Atletas famosos que murieron en combate

Lleva por nombre el sacrificio máximo: soldados que se ponen el traje y mueren peleando por su país. Como cualquier otra persona que sirve en el ejército, los deportistas conocidos no son inmunes a los riesgos inherentes del combate.

Desde la Primera Guerra Mundial hasta los enfrentamientos recientes, aquí hay una lista de esos que fueron a la guerra y jamás retornaron a casa.

10. Eddie Grant

A lo largo de mucho más de tres décadas, un placa de bronce colgaba prominentemente en la cerca del jardín central del Campos de polo en la localidad de Novedosa York, en honor Eddie Grant con la inscripción “Soldier-Scholar-Athlete”. Tanto el letrero original como el campo legendario desaparecieron hace bastante tiempo, pero el legado de Grant prosigue siendo el jugador de béisbol de Enormes Ligas más importante (y el primer) en fallecer en acción en la Primera Guerra Mundial.

Nacido el 21 de mayo de 1883, Edward Leslie Grant fue en verdad un hombre para todas y cada una de las estaciones. Jugó baloncesto y béisbol mientras que asistía a Harvard, donde después se licenció en derecho. Grant ocasionalmente se transformaría en letrado en ejercicio, pero sus capacidades en el diamante de béisbol le valieron a “Harvard Eddie” su mayor notoriedad. El tercera base gozó de su mejor temporada en 1909, bateando .269 como primer bate de Filadelfia y finalizando segundo en la Liga Nacional con 170 hits.

Jugó en un total de 990 partidos de Enormes Ligas a lo largo de la “era de la pelota fallecida” con los Indios de Cleveland, los Filis de Filadelfia, los Colorados de Cincinnati y los Colosales de Novedosa York. Con independencia de su traje, el infielder erudito se negó a chillar el clásico “Lo tengo” en el momento en que perseguía un alto, y prefirió el mucho más preciso gramaticalmente, “Lo tengo”.

Grant se alistó en el ejército de los EE. UU. Poco tras la entrada estadounidense en la Primera Guerra Mundial, y le ha dicho a un amigo: “Pienso que no hay mayor deber que el que debo por ser lo que soy: un ciudadano estadounidense”. Se unió al 307º regimiento de infantería de la 77ª División y de forma rápida ascendió al rango de capitán.

El 5 de octubre de 1918, dirigió una patrulla en el bosque de Argonne cerca de Verdun, Francia, en busca del “Batallón Perdido”, una unidad que había desaparecido unos días antes. La artillería alemana produjo varias bajas aliadas, incluyendo el capitán Grant, que murió por la explosión de un proyectil. Sus restos fueron depositados en el Cementerio americano Mosa-Argonne en Francia, adjuntado con mucho más de 14.000 otros soldados estadounidenses.

9. Luz Long

Adolf Hitler tenía la intención de realizar publicidad de los Juegos Olímpicos de 1936 en Berlín como un escaparate de la superioridad aria. Jesse Owens tenía un plan diferente. El afroamericano del estado de Ohio ocasionalmente ganaría 4 medallas de oro mientras que batía o igualaba nueve récords olímpicos y establecía tres récords mundiales. Asimismo halló la deportividad de una fuente improbable: el vencedor de salto de longitud de Alemania, Luz extendida.

Carl-Ludwig Hermann “Luz” Long representó la personificación ideal de la ideología nazi: prominente, rubio, de ojos azules y seguro de sí. Como poseedor del récord europeo en el salto de longitud, Long se encontraba listo para atrapar la medalla de oro en el hogar. A lo largo de las rondas preliminares, el estudiante de derecho de 21 años de Leipzig cumplió con todas y cada una de las esperanzas al romper el récord olímpico para el deleite de un estadio frenético y abarrotado. Hasta entonces, Owens luchó. Cometió una falta en sus 2 primeros intentos antes de registrar una marca de calificación legal en su último salto, continuando a la final.

Después brotó una historia un poco apócrifa de que Long asistió a su contrincante estadounidense al aconsejar al saltador experimentado (y poseedor del récord mundial) que ajustara su situación de despegue. Independientemente, los libros de récords detallan que los 2 hombres formaron parte de una enternecedora rivalidad de ida y vuelta ganada por Owens con un salto de 26 pies y 4 pulgadas en un nuevo récord olímpico. Long se llevó la medalla de plata y fue el primero en felicitar a Owens por su triunfo. Más tarde, los hombres posaron juntos para las fotografías y salieron tomados del brazo de la arena, lo que encolerizó al Führer y sus ideas surrealistas sobre la supremacía racial.

Tras la invasión de Polonia por la parte de Alemania para comenzar la Segunda Guerra Mundial, Long se unió al Ejército, con el rango de Obergefreiter. Después murió en el mes de julio de 1943 gracias a las lesiones sufridas a lo largo del Invasión aliada de Sicilia en la guerra de San Pietro.

Años después, Owens escribió sobre su compañero contrincante: “Puedes derretir todas y cada una de las medallas y copas que tengo … y no serían una placa en la amistad de 24 quilates que sentí por Luz Long en ese instante”.

8. Jack Lummus

La pura mención de Iwo Jima sirve como un espeluznante recordatorio de las adversidades y el sacrificio experimentado por los marines a lo largo de la Segunda Guerra Mundial. Según el teniente general Holland M. Smith, “Iwo Jima fue la guerra mucho más salvaje y mucho más costosa en la narración de la Infantería de Marina”. El asedio asimismo causó un sinnúmero de heroísmo por la parte de los soldados estadounidenses. Jack Lummus era uno de esos hombres.

El deportista señalado de Ennis, Texas, se resaltó como estrella de 2 deportes en la Facultad de Baylor, donde jugó fútbol y béisbol. Tras graduarse, el jardinero slugging firmó un contrato con la liga menor Wichita Falls Spudders y después capturó a la piel de cerdo como novato para los New York Giants en 1941.

El 7 de diciembre de ese año, una multitud de 55.000 personas en el Polo Grounds vio un partido de fútbol entre los Giants y sus oponentes de la región, los Brooklyn Dodgers (sí, los dos asimismo eran nombres de equipos de béisbol). Hasta entonces, a 5,000 millas de distancia, las fuerzas niponas lanzaron un ataque sorpresa a Pearl Harbor que alteraría el curso de la historia. Como varios jóvenes de la temporada, Lummus logró caso del llamado del deber.

Se alistó en el Cuerpo de Marines y tomó el entrenamiento de oficial en Quantico, VA, ganando una comisión como Primer Teniente. En el mes de febrero de 1945, el ex- deportista se unió a la primera avalancha de tropas que aterrizó en Iwo Jima, donde su pelotón se encaró a una intensa pelea contra las fuerzas niponas bien atrincheradas en la isla rocosa y volcánica.

Mientras que dirigía a sus hombres en el transcurso de un tiroteo, Lummus padeció lesiones de metralla de una granada, pero logró noquear a tres situaciones oponentes. Continuó el ataque sin ponerse a cubierto, pero pisó una mina terrestre y destrozó las dos piernas. Mientras que yacía en el suelo, instó al pelotón a continuar peleando antes de ser llevado a un hospital de campaña. Allí, mientras que sufría, le ha dicho al médico Thomas M. Brown: “Bueno, doctor, los Colosales de Novedosa York perdieron un final realmente bueno el día de hoy”.

Por su valentía y liderazgo exhibido a lo largo de la guerra, Lummus recibió póstumamente el Medalla de Honor. En un inicio, sus restos fueron sepultados en el cementerio de la Quinta División de los Marines, pero entonces se trasladaron al cementerio de la vivienda del texano en Ennis.

7. Pat Tillman

Pat Tillman parecía poseerlo todo. A la atractiva estrella del fútbol americano de pelo largo suelto y buena fachada se le había brindado últimamente una extensión de contrato de tres años con los Arizona Cardinals valorada en $ 3.6 millones. Pero los asaltos terroristas del 11 de septiembre de 2001 lo modificaron todo. La NFL debería aguardar.

Tras una triunfadora carrera universitaria en Arizona State, el apoyador All-Pac 10 entró en la lista de Arizona en 1998 como profundo. Jugó en 16 juegos (10 como titular) en su año de novato y mejoró todo el tiempo para transformarse en uno de los más importantes tacleadores del equipo y un enorme preferido de los entusiastas. Sin embargo, Tillman decidió que sus talentos eran precisos en otros sitios.

De la misma Pearl Harbor de una generación previo, el 11 de septiembre se transformó en un aspecto de motivación a fin de que los jóvenes se unieran al ejército. Tanto Tillman como su hermano menor Kevin se alistaron en el ejército y formaron parte de la ola inicial de Operación Independencia Iraquí. Los hermanos retornaron a los EE. UU. Para ayudar Escuela de guardabosques del ejército y tras graduarse fueron reasignados a Oriente Medio.

Mientras que se encontraba designado en la base de operaciones avanzada Salerno en Afganistán, Pat Tillman fue ejecutado el 22 de abril de 2004. Los oficiales militares en un inicio declararon que murió en una emboscada de combatientes contrincantes fuera de la aldea de Sperah cerca de la frontera con Pakistán. No obstante, el informe resultó ser falso. Indagaciones siguientes del Departamento de Defensa y el Congreso de los USA al final concluyeron que su muerte se había producido gracias a fuego amigo.

Tillman la biografía es complicada. Era ateo y tenía puntos de vista particulares contra la guerra, pero su desaparición merece un examen mucho más detenido y nada menos que la realidad. El Pentágono y el gobierno de los USA fueron por último expuestos por procurar transformar una víctima desapacible en un truco de relaciones públicas. La familia de Tillman, con razón, se encontraba marchita. El soldado estadounidense había sacrificado su historia con honor, y no para ser empleado como un acompañamiento patriótico o un instrumento para conseguir ganancias políticas.

6. Gunnar Höckert

Guerra civil de america General William Tecumseh Sherman popular ha dicho una vez: “La guerra es el infierno”. Como tal, el de manera frecuente pasado por prominente Guerra de invierno entre Finlandia y Rusia representó el infierno helado en una zona donde las temperaturas alcanzó los 45 grados en negativo. El despiadado enfrentamiento asimismo cobraría la vida del vencedor olímpico de 5.000 metros de 1936, Gunnar Höckert.

En la narración de los vencedores finlandeses, un pedigrí que incluye a los héroes olímpicos Paavo Nurmi y Lasse Viren, la excepcional temporada de 1936 de Höckert solidificó firmemente su legado para toda la vida. El corredor de Helsinki desafió las posibilidades al vencer a sus compañeros de equipo lmari Salminen (el vencedor olímpico de 10.000 metros de 1936) y Lauri Lehtinen (el vencedor olímpico defensor de los 5.000 metros y poseedor del récord mundial). Höckert continuó con su forma dominante después ese año al entablar récords mundiales de 3.000 metros y 2 millas y también igualó el más destacable de siempre en 2.000 metros, todo en solo tres semanas.

A objetivos de noviembre de 1939, Höckert cambió su enfoque hacia la defensa de su tierra natal contra la invasión. El líder soviético Joseph Stalin había decidido que la Madre Rusia precisaba mucho más tierra y desató a su Ejército Colorado mediante la frontera finlandesa cerca del istmo de Carelia. Los finlandeses, desesperadamente superados en número y en armas, opusieron una resistencia increíblemente contundente, confiando en tácticas de guerrilla y en la asistencia del duro tiempo frío radical. Peleando con una unidad de reserva, Höckert murió el 11 de febrero de 1940, un día antes de cumplir 30 años.

Poco después, el país nórdico cedió el 11 por ciento de su territorio a la Unión Soviética como una parte del Tratado de Paz de Moscú. No obstante, es esencial apuntar que en solo tres meses de combate, las tropas rusas padecieron mucho más de 300.000 bajas en comparación con las 65.000 pérdidas de los finlandeses.

5. Billy Fiske

En varios sentidos, la excepcional vida de Billy Fiske se lee como una película de Hollywood. Se transformó en el medallista de oro olímpico mucho más joven de la historia a los 16 años mientras que competía en trineo en los Juegos Olímpicos de Invierno de 1928. Entonces estableció la primera estación de esquí en Aspen, Rojo, y asimismo corrió coches en las 24 horas de LeMans. El habitual Fiske se codeó con cierta frecuencia entre la aristocracia británica y después se casó con la ex- mujer del conde de Warwick. Pero sus aventuras en pos de conmuevas al final hallaron un final trágico como el primer aviador estadounidense fallecido en combate a lo largo de la Segunda Guerra Mundial.

William Meade Lindley Fiske III nació el 4 de junio de 1911 en Chicago. Hijo de un exitoso banquero en todo el mundo, asistió a academias privadas en Europa donde desarrolló una afinidad por los deportes alpinos. Tras su triunfo olímpico en St. Moritz, el temerario volvió a ganar en Lake Placid en 1932 y se desempeñó como portaestandarte estadounidense.

Al principio de la Segunda Guerra Mundial, Fiske se ha propuesto transformarse en conduzco de combate. La neutralidad estadounidense, no obstante, lo sostuvo con los pies en la tierra. Impertérrito, usó sus contactos adinerados para falsificar documentos oficiales y fingió ser canadiense. Pese a su notoriedad atlética, funcionó. Ganó aceptación en el Real Fuerza Aérea (RAF) y informado para entrenamiento de vuelo en Inglaterra.

Hasta entonces, la agresión nazi continuó asolando Europa. Un combate monumental en el Guerra de Enorme Bretaña aguardado. Fiske se unió al infame Escuadrón No. 601 (“Escuadrón de Millonarios”), poniendo a prueba sus capacidades en la cabina de un Hawker Hurricane. Voló la primera de múltiples salidas desde finales de julio de 1940 y se encaró con entusiasmo a los inexorables asaltos de la Luftwaffe.

El escuadrón de Fiske anotó múltiples homicidos, como el Junker Ju 87 Stukas alemán y el Messerschmitt Bf 110. Pero el 16 de agosto de 1940, la fortuna de Fiske se terminó. Una bala alemana atravesó su tanque de comburente y provocó un incendio dentro del avión. El estadounidense logró arribar el avión en el aeródromo de la RAF en Tangmere, pero padeció graves quemaduras en manos y tobillos. Moriría al día después de un shock quirúrgico en el Hospital St. Richard en Chichester, West Sussex.

El 4 de julio de 1941, el Secretario de Estado de Aire, Sir Archibald Sinclair, develó una placa en la cripta de la Catedral de San Pablo a Fiske: “Un ciudadano estadounidense, que murió a fin de que Inglaterra pudiese vivir”.

4. Foy Draper

Sin dudas, la estrella de Jesse Owens relució mucho más a lo largo de los Juegos Olímpicos de 1936 en Berlín. El legendario deportista atrapó su cuarta y última medalla de oro a lo largo de una actuación récord mundial en relevos 4 × 100 que asimismo contó con su compañero de equipo. Foy Draper (segundo desde la derecha en la fotografía de arriba). El velocista de California, corriendo la tercera etapa, no solo asistió a vencer a los velocistas de Alemania en la pista, sino entonces bombardeó objetivos nazis en el norte de África a lo largo de la Segunda Guerra Mundial.

Antes de los Juegos Olímpicos, Draper asistió a la Facultad del Sur de California, donde empató el récord mundial de las 100 yardas y ganó el título IC4A (Asociación Intercolegial de Deportistas Apasionados de América) a 220 yardas. Acabó su trayectoria estelar con el triunfo en relevos, uniéndose a Owens, Ralph Metcalfe y Frank Wycoff en un el menor tiempo que no se rompió a lo largo de 20 años.

Draper se alistó en el Cuerpo Aéreo del Ejército en 1940 y después se unió al 97 ° Escuadrón, 47 ° Conjunto de Bombardeo, como conduzco de bombardero. El 4 de enero de 1943 despegó en un bimotor A-20 “Havoc” para formar parte en la Guerra de Kasserine Pass. El avión jamás lo logró. El capitán Draper y sus 2 pasajeros, SSgt. Kenneth Gasser y SSgt. Se notificó que Sidney Holland desapareció, presumiblemente derruido por aeroplanos contrincantes.

La memoria del olímpico se honra en el Cementerio y monumento norteafricano americano (ABMC) en Túnez, Túnez

3. Bob Kalsu

A lo largo de la tumultuosa década de 1960 en USA, la guerra de Vietnam dividió a la nación. Los deportistas de élite no fueron inmunes a la confusión polarizante que sucedió desde los campus universitarios hasta los estadios olímpicos. Pero para el novato de Buffalo Bills Bob Kalsu, su resolución de ser útil o no jamás vaciló.

James Robert Kalsu nació el 13 de abril de 1945 en Oklahoma City. Pasó a transformarse en un Tackle completamente estadounidense para la Facultad de Oklahoma con una beca del Army ROTC, y después, los Bills lo eligieron en la octava ronda del draft de la NFL / AFL de 1968. Como guarda ofensivo novato, fue titular en nueve juegos y se ganó el premio al novato del año del equipo.

Tras la temporada, la mayor parte de los players expertos seleccionables para el servicio militar escogieron sumarse a las reservas y eludir el servicio de combate. No Kalsu. Insistió en cumplir su promesa de formar parte en el servicio militar activo. “Les di mi palabra,” ha dicho Kalsu. “Voy a llevarlo a cabo.”

El primer teniente recién comisionado llegó a Vietnam del Sur en el mes de noviembre de 1969 como una parte de la unidad de artillería anexa a la 101a División Aerotransportada. Tomó el mando de un pelotón en Ripcord de base de acompañamiento de fuego en el valle de A Shau, un área justo al sur de la DMZ bajo bombardeo de morteros y cohetes pesados ​​por el Ejército de Vietnam del Norte (NVA).

El 21 de julio de 1970, Kalsu padeció lesiones fatales por la explosión de un obús de mortero enemigo; el ataque ocurrió escasas horas antes que su mujer, Jan, diese a luz a su segundo hijo en Oklahoma. La desaparición de Kalsu marcó el único caso en el que un jugador de fútbol profesional activo murió peleando en la Guerra de Vietnam.

2. Walter Tull

Cerca de la entrada al cementerio Faubourg d’Amiens en el nordeste de Francia, está el Monumento a Arras. El nombre de un soldado británico, Tull WJD, está anotado allí como entre los 34,785 soldados caídos cuyos cuerpos jamás fueron recuperados en la Primera Guerra Mundial. Como nieto de un viejo ciervo, La crónica de Tull es tanto dickensiano como byronico. Luchó contra la adversidad, el racismo y la desigualdad a lo largo de toda su historia para emerger como un vanguardista tanto en el campo de juego como en el campo de guerra.

Walter Daniel John Tull nació en Folkestone, Kent, el 28 de abril de 1888 de Daniel Tull, un carpintero de Barbados, y una mujer inglesa local, Alice Elizabeth Palmer, quien dio a luz a cinco hijos. A la edad de nueve años, tanto su madre como su padre habían fallecido. Como resultado, Walter acabó en un orfanato en Bethnal Green, Londres. La inmediata pérdida de sus progenitores lo forzó a llevar a cabo en frente de la primera de muchas adversidades graves, forjando una determinación de acero que le serviría bien a lo largo de toda su historia.

Tull se adhirió a la rigurosa especialidad en las instalaciones administradas por la iglesia y trabajó como aprendiz en una imprenta. Asimismo halló cobijo en el deporte y se resaltó en especial en el fútbol (eso es fútbol, ​​para nuestros leyentes estadounidenses), jugando como corredor en el Clapton FC, de los mejores clubes de apasionados de Londres. En 1909 fichó por el Tottenham Hotspur de Primera División y se transformó en el tercer jugador negro profesional de fútbol negro en Enorme Bretaña. El tono de su piel, no obstante, creó un torrente de abuso racial que por último lo llevó desde el lado del norte de Londres. Pese a la amarga decepción, experimentó un enorme avance en su trayectoria después de una transferencia a Northampton Town, surgiendo como el jugador mucho más habitual de los Cobblers a lo largo de las próximas tres temporadas.

En Enorme Bretaña a lo largo del verano de 1914, el estallido de la guerra afectó a una generación. Tull se unió al 17 ° Batallón, Regimiento de Middlesex (Duque de Cambridge), mejor popular como el “Batallón de fútbol”. Pasó sin inconvenientes de tacleo a soldado con la habitual seguridad en sí y vio un veloz ascenso a lo largo del entrenamiento en Inglaterra. Pero nada podría haberlo listo para el infierno que le aguardaba. Las tropas aliadas próximamente se hallarían con los peores elementos de guerra de trincheras: bombardeos permanentes, gases venenosos, tiempo horrible y condiciones de vida miserables infestadas de fieras y piojos.

Habiendo impresionado al prominente mando con sus características de liderazgo y tranquilidad bajo presión, Tull notificó de la Escuela de Entrenamiento de Oficiales Cadetes en Gailes, Escocia. A su llegada, se halló con el racismo institucional de los instructores y el accionar prejuicioso de los cadetes. Como siempre y en todo momento, Tull perseveró y por último recibió su comisión. Mientras que se encontraba en Ayrshire, se reunió con su hermano mayor Edward, que en este momento vive en Glasgow como un dentista exitoso.

Los hermanos planificaron un futuro de posguerra, y uno con una visión refulgente una vez que Walter se uniera a la capacidad de Glasgow. Rangers FC. Pero primero, el segundo teniente Tull logró historia en otro campo, transformándose en el primer oficial negro o mestizo del ejército británico en dirigir tropas blancas en combate. El 25 de marzo de 1918, Tull encabezó un ataque contra las trincheras alemanas cerca del pequeño pueblo de Favreuil, Francia, y se encaró a fuertes tiros de ametralladoras. Las tropas británicas, muy superadas en número, se vieron obligadas a retirarse, pero en el momento en que Tull trató de contemplar su retirada, una bala lo alcanzó en el cuello. Su cuerpo se perdería para toda la vida en tierra de absolutamente nadie.

1. Al Blozis

Medía 6 pies 6 pulgadas y pesaba 250 libras de músculo sólido. Su personalidad mucho más grande que la vida merecía tres apodos: “The Human Howitzer”, “Jersey City Giant” y “Hoya Hercules”. Rompió múltiples récords mundiales en la publicación de peso y después se transformó en un ala protectora All-Pro para los New York Giants. Y si no podría haber sido por la Segunda Guerra Mundial, Al Blozis parecía designado a la inmortalidad atlética.

Como hijo de inmigrantes lituanos, Blozis entendió la relevancia del trabajo duro mientras que medraba en la localidad obrera de Jersey City. Se transformó en un deportista multideportivo señalado en Dickinson High School, pero su tamaño y fuerza lo hicieron singularmente dominante en los acontecimientos de lanzamiento. En el final de su último año en 1938, estableció 24 extraordinarios récords en la escuela secundaria y aceptó una beca deportiva para la Facultad de Georgetown.

Blozis continuó su ataque a los libros de récords y se transformó en entre los preferidos de los entusiastas en el Madison Square Garden, donde las multitudes asistían en masa para poder ver esta época. Sansón. Entre sus fieles estaba el reconocido periodista deportivo del New York Times Arthur Daley, quien lo llamó “el espécimen físico mucho más magnífico que estos ojos hayan visto nunca”. Blozis asimismo protagonizó la parrilla, llevando a las Hoyas a 23 victorias sucesivas y una aparición en el Orange Bowl.

Naturalmente, el más destacable lanzador de la nación se ha propuesto competir en los Juegos Olímpicos. El enfrentamiento mundial, no obstante, llevaría a la cancelación de los juegos de 1940 y 1944. El estadounidense cuando menos podría consolarse de que su mejor marca personal midiera mucho más de 4 pies mejor que el vencedor olímpico de lanzamiento de peso de 1936 (y futuro oficial de las SS Waffen), Hans Woellke.

Tras graduarse de Georgetown en 1942 y con las tropas estadounidenses en este momento peleando en el extranjero, Blozis logró múltiples intentos de alistarse, pero fue rechazado gracias a limitaciones de altura. El rechazo dolió. De la misma otros atletas conocidos, los amos militares le ofrecieron una comisión gratis en los USA. Blozis se negó. Deseaba luchar. En cambio, firmó con los Giants y gozó de un éxito inmediato como el jugador mucho más fuerte (y también intimidante) de la NFL.

Pasó la temporada baja presionando a los oficiales militares a fin de que levantaran su prohibición de tamaño antes que el Ejército por último lo admitiera. Mientras que se adiestraba en la Escuela de Aspirantes a Oficiales en Fort Benning, Georgia, Blozis se sumó a su historia de historia legendaria lanzando una granada prácticamente 95 yardas. Antes de viajar a Europa, Blozis se unió a sus compañeros de equipo Giant en el Campeonato de la NFL de 1944 contra los Green Bay Packers en Polo Grounds. Sería el último juego que jugase.

El Ejército lo asignó al 110 ° Regimiento, 28 ° División de Infantería, cerca de las montañas de los Vosgos en la zona francesa de Alsacia. A lo largo de una tormenta de nieve vespertina el 31 de enero de 1945, el teniente Blozis fue a buscar a 2 soldados de su pelotón una vez que los hombres no hubiesen regresado de una misión de exploración ese día. Pese a confrontar a un enemigo bien atrincherado, obscuridad total y condiciones de congelación, se dispuso solo a localizarlos. El impresionante vencedor jamás regresó.

Próximamente brotó Scuttlebutt en el momento en que los soldados oyeron tiros de ametralladoras alemanas en el sitio donde Blozis fue visto por última vez. El Ejército en un inicio lo catalogó como desaparecido, pero a inicios de abril, los oficiales militares lo declararon KIA.

Aparte de recibir la Estrella de Bronce y el Corazón Púrpura, Blozis compiló múltiples otros galardones póstumos de fútbol, ​​incluyendo el Equipo All-Decade de la NFL, Anillo de honor del estadio de los colosales, la Salón de la popularidad del fútbol americano universitario y el Salón de la Popularidad Nacional de Atletismo. Los Colosales retiraron el traje número 32 de Blozis, y Cómics reales publicó un número particular de deportes en 1946, que memora la crónica de la vida real de “The Human Howitzer”.

El integrante del Salón de la Popularidad de la NFL, Mel Hein, ha dicho lo siguiente sobre su ex- compañero de equipo: “Si no lo hubiesen matado, podría ser el más destacable tackle que nunca haya jugado al fútbol”.

El día de hoy, una fácil cruz blanca memora al primer teniente Al Blozis en el Cementerio Americano de Lorena en Saint -Avold, Francia. Los terrenos serenos y exuberantes del mayor monumento conmemorativo de la Segunda Guerra Mundial en EE. UU. De Europa están pacíficamente en una zona en este momento famosa como Grand Est (El Enorme Este), que memora su rica historia y un tributo correspondiente a un auténtico héroe estadounidense.

About the author

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *