10 razones por las que la apnea es el deporte más genial del que nunca has oído hablar

Para muchos de nosotros, la iniciativa de descender cientos y cientos de metros hasta el fondo del mar con solo una respiración no nos hace meditar mucho más que en el mucho más primitivo de los terrores. Pero para otros, la apnea es un deporte, una manera de vida y una forma de estar comunicado con la naturaleza. La apnea, o inmersión bajo el agua sin aparato de respiración, deja al humano adentrarse en los ámbitos mucho más inhóspitos y presenciar la vida en este mundo como escasos lo hacen.

10. La multitud ejerce la apnea ya hace una cantidad enorme de años

Se estima que la apnea se ejerce en el mundo entero ya hace milenios. Las primeras pruebas que disponemos se remontan cuando menos a 7.000 años, a la civilización Ertebølle de Dinamarca y Suecia. Estos buceadores se sumergían en el mar y recogían mariscos del fondo marino. Los viejos persas arriesgaban su historia para sacar a la área hermosas perlas. Los romanos contaban con entidades destacables de apnea militar, los Urniatores, que se ocupaban de recobrar elementos del fondo marino y sabotear las naves contrincantes. Los quiere, apneístas de El país nipón, llevan mucho más de un siglo recogiendo perlas, algas y toda clase de alimentos 2000 años. Su tradición sigue hasta hoy, con quiere que en ocasiones completa mucho más de 50 inmersiones en un día.

9. La apnea actualizada empezó con una apuesta

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En la segunda mitad del siglo XX, el interés por la apnea medró merced a las hazañas de 2 hombres. En 1913, el barco italiano La Regina Margherita perdió un ancla en frente de la costa griega y se ofreció una recompensa por su restauración. Un buceador de esponjas local, Haggi Statti, descendió entre 249 y 288 pies para recobrar el ancla y fue ampliamente retribuido. Varios consideraron que esta hondura era bastante grande para subsistir, y se creyó que la historia era apócrifa. No fue hasta 2001 que la marina italiana confirmó de manera oficial que los reportes son algunos.

La causa de tanto escepticismo era que la apnea había desaparecido de la conciencia diaria. La pesca comercial y el avance de la tecnología de buceo habían apartado la apnea a los márgenes. La ciencia actualizada suponía que los buceadores perecerían con toda seguridad a esas profundidades. La ley de Boyle, por servirnos de un ejemplo, pronosticaba que los pulmones de un buceador serían aplastados por la presión del agua a esa hondura. En 1949, Raimondo Bucher, teniente de la Fuerza Aérea Italiana, se sumergió 30 metros en el Golfo de Nápoles, ganando un 50.000 liras de apuesta. Afortunadamente, su inmersión se efectuó enfrente de múltiples gobernantes que lograron revisar su legitimidad. El interés por la apnea y el deporte moderno nació poco después.

8. En este momento es un deporte en todo el mundo

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El logro de Buchner fue próximamente superado con el despegue del deporte moderno de la apnea. La Asociación En todo el mundo para el Avance de la Apnea (AIDA) es el organismo que transporta los registros y regula las reglas en las diferentes disciplinas de la apnea, o freediving contención de la respiración. La apnea abarca tanto la contención de la respiración estática como la apnea, que en ciertos casos tiene rincón en una piscina.

No obstante, la mayor parte de las disciplinas tienen sitio en el mar, donde los buceadores tienen que competir para lograr la mayor hondura viable antes de regresar a la área de manera segura. Los buceadores muestran una hondura propósito antes que empieze la competición. Una cuerda de buceo deja a los oficiales fijar la hondura propósito. Ahora, procuran lograr esa hondura con solo una respiración. Si la alcanzan de forma exitosa, tienen que recobrar un marcador de un peso atado a la cuerda y devolverlo a la área. La manera de llevarlo a cabo es dependiente de cada especialidad. La mucho más riguroso, y considerada por varios como la manera mucho más pura de la apnea, es la de peso incesante sin aletas (CNF). En la CNF, el buceador debe sostener exactamente el mismo peso (no puede dejar caer ningún peso que haya empleado para contribuir a su descenso) y no puede emplear las aletas para impulsarse. Una vez alcanzada la hondura deseada, solo puede tocar la cuerda una vez para darse la vuelta y empezar el ascenso. El récord mundial de hoy de CNF es de unos extraordinarios 101 metros y lo exhibe el neozelandés William Trubridge

7. Hay una extensa variedad de disciplinas

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Hay una extensa variedad de disciplinas en las que tienen la posibilidad de competir los apneístas, y cada una tiene su récord mundial para los contendientes masculinos y femeninos. Quizá los récords mucho más visibles procedan de 2 géneros de apnea muy dispares. En la apnea estática, los buceadores compiten en una piscina y continúan inmóviles a lo largo de todo el intento. El propósito es soportar la respiración el mayor tiempo viable. El presente plusmarquista mundial masculino es Branko Petrovic, que soportó la respiración en el transcurso de un destacable 11 minutos y 54 segundos. Una variación de la apnea estática natural deja a los contendientes respirar oxígeno puro hasta 30 minutos antes de su intento, lo que incrementa las reservas de oxígeno del cuerpo. En esta especialidad, Goran Colak tiene el récord mundial con un 23 minutos increíbles

En el otro lado de la escala en concepto de movimiento está la apnea sin límites. Estas disputas tienen sitio en el mar y dejan a los contendientes usar cualquier medio que deseen para lograr la hondura deseada. Los buceadores usan trineos lastrados que tiran de ellos hacia abajo y globos de aire para empujarlos a subir. Esta especialidad es impresionantemente dañina, puesto que los buceadores alcanzan profundidades que comunmente estarían fuera de su alcance. El austriaco Herbert Nitsch se conoce como el hombre mucho más profundo de la Tierra, con 33 récords mundiales en múltiples disciplinas. En 2007 estableció un nuevo récord de apnea sin límite, descendiendo 214 metros antes de regresar a la área con seguridad. Esto equivale a descender 65 pisos y regresar con solo una respiración.

6. El buceo libre asiste para los científicos

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La apnea se emplea en la investigación científica y fotografía de la vida silvestre. El buceo con equipo autónomo genera ruidos y burbujas que incordian a los animales próximos. El buceo a pulmón suprime este estruendos y deja a los buceadores adentrarse en el océano tan serenamente como un animal mucho más. Los animales se comportan de manera muy distinta en el momento en que se suprime la barrera tecnológica y se les aborda en sus términos. La tranquilidad que sienten los animales dió sitio a increíbles fotografías y adelantos científicos en áreas poco conocidas, como vocalización y socialización de las ballenas. La inmersión en apnea asimismo permitió a los científicos marcar las rayas del demonio y continuar sus migraciones, ofreciendo una exclusiva visión sobre Su accionar. Los buzos fueron aun bienvenidos en los conjuntos de cachalotes.

5. Explota un reflejo que todos tenemos

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La apnea a enormes profundidades es viable gracias a un reflejo de buceo que todos y cada uno de los mamíferos tienen en distintos grados. Existen varios cambios visibles que se generan en el momento en que el reflejo comienza. La bradicardia, la disminución del ritmo cardiaco, puede empezar en relación el agua fría toca la cara. La continuidad cardiaca de un humano puede reducirse hasta en un 25%. La continuidad cardiaca mucho más baja registrada en un apneísta fue de 14 latidos por minuto, o sea, una tercer parte menos que la la continuidad cardiaca media de un tolerante en coma. Salpicarse la cara con agua fría en el momento en que se siente mal o está inquieto induce este cambio.

La disminución de la continuidad cardiaca disminuye la necesidad de oxígeno en la sangre, que puede usarse en otros sitios. La vasoconstricción periférica cierra los pilíferos de las extremidades a fin de que se dirija mucho más sangre al corazón y al cerebro. Nuestros músculos guardan cerca del 25% de nuestro oxígeno para lograr proseguir haciendo un trabajo una vez que se corte el suministro fresco. El movimiento de la sangre, que solo se genera a lo largo de las inmersiones mucho más profundas, deja que las paredes de los órganos y del sistema circulatorio se llenen de sangre que los resguarda mientras que prosiguen haciendo un trabajo una vez que se haya cortado el suministro fresco sostener una presión incesante.

4. La flotabilidad de un buceador se invertirá al descender

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Si estuvieses flotando cerca de la área o del mar, experimentarías una flotabilidad efectiva pues nuestros cuerpos son menos espesos que el agua que nos circunda. Pero si bajas lo bastante, tu cuerpo se volverá mucho más espeso conforme la presión que te circunda incrementa y comprime tu cuerpo. Entre 25 y 40 pies de hondura, alcanzarás un punto de flotabilidad neutra en el que no vas a sentir que andas siendo empujado hacia la área. Cruza esta barrera invisible y te volverás de forma negativa ilusionado y empezarás a hundirte. Esto deja a los apneístas de competición escurrirse hasta las profundidades deseadas y a los pescadores y buceadores de perlas caminar por el fondo marino. A estas profundidades, la flotabilidad negativa puede lograr que caminar por el fondo marino sea afín a caminar por la luna. Este vídeo de Guillaume Néry es una espléndida ilustración de de qué manera la flotabilidad de un buceador se invierte en aguas mucho más profundas.

3. Es el segundo deporte mucho más arriesgado de todo el mundo

Fotografía del buzo Nicholas Mevoli de http://www.freediveblog.com

Se estima que solo el salto BASE se cobra mucho más vidas que la apnea. Si bien solo un buceador, Nicolas Mevoli, ha fallecido mientras que participaba en una competición estructurada, se perdieron muchas vidas en los adiestramientos, el buceo recreativo y la pesca. Se estima que de los 10.000 apneístas activos en USA, 20 van a morir de año en año. Esto equivale a una muerte de cada 500 buceadores. O sea comparable a una de cada 60 en el salto BASE y a una de cada 1.000.000 en el alpinismo.

2. Los buceadores libres no se doblan

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Pese a ser capaces de lograr profundidades bastante mayores que los buceadores, los apneístas no acostumbran a correr el peligro de padecer la patología de descompresión. Esta horrible aflicción se genera en el momento en que los buceadores no se descomprimen apropiadamente antes de regresar a la área. Se forman burbujas de nitrógeno en los tejidos, las articulaciones y el torrente sanguíneo. Esto se origina por la respiración de aire comprimido a distintas profundidades y presiones. Los síntomas de la patología de descompresión van desde el mal articular hasta la desaparición, con otros muchos síntomas como horripilantes efectos en el medioambiente.

Los buceadores a pulmón no lo comprenden pues solo respiran una vez en la área, a presión ámbito, y solo pasan unos minutos bajo el agua. Sus pulmones se comprimen al descender, pero se expanden nuevamente al subir. No hay bastante nitrógeno en esta única respiración para burbujear en la sangre y se suprime tan rápido como el buceador sale a la área.

No obstante, hay extrañas salvedades a esto. Los buceadores a pulmón que bucean múltiples ocasiones cada día, como los pescadores, tienen la posibilidad de padecer la patología de descompresión gracias a su tiempo total bajo el agua y la presión. Y los apneístas sin límite corren el peligro de doblarse en el momento en que usan trineos para llevarlos a las profundidades deseadas. Estos pesados artefactos los arrastran hacia abajo a mucho más del doble de hondura, un par de veces mucho más veloz que otros buceadores. Asimismo usan globos para subir de forma rápida. Esto puede ser bastante veloz a fin de que el cuerpo expulse el nitrógeno.

1. La contención de la respiración acuática logró breves visualizaciones en los Juegos Olímpicos

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Gracias a los riesgos inherentes y a los desafíos logísticos, se estima que la apnea no aparecerá en los Juegos Olímpicos dentro de poco. No obstante, hubo 2 coqueteos extraños con la apnea y el buceo anteriormente. En los Juegos Olímpicos de París de 1900, se concedieron medallas por nadar bajo el agua. La lengua francesa Hables Devendeville nadó 60 metros bajo el agua en un tiempo de un minuto y ocho segundos para se transporta el oro. En los Juegos Olímpicos de 1904 en San Luis, el estadounidense William Dickey ganó el oro en la prueba de clavados a distancia. Para esto, los contendientes debían hundirse lo mucho más viable en el agua y después mantenerse inmóviles mientras que su impulso los impulsaba hacia adelante. La distancia se medía tras 60 segundos o en el instante en que sus cabezas salían a la área Ganó con 19,05 metros.

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