10 maestros del terror que escribieron más que terror

Los escritores de terror están rodeados de mística: los entusiastas tienden a conocer a sus preferidos como personas oscuras, con inconvenientes o sencillamente extrañas, cuyos cerebros los llevan a sitios extraños con los que el resto de nosotros jamás podríamos soñar.

Pero, en determinado nivel, entendemos que son personas normales con facturas, menesteres y pasatiempos como el resto de nosotros. Y, como la mayor parte de los desarolladores, no les agrada ponerse un límite a un solo género. Estos escritores y directivos son estimados por su aptitud para atemorizarnos, pero asimismo han desarrollado un trabajo increíblemente que no da temor.

10. Wes Craven

El nombre de Wes Craven es casi homónimo de slasher flicks. Aparte de hacer A Nightmare on Elm Street y Scream, Craven es quien se encarga de The Hills Have Eyes, The Last House on the Left y otros muchos. Si viste un remake de terror horrible en la última década, lo mucho más posible es que se fundamentó en algo de Craven. Toda su trayectoria semeja destinada a lograr que su apellido sea irónico.

Pero en 1999 Craven tomó su único desvío de atemorizar y emocionar con Musica del corazon una película que se aprecia que será cursi solo por el título. El hombre responsable de la desaparición de Dios sabe cuántos jovenes de ficción eligieron contar una historia donde el único corte que se realizó fue mediante las cuerdas de un violín.

Apoyado en un reportaje, Music of the Heart es un drama sobre una escuela de música de East Harlem. Si adivinaste que una exclusiva profesora que en un inicio se siente fuera de su liga ocasionalmente se gana a sus alumnos con métodos de enseñanza poco ortodoxos a tiempo para reunir a todos en una recaudación de fondos para la escuela y al tiempo estudiar algo sobre sí, bueno, estarías derecho. La película se abrió a críticas mixtas y perdió una cantidad importante de dinero, si bien la actuación primordial de Meryl Streep le valió entre las 2 nominaciones al Oscar de la película, la única en la carrera de Craven. Sin preocuparse por semejantes gangas, Craven volvió a pegar a víctimas inocentes a un ritmo asombroso.

9. John Carpenter

Si Wes Craven es el profesor de los slashers, Carpenter tiene el mercado de terror de ciencia ficción cubierto. The Fog, The Thing, They Live y otros son enormes éxitos de culto, y asimismo ahondó en el terror y la acción mucho más habituales con Halloween, Assault on Precinct 13 y Big Trouble in Little China. Su amplia y larga carrera fué de enorme manera influyente.

De manera frecuente olvidada en la mitad de sus sanguinolentas películas cargadas de FXs es la película romántica de ciencia ficción Hombre estrella, interpretada por Jeff Bridges como un extraterrestre que llega a la Tierra y se conquista de Karen Allen una vez que toma la manera de su marido fallecido y la ordena a punta de pistola a llevarlo por todo el país. Uh, es mucho más romántico de lo que semeja.

Oh, Stoker escribió sobre el mal, en concordancia … el mal del alcohol. Su primera novela, El sendero de la primavera, tiene que ver con un carpintero irlandés que se traslada a Londres en pos de una vida mejor pero solo está con un desfile de desgracias, que lo impulsa a tomar. Esto, por su parte, lo transporta a (alarma de spoiler para una novela de 1875 de la que probablemente jamás haya oído charlar y que prácticamente con seguridad jamás va a leer) cometer un asesinato-suicidio tras acusar falsamente a su mujer de tener una aventura. Hombre, los vampiros no tienen nada de alcohol.

Stoker escribió otras historias de terror, pero una cantidad asombroso de su trabajo tiene que ver con niveles mucho más rutinarios. El poco creativo llamado The Man y el bastante creativo The Watter’s Mou ‘son historias de romance desgarradoras, y Snowbound: The Record of a Theatrical Touring Party está bajo la influencia por el tiempo del propio Stoker con una compañía de teatro. Esencialmente, Drácula fue la salvedad a la producción literaria de Stoker, no la regla. Más allá de que no es asombroso que sus romances victorianos se hayan desvanecido en la obscuridad, nos encantaría ver que The Primrose Path reciba el régimen de Crepúsculo.

6. Mary Shelley

El constructor de Frankenstein (que, como recordatorio amistoso, es el nombre del médico y no del monstruo) asimismo escribió primordialmente novelas mucho más comúnes. Valperga fue una epopeya histórica sobre la guerra en Italia, Las fortunas de Perkin Warbeck es una dramatización de la vida de una auténtica aspirante al trono inglés, y sus 2 últimas novelas, Lodore y Falkner, mire el papel popular y familiar de la mujer (más allá de que se podría argumentar que, como en Frankenstein, resulta que el auténtico monstruo es el hombre).

Pero podría decirse que su trabajo mucho más inolvidable no monstero es Paseos por Alemania y también Italia, el último libro anunciado en su historia. Considerablemente más que un períodico de viaje (si bien asimismo se utiliza para esa función), Rambles muestra comentarios políticos sagaces de una temporada donde las mujeres no se animaban a debatir el tema. Asimismo es un trabajo personal: charla de la depresión, la desaparición de su marido y 2 de sus hijos, recuerdos de su juventud y mucho más.

Aun su crónica de publicación es impresionante: el libro se publicó para recaudar fondos para los revolucionarios políticos italianos con los que el liberal Shelley simpatizaba, pero acabaron decidiendo que sería mucho más productivo procurar chantajearla. Rambles sirve como recordatorio de que Shelley era una mujer dificultosa que logró considerablemente más en su historia que hacer un disfraz de Halloween para personas bastante gandulas para meditar en algo mucho más creativo.

5. Dean Koontz

Dean Koontz, la primera opción de los pasajeros en el momento en que las librerías de los aeropuertos no tienen nada de Stephen King que no hayan leído, vendió mucho más de 450 millones de libros. Es un número tan asombroso y también pasmante que no estamos mal por burlarnos de él, por el hecho de que está sentado en un trono de talones de regalías tan prominente que no nos puede ver.

Koontz, como King, está asociado con el terror y el suspenso. Pero leamos la descripción de su primera novela, Star Quest.

“En un cosmos que había sido devastado por mil años de guerra interplanetaria entre los Romaghins asoladores de estrellas y los del mismo modo insaciables Setessins, en este momento parecía haber solo una cosa que podría terminar a la destrucción. Ese sería el catalizador conveniente a cargo de la gente correctas. El catalizador conveniente bien podría ser el rebelde individualista, Tohm … el que en algún momento fue un fácil campesino y que había sido transformado por la fuerza en un instrumento de guerra mecánica horriblemente blindado: el hombre-tanque Jumbo Ten. ¿Pero la multitud correcta? ¿Posiblemente sean la odiada madera flotante de la guerra biológica, esos monstruos de una tierra galáctica de absolutamente nadie, los Muties?

Oh hombre. De este modo es, antes que Koontz se transformara en un ícono del terror, se encontraba escribiendo ciencia ficción pulp que provoca que tu fanfiction de Star Wars parezca complejo. Echa una ojeada a la portada de rad:

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Aryan Spaceman semeja molesto por el hecho de que la mujer arpía bizquea está interesada en él. Pero tiene inconvenientes mucho más enormes, como la cara enorme sin ojos que se aproxima silenciosamente tras ellos.

De nuevo, no tenemos ganas ser pésimos con Koontz. Escribió Star Quest en el momento en que tenía 23 años, una edad donde la mayor parte de nosotros solamente podíamos juntar 2 frases. Es solo un adorable recordatorio de que aun los autores mucho más triunfantes parten de orígenes humildes.

4. RL Stine

RL Stine escribió precisamente 18 millones de historias de terror para pequeños. Si eres millennial y no leías Goosebumps en el momento en que era niño, es realmente posible que no supieses leer. Tuvo tantas series distintas dirigidas a muchos conjuntos de edad distintas que enumerarlas duplicaría la longitud de este producto. Aun escribió unos cuantos libros (no buenísimos) para mayores. Pero con independencia de la serie de la que estés comentando, Stine está indudablemente asociado con el terror.

De ahí que es una sorpresa entender que Stine escribió, afirmemos, Asedio de Serpentor, una adaptación de GI Joe sorprendentemente nombrada. No lo hemos leído, pero suponemos que hay por lo menos una escena donde Joe piensa que le dispararon, solo a fin de que pases la página y te des cuenta que todo fue un sueño. Asimismo escribió Golden Girl and the Vanishing Unicorn, una historia de escoge tu aventura que solo da temor si tienes un temor de forma extraña concreto a los animales con cuernos.

Pero lo mucho más incongruente con la reputación de Stine es la serie de libros de gracietas de Jovial Bob Stine, y visto que se describa a sí mismo como jovial debería decirte precisamente exactamente en qué te andas metiendo. Gags del libro de gracietas informáticas de Jovial Bob, 101 rechistes tontos de monstruos y es mucho más posible que otros provoquen un género de horror diferente al de las risas. “¿Dónde se encuentra el sitio preferido de un monstruo para nadar?” pregunta el libro. “Lake Eerie”, responde a los grillos y las plantas rodadoras. Rechistes que son un “¡howwwwl!” Evidentemente.

Pero mérito donde hay que el mérito: Stine de todos modos inició su trayectoria como escritor con una gaceta de humor para jovenes, y el humor siempre y en todo momento ha jugado un papel esencial en su éxito. No obstante, suponemos que hay una razón por la que se le recuerda primordialmente por el horror.

3. George A. Romero

Romero está asociado con una cosa y solo una cosa: los zombis. Night of the Living Dead, Dawn of the Dead, otras películas con Dead en el título… estas son las razones por las cuales Romero es venerado por los entusiastas del terror. Oh, claro, asimismo ha explorado otras avenidas en el género: un brote biológico en The Crazies, vampiros en el subestimado Martin, esa extraña película de Monkey Shines con un simio ayudante orate … ya conoces, tropos de terror estándar. Pero Romero siempre y en todo momento va a ser recordado frente todo por desatar la disparidad de los zombis en el planeta. No nos encontramos seguros de si ofrecerle las gracias o no.

Con eso en cabeza, ¿puedes acertar con qué prosiguió Romero la seminal Noche de los fallecidos vivientes? Si nombraste la comedia romántica Siempre y en todo momento hay vainilla O hiciste trampa o limpiarías el piso con nosotros en la noche de trivia del pub.

Esta historia de un soldado transformado en vagabundo se considera normalmente como la peor película de Romero, aun por nuestro Romero — él culpa del “desastre total” a la carencia de dinero. Aún de esta forma, el hecho mismo de que permanezca es impresionante. Y para una película romántica tiene algo de esa obscuridad de Romero, estimando que el personaje principal acaba mudándose de regreso a casa con su padre, quien lo incita a vivir una vida hastiada, mientras que su exnovia cría a su hijo con otro hombre. ¡Comedia!

2. HP Lovecraft

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HP Lovecraft murió sin un centavo y irreconocible, pero el día de hoy se lo considera el abuelo del horror moderno. Internet particularmente fué responsable del renacimiento de Lovecraft: su creación mucho más conocida, Cthulhu, es un nombre familiar de nerds. Sus cuentos han inspirado libros, películas, juegos para videoconsolas y mucho más, todo merced a una exclusiva versión del horror que destaca el pavor existencial sobre puros monstruos.

Pero las historias cortas de temor no fueron todo cuanto escribió Lovecraft. Pese a su popularidad recién descubierta, su amplia compilación de poesía todavía es obscura. La mayoría de su poesía es bastante buena: cubre el horror, la sátira y temas rutinarios increíblemente mundanos. Entonces están sus poemas patrióticos, que han avejentado… menos bien.

Lovecraft era un anglófilo fanático y escribió elegías a Inglaterra como “La rosa de Inglaterra” y “Un estadounidense para la madre Inglaterra” que son, en el más destacable de las situaciones, mucho más idiotas que las cartas de amor de un joven y en el peor caso xenófobos, con referencias a Inglaterra como una “madre conquistadora de todo el mundo” que domó tierras salvajes. “World-Conquering” por norma general no se observa como una descripción efectiva, salvo que estés jugando Risk.

En el momento en que empezó la Primera Guerra Mundial, Lovecraft era, naturalmente, un estable partidario del intervencionismo estadounidense. Logró todo cuanto ha podido para tocar los tambores de guerra con poemas como la “Oda al 4 de julio” patriota, el sarcástico “Defensor de la paz” y “Canción de guerra pacifista” que era esencialmente una manera florida de llamar chicas mariquitas a los contrincantes de la guerra. Una suerte de insulto infantil de un hombre que inventó los horrores galácticos. Pero por lo menos su recelosa poesía belicista fue mejor que su poesía sobre la raza, afirmemos que “Sobre la creación de negros” no ganó ningún elogio de la NAACP.

1. Edgar Allen Poe

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Como Lovecraft, Poe es homónimo de horror, ¿quién no debió leer “El corazón delator” en la escuela? Varios de ustedes asimismo van a saber que a Poe se le asigna la invención del género de detectives. En verdad, revolucionó la literatura estadounidense de múltiples formas y fue retribuido con pobreza y pobreza. Por lo menos alguien ofrece por su tumba cada año.

Lo que de forma frecuente se olvida es que Poe asimismo escribió humor, y su sentido de lo que le hacía cosquillas a los huesos entretenidos era extraño, por decirlo delicadamente. Una parte de su humor tomó la manera de elaborados engaños—Se las arregló para mentir al público seis ocasiones durante su historia. El Balloon-Hoax, anunciado en el conservador y serio New York Sun, anunció que un hombre europeo había atravesado de forma exitosa el Océano Atlántico por medio de un globo aerostático en el transcurso de tres días. Redactada para sonar lo mucho más elogiable viable, la historia resultó tan habitual que Poe describió el edificio del Sol como “verdaderamente asediado”, y no ha podido conseguir una copia del periódico para sí mismo pese a procurarlo todo el día.

Esencialmente, entre los autores mucho más predominantes en la historia estadounidense tenía exactamente el mismo sentido de la ética periodística que los idiotas tras el engaño de Balloon Boy. En otra broma, Poe escribió el períodico del explorador Julius Rodman, cuyo “hallazgo” descubrió que Rodman fue el primer europeo en atravesar las Montañas Pedregosas. Aun un senador escribió sobre la impactante revelación en un archivo oficial. Introduzca aquí su broma política.

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