10 increíbles hazañas de la supervivencia humana

Nuestro planeta muestra varios riesgos. No obstante, ciertos individuos, por medio de una combinación de componentes a favor suyo, han superado óbices impresionantemente fuertes que no estaban en pos de su supervivencia … y subsistieron. En este relato, mostramos 10 de las situaciones mucho más excelentes y también impresionantes de supervivencia humana en el mundo entero. Así sea afortunadamente o por innovación, la supervivencia en ocasiones es viable en el momento en que semeja menos posible. La seguridad es lo primero, pero en la situacion de condiciones inseguras, el enfoque debe mantenerse en la supervivencia.

Esta lista está encargada de la memoria de esos que perdieron la vida por fallo y desidia.

10. Vesna Vulovic

Vesna Vulovic, una asistente de vuelo de Serbia que es conocida por haber subsistido a una caída de 33,330 pies (no podría haber caído tres pies mucho más para transformarla en un Yahtzee), tiene el récord mundial de la caída humana mucho más lejana que ha subsistido sin paracaídas. ) en las montañas de abajo, en el momento en que lo que se estima que fue un maletín bomba destrozó el avión en el que trabajaba. El hecho ocurrió el 26 de enero de 1972 en el momento en que el El avión Douglas DC-9 de Yugoslav Airlines se realizó añicos en el aire. Más tarde, Vulovic se encontraba en una sola parte del avión mientras que los restos del avión caían hacia el suelo. Esta parte era una sección de la parte posterior del avión que incluía la cola.

Atrapada en el trozo de escombros que caía como producto de ser denegada por un carro de comida, Vulovic fue amortiguada del encontronazo directo de su caída por los árboles y la nieve en las montañas de abajo. Próximamente, un leñador llamado Bruno Honke asistió en su asistencia y escuchó chillidos entre los extractos caídos de los escombros. Además del extraordinariamente favorecido Vulovic, todos los otros en el vuelo fallecieron en el desastre. Dificultosamente herido con múltiples huesos rotos, Vulovic estuvo en coma a lo largo de 10 días y padeció una parálisis temporal, pero se recobró bien. Como producto de su hazaña de supervivencia, Vulovic ganó estatus de celebridad y también predominación política.

9. Harrison Okene

En el mes de mayo de 2013, un remolcador nigeriano se hundió mientras que tiraba de un petrolero en las cercanías de una interfaz petrolera, una vez que una ola masiva en el Golfo de Guinea (en frente de la costa de Nigeria) golpeara con un encontronazo suficientemente fuerte para volcar el barco mucho más pequeño. El remolcador se hundió hasta el fondo del mar 100 pies mucho más abajo, lo que provocó la desaparición de los 12 integrantes de la tripulación. salvo el cocinero dentro, un tal Harrison Odjegba Okene. En un caso de muestra tradicional de de qué forma las presuntas cuestiones de inseguridad tienen la posibilidad de hacer riesgo, la desaparición de varios de los otros integrantes de la tripulación se debió a que fueron encerrados en las cabinas de la tripulación en un intento por achicar el peligro de daño por piratas.

Por contra, Okene se encontraba empleando el baño en el instante del desastre. Más allá de que no escapó a la área, se dirigió a la oficina del ingeniero, que tenía una bolsa de aire, entrando justo en el momento en que el barco se encontraba finalizando de hundirse hasta el fondo. En este sitio frío, Okene continuó en el suelo a lo largo de tres días. Con la capacidad de respirar gracias a la compresión del aire presente, lo que deja un suministro de oxígeno bastante en el transcurso de un periodo tan largo de tiempo, Okene fue llevado a la área con vida tras su horrible experiencia, siendo salvado por buzos de salve que procuraban cuerpos y se sorprendieron al hallar un animal vivo. superviviente soltero.

8. Mauro Prosperi

Correr un maratón en el Sahara suena como una receta para el desastre, empezando con un golpe de calor masivo y la amenaza incesante de una deshidratación mortal. Peor aún, perderse más tarde mientras que corre por las arenas movedizas del Sahara es buena forma de invitar a una muerte segura a su agenda. Pero para el oficial de policía italiano, el deportista y el apasionado de la naturaleza. Mauro Prosperimentir a la desaparición se causó en la manera de perderse en el transcurso de un maratón en el Sahara y después subsistir a lo largo de 10 días. Más allá de que la resolución de formar parte en el Marathon des Sables implicaba un prominente peligro, Prosperi decidió que se encontraba dispuesto para el desafío.

Con un conjunto de corredores de buen tamaño, es posible que parezca que hay seguridad en los números, pero Prosperi se halló corriendo solo en el desierto gracias a las diferencias en las velocidades de carrera entre los competidores. Transcurrido el tiempo, las volubles condiciones del desierto produjeron una seria tormenta, dejando a Prosperi no solo solo, sino más bien totalmente perdido. Su supervivencia fue ayudada no solo por tomar orina, sino más bien asimismo por la nutrición de los murceguillos que están en un santuario del desierto, tomando su sangre. En un instante, Prosperi perdió la promesa y también procuró terminar con su historia, pero subsistió y por último se adentró en la civilización, siendo salvado por los bereberes y la policía a la que avisaron. Habiendo sufrido severos efectos en la salud por la exposición al desierto, pasarían cerca de un par de años antes que Prosperi se recuperara de su horrible experiencia.

7. Matt Suter

https://www.youtube.com/watch?v=pEPf6K-Y7GA

Las tormentas de viento extremas de forma frecuente sencillamente soplan sobre cercas y inmuebles, pero la activa de fluído de aire única de un tornado nucléa fuerzas de viento poco comúnes en un pequeño punto focal de destrucción. La actividad de los tornados de forma frecuente provoca que los elementos sean succionados de una forma que recuerda a una aspiradora, en vez de sencillamente derruirlos o volar construcciones. Y en determinados casos, las víctimas involuntarias de un tornado mortal tienen la posibilidad de ser cualquier humano en las cercanías. Matt Suter, sobreviviente del tornado estadounidense tenía 19 años en el momento en que lo golpeó un tornado mientras que pasaba un tiempo en una vivienda móvil inteligente en Missouri.

La vivienda móvil inteligente fue destrozada por la fuerza del tornado hambriento, al tiempo que nuestro Suter fue “tragado” y llevado por el poder succionador de la tormenta. Llevado por el aire, Suter perdió el saber en el hecho y se halló despierto a 1,307 pies de donde el tornado lo recogió por vez primera. Por suerte, sin padecer lesiones graves, Suter en este momento predomina en la historia como el superviviente mucho más destacable de los vuelos humanos no planeados de la vida real, todos impulsados ​​al 100% por tornados. Como producto de su experiencia, Matt Suter se transformó en el poseedor del récord mundial Guinness por “la distancia mucho más lejana sobrevivida en un tornado”.

6. Steve Callahan

El increíble superviviente estadounidense Steve Callahan, un arquitecto naval, no tuvo otra alternativa que vivir en una pequeña balsa en el momento en que su velero se hundió sin mucha observación en el Atlántico Norte tras ser perforado por un elemento irreconocible en la mitad de una feroz tormenta de viento. Merced a su talento, Callahan subsistió, cazando y pescando desde la balsa y recogiendo agua de lluvia y utilizando un destilador del sol básico. Un marinero especialista, Callahan participaba en una regata transatlántica en el momento en que el barco que él mismo diseñó, el Napoleón Solo, halló inconvenientes esenciales en el momento en que las tormentas golpearon justo una vez que había completado las reparaciones urgentes en España.

De sendero a las Islas Canarias, Callahan se vio obligado a dejar el barco, que próximamente se hundió. A dios gracias, Callahan pensó de manera rápida en la situación poco a poco más agobiada, primero puso su pequeña balsa salvavidas en condiciones operativas. Entonces, en el momento en que el barco primordial se hundió, Callahan se sumergió en el barco relativamente sumergido con enorme riesgo y reunió abastecimientos fundamentales que entonces jugarían un papel clave en su supervivencia. Cuando el velero dañado se hundiese, Callahan pasar unos impresionantes 76 días a la deriva en la pequeña balsa que solamente era suficientemente grande para acostarse. Callahan pescó, recogió agua con un destilador y se sostuvo ardiente hasta el momento en que fue salvado por un barco que pasaba.

5. Poon Lim

La crónica de Poon Lim es tan increíble como dificultosa. Un marinero chino, Poon Lim trabajaba en un buque mercante británico a lo largo de la Segunda Guerra Mundial en el momento en que un submarino alemán torpedeó el barco, hundiéndolo de manera rápida. El ataque ocurrió en el momento en que el barco se encontraba en mar adentro a unas 700 millas de la costa de la selva amazónica en el transcurso de un viaje entre Localidad del Cabo, Suráfrica y el pequeño país de Surinam en el norte de Sudamérica. En un caso de muestra trágico pero sobrecogedor de la situación de un único superviviente, todos y cada uno de los que estaban dentro del barco fallecieron salvo Poon Lim.

En el momento en que los torpedos explotaron, el barco empezó a hundirse y en solo 2 minutos se hundió. En los 122 días (¡mucho más de 1/3 de un año!) Que prosiguieron, Lim se ganó la vida con las olas mientras que se refugiaba lo bastante de los elementos en una escasa balsa de madera, que medía 8 pies cuadrados y se encontraba cubierta con una lona insuficiente. cubierto por medio de tablas verticales. Con poco espacio para proceder a cualquier parte, Lim se dedicó a una innovación inusual, transformando un clavo en un anzuelo y recogiendo agua con la lona de una funda de chaleco salvavidas. Con su anzuelo, Lim atrapó un tiburón de tamaño notable, se impuso en la pelea que prosiguió y tomó la sangre del hígado del tiburón. Al final, Lim fue salvado por pescadores de Brasil. Lim recibió una medalla del Imperio Británico del rey Jorge VI tras su salve y regreso a Inglaterra. Después, se le dio la ciudadanía estadounidense por medio de una exención a favor suyo pese a las políticas estadounidenses que restringían la inmigración de ciudadanos chinos en ese instante.

4. Juliane Koepcke

Examinar zonas naturales muestra no solamente los riesgos del trabajo de campo, sino más bien asimismo los peligros del transporte por medio de ámbitos en ocasiones desafiantes. En el momento en que un avión se desintegra en el aire, nada, no estar sujeto a un taburete, semeja sugerir mucha tranquilidad si no hay paracaídas implicado. Para Juliane Koepcke, de 17 años, la existencia de un dosel de bosque debajo y el efecto amortiguador del taburete le dejaron claramente subsistir a un incidente de 1971 en la selva tropical de Perú. Koepcke, una muchacha bióloga germano-peruana que había estado aprendiendo en Perú adjuntado con sus progenitores científicos, viajaba en un Lockheed Electra en el momento en que se desintegró una vez que un rayo incendiara un tanque de comburente en el peor desastre de rayos en la crónica de la raza humana.

Trágicamente, 91 personas fallecieron, siendo Koepke el único superviviente del vuelo culpado. La mayor parte murió en el incidente inicial, al paso que múltiples personas subsistieron a lo largo de múltiples días pero entonces fallecieron, incluyendo la madre de Koepcke, lamentablemente. Nuestra Koepcke parecería ser la aspirante menos posible para subsistir, teniendo en cuenta las situaciones de de qué manera la afectó el incidente, lo que provoca que la historia sea aún mucho más increíble. En el momento en que la aeronave explotó, Koepke cayó 10,000 pies, atada a su taburete que se encontraba separado de la mayoría de la aeronave. Tras vivir prodigiosamente la caída, procedió a subsistir en el desierto a lo largo de 11 días, en parte merced a conseguir un bote amarrado en un canal y verter algo de gasolina del bote en sus lesiones para remover mucho más de 30 vermes. Ella continuó en el bote, negándose a hurtarlo, antes de ser salvada por madereros unas horas después.

3. George Hopkins

Al caminar, el beneficio de escalar su sendero hacia cualquier composición natural es que visto que los haya hecho caminando quiere decir que presumiblemente tiene una aceptable ocasión de regresar a bajar de esa forma. Salvo que llegue a ese rincón en paracaídas, naturalmente. Y ya que la geografía física de la Tierra incluye una extraña composición natural afín a una chimenea, cercada de desequilibres verticales impresionantemente suaves con una pequeña meseta plana en la parte de arriba, visto que los elevadores y, en un caso así, las escaleras no existan en la naturaleza, ha de ser considerado.

En 1941, el paracaidista profesional George Hopkins pensó poquísimo en una apuesta de $ 50 en el momento en que se lanzó en paracaídas sobre la parte de arriba plana del extraño y escarpado Monumento Nacional de la Torre del Demonio en Wyoming. La composición se eleva sobre el valle del río próximo a una altura de 1,267 pies, estrechándose desde la base y adornada por tráficas estrías naturales en la roca (puede recordarlo de la película Encuentros próximos del tercer tipo). Y al paso que el audaz Sr. Hopkins descubrió que subirse al techo chato maniobrando su paracaídas fue bastante simple, bajar fue una pesadilla. Hopkins pasó seis días tensos y bien difíciles encallado en esta extraña mesa en el cielo antes que al final pudiese ser salvado. Los intentos de permitir que caiga abastecimientos para dejarle descender por su cuenta fracasaron antes que fuera salvado por escaladores extraordinariamente hábiles y valientes.

2. Michael Benson

Al tiempo que a ciertos les agrada el calor y a otros el frío, Michael Benson subsistió a un incidente de helicóptero y más tarde varada por 2 noches en el cráter de un volcán activo. Tener que lidiar con el vapor, los humos dañinos y el sonido de los charcos de lava burbujeando cerca habría sido una noche espantosa, y bastante menos múltiples. Más allá de que sus 2 compañeros lograron salir tras una noche, Benson tuvo adversidades para ser salvado y pasó una segunda noche en el cráter antes de huír por medio de una red de salve de helicópteros.

La espantosa situación de supervivencia se desarrolló en el ubicación del volcán activo Kilauea en las islas hawaianas a objetivos de noviembre de 1992, en el momento en que un helicóptero perdió energía y se estrelló contra el cráter agobiante con una actividad volcánica volátil y peligrosamente próxima. Se hacía una oferta para conseguir imágenes próximas del respiradero volcánico Pu’u ‘O’o en el momento en que ocurrió el desastre. En la mitad de las condiciones anárquicas, Chris Duddy ha podido escapar del volcán al día después, pero el menos favorecido Michael Benson debió ver la lava derretida que se lavaba contra las paredes del cráter un tanto mucho más. Al final, las condiciones se volvieron correctas para el salve, y Benson entonces compararía los sonidos de la lava con la acción del oleaje en las costas del océano.

1. Howard y Sonny Ulrich

https://www.youtube.com/watch?v=yN6EgMMrhdI

La ola de sunami mucho más grande nunca registrada en la crónica de la Tierra fue causada por un terremoto de escala de Richter 8.0 en la península de Alaska el 9 de julio de 1958. Entre los tremendos daños ocasionados ​​por el terremoto que cambió el paisaje, la mega ola final se elevó a 1.720 pies sobre el nivel del mar. El desastre empezó en el momento en que el terremoto desocupó la friolera de 40 millones de yardas cúbicas de escombros rocosos, que entonces se precipitaron sobre un barranco, cayendo 3,000 pies en las aguas de Gilbert Inlet muy abajo.

Entonces, la ola reventó a través del lote montañoso costero en la ensenada donde cubrió las copas de los árboles en las lomas mientras que alcanzaba su elevación sin precedentes y, hasta hoy, insuperable como el mayor sunami de la historia. Más allá de que la ola ocasionó un daño inmenso, aún mucho más deslumbrante es visto que fue montada por sobrevivientes impresionantemente agraciados que consiguieron sostenerse en la cima de la ola en vez de ser aplastados. Howard Ulrich y su hijo, Sonny, estaban explorando en la bahía de Lituya exactamente en el área del desastre en el momento en que golpeó el sunami. La fuerza de la ola monstruosa los llevó sobre los árboles en una gran avalancha de agua, pero pese al colosal peligro de muerte, los dos subsistieron al sunami que puso las copas de los árboles abajo de los recientes límites temporales del océano.

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