10 trastornos psicológicos en el reino animal

Los humanos no son la única clase que sufre patologías mentales. Si bien la esquizofrenia semeja ser único para la raza humana (quizás como una construcción popular), los animales no humanos exhiben muchas otras condiciones siquiátricas.

¿Y por qué razón no habrían de llevarlo a cabo? Todos padecen hasta determinado punto las secuelas de la actividad humana y varios se combaten todos los días al asesinato en masa. Pero lo que le puede asombrar es la extensa variedad de trastornos que los afectan, tal como la rigidez de los síntomas, que se expresan de forma afín aun entre animales de distintas especies.

Como los defensores de la salud psicológica desean indicar: “No andas solo”. Y, como exhibe esta lista, eso asimismo se aplica a su clase.

10. Depresión

No es de extrañar que los animales logren padecer depresión, o que los humanos son en general los responsables. Las causas tienen dentro inconvenientes irremediables (p. Ej., Regaños inespecíficos que dejan a las mascotas confundidas sobre lo que hicieron mal, en cualquier caso), la incapacidad de huír del abuso (p. Ej. indefensión aprendida) y ingreso deficiente a alimentos u chances para el accionar natural (por poner un ejemplo, caza, apareamiento, socialización). Las gallinas enjauladas se deprimen, por poner un ejemplo, en el momento en que están inútil de salir y buscar comida.

Hay signos reveladores en la mayor parte de las especies, pero ciertos son mucho más obvios que otros. Arturo, “El oso polar mucho más triste de todo el mundo” murió en cautiverio en 2016, tras haber vivido sus últimos años paseando por todos lados. Asimismo se le vio mecerse de lado a lado y enseñar los dientes en señal de malestar. Si bien sus síntomas fueron atribuidos a la vejez (por el zoológico), sus condiciones de vida no lograron haber ayudado bastante, en tanto que las temperaturas del verano argentino habitualmente sobrepasan los 86 ° F. Su desaliento asimismo probablemente halla tenido algo que ver con la desaparición de su viejo. compañero, Pelusa, en 2012. Hacia el desenlace de su historia, Arturo completamente perdió interés en comer y empezó a perder algo de su peso.

Los síntomas de la depresión no solamente se distribuyen entre animales y humanos, sino los tratamientos asimismo tienen la posibilidad de ser afines. Antidepresivos para mascotas son supuestamente más habituales que jamás y, según los reportes, asimismo son efectivos. No obstante, exactamente la misma con los humanos, es preferible limitar su empleo, quizás mezclando un curso corto de fármacos con terapia conductual apuntada. Como es natural, progresar las condiciones de vida, amoldarse a los hábitos naturales y ofrecer el precaución y la atención correctos deberían impedir la aparición de la depresión primeramente.

9. Ansiedad

Los trastornos de ansiedad en los humanos raptan el instinto de pelea o escapada, un mecanismo de supervivencia creado para contestar velozmente a las amenazas. Entonces, de la misma la depresión, no es tan asombroso hallar animales que asimismo la sufren. Para ser claros, no hablamos de las respuestas de temor de los animales que pasan por los mataderos, o que se acobardan frente a los fuegos artificiales o las tormentas eléctricas, todos los que son parcialmente cuerdos y entendibles. Hablamos de trastornos crónicos o ansiedad que persiste en sepa de señales racionales.

A los gatos y los perros de manera frecuente se les diagnostica un trastorno de ansiedad extendida (TAG), que puede presentarse jadeando, caminando, tremiendo, reteniendo las orejas, manteniendo la boca con una sonrisa sumisa, escondiéndose o sencillamente continuando inmovil. La afección se puede tratar con fármacos ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina) como fluoxetina (Prozac) o fármacos contra la ansiedad como diazepam (Valium), o mejor aún, con acondicionamiento y precaución del accionar.

Los caballos asimismo son propensos a la ansiedad, lo que puede lograr que arrancarse o rechinar los dientes. Como en los humanos, las causas son variadas. Tienen la posibilidad de integrar confusión (esto es, no comprender dónde se encuentran, por qué razón o qué deben realizar), inconvenientes de visión (que tienen la posibilidad de ocasionar confusión), mal, malestar (p. Ej., Una silla de montar mal ajustada), mala nutrición, ejercicio deficiente, pasado trauma, e inclusive la ansiedad de su manejador. La genética asimismo puede influir, en tanto que ciertas etnias (p. ej. pura sangre, árabe) son supuestamente mucho más dispuestas (“mucho más calientes”) que otras. Destete bastante temprano es otra causa conocida, pero los caballos sufren ansiedad por separación generalmente. Detestan estar lejos de su rebaño (o de los pocos compañeros que hacen pasar por uno) y con frecuencia consiguen “vicios” en el aislamiento, como masticar madera, derruir puertas, desplazarse nerviosamente, caminar por todos lados y un accionar popular como ‘cribbing’ donde los caballos solitarios ponen sus dientes en un elemento fijo, arquean el cuello y tiran hacia atrás, aspirando aire para ocasionar una liberación adictiva de endorfinas. La ansiedad por separación en los caballos asimismo lleva a (y se ve agravada por) un sueño de baja calidad. Sin la seguridad de sus compañeros, aparentemente, no tienen la posibilidad de relajarse completamente, se agotan, se agitan y son mucho más propensos al pavor en toda regla.

Lamentablemente, de manera frecuente son los caballos “mucho más calientes” los que quedar apartado o deteriorado como resultado, lo que solo empeora su ansiedad. Es preferible estudiar a entender y contestar apropiadamente a las pretensiones de los caballos, o para transformarse en un susurrador de caballos, en otras expresiones, y ponerse en contra a la inclinación del abuso equino.

8. Adicción

La adicción en los animales es una condición sicológica (o neurológica) tan fiable que nos deja modelar la adicción en los humanos. Los estudios en animales demostraron, por servirnos de un ejemplo, que la acción de un fármaco de manera frecuente es bastante para generar adicción por sí mismo—Sin precisar nosología subyacente. En términos sencillos, la dopamina (una substancia química que comunmente se libera a lo largo del sexo o la nutrición, hábitos que fomentan nuestra supervivencia) marcha como un poderoso mecanismo de recompensa, lo que provoca que el cerebro anhele mucho más de lo que dio rincón a su liberación, así sea comida, sexo o drogas. . En otras expresiones, la adicción puede suceder de forma tan fiable con los dulces como con la cocaína crack, y tan confiablemente en humanos como en animales no humanos.

Pero es considerablemente más deslumbrante ver animales adeptos a las drogas que están aproximadamente normalizados entre los humanos. De ahí las imágenes de un orangután fumando un cigarro. ocasionó indignación a inicios del actual año y produjo críticas de los zoológicos de Indonesia. Un visitante había lanzado el cigarro al recinto del enorme simio, quizás a solicitud del propio animal. Ciertos han fumado a lo largo de años, imitando el accionar humano al manteniendo cigarros entre sus dedos índice y medio. Y siempre y cuando deseen fumar, todo cuanto deben llevar a cabo es realizar este ademán a la multitud y un visitante lanzará un cigarro encendido en su dirección, si bien solo sea por el valor de diversión. Si no alcanzan uno, tienen la posibilidad de enfadarse y empezar a tirar cosas y no se distraerán con la comida.

La solución, aparte de resituar a los animales lejos de la predominación tóxica de los humanos, semeja ser yendo de cuajo.

7. TDAH

Varios de nosotros hemos experimentado hiperactividad en perros y por norma general es el resultado de su raza o entrenamiento. Solo en extrañas oportunidades se puede hacer un diagnostico como TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad), pero pasa.

De todos modos, no existe ninguna razón por la que los animales no deban tener TDAH. Aun el cerebro de las moscas de la fruta es suficientemente afín al nuestro para desarrollar la patología. Si bien solo tienen 250.000 neuronas aproximadamente (en comparación con nuestros 86.000 millones), es obvio que tienen la capacidad de “Afín a una emoción” hábitos basados ​​en la actividad de la dopamina y la serotonina: neurotransmisión implicada en el estado anímico, la memoria y la mayor parte de los trastornos siquiátricos. Las moscas de la fruta se han estudiado a lo largo de un buen tiempo para entender mejor la educación humano, pero asimismo podrían asistirnos a modelar trastornos mucho más complejos como el TDAH.

En un ensayo, las moscas de la fruta en una cámara de prueba fueron sometidas a una rápida sucesión de “Breves pero enérgicas bocanadas de aire” haciéndolos correr por todos lados de “forma furiosa” a lo largo de múltiples minutos aun una vez que las bocanadas de aire se hubiesen detenido. Cuando se aliviaron, todo cuanto precisó fue solo una bocanada de aire a fin de que repitiesen el accionar frenético. Más allá de que esto puede parecer a la perfección habitual para las moscas, su hiperactividad de todos modos se atribuyó a una mutación genética que suprimió los receptores de dopamina de las neuronas. En otras expresiones, su accionar fue provocado por la sepa de actividad de la dopamina. Las moscas no mutantes estaban mucho más relajadas.

Y esto respalda lo que entendemos sobre la afección en humanos, que de manera frecuente toman inhibidores de la recaptación de dopamina (fármacos para acrecentar los escenarios de dopamina en el cerebro) como Ritalin. Además de esto, exactamente la misma los pacientes humanos con TDAH, las moscas de la fruta mutantes que han recibido cocaína fueron de todos modos menos hiperactivo como resultado. Investigaciones precesoras asimismo enseñaron que tenían adversidades para estudiar novedosa información; la mutación les impidió asociar fragancias particulares con desenlaces negativos (descargas eléctricas). Esto recomienda que no es la hiperactividad en sí la que causa el déficit de atención en humanos, como se cree generalmente, pero que los dos son síntomas independientes de exactamente la misma causa subyacente.

6. TEPT

Hay mucho más de 2.000 perros de trabajo militares (MWD; no confundir con WMD) “usados” por el Departamento de Defensa. Son favoritos a las máquinas, supuestamente, por el hecho de que “Los perros tienen corazón” y en su celo por agradar a sus manejadores, van a ir a buscar cosas sin que se lo soliciten. Su trabajo radica en advertir explosivos y drogas, seguir contrincantes armados y adecentar inmuebles de rebeldes. Es un trabajo desordenado, arriesgado y increíblemente traumático. Conque no debería sorprendernos que 5-10% de los perros de trabajo militares enseñaron signos de trastorno de agobio postraumático o trastorno de agobio postraumático.

En el momento en que fue mandada a Irak en 2008-09, la pastora alemana de 2 años Gina era juguetona y se encontraba completamente sana. Seis meses después, se encontraba tan inquieta y presa del pavor por la guerra que debió ser retirada del servicio.

Si bien el PTSD canino se conoce desde la década de 1980, no fue hasta 2010 que fue reconocido de manera oficial por los militares. Actualmente, de todos modos traer perros a casa y intentar reacondicionarlos antes de abandonarlos como inconveniente extraño. Por suerte, múltiples organizaciones sin ánimo de lucrar se han esforzado por rehabilitar a los MWD con PTSD. Pero los perros “civiles” asimismo lo comprenden. Tras lesiones o acontecimientos traumáticos, cualquier perro puede enseñar signos de agobio persistente, que tienen dentro hipervigilancia, agresión, apego, insomnio e inclusive accesos de pánico. Asimismo por lo general son increíblemente evasivos de cualquier cosa relacionada con el trauma. Un perro a quien disparó un oficial de policía afroamericano, por servirnos de un ejemplo, desarrolló una fobia a los hombres negros, agentes de policía (o cualquier persona de traje), turismos de policía, luces intermitentes y sirenas.

Los modelos farmacéuticos comúnes (por servirnos de un ejemplo, antidepresivos, calmantes) tienen la posibilidad de ser útiles en un corto plazo, pero la terapia en hondura es por supuesto una mejor solución. Raramente, la mariguana medicinal asimismo semeja asistir-Como lo realiza para los humanos.

5. TOC

Las orcas, o ballenas asesinas, exhiben hábitos extrañísimos en cautiverio. En SeaWorld, se aburren tanto que regurgitan de manera compulsiva su comida solo para “Juega con él, cómelo y vomítalo nuevamente”. Es un inconveniente crónico para muchas orcas en cautiverio, y supuestamente asimismo es contagioso, y ocasionalmente se prolonga a otras orcas que parecían estar eludiendo el hábito. Precisamente no es un accionar natural y de todos modos es bastante arriesgado para su salud, desgasta los dientes, daña el esófago y lleva a el perder peso y desnutrición.

Golpearse la cabeza de manera obsesiva es otra compulsión perjudicial, y es una amenaza considerablemente mayor para su confort. Golpeándose reiteradamente sus cabezas contra las paredes o el piso de sus tanques, se conoce que se autoinfligen en ocasiones graves magulles y derramamiento de sangre. Una ternera en SeaWorld San Antonio ocasionó tanto daño que no podía abrir las mandíbulas para comer; no obstante, prosiguió golpeándose la cabeza. Otros se obsesionan con eliminar la pintura de sus tanques, frotándola de manera compulsiva aun en el momento en que les lacera la cara.

Ciertos de estos hábitos tienen la posibilidad de parecer intentos de huír. Pero, si bien las compulsiones obsesivas como estas son sin lugar a dudas inducidas por el cautiverio, no son ignotas en la naturaleza. Se ha visto que cuando menos una orca que vive en el océano se golpea la cola 100 ocasiones consecutivas, un accionar excepcional en las orcas y de forma extraña afín al TOC (trastorno obsesivo-compulsivo) en los humanos.

Los gatos asimismo tienen la posibilidad de enseñar signos de TOC. En el momento en que se dan cuenta que algunos hábitos calman el mal o el agobio, por poner un ejemplo, tienen la posibilidad de proseguir buscándolos. aun en el momento en que el gatillo está ausente. Los maullidos repetidos, el caminar, masticar, succionar y, evidentemente, el aseo personal elevado por lo general son signos de otras dolencias mucho más simples de tratar; no obstante, cuando se hayan descartado (o tratado), posiblemente esté viendo a un gato con TOC. El régimen puede integrar remover el agobio, acrecentar la previsibilidad de la rutina (o sea, alimentarse, jugar, realizar ejercicio, socializar) y dándoles mucho más tiempo al aire libre.

4. Anorexia

Las causas de los trastornos alimenticios en los humanos son complejas y personales; pero, en términos en general, los que padecen tienden a estar influidos por especiales socioculturales, o lo que (se les hizo opinar) les semeja bien a otros humanos. Raramente, los cerdos tienen la posibilidad de desarrollar trastornos de la nutrición por exactamente la misma razón, para verse bien para los humanos, si bien en los aparadores del autoservicio.

El incremento de la demanda de carne baja en grasa ejercita presión sobre los labradores a fin de que críen cerdos mucho más magros de lo frecuente, un desarrollo de detalles eugenésicos que semeja haber favorecido los aspectos genéticos socios con otros extremos, como susceptibilidad al agobio. Como resultado, ciertos cerdos (eminentemente cerdas) están tolerando lo que en humanos se diagnosticaría como anorexia inquieta pero en los cerdos se conoce como síndrome de la cerda delgada. No comen lo bastante para sostener su peso del cuerpo, son hiperactivos y no se calientan. Tener que desafiar a otros cerdos por la comida, y en especial tener que lidiar con los matones, solo exacerba su falta de comida.

Como las anoréxicas humanas, las cerdas delgadas argumentan bien a fármacos que fomentan la serotonina, una substancia química implicada en el estado anímico, el apetito y el accionar popular. Realizando sus vidas mucho más cómodas con bolis cálidos y secos y ropa de cama despacio asimismo calma los síntomas. La condición es tan afín a la anorexia, en verdad, que los estudiosos procuran el síndrome de la cerda delgada en el momento en que construyendo nuevos tratamientos para humanos.

3. Autolesión

https://www.youtube.com/watch?v=BDDOS5A3Z9Y también

La tricotilomanía, el tirón compulsivo del pelo, es una manera de autolesión en humanos relacionada con el TOC. Pero asimismo se ha visto en otras especies, introduciendo aves cautivas. Se conoce que los papagayos, guacamayos y cacatúas, por poner un ejemplo, se arrancan sus plumas, lo que hace una pérdida de aislamiento y sangre y una mayor susceptibilidad a las anomalías de la salud. Se asocia generalmente con el aislamiento y el aburrimiento, pero asimismo se conoce que lo ocasionan el hacinamiento, las prácticas impredecibles y otros causantes agobiantes. Proveer juguetes distintas cada semana es una manera de desalentar el hábito, exactamente la misma cerciorarse de que las aves solitarias reciban mucha atención. Asimismo se favorecen de una mejor nutrición, sueño y, en ciertos casos, fármacos que fomentan la serotonina.

Asimismo se conoce que los monos Rhesus se autolesionan:comerse, abofetearse o frotarse exageradamente hasta el punto de infligir lesiones. El haloperidol, un fármaco antipsicótico que se administra generalmente a los humanos con inconvenientes de conducta, síndrome de Tourette o esquizofrenia, supuestamente demostró su efectividad; pero, como sucede con las aves, la autolesión en los monos rhesus se ha relacionado con el agobio del cautiverio. El precaución y la atención correctos a sus pretensiones son, por consiguiente, resoluciones bastante mejores, exactamente la misma para los humanos.

2. Suicidio

Si los animales son impulsados ​​por un instinto indispensable de autoconservación, y si carecen de conciencia de la mortalidad, entonces el suicidio, la visualización y representación de sus muertes, ha de ser verdaderamente impensable para ellos. Naturalmente, existen muchos ejemplos de animales que ocasionan su muerte: Perros que rechazan la comida (o saltar de un puente en Escocia); pulgones de los guisantes se inflaman; patos en teoría ahogándose a propósito; arañas mamás que dejan que sus crías las coman; ovejas corriendo por barrancos; osos cometer asesinato-suicidio para “huír” de la tortura; y próximamente (lemming suicidio masivo es un mito). Pero lo que tiende a faltar en todos estas situaciones es la prueba determinante de la intención. No entendemos si estos animales verdaderamente deseaban fallecer o si su accionar los mató inadvertidamente. En la mayor parte de las situaciones, ya que el suicidio necesita cierto nivel de pensamiento abstracto (sobre la naturaleza de la vida y la desaparición, por poner un ejemplo), semeja razonable asumir lo último.

No obstante, viendo a ciertas especies mucho más capaces —animales capaces de reconocerse a sí mismos y, supuestamente, de ser siendo conscientes de la desaparición— resulta considerablemente más bien difícil descartar las situaciones de “suicidio” como no intencionales, sin importar un mínimo qué extraños sean.

Comentando en “A Whale of a Business” (Frontline, 1997), el entrenador de delfines Richard O’Barry aseveró haber presenciado el suicidio intencional de un delfín de Aleta (1964-1967). Dificultosamente deprimido por el cautiverio y el castigo, pasaba la mayoría del tiempo flotando inmóvil en la área de su tanque, su cuerpo ennegrecido por las quemaduras solares y su aleta dorsal inclinada hacia un lado. En su último día, ha dicho O’Barry, nadó hacia él, lo miró a los ojos, respiró por última vez y “Sencillamente lo mantuvo” antes de hundirse hasta el fondo del tanque. “Ella se suicidó” insistió, con la voz quebrada, “El tanque es algo malo”.

La crueldad humana asimismo pasa factura a los elefantes cautivos, en especial en el momento en que son sometidos a tortura. Se conoce que ciertos se lanzan por los barrancos, al paso que otros sencillamente pararse sobre sus baúles, negándose a desplazarse hasta el momento en que por último se ahogan y mueren.

1. Autismo

Al carecer de lenguaje verbal y especializarse en capacidades de un solo propósito, la mayor parte de los animales no humanos semejan calificar como sabios autistas. Los gatos, por poner un ejemplo, son intensamente enfocado en ocasiones; asimismo tienden a gozar de su compañía y tienen la posibilidad de ser hipersensibles (o hipo) sensibles al tacto. Pero en su mayor parte, de todos modos no son autistas. La mayor parte de los animales son muy sociables a su forma, con complejos sistemas de comunicación y una necesidad visceral de compañía.

Ciertos, no obstante, bien tienen la posibilidad de estar “en el fantasma”. Quizás ya que pasamos tanto tiempo con ellos como clase, lo vimos en especial en perros, y bull terriers particularmente. Se han visto en la raza giros repetitivos (esto es, perseguir su cola), fobias extremas, ver fijamente al espacio y evitación popular o retraimiento. Y no solo asemejarse a autismo; Los perros en teoría autistas de todos modos distribuyen biomarcadores clave con los pequeños autistas, esto es, escenarios mucho más altos de neurotensina y hormona liberadora de corticotropina. Raramente, los bull terriers aun “Semeja autista” exhibiendo ciertas mismas especificaciones físicas (cara extendida, orejas enormes, frente sobresaliente y paladar arqueado) que los humanos con síndrome de X frágil (FXS), una condición relacionada con el autismo.

El autismo en los animales puede enseñarnos novedosas maneras de lidiar con él en los humanos. Como recomienda el conductista animal (y autista) Temple Grandin, aun puede obligarnos a reconsiderar si el autismo es un “trastorno” en lo más mínimo. Como ella lo ve, el autismo es sencillamente una manera diferente de ver el planeta, como cualquier otra conciencia humana y no humana, y en consecuencia puede verse como “Una suerte de estación de paso en el sendero de los animales a los humanos”.

En todo caso, la entendimiento es clave. Conozca sus causantes desencadenantes (por servirnos de un ejemplo, extraños, estruendos, etcétera.) y intente sostenerlos al mínimo. En caso contrario, entrenar a las mascotas autistas para tirar de un carro cargado o emplear vendas que apliquen una presión tranquilizadora al cuerpo (afín a una manta de confort con peso) puede contribuir a calmar la angustia.

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