir navíos mercantes por medio de los mares. Por último, frente a las crecientes pérdidas y la presión política, se vieron obligados a ceder.

Los convoyes se introdujeron en el mes de mayo de 1917 y el encontronazo fue inmediato. Las pérdidas sufridas por los buques socios se redujeron a mucho más de la mitad, al tiempo que el número de submarinos hundidos aumentó. Los submarinos proseguirían siendo una amenaza hasta el desenlace de la guerra, pero por el momento no había ninguna oportunidad de que obligaran a Enorme Bretaña a rendirse.

1. No se aprendieron enseñanzas

Los submarinos habían llevado a Enorme Bretaña peligrosamente cerca de la derrota y, según los términos de su rendición, a Alemania se le prohibió crear mucho más submarinos. Los nazis no tenían ninguna intención de acatar estas limitaciones y, tras tomar el poder, comenzaron a rearmar a Alemania hasta el momento en que ella se erizó con las armas.

Se hizo cargo una exclusiva flota de submarinos, pero una dañina sensación de complacencia se había apoderado de los británicos. La Royal Navy pensaba que los submarinos habían quedado obsoletos por los adelantos en ASDIC, en este momento popular como sonar, que dejaba advertir submarinos sumergidos. Las defensas se desgastaron aún mucho más por una exclusiva doctrina ofensiva que distanciaría a los buques de guerra de los convoyes, en lo que en general eran intentos inútiles de apresar activamente submarinos contrincantes.

Al reventar la guerra, velozmente se realizó visible que ASDIC no era tan eficiente como había creído el Almirantazgo. No funcionó bien en mares agitados, y fue totalmente inútil en el momento en que los submarinos atacaron desde la área, lo que en general hacían.

Los británicos tuvieron la fortuna de que los nazis tampoco aprendiesen apropiadamente las enseñanzas de la Primera Guerra del Atlántico. Ninguno de los 2 Erich Raeder, Enorme Almirante de la Armada Alemana, ni Adolf Hitler tenían un enorme conocimiento o interés en la guerra submarina. Como resultado, los nazis se embarcaron en un programa de reconstrucción naval que priorizaba los buques de guerra enormes y costosos sobre los submarinos considerablemente más económicos y efectivos.

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