10 razones por las que Teddy Roosevelt no era el héroe que la gente piensa

El día de hoy, Teddy Roosevelt pertence a los presidentes menos criticados en la historia estadounidense. En verdad, bastante gente lo han ensalzado y lo convirtieron en un ideal de lo que ha de ser un óptimo político y un líder. Charlan de Teddy como el cazador de seguridad, el humanitario, el apasionado de la naturaleza y el orador impresionantemente atractivo, cuyos alegatos podrían inspirar a una multitud. No obstante, hoy día pocos charlan de los defectos de Teddy como líder y de sus defectos como persona. Más allá de que Teddy no era un hombre maligno, no era el héroe que varios opínan en el momento en que sus acciones se ven mediante una lente menos de color rosa.

10. La historia del oso de peluche deja varios datos

Todo el planeta sabe lo que es un oso de peluche y la mayor parte conoce la crónica de origen tras él. Teddy Roosevelt había estado en una expedición de caza en pos de un oso y tenía inconvenientes. Alguien tomó un oso joven y lo anudó a un árbol, y Teddy se negó a dispararle gracias a lo hermoso y tierno que era, el oso fue liberado ileso. Para festejar el desprendido acto de clemencia del presidente, se creó el Teddy Bear y próximamente se transformó en un éxito en todo el país. Desgraciadamente, la historia que se ha trasmitido es considerablemente más sombría y no pinta a Teddy de una forma tan accesible.

El oso que se encontraba atado a fin de que él lo matase era un oso adulto, no un hermoso cachorro, y para lograr atarlo al árbol primero había sido dificultosamente herido. El presidente no se negó a matar por algún sentido de humanidad hacia un oso, o por el hecho de que deseaba dejarlo proceder a vivir su historia de oso, o pues era hermoso y tierno. Se negó a dispararle al oso pues, por orgullo, no lo mataría verdaderamente si estuviese atado a un árbol y ahora estuviese herido, no contaría. La aguantar tampoco fue publicado. Sus compañeros lo acabó.

9. Roosevelt asistió a hacer parques públicos protegidos, pero eminentemente pues deseaba apresar

En este momento, es imposible denegar que en buena medida debemos agradecer a Teddy Roosevelt por una cantidad increíble de parques y tierras públicos protegidos. Su trabajo en ese sentido dejó un legado hasta hoy, y podría decirse que fue lo mucho más grande que logró a lo largo de su tiempo en el cargo. No obstante, Roosevelt no se encontraba verdaderamente entusiasmado en el ambientalismo del mismo modo que lo están ciertos que viven ese género de vida el día de hoy. Teddy era un apasionado de la naturaleza y le encantaba apresar y pescar, y vio la pérdida de tierras públicas como una pérdida de la aptitud de apresar.

Como entendemos el día de hoy, la caza en muchas de las tierras que Osezno de peluche protegidas dejan poca caza una gran parte del año (o aun nada) con el objetivo de proteger el medioambiente, y varios ecologistas de el día de hoy son vegetarianos o aun veganos. Lo cierto es que la caza por deporte, y no un auténtico sustento, no es un pasatiempo tan habitual como lo fue antes, en especial entre esos que verdaderamente tratan de resguardar el medioambiente en un largo plazo. Varios de los que el día de hoy viven y presionan por una agenda verde estarían bastante aterrorizados por el recuento de cadáveres de animales que dejó Roosevelt.

8. En el momento en que tenía que ver con ser un “Trustbuster”, Teddy jugaba eminentemente a fingir

Teddy era popular de alguna forma en ese instante, y algo aun en este momento como el “enorme cazador de seguridad”, y todavía recibe una cantidad bastante superflua de encomios por este motivo hasta hoy. Lo cierto es que otro presidente podría ser mucho más duro con los magnates ricos y haber ayudado a eludir la eventual edad dorada y las recesiones que los acompañaron no bastante tras el tiempo de Teddy en el cargo. Roosevelt era popular por ser un cazador de seguridad en los jornales, pero solo pues era una imagen esmeradamente cultivada. Jugó bien con los líderes empresariales mucho más ricos y los conoció en privado.

En privado, propuso términos que serían suficientemente convenientes para saciar al público, pero sostener a los ricos súper ricos y romper sus monopolios y poder lo menos viable. Fue con la capacidad de escaparse con la suya tanto, tan de manera fácil en parte por atacando a la prensa. Como ciertos líderes en el planeta de el día de hoy, fue tras cualquier cosa negativa que hiciese la prensa y trató de difamarla en su grupo para lograr protegerse de las críticas. En verdad, Roosevelt popularizó los términos “muckraking”Y el“ periodismo amarillo ”como maneras de procurar llevar a cabo sin importancia a la prensa en el momento en que apuntaron que él no era el beato cazador de seguridad – o cualquier otra cosa – que él mismo se planteaba ser.

7. Varias personas lo olvidan, pero Teddy fue el primero en procurar un tercer orden en el cargo.

Más allá de que pertence a los presidentes mucho más estimados en la historia estadounidense, varias personas sienten cierto desdén por Franklin Delano Roosevelt por visto que aplastó el antecedente que había sentado George Washington al conseguir postularse -y ganar- no solo un tercer orden, sino más bien aun una cuarta parte (si bien no vivió para llenarlo). En verdad, la multitud se encontraba tan molesta por ello, más allá de que él era un líder parcialmente habitual, que el Congreso decretó una ley que desde ese instante, los presidentes solo podían postularse por 2 ordenes. Antes, solo había sido una formalidad.

No obstante, bastante gente olvidan que no solo Teddy Roosevelt se encontraba relacionado con FDR, sino estuvo antes que él, y si no fuese por los votantes que han tomado una resolución diferente, habría sido el primero en romper el antecedente. En verdad, fue el primero en realizar un intento verdaderamente sólido en un tercer periodo, y se aproximó bastante a su progresista partido “Bull Moose”. Supuestamente, a la familia Roosevelt sencillamente no le importaban las tradiciones del país en el momento en que llegó el instante de postularse de nuevo para un cargo político.

6. La disputa sobre La jungla de Upton Sinclair probó quién era de todos modos

Posiblemente varios de ustedes conozcan la novela La jungla de Upton Sinclair, quizás por leerla en la escuela secundaria, la facultad o en las dos. Para esos que desconocen la novela o su contenido, es una historia de ficción ambientada a inicios del siglo XX en el distrito frigorífico de Chicago. Upton Sinclair era un socialista y activista político que en verdad fue a trabajar en una planta empacadora de carne para poder ver qué tan mal se encontraba, y escribió el libro de ficción para detallar los horrores que vio. Más allá de que la gente y los acontecimientos se idearon en buena medida, los procesos que vio en la planta fueron eminentemente precisos y verdaderamente desapacibles y groseros. Su libro se publicó en 1905 y en 1906 fue un enorme éxito. Pero Sinclair se encontraba molesto, pues más allá de que la multitud se encontraba enfadada por la carencia de higiene en las plantas, absolutamente nadie parecía tan preocupado por dado que los trabajadores estaban en condiciones horripilantes y peligrosas con poquísimo juego.

Roosevelt era como el público por norma general. No vio el enorme inconveniente de la bien difícil situación de los trabajadores, pero halló repugnante lo que se hacía para generar la comida. Más allá de que no se mostró indiferente contra los trabajadores ni nada parecido, sencillamente no vio lo que vio Sinclair: el padecimiento humano muy real. No obstante, Teddy firmó la Ley de Inspección de la Carne y la Ley de Alimentos y Fármacos Puros ese año, lo que al final llevó a la creación de la FDA. A Roosevelt le importaba cerciorarse de que la comida del público (y la suya, evidentemente) fuera segura, pero la bien difícil situación de un conjunto de empacadores de carne a la suerte no era especialmente alta en su lista de preferencias.

5. Como subsecretario de la Marina, escribió una declaración increíblemente belicosa

Antes de dirigir a los Rough Riders, Roosevelt fue Subsecretario de Marina, y escribió una declaración que varios el día de hoy ignoran a lo largo de su orden en esa oficina. Escribió: “Debería ofrecer la bienvenida a prácticamente cualquier guerra, por el hecho de que pienso que este país la precisa”. Esta declaración es una auténtica mirada a la cabeza de Teddy Roosevelt, bastante antes que comenzara a hacer su personalidad fabricada para postularse para un cargo público y ganar poder. Era un hombre muy belicoso que pensaba que cualquier generación de jóvenes, para ser probados apropiadamente, precisaba ver qué podían conducir en una guerra campal.

Nuestro Teddy había estado plagado de distintas enfermedades físicas a lo largo de toda su historia, y las había combatido como un apasionado de la naturaleza en un esfuerzo por vencer sus debilidades. A sus ojos, la guerra era la mejor forma de poner a prueba su fuerza y ​​ver de lo que era capaz en las peores situaciones. Lamentablemente, esa es asimismo una visión increíblemente belicista que puede conducir a muertes y crueldad superfluas, en especial en el momento en que la persona con ese género de actitud está tomando resoluciones de vida o muerte respecto a el resto.

4. Él inició a los rudos jinetes en pos de gloria, y aceptó peligros para el autoengrandecimiento.

En 1898, un año una vez que Teddy hiciese su declaración sobre ofrecer la bienvenida a una guerra, consiguió una. La guerra latinoamericana se encontraba aquí, y el presidente McKinley solicitó 125,000 voluntarios para contribuir a batallar, puesto que el ejército no era muy grande en ese instante. Roosevelt decidió dejar su puesto en la Armada, evitando el deber y la compromiso que se le había encomendado, para proceder a buscar la gloria. Logró la mayoría de su reclutamiento en el Bar del hotel Menger en San Antonio, donde reunió a vaqueros, trabajadores y otros randoms para hacer lo que por último se transformó en los “Rough Riders”.

En lo que se refiere al Cerro San Juan, ciertos aseguran que Roosevelt conminó con disparar a alguno que no lo prosiguió colina arriba o procuró correr, y dirigió esta leyenda particularmente a los soldados negros que habían sido separados de sus entidades completamente negras y estaban por un tiempo bajo su mando. Se afirmaba que sus Rough Riders se habían burlado de los soldados negros que Roosevelt cumplió sus promesas y que con gusto les dispararía si no se unían a él en su imprudente carga colina arriba. No era solo un héroe solitario (esencialmente) que lideraba un conjunto pequeño, sino más bien un comandante en jefe que tomaba una resolución dañina que solamente valió la pena.

3. Fue entre los primeros presidentes en tener el hábito de injuriar a la prensa por norma general

A inicios del siglo XX, brotó un nuevo género de periodista esencial y responsable. Siempre y en todo momento hubo cronistas que se han enfrentado con valentía a los intereses poderosos, corruptos y adinerados, pero con tantas enormes corporaciones mostrándose y muchos escándalos con políticos que trabajan prácticamente abiertamente con las compañías mucho más ricas, varios cronistas se aproximaron para reportar sobre los mucho más ricos. temas conflictivos del día. El público se encontraba bastante asombrado frente a la increíble proporción de dinero que les estaban sacando los mucho más ricos de los ricos, y este género de periodista tenía bastante público.

Y para esos que quizás no lo sepan Osezno de peluche además de esto, de todos modos lideraba la acusación contra los cronistas que se confrontaron a la corrupción. Los etiquetó como muckrakers, que significa precisamente lo que semeja, y charló de ellos con desdén siempre y cuando fue viable. Roosevelt no trataba de ser complementario y sugerir que estaban limpiando la corrupción, sino lo usó para menospreciarlos al sugerir que solo iban después de los poderosos o corruptos por el hecho de que deseaban la atención y los “clicks” viejos, y que había algo deshonroso por reportar sobre accionar corrupto o deshonroso. Como una parte de su ascenso al poder un poco matón, logró todo lo que resulta posible para machacar la reputación y la voz de la prensa libre.

2. La destacable supervivencia de Teddy en un intento de asesinato solo destaca su narcisismo

En 1912, a lo largo del fallido intento de Teddy de conseguir un tercer orden en el cargo como “Bull Moose”, fue Tiro por alguien probablemente enojado con él por intentar romper la tradición de 2 ordenes y fracturar al Partido Republicano en un año electoral. Fue salvado por un pesado estuche de anteojos y un alegato absurdamente abultado de 50 páginas que había doblado en el bolsillo de su abrigo, presumiblemente un alegato listo con esa longitud desquiciada particularmente para aburrir a toda la multitud hasta la desaparición. En este momento, más que nada nos encontramos bromeando aquí, puesto que Teddy era un hombre de enorme carisma y probablemente sabía de qué manera montar un espectáculo. Pero aun entonces, bastante gente tienden a fatigarse y a perder el foco tras unos minutos de charlar con su político preferido.

Independientemente, si la gente sencillamente tenían una mejor aptitud de atención anteriormente y no les importaba oír a Teddy charlar a lo largo de una hora y media una vez que le disparasen, visto que se encontraba mucho más preocupado por finalizar su alegato que por la seguridad del multitud (o él mismo) exhibe bastante sobre su carácter. Se encontraba tan absorto en sí que dado que las masas escucharan su última misiva venció aun su salud en un largo plazo, que, si verdaderamente creía que era el más destacable hombre para gobernar el país, era bastante más esencial que finalizar un alegato. Y, si Teddy había conocido que su salud verdaderamente no corría ningún riesgo serio, entonces sencillamente se mostraba grandilocuente frente a la multitud para ganarse la simpatía y parecer duro, en el momento en que primeramente era únicamente una herida menor.

1. La candidatura de Roosevelt a un tercer orden probablemente le costó a los republicanos la decisión presidencial

Como comentamos en unos cuantos entradas precedentes, Roosevelt decidió postularse para un tercer orden en 1912 con el boleto “Bull Moose”. Como ciertos de ustedes van a saber, esta celebración fue compuesta por Roosevelt ese año para sus objetivos, pues decidió que precisaba postularse como un tercero. Lo que ciertos tampoco saben es todo el drama que llevó a Teddy a presentarse como candidato de un tercer partido en vez de como republicano. Trató de postularse como republicano al comienzo, pero de todos modos trataba de primar al de hoy presidente republicano, William Howard Taft.

En este momento, como entendemos, intentar seleccionar a un presidente en funcionalidades siempre y en todo momento va a ser una fuente considerable de drama y, en la mayoría de los casos, no marcha. Aun con la personalidad imantada de Teddy, el intento fracasó y Taft se aseguró la nominación. Teddy no se alteró y creó el progresivo Bull Moose Party. Lamentablemente, si bien Teddy logró sobrepasar a Taft, asimismo dividió el voto republicano lo bastante para arrojar la decisión, con sencillez, a las manos de Woodrow Wilson, quien ganó el instituto electoral por un margen enorme. En el final, el intento egoísta de Teddy de un tercer orden ese año, rompiendo la tradición consagrada de Washington, garantizó que los republicanos perderían la Casa Blanca a lo largo de los próximos 4 años.

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