10 personas acusadas de ser espías

Varias personas escogen transformarse en espías por patriotismo; otros lo hacen en pos de una recompensa económica. Cualquiera que sean sus motivaciones particulares, los peligros tienen la posibilidad de ser notables. Los gobiernos tienden a reaccionar mal en el momento en que les hurtan sus misterios. Alguno acusado de ser un espía se encara a la oportunidad de una extendida pena de prisión o aun de ejecución.

Esta lista ahonda en el turbio planeta del espionaje en todo el mundo, observando mucho más de cerca a varios de los espías mucho más predominantes de la historia y a otros que tuvieron bastante menos éxito.

10. Carl Hans Lody

Como reservista naval alemán que charlaba inglés con fluidez, Carl Hans Lody parecía el recluta perfecto para mandar a Enorme Bretaña para reportar sobre los movimientos de los navíos socios. En el mes de agosto de 1914, pocos días tras el estallido de la Primera Guerra Mundial, partió hacia Firth of Forth en Escocia. Lamentablemente para él, no había recibido prácticamente ningún entrenamiento y no se encontraba naturalmente dotado en el arte del espionaje.

Los británicos se percataron de las ocupaciones de Logan prácticamente justo después de su llegada, en el momento en que envió un mensaje no codificado a un buzón que los británicos estaban chequeando. En vez de arrestarlo, los británicos eligieron dejarlo seguir con su trabajo, en parte importante pues la mayoría de la información que se encontraba mandando a Alemania era sencillamente errada.

Temiendo que los británicos lo persiguieran y que su casera sospechaba poco a poco más de su huésped, Lody escapó a Irlanda el 27 de septiembre de 1914. Fue detenido por la policía pocos días después. Lody había estado viajando bajo el nick de Converses Inglais, pero esto no subsistió al primer contacto con las autoridades. Siendo registrado, se halló que Lody llevaba copias de las cartas que había enviado a sus manejadores en Alemania, y una de sus chaquetas aun se encontraba etiquetada con un boleto de sastre de Berlín con su nombre real.

No cabía duda de que Lody era un espía, pero los británicos se encaraban a un interesante acertijo legal. Se habían anotado en el Convención de La Haya de 1907, lo que sugirió que Lody no podría ser acusado en tanto que había sido detenido compendiando información fuera de la “región de operaciones”. Los británicos evitaron este obstáculo acusando a Lody de traición, lo que en sí era legalmente incierto puesto que Lody no era ciudadano británico.

La valentía y el atractivo de Lody lo hicieron estimar por sus raptores, pero sin embargo, fue culpado a muerte por un pelotón de fusilamiento.

9. Lewis Costigan

Es aproximadamente una parte de la descripción del trabajo de un espía que tienen que eludir llevar a cabo cualquier cosa para descubrir sus verdaderas lealtades, aun si, como Carl Hans Lody, no en todos los casos tienen un éxito total. Un soldado estadounidense de la Guerra revolucionaria, Lewis Costigan, adoptó un enfoque absolutamente diferente, de alguna forma logró ocultarse a plena vista a lo largo de años.

Las órdenes de Costigan eran espiar a los británicos y también reportar sobre su fuerza en New Brunswick, Novedosa Jersey. Próximamente fue detenido, más que nada pues todavía vestía su traje. Esto cuando menos tuvo el beneficio de persuadir a los británicos de que lo juzgasen como soldado, en vez de ejecutarlo como espía.

Habiendo cumplido un par de años de detención en la localidad de Novedosa York, Costigan fue puesto en independencia condicional a condición de que prometiese no huír y regresar a sumarse al Ejército Continental. Aún con su traje del ejército, Costigan se halló libre para vagar por la localidad reuniendo información de los soldados británicos.

Pese a la importante información que se encontraba ofreciendo, en el mes de septiembre de 1778 se realizó un trato que debería haber visto a Costigan intercambiado con presos británicos en poder de los estadounidenses. No obstante, Costigan decidió no irse. Las autoridades lo pasaron por prominente, y los pobladores de la región supuestamente estaban tan familiarizados a que el soldado enemigo paseara por la localidad que absolutamente nadie pensó bastante en ello.

Habiendo puesto en absurdo a los británicos, que se habían exhibido espectacularmente desentendidos con la seguridad, Costigan por último decidió que había llevado su suerte lo bastante, y en el primer mes del año de 1779 logró un éxito en las líneas estadounidenses.

8. Mayor John Andre

Poco tras la debacle de Lewis Costigan, los británicos nombraron al mayor John Andre como jefe de su red de espionaje en Novedosa York.

Andre probó ser atractivo, culto, capaz y parecía asombrosamente favorecido. En 1780, solamente unos meses tras haber empezado su nuevo trabajo, un popular se aproximó a él con reportes de que un general estadounidense de prominente rango con el nombre de Benedict Arnold se encontraba presto a desertar. No solo eso, por la suma de £ 20,000, con un valor de en torno a $ 5 millones en dinero de el día de hoy, asistiría a los británicos a atrapar el fuerte estratégicamente escencial en West Point. Esto aislaría a las fuerzas estadounidenses en Novedosa Inglaterra y tendría el potencial de cambiar el curso de toda la guerra.

La oferta era auténtica, pero los datos debían discutirse en persona. En el mes de septiembre de 1780, André partió para una asamblea furtiva con el comandante estadounidense. Las cosas salieron mal de manera rápida. El barco en el que Andre había viajado por el río Hudson fue atacado por las tropas estadounidenses, lo que forzó a la tripulación a retirarse y dejó a Andre encallado en tierra en territorio enemigo.

Benedict Arnold dio Andre con un caballo, ropa de civil, un pasaporte falso y también normas escritas sobre de qué forma atrapar el fuerte en West Point. Lamentablemente para Andre, esto resultó ser algo incriminatorio en el momento en que fue recogido por soldados estadounidenses unos días después.

En el transcurso de un tiempo dio la sensación de que Andre podría tener suerte, en tanto que el plan inicial era mandarlo con Benedict Arnold. Esto cambió en el momento en que se sospechó de la traición de Arnold y escapó para sumarse a los británicos. Andre argumentó que había actuado como soldado, pero los estadounidenses lo procuraron y lo colgaron como espía.

Nuestro Benedict Arnold pasó a dirigir las tropas británicas contra sus compatriotas y es recordado como quizás el traidor mucho más conocido estadounidense.

7. Edith Cavell

Edith Cavell de forma fácil podría haber eludido la Primera Guerra Mundial. En el momento en que han comenzado las hostilidades en 1914, ella ahora tenía 49 años y se encontraba seguro en Inglaterra, donde visitaba a su madre.

Sin embargo, era la enfermera de mayor jerarquía en Bélgica y jamás vaciló en correr hacia el riesgo para sugerir la asistencia que pudiese.

Bélgica próximamente fue invadida por el progreso del ejército alemán, y el hospital de Cavell quedó bajo la jurisdicción de la Cruz Roja. En el momento en que tenía que ver con tratar a los heridos, no hacía distinciones entre soldados alemanes y socios. Cavell pensaba que todos eran del mismo modo merecedores de atención, pero no se consideraba neutral en la guerra mucho más horrible que el planeta había visto hasta la actualidad.

La intrépido enfermera empezó a contribuir a los soldados británicos, franceses y belgas heridos a huír a un espacio seguro por medio de Holanda tan rápido como estaban suficientemente bien para viajar. La policía próximamente empezó a dudar, pero Cavell se negó a escapar, lo que llevó a su arresto en el mes de agosto de 1915.

Aparte de contribuir a los soldados socios, Cavell fue acusado de ser un espía que había pasado de contrabando sabiduría a Enorme Bretaña. Las autoridades británicas negaron con vehemencia esta acusación, pero la historia recomienda que los alemanes fueron justificados en su evaluación.

Cavell fue proclamado culpable de traición y culpado a muerte. Se encaró a su destino con una valentía inexorable: “He visto la desaparición con tanta continuidad que no me resulta extraño ni horrible. No debo sentir odio ni amargura por absolutamente nadie “.

6. Stephanie Rader

Nativo de 1915 en Ohio en una familia depauperada de inmigrantes polacos, Stephanie Rader no podía charlar inglés en el momento en que asistió a la escuela por vez primera. Pese a esta desventaja, aprendió veloz y no solamente se graduó, sino recibió una beca para estudiar química en Cornell, entre las universidades mucho más reputadas de todo el mundo.

Expectante de ser útil a su país, fue entre las primeras reclutas admitidas en el Cuerpo de Ejército de Mujeres en 1942, ascendiendo de forma rápida al rango de capitán. No obstante, fue con la caída de la Alemania nazi y la ocupación de una gran parte de Europa del Este por la parte de la Unión Soviética que las capacidades particulares de Rader han comenzado a ser demandadas.

Aparte de su valor y también sabiduría, Rader charlaba polaco con fluidez y, a objetivos de 1945, se transformó en una de los 2 únicos espías estadounidenses que operaban en la Polonia ocupada por los soviéticos. Su labor consistía en reportar sobre los movimientos de tropas soviéticas y contrabandear documentos entre Varsovia y Berlín.

Fue en uno de esos viajes que fue detenida por guardas fronterizos, quienes la acusaron de ser una espía. A dios gracias, Rader había percibido el riesgo y se había deshecho de los documentos incriminatorios instantes antes. Las autoridades sospechosas la pusieron bajo supervisión, pero ella escapó con su independencia y se ganó la reputación de ser entre las espías mucho más triunfantes de la Guerra Fría estadounidense.

5. Francis Walsingham

En el primer mes del año de 1559 Isabel I fue coronada reina de Inglaterra. Ella gobernaría sobre una tierra intensamente dividida durante líneas religiosas. Isabel era protestante y varios de sus súbditos católicos la querían fallecida. Todos hubiesen favorito ver la vivienda de Elizabeth. prima, María Reina de Escocia, demanda el trono.

Elizabeth nombrado Francis Walsingham con la labor de desenterrar complots y cuidarla del asesinato. Ella había escogido bien. Walsingham era capaz, sin corazón y completamente devoto a su causa.

Walsingham se ha propuesto hacer la red de espías mucho más delicada que el planeta nunca había visto, aun creando un equipo experto en transcribir códigos. Muy escasas cosas sucedieron en Inglaterra sin que Walsingham se enterase, y su red de espías se extendió por todas y cada una de las cortes reales de Europa.

Armado con este conocimiento, Walsingham frustró de manera exitosa múltiples complots contra su reina. Sin embargo, reconoció que, mientras que María, reina de Escocia, aún vivía, representaba la mayor amenaza para el gobierno de Isabel, más allá de que había estado presa desde 1567.

Los espías de Walsingham observaron de cerca a Mary, que no tenía iniciativa de que sus mensajes codificados que se pasaban de contrabando al planeta exterior eran detenidos y descifrados. En 1571, Walsingham consiguió la posibilidad que había estado aguardando. Un mensaje fue enviado a Mary, probablemente por nuestro Walsingham, insinuando que Elizabeth fuera asesinada. En el momento en que Mary estuvo según el complot, se lanzó la trampa.

María fue acusada de traición. Su defensa fue que Walsingham era un espía y, por consiguiente, no se podía confiar en él. Aun aseveró que había fabricado pruebas en contra suya, lo que puede ser cierto o no. Walsingham respondió que era un hombre franco que solo había cumplido con su deber. Pese a sus manifestaciones de inocencia, Mary se encontraba ejecutado, y Walsingham es recordado como el mayor profesor de espías de su temporada.

4. Virginia Hall

En 1932 Virginia Hall se vio obligada a que le amputaran la pierna tras recibir un tiro en un incidente de caza. Aprendió a caminar nuevamente con el apoyo de una prótesis de madera a la que cariñosamente llamó “Cuthbert”, pero en el momento en que solicitó transformarse en diplomática, le afirmaron que unicamente se consideraría a los “sanos”. No obstante, su discapacidad no le impidió transformarse en entre las espías mucho más triunfantes y atrevidas de la Segunda Guerra Mundial.

En el momento en que reventó la guerra en 1939, Hall se encontraba en París, y se ofreció como conductora de ambulancia antes de dirigirse a Enorme Bretaña tras la derrota de Francia en 1940. Comentando francés, alemán y también italiano con fluidez, el talento de Hall la llevó a ser reclutada por Ejecutivo de Operaciones Destacables de Enorme Bretaña. Habiendo tomado un curso intensivo sobre explosivos, sabotaje y combate cuerpo a cuerpo, cruzó el Canal de la Mácula para entrenar y coordinar la Resistencia francesa.

Hall ocasionó muchos estragos que la Gestapo la nombró la mujer mucho más dañina de Francia. Barbie Klaus, el oficial nazi solicitado de perseguirla, en teoría se quejó: “Haría cualquier cosa para ponerle las manos encima a esa perra canadiense que cojea”. Hall era de todos modos estadounidense, pero el sentimiento de Klaus era indudablemente acertado, aun si su información no lo era.

Con independencia de la tortura que Barbie pudiese haber premeditado para Hall, jamás llegó a ponerla en práctica. En el invierno de 1942, con los nazis acercándose, escapó caminando mediante los neviscados Pirineos hacia España. Este sería un viaje cansador para alguno, pero conseguir la hazaña con una pata de palo fue nada menos que increíble.

En 1944, Hall regresó a Francia de nuevo para contribuir a elaborar el sendero para la invasión aliada de Europa Occidental. Su función primordial era reportar sobre las situaciones alemanas y los movimientos de tropas, pero a su equipo asimismo se le asigna la destrucción de múltiples puentes, el derribo de líneas telefónicas y la desaparición de sobra de cien soldados alemanes.

3. Alfred Redl

En 1914, el Imperio Austro-Húngaro cubría mucho más de 400.000 millas cuadradas y se contaba entre las considerables potencias de Europa. A objetivos de 1918, el imperio había sido destruido para toda la vida, despedazado por el cataclismo de la Primera Guerra Mundial. Un hombre jugó un papel esencial en la caída de este imperio de 52 miles de individuos.

Alfred Redl era un integrante de prominente rango del ejército austrohúngaro. Se especializaba en seguir espías contrincantes y parecía ser realmente bueno en eso. Utilizó novedosas tecnologías, como el lugar de un huella dactilar banco de información, y descubrió en lo personal múltiples agentes contrincantes.

Estos éxitos y también creaciones le brindaron a Redl una reputación como un refulgente oficial de contrainteligencia, pero escondía un obscuro misterio: Redl era un agente doble que había estado pasando información a los rusos a lo largo de mucho más de una década.

Redl había sido retribuido ampliamente, pero por último se le terminó la fortuna. En 1913, las autoridades interceptaron una enorme suma de dinero, que había sido mandada desde una dirección famosa por ser usada por las agencias de sabiduría rusas. Comprensiblemente deseoso por saber quién podría ser el receptor pensado, los austrohúngaros devolvieron el bulto y aguardaron a que lo recogiesen.

En el momento en que Redl fue asombrado in fraganti, precisaba evocar una refulgente historia de portada para argumentar su situación. Al no poder llevarlo a cabo, le entregaron un revólver y le invitaron a suicidarse.

Una gran parte del daño ahora se encontraba hecho. En el momento en que las potencias de europa entraron en guerra, la traición de Redl aseguró que Rusia entrara en el enfrentamiento armada con un conocimiento detallado de las rutas, los trenes, la fuerza militar, los horarios de despliegue y los proyectos de guerra de Austro-Hungría. Las fuerzas austrohúngaras, que estaban mal pertrechadas, mal dirigidas y mal entrenadas para comenzar, difícilmente podían darse el lujo de obsequiar una virtud tan trascendente.

2. Anatoliy Chepiga y Alexander Mishkin

El 4 de marzo de 2018, la apacible localidad inglesa de Salisbury se halló en el centro de un ataque con armas químicas. Sergei Skirpal, un espía ruso que había abandonado a Enorme Bretaña, y su hija fueron encontrados inconscientes en un banco.

La pareja recibió régimen médico veloz y tuvo suerte de subsistir, especialmente en el momento en que se descubrió que habían sido envenenados por un agente inquieto llamado Novichok. Se estima que este se encuentra dentro de los agentes alterados mucho más mortales nunca creado y, hasta donde se conoce, unicamente se ha producido en Rusia.

En cuestión de días, el gobierno británico nombró a sus sospechosos como 2 espías rusos, Anatoliy Chepiga y Alexander Mishkin. Lamentablemente, para entonces la pareja ahora se encontraba seguro de regreso en Rusia, donde se dieron a conocer en el estado televisión insistiendo en que eran sencillamente turistas que habían viajado al Reino Unido para conocer la Catedral de Salisbury. Aseguraron que se sentían especialmente atraídos por el reloj de la catedral, que pertence a los mucho más viejos de su tipo en el planeta. Visto que hubiesen sido apresados por CCTV en las cercanías de la vivienda de Skripal fue pura coincidencia.

Esta defensa poco convincente se volvió aún mucho más insostenible en el momento en que se descubrió que Alexander Mishkin era un médico que trabajaba para el servicio de sabiduría militar ruso. Su cómplice, Anatoliy Chepiga, fué reconocido como coronel enormemente condecorado que trabaja para exactamente la misma organización.

1. Lee Soo-Keun

Nacida del caos del final de la Segunda Guerra Mundial, Corea del Norte todavía figura entre las naciones mucho más jóvenes de todo el mundo. No obstante, pasó bastante tiempo a fin de que millones de norcoreanos pierdan la vida gracias a la guerra, el apetito y la despiadado crueldad de su gobierno.

Cientos de norcoreanos han intentado escapar del país. La ruta más habitual es escurrirse tranquilamente por medio de la frontera hacia la vecina China, pero ciertos intentos de fuga fueron considerablemente más trágicos.

En 1967 Lee Soo-Keun fue vicepresidente de la Agencia Central de Novedades de Corea del Norte. Soo-Keun usó el privilegio de esta situación para entrar en contacto secretamente a los estadounidenses y soliciar su asistencia para sacarlo del país. El plan no fue sutil. Soo-Keun se sumergió en un automóvil de las ONU en el Área de Seguridad Conjunta en la región desmilitarizada. En el momento en que los soldados norcoreanos abrieron fuego, el conductor aceleró y atravesó una barrera de seguridad de madera en una lluvia de balas.

Lee Soo-Keun fue entre los desertores de sobra prominente perfil que nunca haya llegado a Corea del Sur, y los surcoreanos lo han recibido como un héroe con mucho más de 50.000 personas acudiendo en masa a un mitin festejado en su honor. Lamentablemente, esta feliz situación no duró bastante. En 1969, el gobierno de Corea del Sur lo detuvo, lo acusó de ser un espía y lo logró colgar.

Semeja que este juicio ha podido ser bastante apresurado. En el mes de octubre de 2018 a Tribunal de Corea del Sur decretó que la confesión de Soo-Keun se había logrado a través de tortura y que no había pruebas que respaldaran la afirmación de que, tras todo, había sido un espía.

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