10 mitos comunes sobre los presidentes de EE. UU.

Dividir los hechos de la ficción puede ser un desafío en el momento en que se examinan las vidas de los líderes históricos, en especial los presidentes estadounidenses, que tienen, bueno, la narración de su lado. Tras todo, a los pequeños en edad escolar se les enseña todo sobre las hazañas y los logros de presidentes, inculcando el orgullo nacional a una edad temprana. No obstante, como ha dicho una vez John Adams, “los hechos tienen la posibilidad de ser cosas tercas”.

Raramente, para un país fundado en los principios de la independencia y la independencia de expresión, USA tiene una relación extendida y problemática con la realidad. Desde el “periodismo amarillo” cocinado que condujo a la Guerra Hispano-Estadounidense o las declaraciones de fumar mariguana pero no inhalar (¿seriamente, Bill?) Y los repetidos chillidos de “novedades falsas”, las expresiones tienen la posibilidad de ser mucho más asequibles que una lata de frijoles abollada en el contenedor de descuento.

Además de esto, es imposible exagerar que 12 presidentes estadounidenses tenían esclavos. 12. Por consiguiente, con independencia de lo nobles que logren parecer las expresiones “Vida, independencia y búsqueda de la alegría” en el papel, nuestros progenitores creadores precisamente no deseaban todas y cada una los hombres fueron conformados iguales.

10. Nixon dimitió gracias a Watergate

Richard “Dick” Nixon tenía varios talentos y ocupó múltiples sombreros a lo largo de su bien contada vida, la mayoría de la que la pasó en el servicio público. Soldado. Letrado. Miembro del congreso. Senador. Vicepresidente. Presidente. Embaucador. Etcétera. Además de esto, aun se las arregló para tomar su bebida de forma regular, machacando ron y Coca-Cola a altas horas de la noche mientras que merodeaba por la Casa Blanca y llamaba borrachos a viejos amigos. Pese a su habilidad multitarea, la paranoia y la naturaleza vengativa de Nixon por último lo llevaron a su deshonra salida de la política.

Si bien el escándalo de Watergate definiría la presidencia de Nixon, fueron sus turbias travesuras antes del infame hurto las que desencadenaron un efecto dominó y cayeron en desgracia. La insaciable sed de poder de Nixon no se detuvo tras ganar la Casa Blanca en 1968. Fue solo el comienzo. En un esfuerzo por ejercer el control sobre sus contrincantes (tanto reales como imaginarios), organizó un escuadrón de matones dirigido por los asistentes G. Gordon Liddy y Y también. Howard Hunt para hallar tierra por cualquier medio viable.

Por ejemplo ocupaciones delictivas, el equipo realizó el hurto en la oficina del psiquiatra que trataba al infame Denunciante de los Papeles del Pentágono, Daniel Ellsberg. Nixon temía que el ex- analista militar pudiese vocear mucho más sobre la desinformación del gobierno sobre la guerra de Vietnam y deseaba que lo silenciaran, aun si eso significaba chantaje.

Pero en el final, “Tricky Dick” quedaría expuesto por orquestar un encubrimiento masivo de múltiples infracciones, incluyendo la obstrucción de la justicia, la destrucción de pruebas, las metas segregas de bombardeo en Camboya y Laos, tal como ese pequeño hecho en el Partido Demócrata. Sede del Comité Nacional, mucho más famosa como Watergate.

9. Teddy Roosevelt montó una vez un alce toro

Hay una escena conocida en el western tradicional El hombre que mató a Liberty Valance en el momento en que un periodista revela que un político estimado (Jimmy Stewart) logró crear su reputación sobre un mito. En el final, no obstante, el periodista llega a la conclusión: “En el momento en que la historia de historia legendaria se transforme en un hecho, imprima la historia de historia legendaria”. Más allá de que eso marcha para vender periódicos y finales de Hollywood, la realidad en general sale a la luz. Tal es la situacion de una fotografía granulada y muy divulgada de Teddy Roosevelt montando a pelo sobre un colosal alce. Tristemente, jamás sucedió. la historia de historia legendaria es una historia bastante superior.

Lo que provoca que esta artimaña sea especialmente desmoralizadora es que a lo largo de décadas Roosevelt verdaderamente vivió una vida excepcional. A comprender: surgió triunfalmente como el héroe del Cerro San Juan en la Guerra Latinoamericana; una vez pronunció un alegato muñón mientras que sangraba del pecho tras recibir un tiro; y como se debe, como vencedor de la Era Progresista estadounidense, Roosevelt se consagró para toda la vida en piedra en el Monte Rushmore adjuntado con sus compañeros gigantes de presidentes George Washington, Thomas Jefferson y Abraham Lincoln.

Sin embargo, la fotografía falsa era pura mierda de toro (alce)… er, cosas. El truco promocional se tramó a lo largo del intento de regreso de Roosevelt para ganar una tercera candidatura presidencial como candidato para el nuevo progresista, “Bull-Moose Party”. Habiendo perdido la nominación republicana frente al titular William Taft, Roosevelt aguardaba abrir un nuevo sendero al romper con el Partido Republicano, confiando en su hiper-masculinidad y personalidad imantada antes citadas. No funcionó. La imagen habilidosamente manipulada por último quedaría expuesta y los votantes optaron por un nuevo liderazgo con la decisión del demócrata Woodrow Wilson.

8. La proclamación de emancipación de Lincoln liberó a los esclavos

Ningún otro presidente estadounidense fué tan adulado y vilipendiado como Abraham Lincoln. Si bien la historia en general lanza una luz refulgente sobre nuestro decimosexto presidente como un amado mártir que asistió a proteger la Unión, las críticas de Lincoln sobre la esclavitud no en todos los casos estuvieron a la altura de su llamado a “mejores ángeles de nuestra naturaleza”.

Mientras que Lincoln se opuso a la expansión de la esclavitud, jamás logró campaña como abolicionista y luchó con la constitucionalidad para terminar a la esclavitud. En una carta fechada el 22 de agosto de 1862, al reconocido editor de un periódico Horace Greeley (de la popularidad de “Go West, young man”), Lincoln escribió: “Mi propósito indispensable en esta pelea es socorrer la Unión, y no socorrer ni eliminar la esclavitud. Si pudiese socorrer la Unión sin dejar en libertad a ningún ciervo, lo haría, y si pudiese rescatarla liberando a todos y cada uno de los esclavos, lo haría; y si pudiese salvarlo liberando a ciertos y dejando a otros solos, asimismo lo haría “.

Con un tono vacilante afín, Lincoln usó su poder ejecutivo para producir la Proclamación de Emancipación seis meses después. El archivo esmeradamente redactado solo dio la independencia a los esclavos en los estados que se habían separado, pero no se aplicaba a los de los estados fronterizos o algunas zonas consideradas fieles a la Unión. Para el registro, la esclavitud no se aboliría formalmente hasta un par de años tras la aprobación de la Decimotercera Enmienda a la ley.

7. Gerald Ford tenía 2 pies izquierdos

Para esos suficientemente mayores para rememorar los primeros días de Sábado noche directamente, Chevy Chase efectuó una sucesión de gags que daban a conocer al entonces presidente Ford como un bufón torpe. Los bocetos de la comedia provocaron enormes risas e inclusive mayores índices de audiencia, lo que asistió a publicar al elenco estelar al estrellato en el momento en que el software se transformó en entre los programas de mayor duración en la narración de la televisión.

Si bien Ford tuvo su una parte de tropiezos políticos (excusó a Nixon; perdió frente Carter en el 76), el 38. ° presidente había sido un deportista estrella de buena fe en la Facultad de Michigan. Ford jugó como centro y apoyador en el equipo de fútbol Wolverines que estuvo invicto a lo largo de un par de años, ganando títulos nacionales en 1932 y 1933. Tras graduarse con un título en economía, rechazó promociones de los Chicago Bears y Green Bay Packers de la NFL para perseguir un trabajo de entrenador mientras que asistía a la Capacitad de Derecho de Yale.

Después, Ford sirvió con distinción en la Marina de los EE. UU. A lo largo de la Segunda Guerra Mundial, alcanzando el rango de Teniente Comandante. El oficial atlético y respetado participó en varias operaciones de combate en el Pacífico mientras que se encontraba estacionado dentro del portaviones. USS Monterey, incluyendo la Guerra del Mar de Filipinas, y los asaltos de portaviones contra las fuerzas niponas en la Isla Wake, las Marianas y Novedosa Guinea.

Avance veloz hasta 2018: SNL está en su 44a temporada, Bill Murray todavía es entretenido, Chevy Chase no es así, y Gilda Radner y John Belushi fallecieron bastante próximamente. Pero para el registro, Gerald Ford solo ha podido haber cumplido un periodo corto y en parte importante olvidable de 2 años, pero su increíble atletismo no es fundamento de risa.

6. Zachary Taylor fue envenenado hasta la desaparición

El 9 de julio de 1850, el presidente Zachary Taylor murió de repente de una enigmática patología. En el instante han comenzado a circular comentarios de que había sido envenenado, con su mujer, Margaret “Peggy” Taylor, como entre las primordiales sospechosas. Si bien ciertos historiadores todavía discuten la causa precisa de la desaparición del número 12, tenemos la posibilidad de descartar de manera segura que la Primera Dama no golpeó a Ol ‘Zach.

Taylor, un soldado de carrera y el héroe de la batalla entre México y USA, ingresó a regañadientes a la arena política como nominado del Partido Whig. Si bien sus puntos de vista fueron vistos como vagos en el más destacable de las situaciones, se opuso con vehemencia a la esclavitud y vio la preservación de la Unión como su propósito primordial. En las selecciones de presidentes de 1848, el veterano luchador apodado “Ol ‘Rough and Ready” (enorme nombre de stripper masculino) derrotó por ajustado margen al demócrata Lewis Cass para transformarse en el primer presidente en ser escogido sin haber servido antes en un cargo público.

Unos días antes de su muerte, Taylor asistió a un acontecimiento de recaudación de fondos para el Monumento a Washington, donde consumió una extensa porción de fruta cruda y leche helada. Poco tras regresar a la Casa Blanca, empezó a sentirse ferozmente enfermo con un malestar estomacal. En ese instante, los brotes de cólera eran recurrentes, en especial en los cálidos meses de verano, en los que la patología se extiende de forma fácil en las alcantarillas abiertas de Washington. Lamentablemente, la condición de Taylor jamás mejoró y por último se le diagnosticaría que probablemente había sufrido una infección bacteriana del intestino angosto o probablemente gastroenteritis.

Si bien circularon especulaciones en ciertos círculos de que los sureños incondicionales de la esclavitud podrían haber realizado un complot de asesinato, jamás brotó ninguna prueba sólida. En lo que se refiere a la viuda de Taylor, Peggy ahora tenía mala salud en el momento en que la pareja llegó a Washington y por norma general delegaba la mayor parte de sus deberes de Primera Dama en su hija, Mary Elizabeth.

5. Ronald Reagan: ¿Icono conservador o enorme transigente?

Para la mayor parte de los republicanos, la pura mención del cuadragésimo presidente invoca una reverencia discreta por un hombre popular como “The Gipper” y un faro de idóneas conservadores. Pero un examen mucho más detenido de los hechos declara que un político listo, que con cierta frecuencia aumentaba los impuestos para respaldar los programas federales, prácticamente tresdobló la deuda nacional y consideró a FDR como uno de sus primeros ídolos. No son precisamente temas de charla que se escuchan en los medios conservadores.

Sin embargo, el complejo legado de Reagan prosigue estando poderosamente inclinado hacia la derecha. Sus políticas fiscales, etiquetadas como “Reaganomics” (o “economía vudú” por sus contrincantes) promocionaban un efecto de goteo para alentar la economía fundamentada en impuestos sobre la renta mucho más bajos y redujeron las regulaciones y el gasto del gobierno (salvo para el ejército). Los desenlaces fueron mixtos. Más allá de que el desarrollo del PIB floreció, la disparidad de capital aumentó, exactamente la misma la carencia de vivienda, como producto de los programas federales recortados para la salud psicológica y la asistencia a los pobres.

Asimismo merece la pena indicar que Reagan pasó la mayoría de su historia como demócrata. El ex- actor, mejor popular por su papel de George “The Gipper” Gipp en Knute Rockne All American, (y que asimismo protagonizó una vez con un chimpancé en Hora de reposar para Bonzo) probó el poder por vez primera como presidente de cinco ordenes del Screen Actors Guild. Después cambió de bando antes de llevar a cabo una triunfadora candidatura a gobernador en California, donde cumplió 2 ordenes.

La ferviente ola de melancolia asimismo tiene la posibilidad de tener sus raíces en un deseo de civilidad básica. Reagan, reflejando sus valores centrales del Medio Oeste, jamás menospreció a sus contrincantes, con cierta frecuencia cruzó el pasillo y siempre y en todo momento sostuvo la dignidad caracteristica de la oficina de la Presidencia, un término que desapareció hace bastante tiempo en el tóxico ámbito político de hoy.

Desgraciadamente, el Tema Van a ir-Contra dejó una fea mácula donde el gobierno vendió armas a Van a ir (los pésimos) para contribuir a financiar a los rebeldes nicaragüenses (los buenos) para combatir contra los sandinistas (los buenos y los pésimos), todo en un esfuerzo por recaudar dinero y salvar a los estadounidenses en Líbano. Sí, eso pasó enserio. En el final, no obstante, nada de eso importa verdaderamente por el hecho de que Rambo Ron rigió los años 80, ganó la Guerra Fría y puso fin a la crisis de rehenes de Van a ir (si bien Carter logró la mayoría del trabajo pesado, pero esa es otra historia).

4. JFK fue listo para ser presidente

John F. Kennedy nació en una familia política gigantesca como hijo del acaudalado empresario y político Joseph “Joe” Kennedy y del del mismo modo bien conectado Rose (de soltera Fitzgerald) Kennedy. El apuesto joven llamado “Jack” precisamente se veía bien e inclusive se casó con la mujer impecable, Jackie, mientras que vivía como la realeza en su idílico complejo llamado “Camelot” (Massachusetts, de todos modos). Sin emabargo, Joe Kennedy, hijo., El hermano mayor de JFK, había sido inicialmente ungido como el preferido para transformarse en el primer presidente católico de roma.

Joe, el mayor de nueve hijos de Kennedy, tenía exactamente la misma buena fachada, sabiduría (pronunciado “smahts”) y encanto que estaban intensamente arraigados en el estirpe familiar. Se graduó de Harvard con honores en 1938 y estudió en el extranjero en la London School of Economics antes de inscribirse en Harvard Law School. Naturalmente, la arena política llamó. La participación estadounidense en la Segunda Guerra Mundial reduciría por un tiempo esas ambiciones en el momento en que Kennedy puso su mirada en transformarse en un aviador naval. Tras conseguir sus alas, al final voló 25 metas de combate en el Teatro de Operaciones Europeo (ETO) como conduzco de bombardero.

Hasta entonces, en el hogar, el clan Kennedy miró el escaño del Distrito 11 del Congreso de Massachusetts en 1946 a fin de que Joe diese sus primeros pasos hacia la Casa Blanca. Pero primero, el últimamente ascendido teniente Kennedy aceptó una última asignación antes de girar en los USA.

La dañina misión implicó estrellar deliberadamente un B-24 cambiado cargado con municiones en el territorio enemigo. Con el nombre en clave de Operación Afrodita, Kennedy tenía la labor de detallar el rumbo antes de lanzarse en paracaídas a un espacio seguro, pero los explosivos detonaron prematuramente, matándolo instantáneamente. Los restos de Kennedy jamás se hallaron. Por sus acciones el 12 de agosto de 1944, fue condecorado póstumamente con la Cruz Naval.

El trágico acontecimiento se transformaría en el primero de varios que le ocurrirían a la familia Kennedy. Después, Joe recibió una lápida conmemorativa en el Cementerio Nacional de Arlington, donde se unirían a él sus hermanos, John y Robert.

3. Taft se quedó atascado en una bañera

William Taft era un hombre grande. Con un peso de 340 libras, tiene de manera fácil el récord del presidente de EE. UU. Mucho más pesado hasta hoy. Si bien las representaciones en dibujo corpulentas dominaban las representaciones en dibujo políticas de la temporada, la crónica de que Taft se atascó en una bañera y debió ser extraído por seis hombres es pura ficción.

El poderoso jefe de estado estadounidense, en verdad, instaló una bañera de importante tamaño en la Casa Blanca a lo largo de sus 4 años en 1600 Pennsylvania Ave. Pero tener una bañera grande asimismo habría hecho que fuera bastante menos posible que se quedara atrapado como un mojado. morsa blubbery en el zoológico. Dejando a un lado las gracietas gorditas, la fábula apócrifa prosigue persistiendo.

El relato se asigna a Ike Hoover, un maestresala y acomodador de la Casa Blanca, cuyas memorias de 1934, 42 años en la Casa Blanca, tiene dentro una pequeña anécdota donde Taft “se metía” en la bañera mientras que se bañaba. Eso es todo. No se da ningún otro aspecto ni fué afirmado por ninguna otra persona creíble. Además de esto, el notoriamente reticente Taft no tenía una relación amistosa con la prensa, que habría sido malévola si en algún momento se hubiese filtrado la narración de las ballenas (lo siento, juego con las palabras económico).

A dios gracias para Taft, su legado incluye ser el único presidente que asimismo sirvió como presidente del Tribunal Supremo, y empezó el enorme tradición del presidente tirando el tono ceremonial en el día inaugural de las Enormes Ligas. ¡Ve, número 27!

2. George Washington tenía dientes de madera

La utilización de denticiones postizas se encuentra dentro de las muchas depredaciones temidas socias con el envejecimiento. Así sea que se deba a una mala higiene dental, genética o sencillamente a demasiadas riñas de bar, se genera la pérdida de dientes, aun a los presidentes. Si bien la ortodoncia ha paseo un largo sendero desde el siglo XVIII, los masticadores de George Washington NO estaban hechos de madera.

Un grupo terminado de La dentadura postiza de Washington se puede localizar en la compilación persistente de Mount Vernon, el lugar de su propiedad ancestral en el norte de Virginia. Lamentablemente, lacerantes inconvenientes bucales preocuparon al héroe de la Guerra Revolucionaria y futuro presidente durante su historia. Como resultado, usó múltiples juegos de denticiones postizas fabricadas de múltiples materiales como marfil, oro y plomo, y unidas por incómodos alambres de metal. Uy.

Indudablemente, el mito medró transcurrido el tiempo en el momento en que los visitantes de Mount Vernon apreciaron que uno de sus juegos de marfil parecía manchado y con apariencia de madera. No obstante, la decoloración amarillenta es absolutamente natural, más allá de que un público que lo adora elige bastante la imagen de Washington cruzando el Delaware luciendo blancos nacarados.

1. Washington y Que Cerezo

En el momento en que eres el padre de un país, no es de extrañar que el hombre tenga mucho más de un mito omnipresente aferrado a su historia de historia legendaria. Y como afirma esta fábula, un joven George Washington una vez cortó un cerezo en la granja familiar cerca de Fredericksburg, Virginia. En el momento en que después se encaró a su padre, Agustín, el pequeño respondió: —No puedo engañar, papá; sabes que no puedo engañar. Lo corté con mi hacha “. Claro, es un pequeño cuento habitual, pero mucho más falso que un billete de tres dólares americanos.

El primer biógrafo de Washington, Mason Locke Weems, inventó la historia poco tras la desaparición de su sujeto en 1799. Weems, un vendedor de libros itinerantes y ministro episcopal ordenado, se sintió obligado a exaltar al líder caído empleando la historia para simbolizar la sinceridad y también integridad de Washington. Anunciado en 1800, La vida de Washington da un relato efusivo y desafiado por la certeza de la atractiva vida de Washington. No es asombroso que el libro se transformara en un éxito de ventas inmediato, más allá de que el pasaje sobre el cerezo no hace aparición hasta la quinta edición seis años después.

Examinando la situacion desde una lente CSI, o sea lo que entendemos con seguridad …

Precisamente, los hechos sencillamente no cuadran, amigos. Entonces, salvo que este alumno de primer nivel todavía mojado tras las orejas tuviera secretamente algún género de Paul Bunyan, una fuerza sobrehumana de leñador, es bastante improbable, si no prácticamente irrealizable, que un niño pequeño en bragas pudiese haberlo hecho. cortó esa madera con su navaja.

Décadas después, el legendario vendedor ambulante PT Barnum asistió a perpetuar el mito al usar a un viejo ciervo llamado Joice Heth, quien según Barnum, no solo tenía 161 años, sino asimismo había criado Washington y ha podido comprobar el enorme Homicidio en Horticultura de 1738.

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