10 maneras asombrosas en que los aliados ayudaron a escapar de prisioneros de guerra de la Segunda Guerra Mundial

Desde el desenlace de la Segunda Guerra Mundial, las ocupaciones de escape de las tropas aliadas y los aviadores bajo custodia alemana como presos de guerra se han representado en el cine, la televisión y la literatura, de forma frecuente por hombres que formaban una parte de las ocupaciones de escape. Túneles ocultos, papeles falsificados, inventos ingeniosos para contribuir a los hombres que procuran escapar del cautiverio alemán y regresar a la guerra son de manera frecuente la clave de estas historias. En la mayoría de los casos, no se piensan 2 cuestiones esenciales. Uno, la trascendente mayoría de los presos socios, prácticamente 2 tercios, una vez en los campos de presos de guerra jamás procuraron huír. Seguidamente, está el nivel de acompañamiento que han recibido los presos de los altos mandos socios.

Los británicos, a través del Ejecutivo de Operaciones Particulares (SOE) y MI9, y los estadounidenses, mediante la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS) contribuyeron relevantemente a los sacrificios por huír, ofreciendo mapas, dinero, herramientas, brújulas, ropa y otros productos precisos para eludir de manera exitosa la persecución alemana y regresar a casa exitosamente. De qué forma lo hicieron es habitualmente tan inteligente como las representaciones en las películas vistas anteriormente, probablemente mucho más por el hecho de que es cierto. Varios de los sacrificios continuaron clasificados hasta entrada la década de 1980, y ciertos todavía lo están en la situacion del Reino Unido y el sustituto del OSS, la Agencia Central de Sabiduría. Aquí hay 10 formas en que los Socios asistieron a sus hombres a huír de la custodia alemana en la Segunda Guerra Mundial.

10. Dieron mapas de escape del conjunto de naciones europeo.

Es requisito tener en consideración múltiples cuestiones al elaborar mapas para probables fugitivos a lo largo de la Segunda Guerra Mundial. Los mapas habían de estar en silencio en el momento en que se los mentaba; el crujir de papel podría descubrir de forma fácil la situación de alguien. Habían de ser durables, no rasgarse durante los pliegues tras doblarse y desplegarse reiteradamente. Han de ser impermeables, y la tinta no debe correr por la página. A un oficial del MI9 se le ocurrió una solución, usando un nuevo procedimiento de impresión en el que mezcló pectina con tinta, lo que dejó hacer una imagen limpia no en papel, sino más bien en seda, que respondía a todos y cada uno de los requisitos de los mapas de escape. Seda – y después rayón – se entregaron mapas a las tripulaciones aéreas desde 1940, ocultos en los tacones de sus botas voladoras.

Los mapas estaban premeditados a contribuir a la tripulación aérea derruida a omitir la atrapa completamente. Pero para emplear un mapa es requisito, en su mayor parte, recurrir a una brújula. Las brújulas miniaturizadas han comenzado a construirse en las tiendas que trabajaban para el MI9, ciertas de ellas suficientemente pequeñas para caber en un botón, con un punto de radio en la aguja apuntando hacia el norte, una referencia útil en la obscuridad. Las moscas de los pantalones normalmente se abrochaban con botones en ese instante, y los aviadores británicos y después estadounidenses partieron en sus metas con mapas en los talones y brújulas manteniendo sus pantalones. Los siempre y en todo momento ingeniosos británicos entonces estudiaron maneras de hallar ayudas afines para sus hombres que habían tenido la desgracia de caer en manos alemanas.

9. Llevar a cabo llegar mapas y otros equipos a los presos de guerra fue un desafío diferente

Mediante lo que se conocía como el poder asegurador neutral, por norma general Suecia o Suiza en el Teatro Europeo, las familias y organizaciones beneficiosas en el Reino Unido y el Imperio Británico podían mandar packs de productos que no eran de contrabando a los presos retenidos por los alemanes. El MI9 apreció velozmente que los packs de los integrantes de la familia se registraban de forma rutinaria y intensa, pero los de organizaciones beneficiosas como la Cruz Roja se les dio una observación únicamente superficial, si fueron registrados. La utilización de packs de la Cruz Roja para mandar contrabando a los presos se encontraba fuera de discusión, en tanto que formaba una violación de la Convención de Ginebra, y los británicos se negaron a estimar un accionar tan traicionero.

En cambio, hicieron organizaciones beneficiosas falsas, con direcciones falsas, y las usó para mandar abastecimientos a los presos, con apariencia de juegos familiares (ajedrez, damas, monopolio, etcétera.), equipo deportivo como redes de voleibol y juegos de ping pong, naipes y productos recreativos como libros. Asimismo incluyeron barras de chocolate, galletas salobres, contenido publicitario, cigarros, navajas de rasurar y, mediante las organizaciones beneficiosas, productos de remplazo de uniformes. Los alemanes los han recibido con alegría; los presos desanimados probablemente serían conflictivos, y la comida agregada de manera frecuente se intercambiaba con los guardas alemanes, distribuyéndola a los presos de manera rutinaria. En los packs había un sinnúmero de ayudas de escape para los presos inclinados a la aventura.

8. Mapas en conjuntos de Monopoly

El desarrollador británico, bajo derechos, del juego de mesa estadounidense Monopoly, fue reclutado por el MI9 para ser el conducto a través del que los mapas de escape podrían ingresar en el preso de guerra campamentos. Se esculpieron pequeños huecos en el tablero de juego, se introdujeron los mapas de seda y la cubierta que contenía las conocidas calles y trenes del juego pegada en la parte de arriba. Se pusieron puntos en el tablero de juego para alertar a los receptores de que tenía que ver con un grupo particular de Monopoly. Las tropas fueron informadas antes de las metas sobre la presencia de los conjuntos y para estar alarma frente a la poco afortunada situación de que fuesen apresados. Los tableros de ajedrez y los juegos de ajedrez han recibido ediciones afines. Asimismo lo hicieron los naipes y las tapas duras de los libros, incluyendo las Biblias. Los guardas alemanes distribuyeron la generosidad a sus presos.

Las barras de caramelo se preparaban como alimento de escape enormemente concentrado, en general enmascarado como dulces de leche malteada o barras de nueces. Las paletas de ping pong sencillamente debían tener su almohadilla de goma suelta al vapor para descubrir el contrabando del mapa debajo, tras lo que se reemplazó la goma y el fósforo se encontraba encendido. El MI9 prácticamente inmediatamente empezó a buscar otros automóviles por medio de los que mandar ayudas de escape a los presos, en el comprensión de que un campo preciso solo precisaba un número finito de conjuntos de Monopoly. Luddington, licenciatario de Monopoly en el Reino Unido, apoyó activamente el software y asimismo incluyó otros juegos en el engaño.

7. Los discos de gramófono contenían mensajes ocultos para los presos.

Los alemanes desaprobaron la iniciativa de que sus presos tuviesen ingreso a radios de cualquier clase, pero dejaron gramófonos, y los embaucadores del MI9 próximamente se aprovecharon del hecho. Las grabaciones se incluyeron en los packs y, tras escucharlas para cerciorarse de que no contenían mensajes codificados, los alemanes se las distribuyeron a sus cargos. Varios de ellos se rompieron de manera rápida, no por el hecho de que la música no fuese del gusto de los presos, sino más bien por el hecho de que secretadas en los gruesos discos de 78 rpm había ayudas de escape auxiliares. De manera frecuente tenía que ver con dinero en efectivo; Francos franceses, marcos alemanes, liras italianas y otros. El dinero en efectivo podría emplearse tanto para contribuir a huír para sobornar a los guardas alemanes del campo.

Dependía de los presos localizar maneras de esconder el contrabando a sus raptores cuando ellos, los raptores, lo habían entregado sin saberlo a cargo de los presos. Su genio al llevarlo a cabo es visible en dado que ninguno de los subterfugios perpetrados por el MI9, y después por el OSS, fueron detectados a lo largo de la guerra, y ciertos no se conocieron a lo largo de décadas una vez que acabó la guerra. Los mapas y el dinero en efectivo fueron 2 ayudas sin lugar a dudas útiles para esos que procuraban atravesar el Reich tras huír de un campo de presos, pero otros productos fueron del mismo modo útiles, y el MI9 halló maneras de colocarlos a cargo de los presos asimismo.

6. Los alemanes, sin saberlo, facilitaron la distribución del equipo de escape.

Como se ha señalado, mucho más de 2 tercios de los presos socios enseñaron poco o ningún interés en procurar huír una vez bajo custodia alemana, prefiriendo sentarse el resto de la guerra tras haber cumplido, en su cabeza, con su deber. Los alemanes próximamente conocieron a esos que contribuían activamente a los sacrificios de escape, en tanto que habían intentado múltiples ocasiones regresar a Inglaterra, así sea de forma directa o por medio de un país neutral. Los alemanes eligieron poner a esos artistas de la fuga en exactamente los mismos campos, donde no tengan la posibilidad de persuadir a sus camaradas mucho más obedientes de que se unieran a ellos y donde sus guardas tengan la posibilidad de vigilarlos mucho más de cerca. El castillo de Colditz, en Alemania, cerca de la frontera con Suiza, fue uno de esos campos.

Hasta 1944, la mayor parte de los presos de guerra retenidos por los alemanes eran aviadores.y cobijarlos y resguardarlos era compromiso de la Luftwaffe. Los presos del ejército estaban a cargo del Heer, los parcialmente pocos presos navales divididos entre los 2. Los guardas de la Luftwaffe eran claramente indulgentes con sus presos, y en la mayoría de los casos daban a conocer cortesía personal y profesional a sus compañeros de vuelo. Ya que los artistas del escape populares estaban retenidos en un solo sitio, al MI9 le resultó mucho más simple enrutar los mapas y la moneda locales apropiados a los campamentos, por medio de juegos familiares y otros elementos camuflados. Los mapas de los campamentos en el norte de Alemania incluirían sendas a Suecia, o de España a través del norte de Francia, por servirnos de un ejemplo, al paso que los campamentos del sur recibirían mapas de Suiza o de los Pirineos a España.

5. El MI9 asimismo envió herramientas a los presos, disfrazadas de productos recreativos.

Los alemanes ofrecieron a sus presos la utilización de herramientas para la jardinería, reconociendo que aceptar a los presos cultivar alimentos auxiliares como patatas y remolachas aliviaría su escasez de recursos. Las herramientas fueron brindadas a los presos y admitidas, bajo el sistema de independencia condicional, a través del que los presos acordaron que no se emplearía con el propósito de hacer más simple un escape. Los dos lados prosiguieron honrando el sistema de independencia condicional a lo largo de la guerra. Pero el sistema de independencia condicional no impidió que los presos fabricaran sus herramientas de escape con los materiales libres en el campo, y el MI9 asistió mandando herramientas auxiliares a los presos para su empleo.

Ciertas mucho más populares fueron las sierras de alambre: trozos de alambre reforzado dentados para recortar como una sierra, pero que se podían enrollar y esconder de manera fácil. Se fabricaron sierras de alambre de distintas calibres y se mandaron a los campos de presos, mediante los guardas, escondes en la malla de cuerda que formaba las redes para los juegos de voleibol y bádminton, donde fueron extraídas por los presos y guardadas en los campos. Se utilizaron sierras de alambre para recortar latas de leche vacías en formas que se emplearían como cabezales de pala, cortar listones de madera y tablas de cama a la medida para apuntalar túneles, y para algún otro propósito para el que servía una sierra manual.

4. Los packs de cigarros contenían múltiples materiales de acompañamiento en el caso de evacuación

Para enorme disgusto de sus guardas alemanes, para todos los que los cigarros eran un obsequio extraño, los presos los recibían de las organizaciones beneficiosas falsas establecidas por el MI9 y la OSS, tal como de los rebosantes recursos de la Cruz Roja, tal como tabaco de pipa y esporádicamente puros. Los guardas no inspeccionaron los packs de cigarros bastante de cerca, por el hecho de que sabían que los presos utilizarían su relativo exceso de cigarros para canjear con ellos. Los packs de cigarros se transformaron en mini kits de escape propios, que poseen mapas en el bulto, brújulas ocultas en los packs y, de forma frecuente, cilindros de papel llenos de leche malteada para consumir como alimento de escape, con únicamente una migaja de tabaco en todos y cada radical, escondiendo su auténtico contenido.

Las agujas magnetizadas de forma frecuente llegaban a los presos del mismo modo, lo que podía emplearse para saber la dirección hacia el norte sencillamente haciéndolas flotar en una medida pequeña de agua. Exactamente la misma con todo el equipo de escape enviado a los presos, era preciso un medio para reportar a los presos del contenido particular de los packs sin llamar la atención incorrecta por la parte de los alemanes. La información debía ser transmitida a los presos antes que se transformaran en presos, lo que quiere decir que todos y cada uno de los aviadores, y después todas y cada una de las tropas terrestres, debían estar informado de los programas de escape. Era una viable pesadilla de seguridad, pero ineludible a fin de que el sistema pudiese marchar.

3. La educación de las tropas se transformó en una sección primordial del programa de ayudas para la evacuación.

Sólo algunas de las tropas lograron ser dada la información preciso para detectar los packs que contenían equipo de escape. A todos se les notificó sobre el equipo que llevaban al combate, pero el equipo oculto en los juegos de Monopoly, tableros de ajedrez, tableros de cribbage y packs de cigarros era información bastante sensible para enviarla con todos. Detectar quién debería entender y quién no fue un enorme problema al que se confrontaron el MI9, el OSS y los comandos militares locales. Por último, se realizó sobre la base de casos, puesto que múltiples hombres fueron evaluados en función de sus antecedentes militares, sus capacidades de liderazgo y otros componentes considerados esenciales para los militares. En el momento en que esos hombres tuvieron la mala suerte de estar bajo custodia alemana, dependía de ellos elegir con quién comunicar la información y cuánta información comunicar.

Un caso de muestra del género de información que el MI9 deseaba resguardar pero que los aviadores enjaulados precisaban entender era de qué forma detectar un grupo de Monopoly que contenía mapas de escape o dinero. Si los presos sencillamente rompían todos y cada uno de los juegos que les mandaban, aun la lengua alemana mucho más obtuso próximamente se daría cuenta de que algo malo sucedía. Los juegos se marcaron con un pequeño punto colorado, por norma general situado en el espacio de estacionamiento. Esos decorados se abrirían esmeradamente, se extraerían los materiales y después se cerrarían para divertir a los pequeños que deseasen jugar al Monopoly. Por exactamente la misma razón, todos y cada uno de los packs de asistencia fueron organizados al personal superior aliado, quien insistió en retener el derecho de distribuirlos a las tropas como un medio para sostener el decoro y la especialidad militar.

2. Varios civiles conocían el software y apoyaron activamente su misión.

Winston Churchill se encontraba alerta de la Programa MI9, y en verdad participó activamente en su creación, habiendo sido, en un instante, un preso de guerra fugitivo. Se refirió a la compañía, con júbilo Churchilliano, como el “ministerio de la guerra no caballeresca”. Entre las entidades civiles que apoyaron el software estaba John Waddington LLC, que tenía la licencia para la fabricación de Monopoly y otros juegos familiares en el Reino Unido. El MI9 estableció el Fondo de Alivio para Presos Victimarios Licenciados, asignándole áreas de trabajo falsas, que atendió con personal, números de teléfono, buzones de correo y los pertrechos de una compañía, para repartir los packs a los presos.

Como una parte de las asambleas informativas anteriores al vuelo para las tripulaciones aéreas o las revisiones de la misión para las tropas terrestres, se les ha dicho a los soldados y aviadores qué buscar si eran apresados y retenidos en campos de presos alemanes. En 1944, Waddington se encontraba generando y entregando seis ediciones distintas de Monopoly solo en los campos de presos del conjunto de naciones, que se distinguían entre sí por cambios inferiores en el aspecto del tablero de juego, que normalmente eran tan pequeños que parecían absolutamente inocuos. La adición de un punto tras el identificador Piccadilly Circus difícilmente sería notada por alguien que no lo buscara particularmente y supiese lo que significa.

1. El software, pese a la participación de varios, jamás se advirtió

Una vez que USA se uniera a la guerra y la OSS entrara en el negocio de las ayudas de escape adjuntado con el MI9 británico, el teatro europeo se anegó con equipos calculados para asistir en los intentos de fuga. Se desarrollaron códigos a fin de que los presos tengan la posibilidad de estar comunicado con los comandos socios, con lo que los presos que escaparon y fueron recapturados (lo que representó la mayor parte de las fugas durante la guerra) lograron actualizar a los espías respecto a los métodos de seguridad, la localización de los puestos de control, los documentos precisos y la seguridad de la resistencia. viviendas. Entre los oficiales de sabiduría británicos comprometidos en el emprendimiento estaba Ian Fleming, quien después creó James Bond.

La CIA, la organización que descendió de la OSS en tiempos de guerra, estimó que de las precisamente 35.000 tropas aliadas que escaparon de los alemanes y retornaron seguro a sus órdenes en el lapso de la guerra, precisamente la mitad llevaba un mapa de seda que habían logrado por medio de los packs de atención falsos o que transporta consigo al ingresar en la región de combate. El sistema tuvo tanto éxito que continuó clasificado a lo largo de décadas tras la guerra, si bien varios de los datos se filtraron conforme se relajaba la seguridad en tiempos de guerra. La CIA continuó utilizándolo a lo largo de varios años, mandando operativos que apoyaban la resistencia tibetana en China en la década de 1960 en sus metas con mapas de seda ocultos en sus personas.

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