10 peces prehistóricos que hacen que los tiburones parezcan inocentes

Tiburón daba temor, pero asimismo un tanto sobrestimado. Tras todo, la película solo trataba de un tiburón belicoso. ¿Solo un fácil tiburón? No. ¿Qué tal un pez enorme que semeja un pececillo, pero que mide prácticamente 30 pies de largo y puede recortar prácticamente cualquier criatura viviente en 2? ¿O una piraña anticuada que provoca que las pirañas modernas se simulen a los alevines de trucha? O sencillamente dé el paso con nosotros y descubra el peor pez depredador prehistórico que logre localizar.

10. Rhizodus hibberti

Extintos, precisamente del tamaño de una orca, y pertrechados con gigantes dientes que cortan la carne, Rhizodus hibberti Eran gigantes rizodontes viejos, peces ancestrales colosales con aletas lobuladas que podían retar la imaginación con su pura ferocidad, realizando que la mayor parte de los tiburones pareciesen mansos en comparación. Los gigantes pobladores de agua dulce que se aproximaban a los 30 pies eran predadores generalistas y el pez de agua dulce mucho más grande nunca popular. Más allá de que varios peces colosales de en la actualidad son gentiles colosales, como los tiburones peregrinos y las mantarrayas, estos rizodontes colosales eran masivos y muy violentos en sus adaptaciones de accionar. Un plan de búsqueda de alimento de emboscada combinada con una musculatura impresionantemente robusta dejó que los asaltos de embestida derruyeran presas enormes. Estos rizodontes contaban con peces enormes y gigantes anfibios prehistóricos entre sus presas, y no habrían tenido inconvenientes para lograr que los humanos trabajaran velozmente si se hubiese producido un acercamiento hipotético.

Se han encontrado fósiles de esta horrible criatura en Europa y América del Norte, mantenidos en el momento en que sus hábitats históricos de lagos y ríos brindaron paso a depósitos sedimentarios. La dentición de la clase fue mucho más pasmante, consistente en dientes muy robustos, afilados y varios que cortan la carne. Cada diente se encontraba firmemente anclado en el hueso de la mandíbula en comparación con el sistema dental suelto de los tiburones.

9. Megapiranha

Las pirañas no son gigantes, solo tienen dientes, pero la combinación de la ferocidad y la fuerza de mordedura de una piraña con el tamaño de un tiburón pequeño definió las películas de terror a lo largo de años. Pero los tiempos prehistóricos proponen una situación que provoca que las pirañas de en la actualidad simulen guppies en comparación. Megapiranha alcanzó mucho más de tres pies de largo. Raramente, tanto las pirañas modernas como la Piraña Negra y la Piraña de vientre colorado, tal como la impresionante Megapiranha, son familiares próximos de las reconocidas pequeñas joyas vivientes que están en los acuarios familiares, a comprender, Neon Tetras y Cardinal Tetras.

Megapiranha ha podido ser colosal, pero lamentablemente desaparecieron de la Tierra dejando solo un indicio bastante para conseguir una aproximación aproximada de su crónica natural desde el libro de registro paleontológico de la naturaleza. Los restos de la mandíbula superior de adelante señalan que la criatura probablemente era un carnívoro, pero asimismo probablemente halla tenido un accionar herbívoro, probablemente mucho más que las pirañas modernas, que se conocen comúnmente por sus especificaciones dietéticas omnívoras. Se estiman longitudes de sobra de tres pies en función de las dimensiones de los restos, que se describieron por vez primera en un hallazgo en Argentina en 1900.

8. Leedsichthys

Piensa abrir una lata de sardinas. Salvo que en esta ocasión, andas de regreso en la era jurásica y la lata de sardinas mide precisamente 50 pies de largo. ¿Que ordenaste? Al abrir la lata, tiene dentro un solo pez similar al arenque que mide unos 50 pies de largo. O sea Leedsychis problematicus, un pez extraño que tiene el récord entre todas y cada una de las criaturas acuáticas popular como el rey de los peces óseos. El pez óseo mucho más grande que nunca haya evolucionado en el curso de la historia natural, el gran Leedsichthys Las bestias marinas parecían engañosamente normales, como arenques enormes, salvo que eran mucho más enormes que muchas ballenas e inclusive que el mucho más grande de los tiburones modernos.

Los fósiles de la criatura enorme han aparecido en Inglaterra, Alemania, Francia y América del Sur. Un alimentador de filtro, el enorme era gentil pero asombroso en su fachada, pertrechado con una boca abierta y un cuerpo desmesuradamente largo. En algún momento se creyó que las medidas eran de 90 pies, pero una investigación mucho más profunda mostró que la clase, si bien todavía gigantesca, alcanzaba los 55 pies de largo. Los rastrillos branquiales de esta clase son tan enormes que se han confundido con huesos mucho más enormes de muchas otras especies, aun réptiles voladores.

7. Xenacanthus

¿Piensas que la historia evolutiva está llena de extrañezas? Lo es, pero no hablamos de arcoíris y unicornios aquí. ¿O verdaderamente lo somos? Ingrese a la criatura que finalmente podría llamar el “tiburón unicornio”. Xenacanthus representaba un género de tiburón prehistórico que de manera extraña se parecía a un híbrido entre un unicornio y un tiburón. Extraordinariamente primitivas, las especiales criaturas aparecieron en las últimas porciones del tiempo Devónico, resistiendo contra la extinción hasta el objetivo del Triásico, hace mucho más de 200 millones de años. Especies como Xenacanthus dechini eran criaturas de nicho verdaderamente extrañas, pero no bastante extrañas de ninguna forma.

Ocurriendo en agua dulce, los tiburones dejaron sus huesos por todo el planeta con 21 especies distintas representadas. Los tiburones nacieron hasta lograr un metro de largo, pero fueron bastante alén de los tiburones modernos en su enigmática anatomía. Ciertos estudiosos especulan que una espina extraordinariamente afilada, similar a un unicornio, que se proyecta desde la parte de arriba de la cabeza, fué portadora de un fuerte veneno, comparable en fisiología a las espinas venenosas de mantarrayas como la que ocasionó la prematura muerte del popular “Cazador de cocodrilos” Steve Irwin. . Los dientes de los “tiburones unicornio” dejaban machacar peces con armadura, al tiempo que los movimientos de natación de los peces recordaban a las modernas Congrios.

6. Enchodus petrosus

Habitualmente apodado el “arenque de dientes de sable”, Enchodus petrosus del Cretácico Superior y del Eoceno parecía un arenque o una sardina del autoservicio, pero medía unos horripilantes 4,9 pies de largo. Esta criatura predadora de prácticamente 5 pies de largo lucía una pluralidad inquietante de dientes increíblemente afilados que podían medir mucho más de 2 pulgadas de largo. Pocos peces de tamaño pequeño a mediano habrían sido inmunes a los asaltos de los mucho más enormes. Enchodus, llamado para representar “diente de lanza”.

Los peces, que están en el mundo entero, están relacionados con el salmón; en verdad, mucho más íntimamente que el arenque que les da nombre de forma coloquial. Para el paleontólogo aficionado, desde el descubrimiento de restos fósiles (que son increíblemente varios en lo relativo a los restos fósiles), las primeras impresiones podrían despertar las esperanzas de haber encontrado los dientes de un mamífero carnívoro mortal en vez de un pez. Un acercamiento hipotético con un nadador humano podría haber resultado mortal dado el poder mordedor, la agilidad y la agilidad del pez. Las mandíbulas estaban inclinadas hacia abajo, lo que recomienda que los asaltos desde abajo eran recurrentes desde la perspectiva del análisis morfológico.

5. Chinlea

Similar a ediciones ridículas de un pez Koi, o un salmón muy regordete hasta un punto, la clase fósil viviente prehistórica pero redescubierta Coelacanth del Océano Índico Occidental y el Celacanth de Indonesia son ejemplos tradicionales de de qué manera se puede conocer que viven especies en teoría extintas. Otro género de celacanto, popular solo por fósiles, provoca que ámbas especies de celacanto vivientes simulen mansas en comparación. Medrando hasta cinco pies de largo, Chinlea integrantes del género no solo eran de tamaño notable, sino tenían una cabeza con apariencia de tiburón con un hocico afilado que contenía dientes enormes y poderosos, que eran impresionantemente afilados.

Los peces viejos estaban vivos en el Triásico y se han encontrado como restos fósiles en Arizona y Texas. Como peces con aletas lobulares, los géneros y especies de celacantos, como los integrantes del género Chinlea, están de todos modos mucho más íntimamente relacionados con el pez pulmonado primitivo y los tetrápodos, una superclase que incluye criaturas como ranas, pájaros y, sí, humanos. Las chinlea son dignas de mención por la solidez de sus escamas y la composición cónica que incluía la aerodinámica hasta la cola. Escasas presas propósito serían huír de un ataque veloz y un agarre estable y mordaz. El peso del pescado alcanzó en torno a 150 libras.

4. Eusthenopteron

En ocasiones, la naturaleza crea un género de animal que recuerda un arma mucho más que un animal habitual. La evolución de los peces en la temporada del Devónico, hace 370 millones de años, causó desenlaces expepcionales en la manera del género Eusthenopteron de peces predadores con aletas lobulares. En heleno, el nombre del género significa tener aletas poderosamente desarrolladas, lo que precisamente logró. Los integrantes del género Eusthenopteron eran carnívoros violentos que parecían increíblemente afines al hardware militar popular en la actualidad como misiles de crucero aerotransportados o armamento submarino como el torpedo. Parque Nacional Miguasha en la provincia de Quebec, en el este de Canadá, tiene dentro varios restos fósiles.

De cuerpo largo, el pez alcanzaba entre cinco y seis pies de largo. Su cráneo de manera ancha cobijaba varios dientes afilados. Además de esto, las mandíbulas eran largas, con ristras de dientes que se extendían hacia atrás en la cabeza. La existencia de varias aletas medianas, situadas en la parte de atrás del cuerpo, justo por enfrente de la aleta caudal o caudal, es el elemento mucho más increíblemente belicoso en el plan corporal del pez. Estas aletas son causantes del aspecto militarista de la criatura, aparte de ofrecer a los integrantes del género una enorme virtud, o explicado de otra forma, aletas, deberíamos decir, en rápida aceleración en pos de presas. Las criaturas consiguieron conjuntar la aerodinámica con una musculatura extraordinariamente eficaz para transformarse en temibles cazadores en su tiempo.

3. Hyneria

Un género de depredador espantoso con aletas lobulares, Hyneria representado un género de peces cazadores que podría lograr mucho más de 12 pies de largo. En tamaños tan enormes, los asaltos fieros fueron ayudados por el pertinente avance dental masivo. En los especímenes mucho más enormes se dieron a conocer dientes de 2 pulgadas de largo. Escamas robustas y escenarios excelentes de musculatura dejaron que los asaltos de Hyneria cerraran la brecha entre lo marino y lo terrestre, poniendo a las presas de la costa al alcance de la hambrienta Hyneria.

Los peces se descubrieron por vez primera en Pensilvania, cerca de Hyner, por la que reciben su nombre. Hyneria eran peces de agua dulce con la aptitud de apresar en aguas de menor calidad, lo que habría tenido una visibilidad limitada. Si Hyneria hubiese existido al lado de los humanos, el riesgo habría sido inmenso. Una pluralidad de anfibios viejos, tal como otros peces, ocuparon un espacio señalado en la dieta de las especies de Hyneria, que podían lanzarse del agua a atrapar presas que se habían relajado por fallo inmediatamente después de escapar del agua, o se les advirtió deambulando al filo del agua.

2. Ophiodon ozymandias

Los peces prehistóricos vienen en una pluralidad de formas y entre las mucho más atrayentes es un cocodrilo enorme viejo y anticuado. Ni un bacalao ni una maruca, pero nombrados por su semejante con ámbas especies, los lingcod son predadores insaciables armados con una musculatura vigorosa, una cara con apariencia de escudo y dientes afilados que sujetan presas. Una vez apresados, su tremenda aptitud de deglución afirma que no haya escapatoria y que se complete una aceptable comida.

La clase anticuada de cocodrilo enorme Ophiodon ozymandias se descubrió como restos fósiles en el sur de California con orígenes que se remontan a las últimas porciones de la temporada del Mioceno. (Nota: la imagen de arriba no es de esta criatura particularmente, pero continúa un lingcod afín). Este pez ha podido lograr los seis pies de largo, escondiéndose de los predadores mucho más enormes y ocultándose de las presas potenciales con camuflaje, sigilo y un hábitat en el fondo. modo de vida. El pez era genéticamente un integrante de la familia greenling de peces óseos. La historia evolutiva exhibe un patrón de muchas especies mucho más enormes como Ophiodon ozymandias se extinguió, dejando solo familiares mucho más pequeños en los tiempos modernos.

1. Piranhamesodon pinnatomus

Los depósitos de piedra caliza del sur de Alemania revelaron un asombroso misterio de la vieja historia evolutiva de los peces óseos, cerca de donde se halló por vez primera el ave escencial Archaeopteryx. Los restos de un pececillo pequeño pero verdaderamente espantoso, que fué nombrado en honor a las pirañas y para admitir su accionar, esto es, como un “cortador de aletas”. Piranhamesodon pinnatomus se descubrió como un pequeño fósil pertrechado con dientes cortadores de carne extraordinariamente afilados y el cuerpo de una piraña con apariencia de dólar. Cerca estaban los restos de las víctimas de los peces prehistóricos, exponiendo extrañas lesiones en la carne y picaduras de esquila.

Semeja que el pez era una suerte de parásito que con frecuencia no mataba a la presa de manera directa, sino sencillamente mordía trozos de aletas y carne. La criatura data de hace precisamente 152 millones de años en la era jurásica, pero fue descubierta últimamente, tan últimamente que los descubrimientos se han publicado por vez primera en Biología de hoy en el mes de octubre de 2018. El accionar de comer carne de los peces predomina como un caso de muestra de evolución convergente con las pirañas, pero muy previo a su llegada a la línea de tiempo evolutiva. Museo del Jura de Alemania en este momento aloja una exhibición del pequeño pero vicioso pez.

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