10 razones por las que puede ser mejor faltar a la universidad

Para bastantes de nosotros, fue inculcado en nuestro entendimiento desde el nacimiento que la facultad era un paso preciso para el éxito. Y para bastante gente lo es. Pero no para todos. Hay múltiples desventajas de conseguir una educación universitaria que todos parecemos pasar por prominente por el hecho de que nos encontramos persuadidos de que es una necesidad.

La facultad es un enorme instante y lleva a enormes cosas para bastante gente, pero puede ser en una pérdida neta para otros. Si merece la pena para ti es una resolución realmente difícil de tomar para alguien, singularmente si solo tiene 18 años. Bastantes se lanzan a ella sin meditar. Y está bien si puedes ir gratis. Pero ese no tiende a ser la situacion. Para la mayor parte, es una inversión esencial; el mucho más grande de su historia hasta la actualidad.

No nos encontramos diciendo que no debas proceder a la facultad. Solo mencionamos que se tome el tiempo para pensarlo. Es esencial verlo no solo como el próximo paso asumido, sino más bien como una inversión. Como cualquier inversión, debe sopesar la recompensa potencial en frente de los gastos y peligros. Y hagas lo que hagas, ¡trata de achicar tu deuda!

10. Solo el 53 por ciento de los alumnos se gradúan en 6 años o menos

La gente mayores insolentes acostumbran a detallar la facultad como los más destacados 4 años de tu vida. Más allá de que la iniciativa de que sea el más destacable instante de su historia de manera frecuente se enfrentamiento, la multitud sencillamente admite la una parte de los 4 años. Esa es la historia que nos comenta la sociedad, los medios, exactamente las mismas universidades. En verdad, los títulos de licenciatura de forma frecuente se nombran de forma alternativa “títulos de 4 años”. No obstante, si nos fijamos en el tiempo que les transporta a los alumnos graduarse, el término no posee bastante sentido.

Lamentablemente, solamente la mitad de todos y cada uno de los alumnos graduado en 6 años. Lo leíste bien: no 4 años, sino más bien 6. La facultad mitológica de 4 años es una hazaña poco común conseguida solo por unos pocos seleccionados. Y prácticamente media parta de los alumnos abandonan o no se han graduado tras 6 años. Para 2015, solo el 53% de todos y cada uno de los alumnos que se habían matriculado en 2009 se habían graduado.

Los números no son tan pésimos en el caso de que seas un estudiante clásico que asiste a una facultad acreditada. Los datos asimismo tienen dentro alumnos no habituales y esos que asisten a academias privadas con objetivos de lucro. Hay varias cosas malas de las que decir academias con objetivos de lucro, pero entre los mucho más esenciales es que es mucho más posible que no concluya a tiempo. Solo en torno a una tercer parte de los alumnos de las universidades con objetivos de lucro se gradúan en 6 años. Según otro informe, las mujeres que ingresan a la escuela tras los 20 años son las que mucho más tardan en finalizar, con un promedio de 9 años. Eso es mucho más largo de lo que toma el estudiante de doctorado promedio para acabar su trayectoria. Más allá de que el regreso a la escuela con frecuencia se considera un paso admirable, es riesgoso.

9. Los gastos de la educación están incrementando mucho más veloz que la inflación

El valor de la educación prosigue incrementando y incrementando. Bueno, podría decirse que los costes de todo suben. Hiede, pero es solo inflación. Eso tendría sentido, pero el valor de la educación prosigue incrementando más allá de que la inflación general se ha detenido. Y lo que es peor, la asistencia financiera no incrementa con ella, con lo que los costos netos están incrementando para todos y cada uno de los alumnos, aun esos de familias de bajos capital.

A lo largo de los últimos 20 años, el valor de la facultad superó drásticamente la inflación. Según EE. UU. Bureau of Tarea Statistics, el incremento de la inflación desde 1995 hasta 2015 fue de cerca del 55 por ciento. Entonces, ¿cuánto mayor piensas que fue el incremento para la educación superior? 70 por ciento, 100? No puede ser considerablemente más que eso, ¿verdad? Equivocado. El valor de la educación en universidades públicas estatales (en general las opciones mucho más económicas) aumentó en ¡un colosal 296 por ciento! Eso es mucho más de 5 ocasiones mayor que el incremento de la inflación.

Las universidades han incrementado sus costes a un ritmo mucho más moderado en los últimos tiempos, pero verdaderamente da igual. El valor neto siguió incrementando pues los capital y la asistencia financiera están incrementando a un ritmo cuota mucho más baja. Por suerte, los alumnos estuvieron pidiendo préstamos menos últimamente, probablemente gracias a un incremento en las becas. En el año escolar 2015-16, los alumnos solo solicitaron prestados $ 104 mil millones (jaja, solo), bajo el pico de $ 124 mil millones en 2010-11. Suponemos que es un pequeño paso de 20 mil millones de dólares estadounidenses en la dirección adecuada.

8. La deuda académico alcanzó un nuevo máximo

Las universidades estadounidenses establecieron un récord este año. Es un récord que hemos batido múltiples ocasiones. Lamentablemente, no es el récord para los alumnos mejor preparados o la mayor parte de las fiestas pasmantes (si bien podríamos ganar eso asimismo). De nuevo, deuda académico en los EE. UU. es mucho más prominente que jamás.

En conjunto, la deuda académico sube a un espantoso 1,31 billón de dólares americanos. La deuda ha incrementado regularmente a lo largo de los últimos 18 años y los préstamos atentos se han duplicado desde 2009. O sea mucho más una aumentar que en otra forma de deuda familiar. En suma, en este momento es la segunda forma mucho más grande de deuda familiar, y se posiciona solo tras las hipotecas. La disminución del endeudamiento en los últimos un par de años no fué bastante para frenar el desarrollo de la deuda.

Esta deuda se distribuye entre 44 millones de prestatarios, pero todavía es una cantidad bastante notable por persona. El graduado promedio en 2016 tenía mucho más de $ 37,000 en deuda. Suena absurdo que tanta gente empieze su trayectoria con dinero negativo. Pero es una triste verdad que la mayor parte de la gente que asisten a la facultad se graduarán con menos dinero que en el momento en que comenzaron.

7. El 40 por ciento de los que tienen préstamos para alumnos no abonan

Requerir saldar toda esa deuda verdaderamente atufa. Tener que agrupar el dinero cada mes para abonar a tiempo ha de ser verdaderamente agotador. Existen muchos prestamistas y también instituciones financieras que consolidar préstamos estudiantiles para hacerlos mucho más manejables. Mencionado lo anterior, prácticamente media parta de los graduados no abonan por el hecho de que no tienen la posibilidad de. 40% de los alumnos no tienen la posibilidad de abonar, lo que representa mucho más de $ 200 mil millones en préstamos estudiantiles federales. Eso no tiene presente a los alumnos con préstamos privados.

Y si no paga, las cosas empeorarán. Si no paga un préstamo, el gobierno puede sacar dinero de su salario, retener su reembolso de impuestos o aun demandarlo.

Debemos asumir que las posibilidades están en contra suya en el momento en que se encara a un lugar tan enorme. Imagínese jugando al ajedrez contra la Federación de Ajedrez de los USA. El gobierno, quienquiera que eso signifique en un caso así, probablemente conoce el sistema judicial bastante superior que usted.

Entonces, recapitulemos. El monto promedio del préstamo es de prácticamente $ 40,000, la deuda es mucho más alta que jamás, solamente la mitad de todos y cada uno de los alumnos se gradúan en 6 años, y de año en año es mucho más costoso. ¿Y adivina qué? Hay mucho más.

6. El valor de los libros de artículo asimismo incrementa mucho más veloz que la matrícula

La matrícula no es el único valor asociado con la facultad. El hosting, los viajes y las tarifas asimismo se añaden a la parte de arriba. Bastantes alumnos están gastando dinero que no tienen para estudiar en el extranjero mientras que no toman clases. Eso es opcional, con lo que, si bien todavía molesta, puede evadirse. No obstante, los libros de artículo son un gasto que es imposible eludir. Cuando menos, eso es lo que las academias y los editores de libros de artículo desean que usted crea.

Libros de artículo forman una sección increíblemente grande de los costos de los alumnos. Los costes tienen la posibilidad de cambiar de enorme manera según las clases, pero The College Board sugiere a los alumnos un presupuesto de en torno a $ 1,200 al año para libros y recursos. Y o sea considerablemente más de lo que acostumbraban a valer. Desde 2006, el valor promedio de los libros de artículo ha incrementado en un 73 por ciento. Eso es 4 ocasiones mucho más veloz que la inflación.

Es esencial ahorrar dinero como resulte posible, en especial en el momento en que el valor total es tan enorme. Y, en ocasiones, los libros de artículo no son verdaderamente precisos a fin de que les vaya bien en una clase. No nos encontramos diciendo que no adquiera sus libros. Pero inspecciona un tanto; vea si otros alumnos tienen la posibilidad de mencionarle si precisa el libro. O sencillamente espere hasta el primero de los días y pregúntele al instructor.

5. Las tasas de petición mucho más altas complican las cosas para los alumnos y las universidades

Ya que postularse a la facultad se volvió mucho más simple, los alumnos estuvieron postulando cada vez más universidades de año en año. Gracias a esto, las universidades acaban teniendo menos alumnos admitidos. Esto hace difícil que las universidades planifiquen sus capitales, por el hecho de que no están seguras de de qué forma va a ser la inscripción. Asimismo provoca que la aceptación sea mucho más competitiva y ofrece una virtud a los alumnos adinerados que tienen la posibilidad de posibilitarse postularse a considerablemente más academias.

Este es fundamentalmente un inconveniente de economía. La demanda de universidades es altísima, pero la oferta (en cualquier facultad particularmente) tiene límites. Todos y cada uno de los alumnos desean proceder a la mejor escuela que logren. Gracias a este desequilibrio, las universidades tienen la posibilidad de cobrar costes exorbitantemente altos y aún van a poder realizar sus cuotas de admisión. Esto de forma frecuente lleva a un problema bien difícil para los alumnos aceptables pero no geniales. De manera frecuente deben seleccionar entre abonar para proceder a un espacio “respetado” o tomar una beca para proceder a una escuela menos reconocida. Se podría argumentar que esto contamina nuestra llamada meritocracia. Siempre y cuando el dinero sea un aspecto en quién puede proceder a qué escuela, una auténtica meritocracia es realmente difícil.

4. Los alumnos están estresados, socializan menos y califican su confort en escenarios récord bajos

Entre las críticas que de forma frecuente se lanzan a los jóvenes es que son vagos. Que no tienen idea de qué forma era anteriormente, en el momento en que la generación previo trabajaba mucho más duro y se divertía menos de lo que podían imaginar. Habitualmente esto es verdad. En especial si se aplica al trabajo físico, que la generación mucho más joven terminantemente hace menos. Pero tratándose de trabajo escolar, el alias de perezoso no suena verdaderamente cierto. En verdad, la escuela probablemente se haya vuelto mucho más bien difícil transcurrido el tiempo, no mucho más simple.

Conforme la facultad se volvió mucho más estricta y el enfoque en las admisiones ha incrementado, los alumnos se han centrado poco a poco más en estudiar y dedicar el menor tiempo a socializar y llevar a cabo amigos. Según a una encuesta, los alumnos de primer año de la facultad pasaban la mitad de tiempo con amigos que los alumnos desde 1987, en el momento en que se efectuó la encuesta por vez primera.

Gracias a la creciente presión para tener éxito, los alumnos de el día de hoy se sienten mucho más estresados ​​que en otro instante. Según una encuesta, el confort sensible de los alumnos asimismo está en escenarios récord bajos. La facultad se expone en los medios como un espacio de celebración, sexo y relajación permanentes, pero esto está lejos de ser una imagen precisa. Bastantes alumnos no se entretienen lo bastante.

3. seguramente no logre seleccionar su primera opción, aun si ingresa

Aquí existen algunas novedades supuestamente refulgentes: la mayor parte de los alumnos ¡Ingrese a su escuela de primera decisión! En verdad, mucho más del 75% de los alumnos son aceptados en su primera opción. Lamentablemente, menos del 60% de los alumnos tienen la posibilidad de posibilitarse ayudar. Afirmemos que eres un estudiante de secundaria en Iowa y entras en la escuela de tus sueños, UC Berkeley. Va a estar feliz, hasta el momento en que se dé cuenta de que no puede posibilitarse el lujo de irse sin contraer enormes proporciones de deuda. Conque te encaras a una decisión: sacar una fortuna para proceder a donde desees o proceder a Iowa como todos tus otros amigos cuyos progenitores no tienen la posibilidad de abonar a fin de que se vayan.

No es para excavar en Iowa (nos encontramos seguros de que es un enorme sitio en varios sentidos), pero no todo el planeta desea quedarse allí. Pero varios alumnos se ven forzados a llevarlo a cabo debido al dinero. O sea en especial recurrente si la escuela a la que quiere ir está fuera del estado. Tiempo la media la matrícula y las tarifas de una facultad en el estado son menos de $ 10,000, fuera del estado son cerca de $ 25,000, un par de veces y media mucho más debido al sitio donde habita. ¿Eso te suena justo? Se podría contrariar que debe ver con los impuestos estatales, pero eso no guarda relación con un estudiante de secundaria. Sus progenitores abonan impuestos; ellos no lo hacen. ¿Por qué razón habrían de estar tan limitados debido al rincón donde sus progenitores escogen vivir?

2. No es requisito que aprenda bastante

Aparte de las ventajas económicos, se piensa que la facultad te va a enseñar capacidades de pensamiento crítico. Como dicen varios molestos reclutadores de universidades de artes liberales, te asisten a enseñarte “de qué forma meditar”. No obstante, para bastantes alumnos, no consiguen ese único propósito que suena orwelliano.

Se piensa que la escuela es un espacio de educación superior. Y seguro, todos y cada uno de los alumnos van a aprender ciertos hechos nuevos que no sabían antes. Pero en una investigación, un 45 por ciento de los alumnos no mostró una optimización importante en sus capacidades de pensamiento crítico, razonamiento y escritura a lo largo de los primeros un par de años de escuela. Tras 4 años, el 36 por ciento todavía no mostró ninguna optimización. Ese es un resultado horrible. Imagínese si se inscribiera en una escuela de artes marciales y 4 años después no fuese mejor peleando. Estarías bastante enojado, ¿no? Por el hecho de que la escuela te mencionó que te iban a ofrecer un resultado concreto, por el que pagaste bastante dinero. Para muchos, eso podría ser fundamento para llamar a todo el tema una estafa. No para nosotros, sino más bien para muchos.

1. Hay múltiples elecciones

Primeramente, la facultad es la opción adecuada para bastante gente. Pero si va a ir, investigue bastante sobre los gastos, la reputación, la enseñanza y los desenlaces expertos. Salvo que consiga una beca, su facultad estatal probablemente va a ser la opción mejor. Para muchos, proceder a la escuela exterior de todos modos podría ser mucho más económico. Debes saber qué va a funcionar mejor para ti, y posiblemente eso no ande en lo más mínimo.

Pero, si no irás a la facultad, ¿qué se piensa que tienes que realizar? ¿Quédate en el hogar y juega Mario Kart? Por entretenido que parezca, probablemente no desees realizar eso por el resto de tu vida. E inclusive si lo realiza, sus progenitores probablemente no van a estar contentos con eso. A dios gracias, hay múltiples elecciones allí afuera.

Puede empezar en el instituto comunitario, que normalmente es considerablemente más económico y lo va a ayudar a llenar sus primeros un par de años de prerrequisitos. Si elige trabajar con las manos, puede procurar conseguir algún género de estudio. Puede estudiar un trabajo como plomería o soldadura. Podrías alistarte en el ejército. O, si siente que está listo para ello, aun podría empezar su negocio.

Y si ninguna de esas opciones complejas le atrae, podría, ahora sabe, hallar un trabajo. Como acostumbraba a realizar la multitud.

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