10 mujeres olvidadas en la historia estadounidense

La historia estadounidense está llena de mujeres que fueron olvidadas hace bastante tiempo. Ciertas de estas mujeres modificaron el curso de la historia, ciertas hicieron cosas que otras creyeron que las mujeres no podían o no debían llevar a cabo, y hubo mujeres que sencillamente eligieron que era hora de tomar su sitio en la historia realizando lo que los hombres fueron. realizando en todo momento.

Cada historia es diferente, pero la mayor parte de las historias de estas mujeres empiezan a lo largo de una guerra esencial en el momento en que los hombres precisaban asistencia y la sociedad tenía pocos trabajadores libres.

10. Recibió la Medalla de Honor del Congreso

Llevaba pantalones, le agradaba llevar sombrero de copa y llevaba el pelo cortito. Este fue un accionar provocador a fines del siglo XIX y principios del XX, pero Dr. Mary Edwards Walker no se cuido. En verdad, se había ganado con creces el derecho a vestirse y verse como quisiese.

En el momento en que reventó la Guerra Civil en 1861, el Dr. Walker deseó asistir activamente a los soldados de la Unión. Tras graduarse de la escuela de medicina, solicitó transformarse en cirujana del Ejército de los EE. UU., Pero la rechazaron pues era mujer. En cambio, le ofrecieron un puesto de enfermería facultativa. Ella aceptó, pero detestaba el trabajo. Deseaba estar en el campo donde podría ofrecer la mayor asiste para los soldados heridos.

En 1862, la Dra. Walker consiguió su deseo y se le dejó transformarse en cirujana facultativa (no retribuida). Cuidó a los heridos en los campos de guerra, vistiendo una falda y pantalones cortos, hasta 1864 en el momento en que fue llevada a cabo presa por los confederados.

A lo largo de 4 meses, la Dra. Walker estuvo presa en Richmond, Virginia, hasta el momento en que fue devuelta a la Unión en lugar de un cirujano confederado. No obstante, tan rápido como la liberaron, volvió a trabajar. En esta ocasión, la mandaron a trabajar a una prisión de mujeres y después trabajó en un orfanato.

Una vez que acabó la Guerra Civil, la Dra. Mary Walker recibió la Medalla de Honor. En 1917, su Medalla de Honor fue cancelada por el hecho de que no era de manera oficial personal militar.

El Dr. Walker se negó a devolver la medalla. En cambio, lo usó con orgullo todos y cada uno de los días hasta su muerte en 1919.

En 1977, el presidente Jimmy Carter restituyó su Medalla de Honor del Congreso y, hasta hoy, es la única mujer que ha recibido el honor.

9. Realizando su parte

Era 1916 y USA se preparaba para sumarse a sus socios en la Enorme Guerra (Primera Guerra Mundial). El tío Sam precisaba hombres jóvenes y saludables para alistarse, y ¿qué mejor forma de excitar a los jóvenes que sacar a una dama bonita?

Edna Payne, que tenía 20 años en ese instante, se ofreció como voluntario para el servicio. Arrendó un escritorio, se puso una gorra de marino en la cabeza y se paró al lado de un letrero de reclutamiento. Ella estableció su oficina de reclutamiento en la localidad de Novedosa York y diríase que ha reclutado a mucho más hombres que sus contrapartes masculinas.

Ella fue etiquetada como la primera del país reclutador de mujeres, si bien jamás recibió capital por su trabajo.

8. Primera mujer en el Congreso

En el momento en que Jeannette Rankin Marchó por la Causa de la Mujer, luciendo su nudo amarillo y cantando “Votos por las mujeres” en el mes de septiembre de 1914, absolutamente nadie creía que llegaría el día en que esta mujer se transformaría en la primera mujer miembro del congreso del país.

Un par de años después, en 1916, Rankin, republicano registrado, fue escogido al Congreso por los votantes de Montana. Sus viles expresiones fueron: “Es posible que sea la primera mujer integrante del Congreso, pero no voy a ser la última”.

Rankin se tomó su trabajo seriamente. Ella era, frente todo, una estable protectora de la igualdad de derechos para las mujeres. Asimismo era pacifista y había votado en oposición a que USA ingresase a la Primera Guerra Mundial. En sus expresiones, “Si tendrán una guerra, deberían tomar a los viejos y dejar que los jóvenes propaguen la raza”.

Descrito como progresista, Rankin encaró el sexismo incesante tanto de los demócratas como de los republicanos. En los diarios, se la describió como una “novia madura” y, en el momento en que se opuso a proceder a la guerra, la etiquetaron como una “colegiala llorando”.

A lo largo de la segunda carrera de Rankin en 1918, decidió postularse para un escaño en el Senado. Hubo comentarios de que los republicanos procuraban sobornarla a fin de que no se postulara y, sin el respaldo del Partido Republicano, debió postularse con una candidatura de otros. Más allá de que perdió por poco la carrera, no fue pasada por prominente. Según el senador demócrata Thomas Walsh, “si la señorita R. tuviese algún partido que la respaldara, sería dañina”.

Veintidós años después, Rankin se postuló de nuevo para el Congreso y ganó.

7. ¿De qué forma tiene por nombre a una dama policía?

Mientras que la Primera Guerra Mundial proseguía en 1918 y los hombres servían a su país del otro lado del mar, las mujeres brindaron un paso adelante y ocuparon sus sitios en la sociedad. Aceptaron trabajos que comunmente estaban reservados para hombres y se dieron cuenta que tenían tanta aptitud para efectuar estos trabajos como sus análogos masculinos.

En el momento en que el Capitán EH Rey del Cuerpo Médico del Ejército. fue enviado al extranjero, su mujer, Leola N. King, se transformó en la primera mujer policía de tráfico en los USA. Se le asignó un rincón frecuentada en Washington, DC y fue un éxito instantáneo en todo el país.

Los noteros de los diarios bromeaban sobre de qué forma llamarla. ¿Era una “coppette” o una “copperess”? Por lo menos se veía “bastante ingeniosa” con su traje.

Pero ahí es donde acabaron las gracietas. Tras todo, la mujer llevaba “entre los revólveres mucho más enormes” que nunca hayan visto y absolutamente nadie se encontraba listo para evaluar su puntería.

6. Nadé el ajustado de Golden Gate

En 1922, un periódico de Virginia Occidental bromeó diciendo que “mover a una mujer al río para ahogar sus inconvenientes se está transformando en un arte perdido” sencillamente pues las mujeres habían probado ser bastante buenas bañistas.

Tomemos, por servirnos de un ejemplo, Hazel Bess Laugenour. El 19 de agosto de 1911, se transformó en la Primera mujer nadar a través del ajustado de Golden Gate. Empleando el golpe del lado izquierdo, logró atravesar en una hora y veintiocho minutos.

Aun antes Laugenour nadó a través del Ajustado, los hombres aceptaban que las mujeres eran bastante buenas bañistas. En un producto de un periódico de 1890, se aseveró que las mujeres eran buenas bañistas por el hecho de que sus huesos eran mucho más rápidos que los de los hombres y tenían una flotabilidad natural gracias a su grasa.

No obstante, en 1916, se les ha dicho a las mujeres que debían eludir la natación completamente. Había “pruebas” de que la natación engordaba a las mujeres delgadas y las corpulentas aún mucho más.

Pese a todas y cada una de las estupideces que se publican sobre las bañistas, Laugenour deseaba transformarse en la primera mujer en nadar el Canal de la Mácula. Lamentablemente, reventó la Primera Guerra Mundial y, en cambio, se dedicó a llevar a cabo películas.

5. Un divorcio amargo

Más allá de que el divorcio era extraño a inicios del siglo XX, asimismo era un tema muy público. Cualquier persona que compareciera frente a un juez pidiendo el divorcio de su cónyuge podía aguardar tener la novedad impresa en el diario local al día después. No existía la intimidad y todos deseaban entender quién hacía qué y con quién.

No obstante, en 1914, sucedió algo bastante extraño en el planeta de las novedades sobre divorcios. Sra. George Deimer se transformó en la primera mujer estadounidense en abonar la pensión alimentaria.

Según cuenta la historia, la Sra. Deimer se encontraba casada con un operador y contratista petrolero. Ella asimismo debe existir gozado de una carrera laboral por el hecho de que contrató a un telegrafista como agente comercial.

Conforme la pareja trabajaba y amontonaba riquezas, el marido se puso receloso y creyó que su mujer tenía mucha privacidad con el telegrafista. Ella, por su parte, solicitó el divorcio. A la fea forma del divorcio, el marido presentó una demanda de pensión alimentaria.

En el momento en que todo estuvo dicho y hecho, se concedió el divorcio, la Sra. Deimer recibió la custodia de sus 2 hijos y el Sr. Deimer recibió un pago de pensión alimentaria de $ 3,000.

4. Primero en la Marina

Era 1917 y los alemanes estaban ocupados atacando navíos estadounidenses en el mar. En el hogar, en los USA, los jóvenes se estaban alistando para sumarse a los sacrificios de guerra y vencer a Alemania. Las mujeres asimismo deseaban realizar su deber patriótico y contribuir a los Socios a vencer al Kaiser.

La Marina de los EE. UU. Precisaba mucho más alistamientos y próximamente se transformó en la primera rama del ejército en dejar que las mujeres se alistaran como algo mucho más que enfermeras. La primera mujer en alistarse fue Loretta Walsh, veinte años. Ella era un terrateniente y se le pagaba lo mismo que a sus análogos masculinos.

Desgraciadamente, Walsh fue víctima de la pandemia de gripe en 1918. Si bien subsistió a la gripe inicial, jamás se recobró completamente de los efectos sobre su salud y murió a la edad de 29 años en 1925.

3. Cirujano de ambulancias

Dra. Mary Crawford empezó su increíble carrera en 1908 en el momento en que se transformó en la primera mujer cirujana de ambulancia de Brooklyn. En ese instante, las ambulancias eran tiradas por caballos y transportaban a los pacientes al hospital mientras que el cirujano de la ambulancia trabajaba para sostener vivo al tolerante.

Al principio de la Primera Guerra Mundial, bastante antes que USA se uniera al esfuerzo de guerra, Dra. Mary Crawford viajó a Francia y se unió al American Ambulance Hospital. Allí se transformó en la primera mujer cirujana de ambulancia de la región y operó a los soldados heridos donde fuera precisa.

Tras diez meses de servicio en Francia, regresó a Novedosa York, donde colectó dinero para centros de salud franceses. Según un informe, el Dr. Crawford llamó a París “un enorme hospital de dolientes congestionado de hombres heridos”. Se encontraba resuelta a contribuir a los hombres y las víctimas de la guerra en todo cuanto pudiese.

De 1919 a 1949, fue directiva médica del Banco de la Reserva Federal de Novedosa York. Se jubiló y murió en 1972 a la edad de 88 años.

2. Sin silla del costado para ella

No haba duda en Alberta ClaireConsidera que las mujeres tienen que tener derecho al voto. A propósito, asimismo pensaba que las mujeres debían montar a caballo como lo hacían los hombres y no montar de lado.

Para probar su punto, Claire se montó en su caballo, Bud, llamó a su perro, Mickey, y juntos viajaron por los USA, desde San Francisco en 1911 a Novedosa York en 1912. En el momento en que llegó a la localidad de Novedosa York, se reunió con Teddy. Roosevelt, quien la elogió por ser la primera mujer en viajar sola a caballo por los EE. UU.

Claire inicialmente partió para su enorme aventura con solo $ 2 en su bolsillo, la ropa que vestía y un arma. Siendo una vaquera de Wyoming, era buena con un arma, pero podía confiar en sus capacidades familiares en el momento en que tenía que ver con localizar trabajos eventuales en todo el país.

Los diarios locales cubrirían su llegada a cada pueblo, comunicando sobre sus aventuras. En ocasiones la animaban, pero en otras ocasiones la multitud del pueblo se burlaba de ella y le afirmaba que jamás llegaría a la localidad de Novedosa York. No solo probó que los opositores estaban equivocados, sino, tras llegar a la localidad de Novedosa York, se dio la vuelta y montó en su caballo todo el sendero de regreso a su casa en Wyoming.

1. Su papá no deseaba que ella se transformara en médico

¿Un médico en la familia? Fay KelloggEl padre no lo dejaría. No deseaba que uno de sus hijos entrara en el campo de la medicina. En sitio, Señorita KelloggEl padre le ofreció enseñanzas de dibujo.

Podría ser una broma por la parte de su padre, pero Kellogg prosiguió su broma y estudió dibujo en Washington. Entonces estudió un año mucho más en el Pratt Institute de Brooklyn. Después, halló un trabajo, pero solo le pagaba $ 5 a la semana.

Sin darse por derrotada, salió a París para proseguir sus estudios y se le dejó trabajar al lado de los hombres. En el momento en que se postuló para la Ecole de Beaux Arts, fue rechazada pues ninguna mujer había postulado antes para su escuela.

Kellogg regresó a los USA y, en vez de sentirse derrotada, se transformó en “la arquiecta técnica vanguardista” en el país. En 1901, instaló su oficina y diseñó inmuebles en todo USA, como el Woman’s Memorial Hospital en Brooklyn, Novedosa York.

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