Alimentos populares de la historia estadounidense que ya no comemos

La dieta estadounidense fué diversa desde el comienzo, como era de aguardar desde el momento en que distintos pueblos se asentaron en el país. Todos ellos trajeron a la mesa alimentos habituales, por de esta manera decirlo, alimentos que el día de hoy se piensan extraños. Por poner un ejemplo, los ingleses llevaron su amor por los pasteles a USA, pero varios de los modelos de pasteles que gozaban no están generalmente hoy en día. Varios de los alimentos consumidos por nuestros ancestros ​​observan con olfato moderno, y una parte de lo que se consumía de manera regular no se considera comida hoy día.

Varios de los platos que se piensan extraños, que es una descripción desprendida por decir lo menos, incluían pavo real asado y pavo real. En la temporada medieval se llevaban a la mesa con virguerías que incluían sus plumas. Otros platos de la temporada medieval todavía son saboreados el día de hoy por unos pocos, incluidos pasteles de anguila y anguilas en gelatina. Todavía hay tiendas de anguilas en Londres, si bien parcialmente escasas. Otro alimento, la cola de castor, se consumía bastante en la Edad Media por el hecho de que el castor era un animal acuático. La cola se semeja a un pez, con lo que se consideraba de esta forma, lo que dejaba comerla en los días de ayuno del calendario litúrgico. Aquí hay diez alimentos que en algún momento fueron extensamente disfrutados por los estadounidenses, pero que por norma general se piensan extraños hoy en día.

10. Pastel de anguila y anguila en gelatina

Las anguilas abundaban en las vías fluviales de Enorme Bretaña, especialmente en el Támesis, y las tiendas de anguilas abundaban en la localidad a lo largo de los días de la colonización de america. Los colonos que llegaron a USA se alegraron de hallar las vías fluviales del Nuevo Planeta llenas de peces, entre ellos anguilas. Los colonos cocinaban la anguila de distintas formas. Fueron fritos, horneados, asados ​​a la parrilla y los dos se emplearon en pasteles y jaleas. Para realizar esto último, se hirvió la anguila picada en un caldo, que entonces se enfrió. El caldo enfriado cuajó como una jalea y se comió frío. En USA, de forma frecuente se preparaba durante la noche, se dejaba enfriar a lo largo de la noche y se gozaba en el desayuno.

Para la mayor parte de los estadounidenses de en la actualidad, confrontar a la anguila picada fría en gelatina con el café de la mañana no es interesante. Pero los primeros colonos estadounidenses los amaban, tomándolos de las aguas de Cape Cod y de los riachuelos del interior. Las langostas, que asimismo abundaban en la región, eran tan recurrentes que de manera frecuente se empleaban como cebo para las anguilas. El interés por las anguilas en gelatina y los pasteles de anguila redujo en la cocina estadounidense tanto por la sobrepesca como por cualquier otra razón. Actualmente, la anguila se consume eminentemente como sushi en vez de en pasteles, si bien hay entusiastas que confían en ellos como un plato exquisito. A cada uno de ellos lo propio.

9. Sidra de pera y perada

Llevar a cabo una bebida alcohólica desde peras es un desarrollo que se registró en los anales de la Vieja Roma. Los romanos llevaron el desarrollo a Francia y la invasión normanda lo llevó a Inglaterra. Se realizaron 2 bebidas alcohólicas con peras: sidra de pera y perada. La sidra de pera siempre y en todo momento fue mucho más escasa que la sidra de manzana. Los perales medran mucho más de manera lenta que los manzanos y generan menos frutos por árbol que se marcha a cosechar. Pero tienen el beneficio de poder generar cosechas cada un año a lo largo de 2 siglos o mucho más, si están bien cuidadas. Perry se transformó en una sidra habitual en Francia y también Inglaterra, pero en USA, la manzana más habitual se transformó en la opción primordial para la fermentación.

Las peras correctas para realizar la bebida de perada son menos recurrentes que las que se comen típicamente. Para realizar una aceptable pera, las peras han de ser astringentes y, en la mayoría de los casos, son mucho más pequeñas que las que se consumen como fruta. En Francia, las variedades para diversos tipos de perada fueron desarrolladas por cultivares. Perry era bien conocido en los primeros USA, entre aquéllos que tenían dinero, importados de Enorme Bretaña y Francia. Se extinguió en la época del siglo XIX. Mucho más últimamente, la industria cervecera artesanal, especialmente en Oregon, empezó a generar sidra de pera de america y perada, que son bebidas precisamente distintas. La sidra de pera es mucho más dulce que su prima mucho más cara. Si alguno de ellos se regresa habitual en USA es una pregunta abierta.

8. Sassafras, usado como condimenta y medicina

Los de europa que llegaron a la América colonial jamás se habían encontrado con el árbol de sasafrás, un género autóctono de América del Norte y Asia, pero irreconocible en Europa. Se dieron cuenta que los originarios empleaban el árbol de sasafrás en una extensa pluralidad de apps.. Las hojas se usaron para tratar lesiones. Otras unas partes del árbol se usaron como medicinas, contra los males del escorbuto, los dolores de muelas, los constipados, las fiebres y otros muchos trastornos. Las hojas del árbol asimismo se secaron, se molieron y se utilizaron como aromatizante. Todavía se emplea en la fabricación de lima, asimismo llamada lima de gumbo, que se emplea principalmente en la cocina cajún.

La raíz de sasafrás fue la fuente del gusto de la cerveza de raíz, si bien por el momento no está que se encuentra en la mayor parte de las cervezas de raíz fabricadas de manera comercial. Las hojas se hervían y se comían como verduras a lo largo de la temporada de apetito en la Virginia colonial, tal como en los primeros asentamientos de Carolina del Norte. La corteza de sasafrás fue arrancada de los árboles vivos y mandada a Enorme Bretaña por los primeros colonos como cultivo comercial. El desarrollo mató a los árboles y redujo la oferta, lo que logró que el producto fuera mucho más bien difícil de conseguir. Además de en el fichero y en unas escasas cervezas artesanales de raíz y cervezas artesanales, el sasafrás pocas veces se consume como alimento hoy día, entre las causas es su inclinación a dañar el hígado y los riñones.

7. Tortuga asada y sopa de tortuga

Hasta bien entrado el siglo XX, la tortuga asada y la sopa de tortuga se consumían generalmente en las mesas estadounidenses. Los colonos que llegaron hallaron que las aguas de su nuevo hogar eran el viejo hogar de miríadas de tortugas verdes. Los peregrinos comían su carne en sus mesas, los cocinaban en guisos y asimismo devoraban sus huevos. Los huevos de tortuga eran un manjar apreciado, servido a dignatarios y a veces particulares. Recetas que subsisten desde el siglo XIX instruían al ama de la casa en la limpieza de las tortugas y la utilización conveniente de la carne de distintas unas partes del cuerpo.

Se mencionó que la tortuga poseen siete sabores distintas de carne, cada uno de ellos semejante a ternera, camarones, pollo, cabra, res, cerdo o pescado. Los libros de cocina recomendaban el más destacable empleo de cada porción. En la década de 1920, Campbells ofreció una versión envasada de sopa de tortuga. Transcurrido un tiempo, la sopa de tortuga falsa, usando la carne a la que se semejaban las diferentes porciones de la tortuga, superó la utilización de carne de tortuga. La conveniencia fue el aspecto primordial, la disponibilidad de tortugas enteras otro. La sopa de tortuga falsa todavía es común en USA, pero la sopa de tortuga real, que de todos modos es mucho más un guiso, pocas veces se puede hallar fuera de Louisiana.

6. Cola de castor asada

Como se mentó previamente, el castor en algún momento se consideró un pez, lo que dejaba consumir la carne de la cola en los días en que la iglesia ordenaba el ayuno. Los días de considerarlo un pez habían terminado en el momento en que los de europa llegaron a América, pero comer cola de castor no. En la mayoría de los casos, la cola se cortaba del animal y se cocinaba a fuego abierto hasta el momento en que la piel se carbonizaba y se partía. Entonces se quitó del fuego, se le quitó la piel y la carne decidió hervir en una cazuela con agua hasta el momento en que estuvo tierna. Si no se disponía de una cazuela con agua, se podía asar la cola, puesto que los cazadores y tramperos acostumbraban a realizar hogueras.

Los primeros estadounidenses comían otras unas partes del castor, incluyendo el hígado. El animal entero se cortó en partes, tal y como si fuera un pollo, y se asó, se frió o se horneó. No obstante, no sabía a pollo. En cambio, se aseveró que su carne se parecía a un conejo salvaje. Pero se creía que la cola era el más destacable corte del animal, cargada de proteínas y grasas, y en el momento en que se encontraba bien cocida, húmeda y de textura mantecosa. La carne de castor asimismo se utilizaba en guisos y en Novedosa Inglaterra se horneaba en pasteles. El predominio de recetas que están de forma fácil on line señala que en algún momento fue bastante habitual, y en Canadá y unas partes de América del Norte, existen algunos que todavía gozan de la cola de castor asada y un óptimo pastel de castor.

5. El pescado seco se gozaba en todo el país.

El pescado de todo género era una fuente esencial de proteínas en los primeros años de América. Los registros de Mount Vernon describen las atrapas cada un año de caballa en la primavera, con enormes proporciones de peces apresados. El pescado era un cultivo comercial, alimento para los esclavos de la plantación y se servía en la mesa de Washington. De manera frecuente se tomaba en el desayuno. Ya que el pescado se estropea de forma rápida, se salaba y se secaba para preservarlo. La calidad de la sal usada en el desarrollo de conservación fue primordial. Las sales mucho más económicas eran cáusticas y destrozaban la carne que debían preservar. El pescado seco debía rehidratarse antes de comerlo, si bien preservaba altos escenarios de sal en el momento en que se consumía.

El envasado, y después la congelación, reemplazó al secado como medio primordial de conservación del pescado a objetivos del siglo XIX, y el pescado seco prácticamente desapareció de los sitios de comidas y mesas estadounidenses. Todavía es una característica de ciertas cocinas étnicas. El pescado ahora prácticamente jamás se sirve en las mesas de desayuno americano, sustituido por tocino o salchichas u otras proteínas. El pescado seco asimismo se consumía una vez en USA como la cecina el día de hoy, sin cocinar mucho más como bocadillo o comida. La imagen del pez secarse al sol, cargada de sal, es poco apetecible para la mayor parte de los estadounidenses, pero en algún momento fue un pilar de la dieta en todos y cada uno de los escenarios de la sociedad.

4. El cordero era una fuente esencial de proteínas

El cordero es la carne de una oveja adulta, esto es, un animal de sobra de un par de años. Ciertos países asimismo utilizan el término para detallar la carne de las cabras. Pocos son los estadounidenses que comen carnero, puesto que su gusto y textura se piensan poco atractivos. Pero en algún momento fue uno de los más importantes impositores a la dieta estadounidense. Con un gusto mucho más fuerte que el cordero, o aun la carne de res nacional, el cordero fue una vez la carne mucho más habitual en los USA. Los estadounidenses modernos de manera frecuente pasan toda su historia sin probarlo ni solo una vez, y tienen aversión a probarlo. Fué el blanco de las gracietas, un episodio inolvidable en el que Seinfeld denigró el cordero intensamente, y por norma general se desdeña.

Entre las causas del ocaso de el reconocimiento del cordero de este modo era como se cocinaba. El cordero necesita una cocción lenta a temperaturas mucho más bajas, hasta 25 minutos por libra para muchos cortes, y los estilos de vida siguientes a la Segunda Guerra Mundial no se amoldaron a tal dedicación. A lo largo de la guerra, a los militares estadounidenses se les acostumbraba a dar de comer con cordero envasado de Australia y su aversión por la carne les acompañaba. El cordero (y el cordero) fueron prohibidos en sus mesas. A objetivos del siglo XX, los estadounidenses consumían en promedio menos de una libra de carne de oveja al año, prácticamente toda de cordero. Es casi irrealizable hallar carne de cordero en los mostradores de los carniceros de actualmente, y aún mucho más bien difícil hallar demanda para la carne que en algún momento fue habitual.

3. Syllabub fue una bebida festiva

Syllabub era tanto una bebida como un postre, que consistía fundamentalmente en nata cuajada, aromatizada con cítricos y el agente empleado para cuajar la nata. Samuel Pepys escribió sobre la bebida en su popular períodico en 1663, con lo que tenemos la posibilidad de sospechar que el brebaje llegó a USA desde Enorme Bretaña. El primer libro de cocina anunciado en las colonias americanas, El ama de su casa completa (1753), contenía una receta para el syllabub. Incluía un litro de crema, el jugo de tres limones, una libra de azúcar y una pinta de vino, revueltos juntos. El ácido del vino cuajó la crema, lo que logró que se hiciese espuma. Según la receta, el resultado se sostuvo hasta diez días, y fue mejor en el momento en que se consumió tras tres o 4 días de envejecimiento.

Era un postre y una copa tras la cena., si bien asimismo se servía a veces festivas, además de una comida. Para su empleo como postre, se quitó la espuma y se sirvió separadamente, desechando el líquido. Ciertas recetas sugirieron teñir la espuma con azafrán o jugo de remolacha o espinaca. Los sylabubs eran populares en todas y cada una de las colonias británicas de América, y prosiguieron siéndolo hasta mediados del siglo XIX, en el momento en que desaparecieron de manera gradual y también inexplicable. Si la curiosidad ordena a uno a llevar a cabo un syllabub, se aconseja como líquido un vino blanco mucho más dulce como un Riesling.

2. Vino de Madeira

Un vino fortificado de las islas portuguesas de Madeira fue una vez una sección fundamental de la buena mesa, servido con queso en el final de la comida. Un largo periodo de relajación, tomando Madeira, se consideró fundamental para una aceptable digestión en mesas mucho más finas. Los vinos de Oporto, incluido Madeira, están libres en los USA, si bien su popularidad no es la que acostumbraba a ser. Quedarse en la mesa tras las comidas por el momento no es un hábito estadounidense. En verdad, jamás lo fue, salvo en las clases altas. Los estadounidenses se sientan, comen y se encargan de sus temas. No hay tiempo para demorarse en Madeira y queso.

Madeira fue la bebida escogida por los creadores para ofrecer por la Declaración de Independencia una vez terminada su obra. Una botella de Madeira se rompió en el arco del USS Constitution en el momento en que fue bautizado en 1797. Las características de Madeira se usaron para asegurar que los debates legales de la primera Corte Suprema prosiguieran siendo civiles. A fines del siglo XIX y principios del XX, su popularidad redujo, en parte pues se encontraba relacionada con la gota. En la época del siglo XX no se lo consideraba mucho más que un vino de cocina, no capaz para tomar. Como tal, se considera eminentemente hoy en día.

1. Los petirrojos eran un ave de caza habitual

Una entrada en un libro de cocina estadounidense de 1890 afirma: “Cubre el fondo de un plato de pastel con finas rebanadas de carne de res y tocino graso, sobre las que hay diez o 12 petirrojos”. Los petirrojos fueron una vez una comida habitual en USA, se cazaban y comían en la frontera y se servían en sitios de comidas y viviendas distinguidos. Aparte de hornearse en pasteles, los petirrojos se fríen, hornean y asan a fuego abierto. Se partieron o se sostuvieron enteras y rellenas, como lo es el día de hoy la codorniz. No obstante, el medio mucho más habitual para prepararlos era hornearlos en pasteles, con frecuencia en compañía de otros pájaros pequeños.

Estaban lejos de ser el único pájaro pequeño comido. No se sabe por qué razón cayeron en desgracia. De la receta del libro de cocina citada previamente, no cabe duda de que todavía se consumían de forma regular a inicios del siglo XX. Pero asimismo lo era el cordero. Los deseos cambian. En 1890, pocos estadounidenses habrían considerado comer sushi, a pesar de que los pasteles de anguila todavía eran bastante recurrentes. En la actualidad, los petirrojos están protegidos por la Ley de Aves Migratorias y cazarlos es ilegal. Son un alimento de una temporada pasada con escasas opciones de recobrar el reconocimiento que en algún momento tuvieron en la mesa.

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