75 años después: el hundimiento del USS Indianapolis

Este mes, hace setenta y cinco años, la primera arma nuclear desplegada en combate diezmó la localidad de Japón de Hiroshima. Una semana antes del ataque, el USS Indianápolis había entregado elementos clave de la bomba a una isla estratégicamente situada en el Pacífico Norte.

Pero unos días tras llenar su misión ultrasecreta, el barco se vio implicado en el mayor desastre naval en la historia estadounidense, una catástrofe que empeoró aún mucho más por las aguas infestadas de tiburones.

10. El barco

los USS Indianápolis (CA-35) se lanzó por vez primera en 1931 y recibió una comisión por año siguiente. Nombrado en honor a la localidad capital de Indiana, el crucero pesado clase Portland de 10 toneladas sirvió al presidente Roosevelt como buque del estado (una función afín al Air Force One de hoy) y después se transformó en el buque insignia de la Quinta Flota.

Mientras que participaba en ejercicios militares cerca del atolón Johnston, Indy falló por poco el ataque a Pearl Harbor. La tripulación, bajo el mando de Capitán Hables B. McVay III, entonces participó en múltiples campañas esenciales en todo el teatro del Pacífico, incluyendo la guerra vital de Iwo Jima.

A objetivos de marzo de 1945, el buque de guerra padeció graves daños a lo largo de la invasión de Okinawa, pero logró regresar cojeando a Mare Island Navy Yard en el norte de California para reparaciones urgentes. Entró en desempeño tres meses después y regresó al mar. Lo que prosiguió ahora haría historia. Un par de veces.

9. “Niño”

El ejército de los USA hizo la primera detonación de un dispositivo nuclear en un espacio recóndito en el desierto en el sur de Nuevo México el 16 de julio de 1945. Con el nombre en código “Trinity”, la prueba triunfadora completó entre las etapas finales del Emprendimiento Manhattan, un elaborado programa solicitado de desarrollar las primeras armas atómicas.

Menos de una hora tras la explosión del Trinity, Indianápolis partió del Astillero Naval Hunters Point de San Francisco. La carga del barco incluía una caja de 15 pies de largo y 2 contenedores pequeños pero pesados, envueltos de plomo, pintados de negro. Sin que la mayor parte de la tripulación lo supiese, estaban transportando uranio-235 para una bomba con el nombre en código “Niñito”- el arma mucho más destructora que el planeta haya visto nunca.

8. La Misión

El capitán McVay había recibido pedidos solo 4 días antes del envío. Sus superiores dieron escasa información sobre el plan misterio de la misión. Aún de esta manera, confiaban en que el oficial de 46 años, un graduado de Annapolis y también hijo de un almirante muy respetado, era el hombre conveniente para el trabajo.

Como entre los navíos mucho más veloces de la Armada de los USA, el Indy puso con rumbo a Tinian, una base B-29 en las Islas Marianas. El crucero pesado recorrió las 5.300 millas náuticas en un poco tiempo y llegó un día antes el 26 de julio de 1945. Habiendo entregado de manera exitosa la carga mortal, McVay atracó resumidamente en la próxima Guam, donde múltiples integrantes de la tripulación que habían completado sus turnos de servicio fueron relevados por otros marineros.

Entonces, se ordenó al capitán que se dirigiera al Golfo de Leyte en Filipinas como una parte de los preparativos para la Operación Caída, la invasión planeada de El país nipón. Viajar sin escolta o pertrechado con sonar, 1,196 marineros próximamente entraría en un obscuro abismo oceánico.

7. I-58

El viejo dicho, “En ocasiones es preferible tener suerte que ser bueno”, de manera frecuente se relaciona con la arena deportiva y en general se asigna al ex- lanzador de los Yanquis de Novedosa York y integrante del Salón de la Popularidad, Lefty Gomez. La oración podría aplicarse con exactamente la misma sencillez a la guerra.

A fines del verano de 1945, las fuerzas armadas de El país nipón estaban en ruinas. Su Armada contaba solo con un puñado de submarinos, incluidos I-58, bajo el mando de Capitán Mochitsura Hashimoto. El submarino crucero tipo B3 había pasado la mayoría de los meses precedentes en acciones evasivas de una presencia cada vez mayor de buques de guerra estadounidenses. Pero la bien difícil situación de Hashimoto cambió de repente merced a un rayo de luna en una noche en cuanto al resto sombría.

En el momento en que la I-58 surgió en la mitad del mar de Filipinas para buscar actividad, una cuarta parte de luna se asomó por medio de las nubes para descubrir una mácula en el horizonte situada precisamente a nueve millas de distancia. Hashimoto de manera rápida ordenó a la embarcación que se sumergiera mientras que observaba de qué manera el objeto se ampliaba en su periscopio. Dio la orden de cargar seis torpedos y aguardó a que el enemigo se pusiese al alcance. Sería un blanco simple.

6. SOS

Poco tras la medianoche del 30 de julio de 1945, 2 torpedos se estrellaron contra el casco del Indianápolis. El primero golpeó la proa de estribor justo bajo la línea de flotación y fue seguido por un momento encontronazo cerca de medio barco. Reventó una secuencia de detonaciones de fuego, provocadas por depósitos de municiones bien abastecidos y tanques de comburente rotos.

Se transmitió una señal de socorro apurada, pero otros navíos la ignorarían, pensando que podría ser una artimaña de los nipones. Múltiples hombres fallecieron quemados o se ahogaron tras quedar atrapados debajo en el momento en que los marineros han comenzado a sellar las escotillas mientras que procuraban eludir que el barco se hundiese.

Otros intentos resultaron inútiles. La gran nave de 610 pies de largo que los hombres llamaron cariñosamente “Indy Maru” volcó y se hundió en solo 12 minutos. Hasta entonces, la tripulación sumergida de la I-58 festejó su primera y única muerte. Asimismo marcó el último éxito naval japonés de la guerra.

5. Infierno en mar adentro

Mucho más de 300 marineros fallecieron con el Indy. El resto de la tripulación, unos 900 hombres, se sumergió en el agua y aguardó a que va a llegar asistencia. Al comienzo, confiaron en chalecos salvavidas y ciertas balsas para sostenerse a flote en el mar helado y agitado. Pero la pesadilla terminaba de empezar.

La mayor parte de los sobrevivientes estaban desperdigados en un radio de una milla del sitio donde se hundió el barco. Al amanecer, los marineros cubiertos de aceite han comenzado a organizarse en conjuntos. El directivo médico, El Dr. Lewis Haynes, se dispuso a localizar a los heridos entre los cadáveres flotantes. “La única forma de entender que estaban fallecidos era poniéndoles el dedo en el ojo. Si sus pupilas estaban dilatadas y no parpadeaban, aceptaba que estaban fallecidas. Entonces, laboriosamente, nos quitamos el chaleco salvavidas y se lo ofrecemos a los hombres que no tienen chaleco ”, ha dicho Haynes.

La desaparición llegó de muchas formas. Los días calurosos y las noches frescas provocaron deshidratación, hipotermia y intoxicación por agua salobre que indujo una disparidad alucinatoria. Ciertos hombres aun se ahogaron tras ser derruidos por marineros que confundieron a sus compañeros de barco con el enemigo. No obstante, las muertes mucho más espantosas sucedieron por una avalancha inexorable de asaltos de tiburones.

Según los cuentos de presentes presenciales, los especialistas piensan que los predadores fueron Puntas de Oceanic White – un género de clase especialmente belicoso. Si bien es realmente difícil comprender cuántos hombres fallecieron por último así, la combinación de sangre, chillidos y salpicaduras exacerbó la horrible situación atrayendo enjambres de puntas blancas auxiliares.

4. Salve retrasado

A lo largo de los próximos 4 días, prácticamente sin comida ni agua, la tripulación se aferró desesperadamente a la vida en el momento en que los chalecos salvavidas se empaparon poco a poco más y la promesa se desvaneció de manera rápida. El barco se encontraba en este momento retrasado en su próximo puerto de escala, pero el La Marina de manera inexplicable no ha podido mandar un conjunto de búsqueda. Pero de nuevo, la fortuna jugaría un papel primordial en la horrible experiencia.

El 2 de agosto, un avión antisubmarino estadounidense que patrullaba de rutina descubrió lo que parecían ser hombres flotando a la deriva en un enorme derrame de petróleo y solicitó asistencia por radio. Una observación mucho más próxima descubrió hombres atacados por tiburones. Un avión patrullero anfibio PBY-5A Catalina fue el primero en llevar a cabo contacto. El conduzco, Teniente comandante Robert Adrian Marks, desafió las órdenes permanentes de no arribar en peligrosos mares libres y procedió de todas maneras, convirtiendo el avión en un hospital flotante improvisado.

La escolta demoledora USS Cecil J. Doyle Llegó tras el anochecer y comenzó a agarrar a mucho más sobrevivientes. Seis navíos mucho más al final se unieron a la operación de salve, recorriendo el área en pos de signos de vida. De los prácticamente 1.200 pasajeros de Indy, un total de 316 fueron encontrados con vida, incluyendo el capitán McVay.

3. Juego de la culpa

Tres hechos históricos tuvieron rincón en los días que prosiguieron al hundimiento del Indianápolis: las bombas atómicas cayeron sobre Hiroshima y Nagasakiy La rendición incondicional de El país nipón que puso fin a la Segunda Guerra Mundial. Raramente, el gobierno de EE. UU. Aguardó mucho más de un par de semanas para divulgar información sobre la pérdida: una acción que ciertos historiadores han considerado un ejercicio flagrante de control de daños.

En el final, la Armada precisaba un chivo expiatorio y culpó de la debacle únicamente al capitán del barco por no haber evitado el ataque. Los altos mandos aun arrastraron al capitán Hashimoto a Washington DC para testificar en la prueba a inicios de diciembre de 1945.

El comandante japonés, cuya familia entera había fallecido a lo largo del bombardeo de Hiroshima, confirmó que su propósito no procuró una maniobra en “zigzag” para eludir los torpedos. La táctica, no obstante, no habría importado. Hashimoto descubrió que el posicionamiento conveniente del I-58 asimismo incluía un plan de respaldo si era preciso: kamikaze tripulado “Kaiten“Torpedos.

Sin embargo, McVay se transformó en el único capitán estadounidense sometido a un consejo de guerra por perder un barco en la guerra. Después se le anuló la sentencia (y se le exoneró completamente en 2001), pero su trayectoria, una vez estelar, se había arruinado. En 1968, mientras que vestía su traje de la Marina y sujetaba un marinero de juguete que siempre y en todo momento llevaba para la buena suerte, McVay sacó su arma y se suicidó.

2. Un legado sobreviviente

A lo largo del verano de 1975, Universal Studios estrenó una película de terror y suspenso de un joven directivo (que abandonó la facultad) fundamentada en una novela de Peter Benchley sobre un colosal tiburón asesino. La película, evidentemente, fue Tiburón, un éxito de taquilla que se transformó en la película mucho más taquillera hasta hoy y lanzó la carrera de Steven Spielberg.

Aparte de la historia convincente, una banda sonora inquietante y que amedrenta al público de todo el planeta, la película asimismo muestra una escena espeluznante que evoca la historia atormentada de Indy. Una vieja sal crocante llamada Quint (brillantemente interpretado por Robert Shaw) cuenta de qué forma subsistió al fatídico acontecimiento y su primer acercamiento con tiburones. Pese a tomarse libertades con varios de los hechos, la narrativa pinta una descripción vívida del terror que ocurrió y mostró el dominio de Spielberg como un profesor cineasta.

Durante los años ha surgido una gran pluralidad de otras películas, libros y reportajes sobre la catástrofe, incluyendo el esfuerzo mucho más reciente, USS Indianapolis: Men of Courage, protagonizado por Nicolas Cage. Resumiendo, los críticos no han quedado impresionados. Tampoco el público, clasificando la película en algún sitio entre Tiburón III en 3D y Sharknado V: Conjunto global.

1. War Grave

El extendido y increíble fondo del Océano Pacífico es la vivienda de incontables naufragios de la Segunda Guerra Mundial. La mayor parte de estas tumbas de acero olvidadas jamás se hallarán, sepultadas sin ser molestadas en una tumba de agua. Pero no en todos los casos. En el mes de agosto de 2017, un equipo dedicado de estudiosos y navegadores Situado el sitio de reposo final de Indy mucho más de 18.000 pies bajo la área.

Poco mucho más de 72 años tras su hundimiento, los restos fueron descubiertos por Vulcan, Inc., una compañía privada propiedad del cofundador y filántropo de Microsoft Paul G. Allen. El descubrimiento no fue simple. Con el apoyo de su barco de investigación, el Petrel, y equipo submarino particular, la dura búsqueda por último dio sus frutos. “Hay una cadena montañosa de 2.500 metros de altura con atentos, picos y barrancos extremos que evaluan nuestro equipo tanto física como técnicamente”, ha dicho el directivo de la expedición, Robert Kraft.

Según la ley estadounidense, los restos de Indy se sostendrán privados y se van a tratar como una tumba de guerra. “Entender la localización del naufragio da cierto nivel de cierre a los sobrevivientes y un memorial de los que se perdieron”, ha dicho Kraft.

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