Conceptos erróneos sobre la guerra moderna

La guerra es un infierno, si bien la mayor parte de nosotros disponemos un concepto muy imprecisa de qué género de infierno es precisamente. Si bien a lo largo de la mayoría de nuestra historia fue un tema bastante simple, 2 bandos con soldados entregados que se encaraban en un espacio preciso y volvían a casa con un resultado definitivo en todo caso, por el momento no es de este modo.

La guerra actualizada es, en cambio, una industria global en toda regla, con tecnología que avanza de forma rápida, intereses privados, objetivos poco claros y tácticas asimétricas. Cambió tanto que en el momento en que la mayor parte de la multitud se piensa un campo de guerra moderno, probablemente se esté imaginando algo de principios del siglo XX

Si bien ciertas de estas ideas equivocadas sobre la guerra actualizada se tienen que a la civilización pop y a las novedades, otras tienen la posibilidad de atribuirse al hecho de que la mayor parte de nosotros jamás estuvo cerca de un campo de guerra real (y eso es probablemente lo destacado)

8. El mito de las fuerzas nacionales

En el momento en que pensamos en la guerra, pensamos en las naciones sus fuerzas juntos y emparejados para batallar entre sí. Pero eso fue cierto a lo largo de la mayoría de nuestra historia, ahora no es así

En la actualidad, la mayor parte de las guerras son libradas prácticamente en su integridad por actores privados, puesto que la guerra es en este momento un tema considerablemente más privado y lucrativo que antes. La industria militar privada global es quizás el mayor empleador de personal militar de todo el mundo. Varios de los mayores contratistas dirigen fuerzas equiparables a las de las primordiales naciones. G4S, por poner un ejemplo, tiene mucho más del triple de personal que el total de personal militar en el planeta británico militar.

Como poco a poco más líderes se detallan reluctantes a poner a sus ciudadanos en el campo de guerra, una creciente clase mundial de mesnaderos está mucho más que feliz de ocupar su sitio. Además de esto, son geniales en la redistribución de responsabilidades, razón por la que se ha recurrido de manera regular a contratistas privados para hacer metas esenciales y de prominente nivel en muchas guerras recientes, en especial en la invasión de Irak.

7. Nivel militar

Por alguna razón, se piensa que los militares son mejores en sus laboratorios que las compañías con objetivos de lucro. Lo conocemos como “nivel militar”; una etiqueta que muchas fabricantes usan para comunicar sus artículos

Como se puede acertar por el tema general de la lista, el “nivel militar” es un mito. Si bien anteriormente ha podido tener alguna base en la verdad, puesto que los contratos militares acostumbraban a ser el primordial motor de la innovación, y no la industria privada, por el momento no es de esta forma. Gracias a la aceleración de la innovación en el campo privado que empezó en algún instante del 1980slos modelos de consumo son tan buenos, si no mejores, que cualquier cosa que los militares logren idear (a menos, evidentemente, que sean clasificados y solo estén premeditados a empleo militar)

6. Fuego automático

No nos encontramos seguros de si esto se origina por las películas de guerra o a los juegos para videoconsolas de tiros, si bien varios de nosotros sobrestimamos el papel del fuego automático en una guerra real. La imagen de los soldados cargando con rondas y rondas de balas es terminantemente badass si lo piensas, si bien en la verdad, eso prácticamente jamás pasa

En una guerra real, los soldados usan en la mayoría de los casos rachas o tiros particulares para disparar, y prácticamente jamás cambian a automáticono es extraño percibir solo unos pocos tiros a lo largo de la integridad de una habitual guerra actualizada. Y lo que es más esencial, los soldados de infantería se despliegan para hacer metas calculadas y no para abrumar sin ningún sentido al enemigo con fuego automático, en tanto que ese es el trabajo de la artillería

5. El mito de la victoria y la derrota

Gran diferencia entre las guerras de la historia y la presente es que en este momento es considerablemente más bien difícil entender quién ganó o perdió Victoria la victoria y la derrota por el momento no se deciden únicamente por objetivos territoriales o estratégicos, puesto que nuestra guerra se transformó principalmente en las últimas décadas

Las guerras se liberan en este momento entre actores en la mayoría de los casos no estatales con lealtades poco visibles, como guerrillas extranjeras o contratistas privados. Es bien difícil sostener el estatus de victoria o derrota si la guerra aún no terminó, como ocurrió en prácticamente todas las guerras esenciales de la última década. Desde Irak hasta Sudán y Libia, el enfrentamiento prosigue activo en todos estos sitios, y probablemente siga a lo largo de bastante tiempo antes que alguno de los bandos sea proclamado vencedor de manera definitiva

Y lo que es más esencial, la guerra global es una industria en desarrollo para conseguir provecho, y es realmente difícil sostenerla sin un enfrentamiento incesante en algún sitio de todo el mundo. Esto, conjuntado con la definición todo el tiempo dinámico de nuestra guerra, hizo que la victoria y la derrota militar carezcan prácticamente completamente de sentido

4. Francotiradores

En el momento en que pensamos en francotiradores, pensamos en entidades unipersonales rudas que trabajan en las sombras. Tienen la capacidad de derrumbar a quien deseen con un solo tiro sin descubrir su situación, lo que les transforma en un enemigo prácticamente insuperable al que hay que proseguir la pista y derrumbar

Más allá de que es verdad que los francotiradores demostraron ser de mucha ayuda en el género de guerras como la de Irak y Afganistán, nuestra percepción de ellos procede primordialmente de las películas de Hollywood o de los juegos para videoconsolas sobre dramatizados. De todos modos, ser un francotirador es mucho más bien una Ciencia que una capacidad de combate, puesto que necesita la resolución incesante de ecuaciones para hallar el tiro acertado. Además de esto, los francotiradores son ciertas entidades mucho más atacables en una guerra, puesto que su trabajo necesita que salgan de su situación y se pongan en riesgo. En un lote abierto como un desierto o una localidad en ruinas, es increíblemente simple saber desde dónde te dispara precisamente alguien, lo que provoca que los francotiradores tengan mucho más posibilidades de ser atrapados que otras entidades.

3. El mito de la “guerra corta”

La noción de que las guerras tienen la posibilidad de iniciarse y ganarse en un corto intérvalo de tiempo de tiempo tiene una extendida historia, y todavía es suficientemente recurrente para que debamos charlar de ella. Ciertas guerras mucho más largas de la historia y de esta época habían de ser enfrentamientos veloces de los que se entraba y salía sin mostrar a los propios soldados a guerras prolongadas

Evidentemente, esa noción es completamente un mito, en tanto que las guerras no son un hecho popular obligación del que se logre ingresar y salir. La iniciativa equivocada persiste por el hecho de que constantemente, desde el Primera Guerra Mundial a la presente Guerra contra el Terror: los líderes mundiales la han usado para seducir a su población de ingresar en una guerra, puesto que absolutamente nadie desearía que su país entrara en un enfrentamiento de años de duración

Evidentemente, posiblemente varios de esos líderes hayan creído verdaderamente que es viable ingresar de manera rápida, terminar con el enfrentamiento y salir de él, si bien, como prueban prácticamente todas las considerables guerras del último siglo, prácticamente jamás marcha de este modo.

2. El mito de ganar de lejos

La percepción de la guerra cambió drásticamente en el mundo entero creado en las últimas décadas, en parte importante gracias a los varios enfrentamientos extendidos y también impopulares de la era posterior a la Segunda Guerra Mundial, como la guerra de Vietnam. La multitud por el momento no manda de manera voluntaria a sus hijos a pelear por una causa nacional unificada, en tanto que los aeroplanos no tripulados y la guerra cibernética reemplazan a las botas en el suelo como el medio primordial y favorito para realizar la guerra.

Esto se apoya en la percepción habitual de que las guerras se ganan o se pierden únicamente dependiendo del número de muertes que se generen. Como ahora comentamos, la guerra en el siglo XXI no prosigue esas reglas, en tanto que de manera frecuente la liberan actores sin Estado y sin rostro que no tienen la posibilidad de ser derrotados sencillamente por la fuerza bárbara. Las tácticas a distancia, como droneslas sanciones, las guerras comerciales, etcétera., no quieren verdaderamente lograr ningún propósito estratégico o táctico real, sino como castigo para el enemigo que entendemos que no tenemos la posibilidad de vencer sobre el lote. No solo lo mencionamos, como en general y aconsejes militares de todo el planeta afirman que la guerra a distancia solo marcha en la etapa anterior a la guerra o para conseguir objetivos concretos y limitados

1. Todos y cada uno de los soldados disparan a matar

Si bien no es bien difícil comprender por qué razón prosigue estando esta iniciativa equivocada, es suficiente con ver cualquier película de guerra, ciertos creemos que en una guerra habitual, todos y cada uno de los soldados acostumbran a realizar todo lo que es posible por matar al otro. En ninguna guerra de película mucho más de media parta de los soldados disparan al suelo, al aire o, esencialmente, a algún otro sitio que no sea el enemigo, si bien de este modo sea precisamente en una guerra real

Atrás han quedado los días de los ejércitos imperiales que juraban resguardar a su rey; en las guerras modernas, en las que es considerablemente más posible que la multitud se resista al reclutamiento que antes, la mayor parte de los soldados sencillamente no disparan a matar. Por poner un ejemplo, el guerra de vietnamdonde solo 3 de cada 10 soldados estadounidenses llegaron a disparar sus armas a lo largo del combate. La cifra fue aun menor a lo largo de la Segunda Guerra Mundial, en el momento en que solo entre el 15 y el 20 por ciento de los soldados usaron sus armas. En verdad, la insensibilización de los reclutas para matarlos es una sección esencial de la mayor parte de los prácticas de entrenamiento militarpor el hecho de que a la mayor parte de la multitud no le agrada matar a otra gente.

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