Coincidencias históricas increíblemente extrañas

Dada la proporción de humanos que han existido en el planeta y la proporción de acontecimientos y también accidentes, tanto enormes como pequeños, suceden todos y cada uno de los días, la historia está infestada de ejemplos de extrañas coincidencias. Pero los que observaremos el día de hoy son tan poco comunes que evaluan la credulidad y, si hubiesen venido de las páginas de un libro, se habrían considerado artificiales o pasmantes.

10. La historia del canibalismo de Poe

En 1838, Edgar Allan Poe escribió y publicó La narrativa de Arthur Gordon Pym de Nantucket. No era una de sus proyectos mucho más conocidas e inclusive nuestro escritor lo descartó después como “un libro muy imbécil”. Esencialmente, cuenta la historia del personaje epónimo una vez que se transforma en polizón en un barco llamado Orca.

En un instante, el barco zozobra a lo largo de una tormenta y solo 4 hombres subsisten y son arrastrados a tierra. Sin comida alguna, tras unos días apelan a la mucho más radical solución – canibalismo. Sacan pajitas y el poco afortunado es un joven llamado Richard Parker que es ejecutado y devorado.

Al comienzo, esto parecería una historia simple, si bien alucinante. Pero entonces avanzamos 46 años y pasa algo extraño. En 1884, un yate llamado Reseda salió de Inglaterra con rumbo a Sydney, Australia. Con 4 hombres, asimismo naufragó y dejó a los marinos encallados sin comida. Como último recurso, asimismo canibalizado entre los suyos, un joven de 17 años llamado Richard Parker. La única diferencia primordial fue que los sobrevivientes no vieron la necesidad de sacar pajitas, puesto que Parker en la vida real se había enfermado tras tomar agua de mar y se lo consideraba un fallecido.

Dejando a un lado las alarmantes coincidencias, la situacion que prosiguió una vez que los hombres sobrantes fuesen salvados y detenidos por asesinato representó un punto de referencia sentencia en la ley inglesa. Aseveró que la necesidad no explicación el homicidio, lo que quiere decir que no puede matar a otra persona para socorrer su vida.

9. Dónde empezó y acabó la guerra

El 21 de julio de 1861, la Primera Guerra de Bull Run marcó el primer deber esencial en la Guerra Civil estadounidense. Evidentemente, la guerra fue horrible para bastante gente, pero fue un problema especialmente extraño para un mercader mayorista llamado Wilmer McLean. Vivía en una plantación cerca de Manassas, Virginia, y el río Bull Run atravesaba su tierra. En verdad, la mayoría de la guerra sucedió en su propiedad y el líder confederado, el general PGT Beauregard, aun se apoderó de la vivienda de McLean para emplearla como cuartel general.

Por supuesto, McLean y su familia no podían vivir en la mitad de una guerra, con lo que se mudaron. Unos años después, radicaban en una vivienda cerca de un pueblo llamado Appomattox Court House. Da la al azar de que ahí es donde sucedió la última guerra de la Guerra Civil. Más tarde, el General Confederado Robert Y también. Lee de manera oficial rendido al líder sindical Ulysses S. Grant. Y lo logró en el salón del nuevo hogar de Wilmer McLean.

Después, los McLean retornaron a su propiedad previo y sencillamente abandonaron la vivienda en el condado de Appomattox. Asimismo incumplieron los préstamos que han tomado para adquirirla, con lo que “Surrender House”, como se la conoció, fue confiscado y vendido en subasta. El día de hoy, marcha como museo y es un Monumento Histórico Nacional designado. En lo que se refiere a Wilmer McLean, le agradaba decir que la Guerra Civil “empezó en su patio delantero y acabó en su salón”.

8. La maldición de Tecumseh

Desde 1840, los presidentes estadounidenses han fallecido según con un patrón suficientemente destacable para que la multitud lo haya atribuido a una maldición. Todo presidente que sea escogido en un año que acaba en 0 (algo que pasa cada 2 décadas) está designado a fallecer en el cargo.

Primero fue William Henry Harrison. Escogido en 1840, murió de neumonía un mes tras prestar juramento. Entonces, en 1860 llegó Abraham Lincoln, y todos entendemos de qué forma acabó. En 1880, James Garfield fue escogido presidente y asimismo fue ejecutado por un hombre llamado Converses Guiteau.

William McKinley podría haber escapado a este supuesto maldición si se quedaba en un solo período de tres meses. Lamentablemente, en 1900 fue escogido presidente para su segundo orden y, un año después, un anarquista lo mató a balazos. El próximo fue Warren G. Harding, quien padeció un derrame cerebral tres años tras ser escogido en 1920. Entonces vino Franklin Roosevelt, quien murió de una hemorragia cerebral en 1945. Más allá de que murió en el cargo, de todos modos no murió a lo largo del periodo. que en teoría selló su destino. Y para finalizar, pero no menos esencial, se encontraba JFK, que ganó las selecciones de 1960 y cuyo asesinato es bastante popular.

Como puede ver, siete presidentes prosiguieron este patrón increíble. Varios lo ven con lo que probablemente es: una secuencia de pasmantes coincidencias, pero otros aseguran que es una maldición puesta inicialmente sobre William Henry Harrison por Tecumseh, líder del pueblo Shawnee, por el papel del primero en la Rebelión de Tecumseh.

Ronald Reagan habría sido el próximo en la fila. Fue escogido en 1980 y, si bien alguien procuró matarlo, subsistió a sus lesiones y murió de vejez décadas tras dejar el cargo. Aun si la maldición era real, semeja que la rompió.

7. La explosión de la iglesia

A las 7:25 pm del 1 de marzo de 1950, la Iglesia Bautista West Side en Beatrice, Nebraska, explotó gracias a una fuga de gas natural causada por el fuego del horno. Era miércoles y todos cada miércoles a las 7:20 en punto, el coro de la iglesia se reunía allí para entrenar. La multitud aguardaba lo malo al arrimarse a los escombros humeantes, pero próximamente se realizó visible que absolutamente nadie había resultado herido por la explosión. Más allá de que el directivo del coro fue muy riguroso con las tardanzas, en este particular Durante la noche, ninguno de los 15 integrantes del coro llegó a tiempo.

Tampoco fue solo una cosa lo que ocasionó los retrasos, sino más bien una sucesión de hechos inferiores que detuvieron a cada individuo lo bastante para omitir la explosión mortal. El reverendo y su familia, por poner un ejemplo, llegaron tarde por el hecho de que su mujer debió planchar un vestido en el último instante. 2 hermanas tuvieron inconvenientes con el turismo. 2 pequeñas de secundaria deseaban finalizar de percibir un programa de radio, al paso que otra estudiante se encontraba peleando con su labor de geometría. El pianista se durmió tras la cena. Un hombre llegaba tarde por el hecho de que deseaba finalizar de redactar una carta que proseguía postergando, al tiempo que una mujer sencillamente se sentía gandula por el hecho de que hacía frío afuera y su casa era cálida y agradable.

Y de este modo fueron todas las otras disculpas. Como era de aguardar, dada la naturaleza de las situaciones, varias personas lo consideraron una intervención divina.

6. Sitio conveniente, instante conveniente

Joseph Figlock se transformó en un héroe de Detroit gracias a una extraña serie de acontecimientos que sucedieron en el lapso de un año. Una mañana de 1937, Figlock se encontraba en su trabajo como barrendero en el momento en que se encontraba golpeado por algo que aterrizó en su cabeza y hombros. Ese “algo” fue una pequeña que se cayó por una ventana de 4 pisos. Ya que Figlock rompió su caída, el bebé subsistió a su caída que, en caso contrario, indudablemente habría sido mortal.

Un año después, el barrendero se encontraba de vuelta en su trabajo en el momento en que, de nuevo, fue golpeado por un elemento que caía. Y lo adivinaste, era otro bebé. En esta ocasión, fue David Thomas, de 2 años, quien asimismo se cayó por la ventana en el cuarto piso. Este bebé padeció ciertas lesiones, pero, de nuevo, había escapado de la ruina debido a que Joseph Figlock se encontraba en el sitio preciso, en el instante acertado.

5. Señorita Insumergible

Violet Jessop nació en Argentina de inmigrantes irlandeses en 1887. En el momento en que cumplió 21 años, halló trabajo como auxiliar de barco y, en 1911, logró un puesto dentro del RMS. olímpico, el primero de los transatlánticos de clase olímpica construido por la White Star Line a inicios de siglo.

En ese instante, estos eran los navíos mucho más enormes y suntuosos de todo el mundo. Jessop probablemente se encontraba encantada con su nuevo trabajo pero, prontísimo, podría haber vuelto a considerar su suerte. En el mes de septiembre de 1911, Jessop se encontraba dentro del olímpico en el momento en que chocó con un buque de guerra llamado HMS Hawke. La colisión no fue tan grave y el transatlántico logró llegar a puerto sin víctimas fatales.

Este hecho no disuadió a Jessop de proseguir su trayectoria como auxiliar. Si bien se encontraba contenta dentro del olímpico, sus amigos la persuadieron de que trabajar dentro del nuevo transatlántico de White Star Line sería una experiencia considerablemente más enternecedora. Tras todo, este envase fue proclamado como “insumergible” y su nombre era el Titánico.

Ya conoces de qué forma fue esto: solo 4 días tras su viaje inaugural, el Titánico chocó contra un iceberg y se hundió. Jessop subsistió la prueba en el momento en que la bajaron al bote salvavidas 16 que entonces fue recogido por el RMS Carpatia. Después recordó que, mientras que bajaban el bote, un oficial puso a un bebé en su regazo. Después, dentro del Carpatia, una mujer brincó sobre ella, agarró al bebé y echó a correr. Jessop siempre y en todo momento aceptó que era la madre, pero jamás volvió a conocer a ninguno de los 2.

Entonces empezó la Segunda Guerra Mundial y Jessop se desempeñó como enfermero de la Cruz Roja Británica. Ella trabajaba dentro del Británico, que era el tercero y último de los transatlánticos de clase olímpica y había sido reutilizado en un barco hospital. En 1916, el buque padeció daños por la explosión de una mina y se hundió en el mar Egeo. Por tercera vez en cinco años, Violet Jessop había subsistido a un naufragio, lo que le valió retroactivamente el alias de “Señorita Insumergible”.

4. Las tumbas opuestas

Justo a las afueras de la región belga de Mons está el cementerio militar de St. Symphorien, que sirve como rincón de reposo final para mucho más de 500 soldados que fallecieron en la Primera Guerra Mundial.

Varios de estos hombres fallecieron en la guerra de Mons que sucedió el 23 de agosto de 1914 y se considera la primera enorme acción del ejército británico en la guerra. Uno de estos hombres, no obstante, murió poco antes. John Parr era un soldado raso que nació en Londres y engañó sobre su edad para lograr alistarse. Él servido como ciclista de reconocimiento y exploró el área enfrente de su batallón. No obstante, fue abatido por fuego enemigo y murió el 21 de agosto, con solo 17 años de edad. En general se le considera el primer militar británico fallecido en acción a lo largo de la Primera Guerra Mundial.

Su tumba está en St. Symphorien y enfrente de ella, a solo unos metros de distancia, está la tumba del soldado George Ellison. Murió años después, el 11 de noviembre de 1918. Esta fecha es importante por el hecho de que es, en verdad, el día en que Alemania y los Socios firmaron un armisticio, poniendo fin a la guerra. George Ellison fue especial solamente 90 minutos antes que se declarase la paz, lo que le dio la lamentable distinción de ser el último soldado británico fallecido en la guerra.

Estas 2 tumbas están una en frente de la otra, si bien esto se realizó de forma absolutamente involuntaria, en tanto que absolutamente nadie se encontraba alerta de sus situaciones “primera” y “última” en el momento en que fueron sepultadas.

3. Muerte en la presa Hoover

La presa Hoover fue entre los proyectos de ingeniería mucho más enormes y ambiciosos de su temporada, pero tuvo un prominente precio en tanto que bastante gente fallecieron a lo largo de la construcción.

Precisamente cuántos es un tema de enfrentamiento. De manera oficial, el número de fallecidos fue de 96, pero los historiadores sostienen que el número real sería considerablemente mayor pues la versión oficial no tomó presente a los trabajadores que fallecieron fuera del lugar por lesiones o patologías similares con la construcción. Un solicitud por la Oficina de Reclamación de los USA aumentó el número a 213 muertes entre 1921 y 1935.

La primera víctima mortal fue un topógrafo llamado John Gregory Tierney que se ahogó en el río Rojo el 20 de diciembre de 1921, tras quedar atrapado en una inundación inmediata. Técnicamente, otro trabajador llamado Harold Connelly murió primero, pero su desaparición no tuvo ninguna relación con el emprendimiento, puesto que se ahogó en el río en el momento en que salió a nadar.

Aquí está la parte realmente trágica: la última muerte registrada a lo largo de la construcción de la presa Hoover ocurrió el 20 de diciembre de 1935, precisamente 14 años una vez que Tierney se ahogara, en el momento en que un ayudante de electricista de 25 años se cayó 320 pies de entre las torres de admisión. Ese hombre era Patrick Tierney, el hijo del topógrafo.

2. El rey y su doble

Ciertos aseguran que todos disponemos un doppelganger en algún rincón de todo el mundo, un individuo que no posee ningún vínculo con nosotros, pero que se semeja a nosotros. El rey Umberto I de Italia halló a su doble en 1900 en el momento en que fue a comer a un pequeño lugar de comidas en Monza. Él descubierto que el dueño se parecía prácticamente precisamente a él pero, mucho más que eso, habían nacido exactamente el mismo día.

En este punto, creerías que se trataba mucho más de un caso de gemelos separados al nacer, pero las coincidencias no se detuvieron ahí. Los dos hombres se habían casado con mujeres llamadas Margherita y tenían hijos llamados Vittorio. Además de esto, el dueño del lugar de comidas había abierto su lugar el día de la coronación del rey Umberto.

Conmocionado hasta la medula por estas revelaciones, el rey invitó a su doppelganger o gemelo perdido a un acontecimiento que se llevaría a cabo al día después. Desgraciadamente, ninguno lo logró. Por la mañana siguiente, el restaurador fue ejecutado en condiciones incomprensibles. Horas después, en el momento en que el rey Umberto se enteró de su desaparición, se encontraba ejecutado por un anarquista llamado Gaetano Bresci.

1. El escritor y el cometa

La vida del escritor estadounidense Mark Twain estuvo implacablemente relacionada al fallecimiento del cometa Halley de principio a fin.

Este popular cometa nos visita cada 75 a 76 años. Próximamente va a ser aparente en 2061, pero una fachada digna de mención. sucedió en el mes de noviembre de 1835. Solamente un par de semanas tras su perihelio (o sea, el punto de su órbita mucho más próximo al Sol), Samuel Langhorne Clemens nació en Florida, Missouri. Seguiría adoptando el seudónimo de Mark Twain y se transformaría en el creador mucho más célebre estadounidense.

Durante su historia, Twain se interesó bastante por la ciencia y era muy siendo consciente de su conexión con el cometa Halley. A inicios del siglo XX, el escritor se encontraba avejentando y sabía que el desenlace se encontraba cerca. No obstante, asimismo sabía que el cometa iba a pasar nuevamente por la Tierra próximamente, y se encontraba convencido que no moriría antes que eso sucediese. Como él ha dicho: “En este momento están estos 2 monstruos incomprensibles; entraron juntos, tienen que salir juntos “.

No podría haber tenido mucho más razón. Mark Twain murió el 21 de abril de 1910, solo un día una vez que el cometa Halley alcanzara su perihelio.

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