10 razones principales por las que la antigua Roma era el paraíso de los pervertidos

Todos entendemos que Roma era un espacio extraño. Tras todo, la multitud iba a todas y cada una partes en togas, tenía sexo con sus hermanas y pasaba su momento de libertad observando a Russell Crowe luchar contra tigres. Pero lo que la mayor parte de nosotros no entendemos es qué pervertido era de todos modos un espacio. Y no me refiero solo a los emperadores y sus concubinas: la vida diaria en la vieja Roma era una orgía incesante de prostitución, sexo con pequeños y, bueno, orgías. Tras todo, se podría aguardar que aun el de roma mucho más conservador y recto disfrutara:

10. Sexo ciervo

No es ningún misterio que la sociedad romana se fundamentaba en la esclavitud. Los hombres y mujeres apresados a lo largo de las conquistas militares fueron mandados por todo el Imperio y subastados al mejor postor, instante en el que se transformaron en propiedad de algún aristócrata. Y esos aristócratas acostumbraban a tener una cosa en la cabeza en el momento en que adquirían un ciervo joven: sexo.

Vea, los esclavos estaban completamente desprovistos de derechos en la ley romana. Formaban una parte del moblaje, no mejor que los elementos que los rodeaban. Y tal como es técnicamente irrealizable tener una aventura con tu biblioteca, la ley romana no creía que el sexo ciervo fuera una infidelidad. Entonces, en el momento en que Augusto prohibió el adulterio en 31 a. C., los romanos cachondos hicieron lo que haría cualquier dependiente al sexo y han comenzado a abusar sexualmente de sus esclavos a un ritmo sin precedentes. El aspecto, el género e inclusive la edad no eran una barrera: la Copa Warren, por servirnos de un ejemplo, hay una copa romana que data del año 5 d.C. que luce la imagen de un hombre que abusó de un niño de manera casual. En esencia, ser un ciervo en la vieja Roma esencialmente significaba ser una asistencia sexual ambulante, comentando de eso …

9. Pornografía pública

Si piensa que las ‘gacetas de chicos’ del estante superior y las vallas de publicidad picantes son de mala educación, sencillamente agradezca que no esté viviendo en la temporada romana. Salga de una máquina del tiempo en, afirmemos, 50BC y se hallará totalmente cubierto de penes. Verdaderamente, todas y cada una de las superficies libres en el Imperio estaban impresas con imágenes de penes. ¿No me crees? Hay una moneda romana con algo de sodomía y una escultura que acostumbraba a verse al aire libre, del dios Pan teniendo sexo con una cabra.

Merced a sus complejas ideas sobre los dioses y la fertilidad, los romanos verdaderamente no tenían ningún inconveniente con la visión de las salchichas del resto, y eso es lo destacado, enserio. Las amas de la casa utilizaban pequeños penes de metal como campanillas de viento (ver imagen), los esclavos bien dotados se veían obligados a exhibir los suyos en todo instante; y también imágenes de la fertilidad dios príapo el peso de su integrante enorme aparecería sobre la entrada de las viviendas como una manera de buena suerte. Y eso es aun antes que lleguemos a los murales que llenaron los baños públicos, que representan todos y cada uno de los acoplamientos sexuales imaginables. Pero no se trataba solo de frescos y esculturas. Los romanos asimismo fueron profesores de …

8. Grafiti lascivo

La próxima vez que te aburras y garabatees un colosal dong en la pared de un baño público, has de saber que sencillamente andas siguiendo una vieja tradición que se remonta a la temporada romana. De esta manera es: los romanos no eran mucho más superiores sobre esta clase de cosas que tú o yo. En el momento en que desenterraron Pompeya, entre las primeras cosas que todos apreciaron fue la cantidad considerable de graffiti que desfiguraba todas y cada una de las paredes. Y va a ser mejor que piensa que fue de mala educación. Un caso de muestra afirma:

“Llorad, chicas. Mi pene te abandonó. En este momento penetra los traseros de los hombres. ¡Adiós, extraordinaria feminidad! “

Lo crea o no, ese se encuentra dentro de los mucho más obedientes. Hay una lista bastante completa, pero las mejores tienen dentro consejos sobre sexo oral, críticas extrañas sobre las partes íntimas de la gente y alarde de lo siguiente:

“Floronio, soldado favorecido de la séptima legión, estuvo aquí. Las mujeres no sabían de su presencia. Solo seis mujeres llegaron a saberlo, muy escasas para un semental de esta forma “.

Oye, cuando menos hace un cambio de “André el enorme tiene una pandilla”.

7. Lápidas con clasificación X

Como habrás deducido, ningún aspecto de la vida romana se encontraba alejadísimo de los pensamientos sobre el coito, y eso incluía la desaparición. En contraste a nuestros pocos epitafios, los hombres y mujeres romanos incluirían biografías terminadas en sus lápidas, especificando cada pequeño instante de sus vidas. Y ya que sus vidas de manera frecuente eran bastante impúdicas, eso dio rincón a ciertas lápidas con clasificación X. Por servirnos de un ejemplo, se conoce que uno ha leído:

“Ponte los sombreros de celebración y no afirmes que no al sexo con chicas guapas, puesto que no vas a tener la posibilidad en el momento en que estés fallecida”.

Vaya, un consejo atrayente, ¿eh? Otros, que marcan el sitio donde los maridos han sepultado a sus esposas, describen la primera noche de cópula, con una inolvidable que se vanagloria de de qué manera la ‘mujer’ fue seducida por vez primera a su edad. Siete. Uno particularmente es popular por detallar con enorme aspecto una relación de tres vías entre 2 hombres y una mujer; introduciendo pasajes complementarios sobre los pezones de la mujer y lo puntual que fue al lidiar con el pelo corporal. Qué aspecto para ser recordado.

6. Literatura indecente

Si creía que 50 Shades se encontraba sucio, espere a percibir sobre la literatura romana. Como con todo lo demás en sus vidas, viraba rigurosamente en torno al sexo, y no solo al sexo habitual: sexo fetichista extraño, pervertido y desordenado. Tomemos a Sa tyricon, entre las 2 únicas novelas romanas que se preservan. La trama se enfoca en las aventuras de un hombre de roma y su apasionado infantil mientras que navegan por un planeta de orgías, flagelaciones y sacerdotisas que emplean consoladores. ¿Suena un tanto, eh, radical? Amigo, todavía no viste nada. El poeta Juvenal escribía frecuentemente sobre sexo animal, violación beligerante y sodomía; al tiempo que Martial causó ‘epigramas’ en la línea de:

“Con tu nariz y tu poronga colosales

Apuesto que puedes con sencillez

En el momento en que te emocionas

Verifique el desenlace en pos de queso “.

Para resumir, sus libros eran como sus vidas: groseros, ofuscados con el sexo y muy calificados como X.

5. Pedofilia

En el momento en que se charla de una cultura vieja, es esencial rememorar que sus estándares siempre y en todo momento cambiarán de enorme manera de los nuestros. Entonces, en el momento en que digo que los romanos practicaban pedofilia, tenga presente que era completamente aceptable en ese entonces. Solo en el momento en que miras hacia atrás desde nuestro criterio cultural, todo semeja un tanto, bueno, eww.

Mira, en Roma, no había precisamente una edad de permiso. Si ibas a establecer una relación homosexual con un varón nativo de independencia, debías aguardar hasta el momento en que tuviesen por lo menos 12 años. Pero, en lo relativo a los esclavos, todo iba, y en la mayoría de los casos sucedía. Además de la Copa Warren, poseemos los escritos de Juvenal y Quintilian; los dos nos detallaron de manera casual que a los profesores de escuela les agradaba elaborar a los pequeños pequeños. Entonces están las varias leyes decretadas sobre el tema, preservadas hasta hoy, para eludir que la práctica se alargue a la vida “habitual”. En verdad, esta pedofilia fue tan extendida que los romanos que no Por norma general, se creía que los pequeños pequeños y distinguidos eran un tanto extraños, una creencia que solo desapareció en el momento en que el cristianismo por último se impuso.

4. Fiestas sexuales religiosas

Importadas de Grecia, las Bacanales eran ‘festivales de fertilidad’ que verdaderamente se arraigaron en el sur de Italia moderno. Y con razón: se dedicaban prácticamente de forma exclusiva a tener sexo con la mayor proporción de gente humanamente viable.

Al redactar sobre estos ‘festivales’ en la era de Augusto, el historiador Livio Detalla sin aliento situaciones de desenfreno inimaginable. Se afirmaba que estos “festivales” eran un espacio donde la multitud se reunía, bailaba en éxtasis y después caía en una furiosa cópula sin tomar en consideración a quién o qué podrían estar jodiendo. Esto no es solo Livy en un viaje de fantasía, tampoco. Según todos y cada uno de los reportes, las autoridades estaban tan preocupadas por la práctica que las proscribieron, con castigos de tortura severa impuestos a cualquier persona que continuara llevando a la práctica. Recuerde que o sea Roma, en el auge de su caída, con lo que cualquier cosa que deseen prohibir como ‘inmoral’ debe ser bastante extrema. No obstante, pese a toda la amenaza de tortura que persistía sobre sus fieles, el culto a Baco subsistió desde hace tiempo, adjuntado con sus depravados y orgiásticos ritos.

3. Infanticidio masivo

Aquí llegamos a entre los lados mucho más sombríos de la civilización romana. Al leer esta lista de libertinaje, posiblemente ciertos de ustedes se hayan estado preguntando de qué forma los romanos consiguieron tanto sexo en los días anteriores a la píldora. Bueno, según la historiadora Mary Beard, sencillamente redefinieron el término “aborto” en un nivel espantoso.

Y me refiero horrible. Ya que en este momento entendemos que casi todos los métodos anticonceptivos romanos eran inútiles, todos y cada uno de los embarazos no amigables debían haber ido a alguna parte: y ese rincón supuestamente era el basurero. No es broma: hay mucha prueba que recomienda que las mamás romanas sencillamente lanzaban a los bebés recién nacidos de forma casual. Desde cartas viejas que abogan por la práctica, hasta pistas de que los bebés desechados tienen la posibilidad de ser una fuente esencial de esclavos (el nombre habitual de esclavos Corpeus en nuestro idioma sería “encontrado en el estercolero”); todos y cada uno de los signos indican una cultura completamente en el hogar con el infanticidio masivo. Míralo la próxima vez que alguien describa nuestra civilización como “beligerante”.

2. Justicia depravada

En el momento en que nosotros Charlamos el día de hoy de una “perversión de la justicia”, lo mencionamos en sentido metafórico. Es una manera de detallar lo enfadados que nos encontramos, lo injusto que fue el juicio. En la temporada romana, la oración habría sido horriblemente así.

Según la historiadora Vicki Leon, tanto los romanos como los helenos eran entusiastas del castigo “excepcional”. No en todo momento, pero en la situacion del adulterio, bastante. Esencialmente, si usted fuera de roma y alguien se acostase con su mujer, tendría el derecho legal de sodomizarlo a cambio; con una audiencia si de esta forma lo quiere.

No es tan descabellado como semeja. Pese a su, bueno, “amor” por el cariño de los chicos, los romanos eran un conjunto intensamente masculino. Verdaderamente, no había solamente vergonzoso para un hombre que asumir el papel “femenino” en el sexo homosexual, con lo que sodomizar a alguien sería el acto de venganza máximo: calificarlo de “poco masculino” para toda la vida. Pero aun en el contexto de la sociedad romana, este castigo en ocasiones dio un giro extraño. Supuestamente, no era excepcional que la parte insultada sodomizara a su contrincante con un rábano, en contraste a su equipo. Por qué razón podría ser eso, no tengo iniciativa. Pero la próxima vez que engañes a alguien, sencillamente alégrate de no llevarlo a cabo en la Vieja Roma.

1. Los emperadores

Ningún producto sobre Roma estaría terminado sin nombrar a sus locos mandatarios

. Prácticamente todos los emperadores que rigieron Roma estaban categóricamente locos, hasta el punto de que de forma frecuente semeja que tratan de superarse entre sí en lo que está en juego como ‘lunáticos’. Nerón, por poner un ejemplo, logró capar a su chaval preferido y también procuró transformarlo en una mujer. Calígula transformó su caballo en senador, transformó el palacio en un burdel y engañó a sus hermanas; tiempo Elagabalus Pasó mucho más tiempo recorriendo el vecindario colorado de Roma vestido de travesti que cualquier otra cosa, deteniéndose solo para inventa el cojín whoopee.

No obstante, la mayoría de lo que se escribió sobre los emperadores de Roma es probablemente exagerado (a Implícito y Suetonio les agradaba despreciar a sus contrincantes sin piedad) pero, si aun el diez por ciento es verdad, eran personas desorganizadas. Quizás no sea asombroso, entonces, que el de roma promedio asimismo estuviese un tanto orate.

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