10 veces más que Estados Unidos perdió (o dejó caer accidentalmente) armas nucleares

Todo el planeta ha perdido algo por lo menos una vez en la vida. Pero hay gran diferencia entre perder las llaves de su coche y perder una bomba nuclear. De este modo es: hay armas de destrucción masiva que se han caído de manera accidental o han desaparecido completamente.

Varios de ellos no corren riesgo de explotar, al tiempo que otros podrían explotar cualquier ocasión. Como es natural, todas estas armas faltantes dan a conocer el área circundante con altos escenarios de radiación, lo que quiere decir que los efectos en un largo plazo tienen la posibilidad de ser del mismo modo fatales. El Departamento de Defensa de EE. UU. Llama a estas “flechas rotas”, lo que no suena tan mal como “Vaya, no logramos hallar las armas nucleares”. En contraste a las llaves del coche, no hallarás ninguna de estas armas bajo el sofá a corto plazo.

10. El incidente de Goldsboro

En el primer mes del año de 1961, un B-52 sobrevolaba la localidad de Goldsboro, Carolina del Norte. Mientras que se encontraba en pleno vuelo, el ala derecha del avión empezó a presenciar fallas estructurales. Este inconveniente de alguna forma liberó 2 armas nucleares del avión, justo sobre esta localidad llena de civiles desprevenidos. Las dos eran bombas nucleares Mark 39 de 3-4 megatones.

Entre las armas nucleares aterrizó sin detonar y fue recuperada. Tres hombres fallecieron en el desarrollo de procurar recobrar la bomba nuclear y socorrer la localidad. El segundo cayó cerca y no se recobró todo el uranio. Eso quiere decir que se oculta en algún sitio de los bosques de Carolina del Norte. A lo largo de años, el gobierno trató de asegurarle a la multitud que el hecho se encontraba bajo control. Pero documentos recién desclasificados que se publicaron en 2013 mostraron que las bombas estaban muy cerca de detonar y ocasionar un desastre nuclear popularizado.

9. Sin rastro alguno

El 10 de marzo de 1956, un Boeing B-47 Stratojet despegó de la Base de la Fuerza Aérea MacDill en Tampa, Florida. Se dirigían a la base aérea Ben Guerir en Marruecos, con lo que la Stratojet debió repostar un par de veces en los aeroplanos cisterna. Seis horas tras su vuelo, estaban contactando a su tercer tanquero por radio en el momento en que el avión de repente perdió la comunicación. Jamás mucho más se supo de ellos, y el avión de 107 pies de largo desapareció sin dejar indicio.

El sitio del incidente jamás se halló y jamás hubo escombros o cuerpos de los tres hombres que estaban dentro. Su última localización famosa fue en algún sitio sobre el mar Mediterráneo, con lo que probablemente se hundió hasta el fondo del océano. Una vez que pasó bastante tiempo, se alardea que esos tres hombres están fallecidos. El avión llevaba Mark 15 bombas termonucleares, lo que habría sumado 3,4 megatones combinados. Aun hasta hoy, el destino del Boeing B-47 y su tripulación todavía es un secreto sin solucionar.

8. Cerrar llamada sobre Canadá

El 13 de febrero de 1950, un B-36 estadounidense despegó de la Base de la Fuerza Aérea Eielson en Alaska y se dirigió a la Base de la Fuerza Aérea Carswell en Texas. A lo largo del vuelo, han comenzado a tener adversidades mecánicas, lo que provocó que tres de los motores del avión se incendiaran. Sabiendo que volaban sobre Alaska en invierno, las condiciones eran tan impresionantemente heladas que no tenían ningún rincón donde tengan la posibilidad de arribar de manera segura.

El conduzco se percató de que se estaban hundiendo y voló sobre el Océano Pacífico para intentar reducir el daño. A dios gracias, la bomba nuclear Mark IV que se encontraba dentro del avión se consideró una “cápsula falsa”, lo que quiere decir que no era suficientemente vigorosa para lograr su capacidad, que es el doble del nivel de Hiroshima. Pero aún fue bastante para ocasionar un destello de luz cegador y una explosión. Los restos del avión se hallaron después en la isla de Vancouver, Canadá.

A lo largo de 66 años, la bomba nuclear estuvo desaparecida. Pero en 2016, un buceador al final hallé la bomba nuclear perdida mientras que pesca en la costa de Canadá. En el momento en que vio por vez primera el objeto metálico de 12 pies de ancho bajo el agua, no tenía iniciativa de qué era y le ha dicho a su tripulación que había encontrado un OVNI. El hecho fue denunciado a la Armada de Canadá, que salió a recobrar la bomba.

7. Una tumba aguada

El 5 de febrero de 1958, los pilotos de una base de la Fuerza Aérea en Florida fueron mandados a una misión de entrenamiento que simulaba asaltos nucleares con la Unión Soviética. Volaban B-47, que eran aeroplanos nuevos y también renovadores. Los pilotos debían realizar una simulación donde pretendían agredir la localidad de Radford, Virginia. A lo largo de la misión, sobrevolaron la base en Charleston, Carolina del Sur. No tenían iniciativa de que entre los otros aeroplanos se encontraba despegando y tuvieron una colisión de adelante. El conduzco, Howard Richardson, debió meditar de forma rápida qué llevar a cabo ahora. Debió volar sobre el océano y arrojar la bomba Mark 15 en frente de la costa cerca de Isla Tybee, a las afueras de Savannah, Georgia.

La bomba no detonó, pero aún contenía proporciones masivas de uranio. El Pentágono envió a la Armada a buscar la bomba inmediatamente, pero jamás fue recuperada. En 2004, un conduzco retirado llamado Derek Duke advirtió altos escenarios de radiación en la costa de Savannah. El gobierno efectuó una investigación, pero pensaban que de todos modos no era la bomba y que la radiación procedía de minerales en el área local.

6. El hecho de Thule

En 1968, un bombardero estadounidense B-52 sobrevolaba la bahía de Baffin, Groenlandia. Había 4 bombas de hidrógeno dentro del avión. Los motores se incendiaron y también procuraron efectuar un aterrizaje de urgencia en el Base de la Fuerza Aérea Thule. No obstante, jamás lo conseguirían. Había un total de siete hombres en la tripulación, y seis de ellos lograron huír. El único bombardero, no obstante, se estrelló contra el hielo de la bahía de Baffin.

Entre las 4 bombas explotó, ocasionando los 250.000 pies cuadrados de hielo y nieve circundantes se contaminen con radiación. Como puede imaginar, el gobierno de Groenlandia no se encontraba contentísimo con esto y dañó dificultosamente la relación de los 2 países. USA empezó a adecentar los materiales radiactivos inmediatamente, pero el daño ahora se encontraba hecho.

Entonces, ¿qué sucede con las otras tres bombas? Diez años tras el hecho, uno fue recuperado, pero los otros 2 todavía están bajo el mar en frente de la costa de Groenlandia.

5. El hecho de Mars Bluff

El 11 de marzo de 1958, la pequeña localidad de Mars Bluff, Carolina del Sur, tenía un día relajado. Los pájaros cantaban y el sol se asomaba por el horizonte. Los ciudadanos de la región no tenían iniciativa de que sus hogares prácticamente serían destrozados por las armas nucleares que caían sobre sus cabezas.

Un Boeing B-47Y también-LM Stratojet salía de Hunter AFB en Savannah, Georgia y se dirigía a Inglaterra para entrenar una prueba de armas nucleares simulada. No obstante, las bombas que tenían dentro eran bombas nucleares Mark 6 muy reales. El capitán se encontraba mirando la bomba, en el momento en que de alguna forma de manera accidental tiró del “pasador de liberación de urgencia”. Esto provocó que la bomba cayese sobre la vivienda de un civil llamado Walter Gregg. Por suerte, la varilla nuclear no se había insertado en la bomba ese día. Si lo hubiese hecho, habría destruido todo en un radio de 10 millas. Gregg y su familia subsistieron prodigiosamente. Demandó a la Fuerza Aérea de los USA y le brindaron 54.000 dólares americanos. Con la inflación actualizada, eso es mucho más como $ 477,000.

4. La lanza doblada en Minot

A lo largo de la Guerra Fría, USA se encontraba guardando bombas nucleares en el caso de que terminasen en enfrentamiento con la Unión Soviética. Una vez que la Tercera Guerra Mundial jamás sucedió, el gobierno tenía un excedente de armas con las que no sabía qué realizar. Entonces, en el momento en que las bombas nucleares quedan obsoletas, se guardan en un búnker subterráneo llamado “cementerio de armas”. El 29 de agosto de 2007, un conjunto de hombres en la Base de la Fuerza Aérea Minot en Dakota del Norte se encontraba reuniendo 12 misiles AGM-129 en teoría fallecidos para entregarlos a un bombardero B-52. Desde el exterior, todas y cada una de las armas parecían iguales.

Los hombres no tenían iniciativa de que la mitad de esos misiles eran de todos modos ojivas nucleares, pues jamás fueron etiquetados apropiadamente. En grupo, esos misiles tenían el poder de 10 bombas de Hiroshima. Esas ojivas volaron a lo largo de 36 horas antes que alguien se diese cuenta de que eran nucleares. Esta historia llamó la atención del Consejo de Seguridad Nacional, y se percataron de lo horribles que eran verdaderamente los controles de seguridad, aun tras todos estos años.

Técnicamente, esta historia trataba sobre bombas nucleares de manera accidental halló, en vez de perder. Pero dado que haya tantas de estas cosas por ahí que la Fuerza Aérea no logre efectuar un rastreo es verdaderamente perturbador en sí.

3. El encubrimiento de Kirtland

El 22 de mayo de 1957, un bombardero B-36 salió de la Base de la Fuerza Aérea Biggs en Texas y voló hacia el Base de la Fuerza Aérea de Kirtland en Nuevo México, que está a unas escasas millas de Albuquerque. Una liberación de seguridad se activó de manera accidental en el momento en que el avión experimentaba turbulencias. Eso es todo cuanto logró falta a fin de que la bomba termonuclear cayese del fondo del avión, adjuntado con las puertas de la bahía. Por fortuna para los ciudadanos de Albuquerque, el estado de Nuevo México está repleto de km de desierto vacío.

En el momento en que el polvo se asentó de la explosión, la bomba creó un cráter radiactivo que tenía 12 pies de hondura y 25 pies de diámetro. Los especialistas que examinaron el cráter estimaron que la bomba debía tener 10 megatones, lo que equivale a disparar 1 millón de toneladas de TNT. En ese instante, el gobierno envió un equipo de limpieza. Concluyeron que no había una cantidad importante de radiactividad en el área. Los documentos continúan clasificados a lo largo de 30 años.

No obstante, en la década de 1950, los científicos tenían una entendimiento primitiva de las secuelas. Entonces, es realmente posible que esta radiactividad haya tenido secuelas aún mucho más negativas que dejar un enorme orificio en el suelo.

2. Fallos de la costa este

En todas y cada una de las historias que contamos hasta la actualidad, daría la sensación de que estas armas nucleares se dejaron caer absolutamente por incidente. O, en el momento en que los aeroplanos estaban cayendo, los pilotos valerosamente hicieron todo lo que resulta posible para achicar la proporción de daño provocado a los civiles. Pero en la próxima historia, la tripulación arrojó deliberadamente las bombas por la borda en un intento por salvarse.

El 28 de julio de 1957, un avión C-124 volaba hacia la base de Dover en Delaware en el momento en que perdieron la energía de 2 de los motores. Esto logró que el avión no pudiese volar on line recta. Pensaban que si deseaban compensarse de nuevo, deberían liberarse del exceso de peso en un lado. Las bombas fueron lanzadas al océano a las afueras de Atlantic City, Novedosa Jersey, y la tripulación ha podido arribar seguramente sin víctimas. La Marina procuró buscar las armas y no las ha podido hallar. Según los documentos desclasificados, no habrían de estar en riesgo de detonar, pero podría haber resultado en ciertos peces radiactivos.

1. En memoria de Travis

En el mes de agosto de 1950, USA estaba en la mitad de la Guerra de Corea. Diez bombarderos B-29 despegaron de la Base de la Fuerza Aérea Fairfield-Suisun en California. Todos los aeroplanos transportaba una carga de bombas nucleares Mark IV en ruta a Guam. Entre los aeroplanos comenzó a tener inconvenientes con el motor. Llevaba a 20 personas dentro, y un hombre llamado general de brigada Robert Travis dio la orden de ofrecer la vuelta y regresar a la base. Antes que tengan la posibilidad de arribar con seguridad, el avión se estrelló en un área recóndita en la propiedad de AFB. 12 de los hombres de la tripulación fallecieron en el encontronazo.

El plantel de la Fuerza Aérea corrió hacia los escombros y también procuró recobrar la bomba antes que explotara, pero ahora era bastante tarde. Cinco mil libras de explosivos detonaron, matando a siete personas mucho más y también lastimando a mucho más de 180. Más allá de que esta fue verdaderamente una catástrofe horrible, podría ser bastante peor. Si no fuese por la orden de Travis, las bombas podrían haber detonado sobre un área poblada de California y el daño podría ser considerablemente más riguroso.

Tras el hecho, el gobierno trató de encubrirlo, diciendo que no había bombas nucleares en el avión, y solo “armas comúnes”. No obstante, años después, la realidad se descubrió en documentos desclasificados. La instalación pasó a nombrarse Base de la Fuerza Aérea de Travis, en honor al general de brigada Robert Travis.

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