10 perros héroes de la Primera Guerra Mundial

A lo largo de la Primera Guerra Mundial, 20.000 perros atendidos solo para el ejército británico. Lo hicieron con enorme peligro, haciendo un trabajo en primera línea al lado de sus análogos humanos. Miles mucho más fueron reclutados por todos y cada uno de los ejércitos que formaron parte de el enorme baño de sangre de lo que por último se conoció como la guerra para terminar a todas y cada una de las guerras. Aceptaron varios permisos, incluidos perros centinelas, perros médicos, perros mensajeros y, para enorme alivio de los hombres en el frente, asesinos de ratas. Es popular que los belgas aun usaron perros para llevar sus armas en vez de caballos. Aquí están 10 de los perros mucho más heroicos de la Primera Guerra Mundial …

10. Sargento Stubby

Sargento Stubby fué llamado el perro de guerra mucho más condecorado de la Primera Guerra Mundial, pero su crónica empieza en América. En el momento en que el 102º Regimiento de Infantería se adiestraba en el campus de la Facultad de Yale en el mes de julio de 1917, se enamoraron de un vagabundo local. En el momento en que llegó el instante de viajar al extranjero, el soldado J. Robert Conroy lo subió dentro de un barco. En el momento en que el polizón canino se descubrió dentro, ha podido huír de las cargas del polizón en el momento en que saludó al oficial al mando. Por consiguiente, fue reclutado extraoficialmente en el ejército y pasó por el entrenamiento en el campo de guerra con los hombres en Francia.

Participó en muchas reyertas, aun resultó herido en el mes de abril de 1918. Enviado al hospital, inspiró a sus camaradas heridos antes de ser enviado de regreso a las trincheras. Stubby tenía ciertas virtudes sobre sus camaradas. Conociendo las señales de un próximo ataque con gas, ha podido ofrecer a sus hombres unos minutos de observación, permitiéndoles ponerse sus máscaras de gas antes que la nube venenosa los envolviera. No solo un sistema de alarma temprana, el perro asimismo atrapó a un soldado alemán por sí solo, y tras separarse de su unidad a lo largo del caos de la guerra, aun estuvo engastado con las fuerzas francesas por un tiempo.

En el momento en que acabó la guerra, el soldado Conroy volvió a llevar de contrabando a Stubby a USA y en el transcurso de un tiempo estuvo de da un giro con el perro, que para entonces se había transformado en una celebridad. Mientras que Conroy asistía a la Facultad de Georgetown, Stubby se transformó en la mascota oficial. Al final se retiró y murió en 1926. Para honrar su legado, fue disecado y donado al Smithsonian, donde todavía se exhibe.

9. Mutt, el perro distribuidor de cigarros

Mutt era un Bulldog Francés que trabajaba con el 11º Batallón de Ingenieros estadounidense. El undécimo ingeniero fue entre los primeras entidades estadounidenses en evaluar el combate en el momento en que se vieron obligados a batallar una vez que los alemanes invadieron las líneas del frente británicas.

Haciendo un trabajo como Perro distribuidor de cigarros YMCA, Mutt sostuvo la ética y fue una distracción bienvenida para los hombres de los horrores de la guerra. Corría por medio de las trincheras, trayendo a los soldados cigarros y una corto compañía para aliviar sus nervios y eludir que estallaran. Mutt continuó con su trabajo más allá de que fue herido un par de veces.

8. Tom el Salvador francés

Décadas antes que Lassie saliese en televisión, se encontraba Tom. Tom era un perro de ambulancia francés que salvaba vidas en el frente. Un producto de 1914 charla de solo entre las vidas que salvó, un soldado francés cuyo nombre fue escondido por cuestiones de seguridad. Tras una guerra especialmente dura, este soldado francés recuerda estar paralizado tras una lesión en la cabeza, pero asimismo murió de forma lenta por una herida en el brazo. Una bala en la mandíbula le impidió chillar. Inmovilizado por los cadáveres de otros valientes soldados franceses, prácticamente había perdido la promesa en el momento en que, de súbito, sintió una nariz húmeda en su frente.

Mientras que parecía fallecido, Tom podía sentir vida en el soldado francés. Los perros de ambulancia franceses habían sido entrenados para llevar la gorra militar de un herido, o quepis, a los camilleros, alertándolos de la existencia de un soldado herido. No obstante, el soldado francés había perdido su sombrero en la guerra. Tras dudar un tanto, Tom corrió en pos de asistencia. Sin képi primero fue ignorado, pero por último ha podido conseguir asistencia. Los médicos prosiguieron a Tom hasta el soldado herido y le salvaron la vida. La suya no fue la única vida que Tom salvó, y se transformó en un integrante apreciado de su unidad.

7. Dile, el primer perro en conseguir la Cruz de Hierro Alemana

La Cruz de Hierro alemana fue premiado por vez primera por su increíble valor en 1813 por el rey de Prusia Federico Guillermo III. 100 años después, todavía se utilizaba para honrar la valentía de los soldados alemanes en la Primera Guerra Mundial. Entre las ánimas valientes que ganó esta increíble distinción fue Tell, un perro del “Cuerpo Canino” del Kaiser.

Tell se encontraba que viene dentro con el ejército alemán en el frente oriental. Mientras que avanza hacia territorio enemigo, Tell los alertó sobre una “emboscada” rusa o emboscada. Mediante la observación del perro, ha podido socorrer una unidad completa, lo que le valió una Cruz de Hierro muy digna.

6. Lassie revive a un soldado ahogado

El 1 de enero de 1915 en las heladas aguas del Canal de la Mácula, el Imperial German Raider SM U-24 envió 2 torpedos al interior del acorazado británico HMS Excelente. Las lesiones ocasionadas por las detonaciones resultantes fueron bastante enormes y el buque de guerra volcó sobre varios de los sobrevivientes que procuraban nadar o huír en botes salvavidas. De los 780 hombres que sirvieron en el HMS Excelente, 547 fallecieron en el mar, incluyendo el capitán del barco y su perro de guerra Bruce, un Fox terrier. El cuerpo del perro entonces se arrastraría a la orilla y fue sepultado con honores. Fue solo el segundo acorazado de la Royal Navy británica que se hundió, y el público se sorprendió por su pérdida. No obstante, de este mal brotó la increíble historia de Lassie.

Los botes de salve desde la costa han comenzado a agarrar a los sobrevivientes del mar, tal como a los cuerpos de los que fallecieron. Los centros de salud locales estaban apabullados, con lo que los dueños del hotel y pub local, el Pilot Boat, se ofrecieron a guardar a los fallecidos en su frío sótano. Mientras que se acumulaban los cuerpos sin vida de los marineros, Lassie, un collie mestizo local, se fijó en entre los hombres. Ella se quedó al lado de su cuerpo y no paraba de lamerle la cara. Sin el saber de los hombres que lo sacaron del mar y lo reflexionaron fallecido, el marinero, John Cowan, se encontraba solamente aferrándose a la vida. Calentado por el cuerpo de Lassie y la incesante lamida de su rostro, Cowan fue revivido y Lassie ha podido llamar la atención sobre su bien difícil situación. Fue llevado a un hospital y por último se recobró completamente.

Según el creador de Shipwreck Guide to Dorset and South Devon Nigel Clarke, esta increíble historia se publicó en el mundo entero. Esto entonces desató la historia falsa de un súper perro, que ocasionalmente tomaría la manera de Chica de la televisión y la popularidad de Hollywood.

5. El perro guardián de presos de guerra

Los perros no en todos los casos salvaron vidas a lo largo de la guerra. En ocasiones, asimismo se usaron como armas. Oficial francés Comte de Vaulchier describió un campo de presos de guerra alemanes en Rastatt, Baden, donde los perros alemanes eran cruelmente usados para sacar a los presos socios de sus camas por la mañana. Entonces, durante la noche, harían lo opuesto y perseguirían a los hombres hasta sus barracones.

No todos y cada uno de los perros alemanes fueron atroces. Un perro alemán feroz fue tomado por los franceses. Negándose a dejar el lado de sus hombres, este perro intrépido continuó en el campo de presos de guerra, aun vistiendo un traje alemán.

4. Harapos

Arrapos era un terrier callejero en las miserables calles de París que aprendió a no confiar en los humanos. Entonces conoció a ciertos hombres poco comunes, vestidos con uniformes extraños. Lo nutrieron y Rags, sintiendo algo en ellos, los prosiguió hasta su campamento. Sin que Rags lo supiese, estos afables hombres eran soldados estadounidenses. Nostálgicos de sus mascotas, Rags fue velozmente adoptado y, lo que es más esencial, amado y alimentado. Por vez primera, Rags tuvo una vida permanente y se negó a dejar a los estadounidenses, aun en el momento en que marcharon hacia los campos de exterminio del frente de la Primera Guerra Mundial.

Fue allí, en el campo de guerra, donde Rags retribuyó su amabilidad subiendo la ética. Un soldado, el primer sargento James Donovan, le enseñó a dar mensajes. Su biógrafo, Grant Hayter-Menzies, asigna el éxito de Rags a la distribución de estos mensajes a salvando las vidas de “cientos”. Aun aprendió a alertar a los hombres de los bombardeos de artillería que se aproximaban tirándose de lado. Rags asimismo desarrolló un talento para localizar heridos entre los fallecidos del campo de guerra.

Al final, recibió demasiadas lesiones y debió retirarse del frente. Se recobró y, tras la guerra, fue adoptado por una familia militar estadounidense. Vivió hasta los 20 años y fue sepultado en Aspin Hill Memorial Park en Silver Spring, Maryland. Fue sepultado con enorme fanfarria y honores militares.

3. Jack el Airedale

Los británicos Sherwood Foresters estaban en el frente en 1918 en el momento en que su unidad se apartó y fueron rodeados por fuerzas alemanas. La unidad mucho más próxima se encontraba a prácticamente seis km de distancia. Sin pájaros mensajeros, la única promesa de la unidad descansaba en los hombros de un pequeño soldado con el pelo negro y beige desgreñado, orejas caídas y 4 patas: Jack el Airedale (y no, por supuesto no es él en la fotografía).

Con un mensaje atado de manera segura a su cuello, partió hacia el cuartel general. Escabulléndose de cráter en cráter, ha podido eludir la mayor parte de los incendios alemanes. Lamentablemente, no era un ninja y fue alcanzado una vez, y después 2, por balas alemanas. El último tramo del viaje, solo ha podido gatear. Con cada migaja de su energía final, se cayó en las trincheras británicas fallecido, pero el mensaje fue entregado y un se salvó todo el batallón de Sherwood Foresters.

2. Filadelfia

Filadelfia, un perro callejero callejero, entró en contacto por vez primera con el ejército en Camp George G. Meade cerca de Middletown, Pensilvania. Adoptada por los hombres estacionados allí, se embarcó a Francia, donde luchó en el trincheras recibiendo lesiones e inclusive siendo gaseadas. Era un perro guardián increíble, y sus agudos oídos interrumpieron muchas redadas alemanas en trincheras.

Filadelfia ganó tal reputación que aun hubo un Recompensa alemana de 50 marcos alemanes en su cabeza. Ella subsistió a la guerra y, en el momento en que murió a los 15 años, fue disecada y mostrada con orgullo en el Museo de Historia de Filadelfia.

1. Satanás el perro fantástico

A lo largo de la Guerra de Verdún, Alemania prosiguió un plan de matar a muchos soldados franceses como fuera viable, sangrando Francia blanco. En todo ese caos, a una unidad francesa se le mencionó que se sostuviera estable hasta el momento en que fuera relevada. A lo largo de días hicieron precisamente eso, pero mientras que valerosamente se sostuvieron firmes, perdieron la comunicación con el mando.

Al quedarse sin municiones y preguntándose si sobrevivirían, desde la parte posterior de su unidad vieron a un perro saltando hacia ellos. Los alemanes asimismo lo vieron y abrieron fuego. Primero, una bala alcanzó al perro y después otra. Conforme el perro se aproximaba a los franceses, vieron que era su perro mensajero Satanás. Lo instaron a proseguir y también, inspirado por sus voces, Satanás prosiguió adelante y desafió una lluvia de balas, cayendo en las trincheras. A su espalda había 2 palomas mensajeras. Los franceses anotaron las coordenadas de las situaciones alemanas y soltaron a los pájaros. Uno fue derruido inmediatamente, pero el otro regresó, lo que dejó Artillería francesa para martillar a los hunos y socorrer el día.

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