10 historias asombrosas de mercenarios de la vida real

Se precisa un género de persona muy concreto para ver todo cuanto el planeta tiene para prestar y decir: “Sí, dame algo de dinero y lucharé contra todo eso”. Ciertos llaman mesnaderos a estas personas. Otros utilizan expresiones distintas y mucho más coloridas. Pero la mayor parte de la multitud puede estar en concordancia en que estos tipos tienen vidas bastante … atrayentes, por decirlo delicadamente.

No vamos a glorificar la profesión de disparar a otra gente por dinero. Ciertas de estas personas hicieron cosas horribles. Solo contaremos sus historias, para enseñar de qué manera distintas personas acaban en entre las profesiones mucho más extrañas de todo el mundo, y exactamente en qué las transforma en ocasiones esa profesión.

10. Frederick Russell Burnham

Frederick Russell Burnham era realmente de la vieja escuela: un intrépido aventurero-mesnadero que participó en ciertas guerras mucho más crudas de finales del siglo XIX y principios del XX. Las historias de su habilidad son tan legendarias que, claramente, son un tanto bien difíciles de opinar. Diríase que una vez superó a un caballo en una carrera de 22 millas para trasmitir un mensaje. El escritor de Minas del rey Salomón, que era amigo de Burnham, mencionó que el hombre era mucho más un héroe de acción que absolutamente nadie en sus libros. Otro amigo, Robert Baden-Powell, lo citó como una predominación en el momento en que creó los Boy Scouts. Aun Teddy Roosevelt quedó tan impresionado por Burnham que lo invitó en especial a sumarse a los Rough Riders.

Da igual lo que piense de estas historias, Burnham fue precisamente siempre y en todo momento donde se encontraba la acción. Su glorioso bigote podría ser visto en las Guerras Apache, o sirviendo como jefe de navegadores del Ejército Británico en la Segunda Guerra de los Bóers. Participó en la Revolución Mexicana y fue entre los tres únicos sobrevivientes de la Patrulla Shangani, la versión de Rhodesia del Álamo. No había forma de entender dónde aparecería el hombre ahora: lo podías conseguir en cualquier rincón de África, o como cowboys en Tombstone, o intentando encontrar oro de manera casual en Klondike. Además de esto, logró varios de estos logros. aun antes que cumpliese 35.

Como es natural, todas y cada una estas aventuras no significaban siempre que Frederick Russell Burnham fuera un bonito hombre. Fue un racista desvergonzado de siempre y trató a su familia como poco mucho más que una ocurrencia tardía: Burnham se perdió los nacimientos de sus tres hijos y, con frecuencia, dejaba a su mujer sola con ellos mientras que él se encontraba de aventuras.

9. Mesnaderos jubilados de Suráfrica

En la década de 1980, Leon Lotz era entre los Koevoets (“Crowbars”), policías paramilitares malévolos que luchaban por los líderes blancos sudafricanos. Como bastante gente como él, Lotz adoptó el modo de vida mesnadero tras la caída del régimen del Apartheid. Al final halló su final tal y como si hubiese vivido: en un enfrentamiento en el norte de Nigeria, probablemente debido al fuego amigo de un tanque. Aquí está la parte extraña: esto sucedió en 2015. Leon Lotz se encontraba peleando en el en frente de la madura edad de 59 años.

Tampoco se encontraba solo. Ese año, precisamente 300 ex- soldados del Apartheid proseguían peleando en Nigeria, más allá de que ciertos de ellos tenían poco mucho más de 60 años.

Hay una razón muy sencilla tras este extraño fenómeno: el dinero, o mucho más particularmente, la falta del mismo. “Viejo matón del apartheid” no es una capacidad comercializable en la mayor parte de los círculos no mesnaderos, con lo que toneladas de estas personas se transformaron en soldados de fortuna. Es la única capacidad que tienen, con lo que si no ganan bastante dinero para una jubilación cómoda o caen en tiempos bien difíciles, es a eso que vuelven. No tome esto en el sentido de que son buenos tipos que solo tratan de ganarse la vida. Con frecuencia son reliquias textuales de un tiempo pasado, racistas impenitentes que jamás llegaron a actualizar sus relojes mentales alén del auge de la segregación de Suráfrica, a pesar de que los que todavía están activos por lo general son suficientemente expertos para no permitir que eso se muestre. Ser mayor tampoco quiere decir que estas personas sean malas en su trabajo. Al revés: lo estuvieron realizando a lo largo de un buen tiempo y todavía se piensan suficientemente capaces para llevarlo a cabo. La multitud contra la que estaban peleando en Nigeria lo descubrió por las malas, puesto que los sudafricanos de edad avanzada jugaron un papel esencial en cambiar el rumbo contra el conjunto componente Boko Haram, que procuraba sabotear las selecciones del país.

8. Frank Camper

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Hay un tipo muy particular de mesnadero que adiestra a otros mesnaderos y asegura que no le importa lo que hagan con las capacidades que les enseña. Ese género de mesnadero lleva por nombre Frank Camper. En la década de 1980, Camper operó The Mercenary School en el condado de Jefferson, Alabama, donde adiestró a soldados de fortuna de todo el planeta. Siempre y en todo momento fue una figura divisiva: ciertos aseguran que fue un entrenador muy capaz y eficiente, al paso que otros insisten en que es un estafa y que su entrenamiento radica en poco mucho más que hogueras y cantar canciones en el bosque. Con independencia de la versión donde desees opinar, él llevaba una doble vida: aparte de ser un entrenador de mesnaderos, Camper asimismo era un informante dedicado al FBI y al Servicio de Sabiduría del Ejército.

Estos permisos duales en ocasiones lo ponen en ocasiones extrañas, donde los dos asistieron a instigar una crisis. y impedir exactamente la misma crisis. Una vez adiestró a un conjunto que procuró matar al presidente de la India. En el momento en que se enteró de lo que hacían, rápidamente filtró la información y frustró sus proyectos. Hizo lo mismo con los contrabandistas y los asesinos expertos de derecha. En el momento en que uno de sus alumnos después bombardeó un avión en la India, declaró que haría todo cuanto estuviese en su poder para capturar al tipo.

Dado que Camper asistió a frustrar una secuencia de complots terroristas no quita dado que todavía era el tipo que había entrenado afirmaron los terroristas, entre otra gente desapacibles. Desde su criterio, no creyó que estuviese realizando nada malo en su escuela: “Entreno a la multitud en combate”, ha dicho. “La gente que he entrenado están peleando en muchas unas partes del planeta: Líbano, Suráfrica, Filipinas y América Central. Escogen sus lados. No doy clases de política ni de doctrina ”. No obstante, la política no se encontraba de su lado. Logró esos comentarios en 1985, exactamente la misma semana que el presidente Reagan criticó a los países que cobijaban campamentos terroristas, lo que no le logró precisamente ningún favor. Y si bien reitera que que jamás adiestró al avión bombardero, ni a absolutamente nadie mucho más, en la utilización de explosivos, merece la pena nombrar que fue encarcelado en 1986 por un plan de bomba diferente en California.

Desde ese momento, pasó a una exclusiva carrera, presumiblemente mucho más segura, de vender PCs.

7. Simon Mann

Golpe de Wonga”Suena como un mal juego para teléfonos móviles inteligentes con aves iracundas que violan levemente los derechos de creador. No obstante, fue un intento muy real de deponer al liderazgo de Guinea Ecuatorial, y Simon Mann se encontraba exactamente en el medio de todo.

Mann era un ex–SAS británico bien conectado que había excavado intensamente en el negocio de los mesnaderos. En 2004, aceptó la misión de sustituir al presidente Obiang de Guinea Ecuatorial por un hombre llamado Severo Motocicleta Nsa, que vivía exiliado en España. Mann afirma que le afirmaron que las cosas estaban increíblemente mal bajo Obiang y que el régimen precisaba desesperadamente un cambio. Esto resultó ser falso. En cambio, Mann fue detenido en Zimbabwe, a lo largo de la sección primera de su misión. Había estado intentando de sustituir un régimen increíblemente saludable que se oponía bastante a sus payasadas. Él y múltiples cómplices se hallaron en múltiples prisiones, y todo el golpe resultó ser un intento melancólico de conseguir ingreso a las esenciales riquezas petroleras de Guinea Ecuatorial. Es mucho más, se insinuó que los pesos pesados ​​británicos como Sir Mark Thatcher, hijo de la ex- primera ministra Margaret Thatcher, formaron parte de el complot.

Mann al final escapó de la situación con bastante menos daño del que podría haber sufrido. Tras cumplir 4 años de su condena de 34 años en Zimbabue, fue extraditado a Guinea Ecuatorial y por último indultado por el presidente Obiang, exactamente el mismo hombre al que había intentado deponer. Desde ese momento, Mann trabajó para Obiang a veces. Asimismo expresó su opinión de que Sir Mark Thatcher está considerablemente más implicado en el golpe de Wonga que él. aceptado en 2005, y asimismo mantiene que todo fue premeditado por un empresario con origen en Londres.

6. Costas Georgiou y la situacion del Tribunal de Mesnaderos de 1976

El año 1976 vi un acontecimiento extraño donde las payasadas africanas de los mesnaderos verdaderamente se volvieron contra ellos a escala global, puesto que el ex- militar británico Costas Georgiou y 13 de sus cohortes fueron llevados frente a la justicia. Merced a la guerra civil en Angola, múltiples conjuntos mesnaderos habían estado rigiendo el país de manera irregular y el público se encontraba atormentado por observarlos ocultar. Georgiou y otros habían sido contratados para combatir contra el la facción de poder de la guerra, MPLA, con lo que se transformaron en objetivos naturales para una demostración de poder por la parte de los líderes del país.

A pesar de que los hombres continuaron en parte importante ocultos al público hasta el momento en que se dictaron sus sentencias, la situacion se esmeró bastante para garantizar la atención mundial. Millones de angoleños fueron a las manifestaciones contra los mesnaderos y el juicio en el Palacio de Luanda fue traducido a múltiples lenguajes. Bastante de esto fue probablemente un espectáculo para la prensa extranjera, que había empezado a cuestionar la legitimidad del juicio. Aun de esta manera, lícitos o no, los mesnaderos se marcharon con ciertos frases muy duras: 4 fallecidos por fusilamiento, el resto combaten penas de cárcel de hasta 30 años. Más allá de que ciertas sentencias eran probablemente justificables, siempre y cuando usted apoye la sentencia de muerte (Georgiou, por servirnos de un ejemplo, había matado a múltiples civiles y en torno a 14 de sus hombres), otras parecían un tanto excesivas. Por poner un ejemplo, un hombre estadounidense fue enviado a confrontar al pelotón de fusilamiento … pues había comunicado en una gaceta que era un mesnadero.

En último término, los juicios hicieron poco por pacificar la situación de Angola. En caso contrario: Con las superpotencias de la Guerra Fría respaldando silenciosamente a múltiples partes, la guerra civil continuó hasta 2002, y una vez fue apodada “la peor guerra de todo el mundo” gracias a su total insensatez.

5. Robert C. MacKenzie

Coronel Robert C. MacKenzie era un mesnadero especialista que, más allá de que su trayectoria lo llevó a varios trabajos y contratos afines a los mesnaderos, se opuso poderosamente a la palabra “mesnadero”. En 1965, MacKenzie, de 17 años, se unió al ejército de los EE. UU. Y luchó en Vietnam, pero resultó dificultosamente herido mientras que tomaba por ataque la colina del Día de la Madre en 1967. Tras un año terminado en el hospital, fue devuelto a la vida civil con una discapacidad. tasa del 70%. No obstante, MacKenzie deseaba ser soldado, da igual qué. Viajó a Rhodesia y se unió a sus fuerzas del SAS pese a sus discapacidades. Este resultó ser un óptimo paso en su trayectoria: a lo largo de la próxima década, ascendió al rango de Capitán y ganó varias medallas. Tras su periodo en Rhodesia, se unió a las Fuerzas de Defensa de Suráfrica para transformarse en segundo a cargo de las Fuerzas Destacables.

En 1985, MacKenzie regresó a casa y empezó una segunda carrera como corresponsal ya hace bastante tiempo de Soldier of Fortune. A lo largo de los próximos 10 años, vio acción en el mundo entero y escribió mucho más de 40 reportes que corresponden de esa acción. En 1995, aceptó un contrato que acabaría con su destino de la forma mucho más en todo el mundo imaginable: tras una temporada en Bosnia, le dispararon mientras que dirigía una tropa de guerreros gurkha en una guerra en Sierra Leona.

La razón por la cual a MacKenzie siempre y en todo momento le disgustó el término “mesnadero” era que jamás luchó solo por el dinero. Trataba al “soldado en todo el mundo” como una profesión lícita y solo luchaba por causas que él en lo personal aprobaba como buenas y justas.

4. Joe Adams

En la década de 1980, Joe Adams trabajó en angosta colaboración con los contras nicaragüenses, conjuntos rebeldes apoyados por USA que pelean contra el gobierno sandinista del país. Adiestró a los guerreros rebeldes e inclusive dirigió un contingente propio de la Contra. Aun antes de eso, era una fuerza a tener en consideración. Sus historias de sus días como soldado de fortuna son lleno de terror y confusión. Afirma que una vez arrojó a un hombre a un volcán. Se ha infiltrado en cultos y ha rastreado a pequeños. Ha investigado la desaparición de Jimmy Hoffa y fué encarcelado en países lejanos. Asimismo relata un instante en el que se encontraba mirando una vivienda donde alguien se comía el corazón de su apasionado fallecido, si bien no afirma particularmente que esto fue a lo largo de sus días de mesnadero. Quizás sea el género de cosas que le pasan a Joe Adams un martes habitual.

Adams salió del juego de los mesnaderos en torno a 1985-86, lo que resultó ser un movimiento bastante bueno: a objetivos de 1986, los sandinistas atraparon a otro estadounidense con el que había estado haciendo un trabajo por espiar. El mucho más favorecido Adams pasó a otra profesión del mismo modo cinematográfica y creó Adams Investigation, LLC. en St. Louis. Como detective privado canoso, resolvió casos adjuntado con su compañero, un joven estudioso novato de 6 pies 4 pulgadas llamado Jason Walz.

Si bien todavía guardaba ciertos recuerdos de sus días de mesnadero … como un tanque blindado que guardaba en un estacionamiento alquilado.

3. Guarnición de Lynn “The Shadow”

En el momento en que un hombre se conoce como “La Sombra”, sabes que es un individuo verdaderamente extraña o un personaje de juego de plataformas. Guarnición de Lynn finalmente encaja en la primera categoría, y tampoco estaría totalmente fuera de rincón en la segunda. La guarnición canadiense fué, entre otras muchas cosas, un conduzco de combate militar, un mesnadero aéreo en Nigeria, un aventurero, un colaborador de la CIA, un doble de Hollywood y un hombre de secreto en todo el mundo generalmente. Le enfada bastante que lo fotografíen, y una extraña entrevista de 1993 mostró que solo mantener una cámara cerca de él es una increíble forma de confiscarla ferozmente y mostrar la película.

En la década de 1990, “The Shadow” surgió de las, uh, sombras como menos un mesnadero sediento de sangre y mucho más como un listo género de “hombre tras escena”. Jugó un papel esencial en el destino de Haití, en un papel que define como “Un amigo de Haití”. Sus reportes sobre el presidente exiliado del país, el padre Jean-Bertrand Aristide, describieron al hombre como un villano vudú sediento de sangre al que le agradaba liberarse de sus contrincantes con una práctica llamada collares: poner un neumático lleno de gasolina cerca del cuello y prenderle fuego. . Existe alguna razón para opinar que estos reportes no eran completamente precisos, como visto que la persona a la que se veía con mucho más continuidad acompañar a “La Sombra” no era otro que el hombre que había depuesto a Aristide: el gobernante militar de Haití, el teniente general Raoul Cedras. Aún de esta forma, la CIA y una pluralidad de miembros del senado han tomado sus reportes seriamente, hasta el punto en que Aristide fue etiquetado libremente como un “psicópata” en el Senado.

2. Bob Denard

Mesnadero francés Bob Denard fue entre los ‘perros de guerra’ mucho más viles de la historia actualizada. Tenía las manos hundidas hasta los codos en casi todos los enfrentamientos y golpes que ha podido lograr a lo largo de sus 40 años de actividad. Denard se describió a sí mismo como un “soldado, no un asesino”, pero sus acciones no en todos los casos coincidían. Una vez aun fue acusado de planear matar al presidente francés. Pese a ello, dijo que actúa en interés de Francia. La manera en que su país prosiguió reduciendo las penas de cárcel que proseguía recibiendo por … otro cosas él estuvo implicado precisamente semeja asegurar esta afirmación.

Las hazañas de Denard fueron muchas y sus tácticas podrían ser… poco comúnes, por decir lo mínimo. Usó varios nombres: en ocasiones era Bob Denard. En otras ocasiones, el coronel Bako o Mustafa M’hadjou. Ocasionalmente, aun utilizaba su nombre real, Gilbert Bourgeaud. Una vez procuró irrumpir un país con un pequeño ejército de corredores. Y amaba los golpes de estado. Los amaba bastante, bastante. Tras batallar en Indochina, Congo, Gabón y Yemen, tuvo su primera experiencia en el negocio del golpe en 1975, en el momento en que organizó uno en el pobre estado insular de Comoras, en la costa este de África. Tras su siguiente golpe, un fallido intento de 1977 en Benin, supuestamente decidió ajustarse a eso que sabe. Se obsesionó con las Comoras y derribó al gobierno del país en el momento en que no le gustaba. Que era de manera frecuente la situacion.

Tras el tercer golpe de Denard en las Comoras en 1989, Francia se fatigó de sus payasadas. Denard fue de manera rápida depuesto a Suráfrica y puesto en arresto domiciliario. Esto no duró bastante: en 1995, Denard regresó a Comoras con 30 soldados y organizó su cuarto golpe. En esta ocasión, Francia no perdió el tiempo y envió tres mil soldados para derruir a Denard. Superado en número de cien a uno, Bob Denard al final se vio obligado a aceptar la derrota y romper el período de golpes inacabables.

1. Mad Mike Hoare

Mike Hoare se unió al ejército británico en 1941 y jamás miró hacia atrás. Tras salir de la Segunda Guerra Mundial como Mayor, empezó una extraña metamorfosis que implicó ser un contador público en Suráfrica, pero por último lo transformó en el popular mesnadero popular como “Mad Mike”. Era una extraña combinación de Robin Hood y el barón von Munchausen que, en sus expresiones, “liberó a los indefensos y mató a los tontos” … todo por una cuota correcta, naturalmente. Hoare era un soldado muy capaz y una historia de historia legendaria lícita en los círculos mesnaderos, hasta el punto de que su autobiografía se llamaba sencillamente Mesnadero. No obstante, uno de sus talentos mucho más significativos siempre y en todo momento fue contar historias. Podía hilar una historia con calidad de Hollywood desde cualquier cosa, desde una mordedura de bulldog mientras que conducía una moto hasta el desapacible caso de malaria cerebral de su mujer.

Mad Mike vagó por todos en el mundo entero, pero sus payasadas mucho más reconocidas sucedieron en el Congo, donde dirigió un conjunto de pelea de 600 personas llamado Five Commando. Mad Mike tenía ciertas solicitudes muy especiales para sus tropas: debían “querer el combate” y “ser formidablemente románticos”. Además de eso, se encontraba muy abierto a alguno. Aun dio la bienvenida a soldados gays en sus tropas y comentó que “no podía imaginar por qué razón alguien los echaría de su ejército”. (Naturalmente, fue eminentemente pues sintió que encajaban bien en permisos de acompañamiento como chefs y ordenanzas, pero eso todavía era bastante abierto para un militar de la década de 1960).

Algo que mucho más le incordiaban a Hoare era la reputación de su profesión. En el momento en que los brutales y descuidados mesnaderos belgas populares como “Les Affreux” – “los espantosos” – comenzaron a llegar al Congo en torno a 1961, en el instante le desagradaron. Hoare logró enormes sacrificios para cerciorarse de que su los hombres siempre y en todo momento vestían uniformes minuciosos, trataban a las mujeres con respeto y se afeitaban todos y cada uno de los días. (Irónicamente, el líder de Les Affreux fue nada menos que Bob Denard. seguramente no es necesario decir que los 2 hombres se veían unos a otros como archirrivales.)

A objetivos de la década de 1970, el adulto mayor Hoare empezó a alejarse de manera lenta de las metas mesnaderas activas, citando la situación global estabilizadora y nuevos ejércitos virtualmente invencibles en sitios como Rhodesia y Suráfrica. Naturalmente, los viejos hábitos tardan en fallecer. Todavía podría idear de forma fácil un plan detallado para sacar a Idi Amin del poder mientras que se sienta de casualidad en el taburete trasero de un taxi … y de broma insinúa que está admitiendo promociones.

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