Crímenes atroces resueltos por forenses galardonados

Desde 2007, el FBI ha concedido el premio “Golpe latente del año” a “un examinador u oficial latente destacable que resolvió un delito violento esencial usando la banco de información IAFIS del FBI “. ¿Entonces, qué es lo que significa eso precisamente? Bueno, un examinador latente es un experto forense que examina la escena de un delito, intentando encontrar huellas latentes, que son impresiones casuales de la piel de fricción en los dedos o palmas que se han transferido a otras superficies.

Todos entendemos por las películas y los programas de televisión lo esenciales que tienen la posibilidad de ser las huellas digitales para solucionar crímenes, con lo que el FBI creó IAFIS – el Sistema Automatizado Que viene dentro de Identificación de Huellas Digitales: una banco de información nacional usada para detectar a la gente desde sus huellas digitales. Entonces creó el premio “Golpe latente del año” en el momento en que las agencias de app de la ley locales y estatales desearon estudiar mucho más sobre de qué forma se tienen la posibilidad de emplear los latentes para solucionar delitos mayores. En 2015, el FBI lo cambió por el “Premio de identificación biométrica” ​​para integrar todas y cada una de las peculiaridades físicas medibles que se tienen la posibilidad de usar para detectar a la gente, como iris y reconocimiento facial, no solo huellas digitales.

El día de hoy examinaremos ciertos casos cuyas resoluciones fueron suficientemente buenas para recibir este premio.

8. Greg Michaud (2007)

Bien podríamos empezar con el primer caso que fue premiado con el “Golpe latente del año” en 2007, y fue bien justo, en tanto que resolvió un caso sin solucionar de prácticamente 30 años que sucedió en Big Rapids. Michigan.

El 23 de abril de 1980, Stella Lintemuth, de 89 años, fue asesinada en su habitación, pocos días antes de cumplir 90 años. Big Rapids era una localidad pequeña que no padecía varios delitos violentos, con lo que la policía local no se encontraba adecuadamente capacitada para encargarse de ese caso. Había un grupo de vías de tren que corrían fuera de la vivienda de la víctima, con lo que razonaron que el asesino probablemente era un pasajero que viajaba en el ferrocarril, pero esa era la única pista que tenían.

Consecuentemente, han recibido asistencia de un equipo forense estatal, que incluía al examinador latente Jerry Disler. Él recuperado 2 impresiones de la base de una vieja lámpara de cerámica, cuyo cordón se empleó para estrangular a la víctima. Ese era el único indicio que había dejado el asesino en la vivienda. La policía sabía que detectar las huellas digitales significaba detectar al culpable, pero asimismo se percataron de que las opciones de que esto sucediese eran prácticamente nulas. Esto fue en 1980, tras todo, y todo cuanto la policía ha podido llevar a cabo fue cotejar de forma manual las huellas con las tarjetas de huellas digitales que tenían en el fichero. No tuvieron suerte, y en el momento en que Jerry Disler se retiró 16 años después, el homicidio de Stella Lintemuth proseguía siendo un caso abierto.

Por esa razón décadas después pasó a Greg Michaud, otro científico forense que escuchó por vez primera del caso a lo largo de su programa de capacitación. En 2006, se percató de que probablemente absolutamente nadie había pasado las impresiones por IAFIS, en tanto que la banco de información no existía en el instante de la investigación original. Lo procuró y logró un éxito. Scott Elwood Graham, en ese instante ahora recluído en una institución siquiátrica. Graham fue proclamado culpable en 2009 tras un corto juicio de seis días.

7. Hoi Lui (2008)

El segundo caso que recibió el premio al “éxito latente del año” fue aun mucho más viejo que el primero. El 30 de abril de 1977, el forense novato Chuck Gaylor había sido llamado a la escena del delito en Escondido, California. El cuerpo lleno de sangre y golpeado del trabajador migrante Liborio Lindin, de 24 años, había sido encontrado en el estacionamiento de una vivienda en construcción. Precisamente, había tenido rincón una riña beligerante en el estacionamiento que se encontraba cubierto de sangre. Entre las pruebas descubiertas en la escena había una huella digital relativamente ensangrentada, pero nada para detectar al asesino. La situacion quedó sin solucionar, transformándose en el mucho más viejo caso frío en la narración de Escondido.

Avance veloz hasta 2007. Chuck Gaylor se había jubilado en ese instante, pero aceptó un nuevo trabajo con el Departamento de Policía de Escondido como oficial de reserva adelante de un equipo de casos libres. El homicidio de Lindin de su año de novato llegó a su escritorio y decidió que era hora de dejarlo en cama. No obstante, de buenas a primeras, hubo otro enorme revés. En las décadas que habían pasado, la salón de propiedad del Departamento de Policía de Escondido padeció una enorme infestación de ratas y los roedores destrozaron muchas pruebas. Todo cuanto quedó intacto de esta situación fueron las fotografías de la escena del delito y una imagen de la huella digital parcial con sangre.

La labor de trabajar en la impresión recayó en el examinador latente Hoi Lui, quien la alteró de múltiples formas hasta el momento en que consiguió una impresión disponible. Lui lo pasó por IAFIS y consiguió 20 probables coincidencias. Tras unas 100 entrevistas en todo el país, el equipo tenía a su hombre: Michael Moon, un carpintero que había sido encarcelado y puesto en independencia condicional por otro asesinato y un intento de asesinato, a veces diferentes. Pese a sus antecedentes, Moon fue sentenciado a solo ocho años por la desaparición de Lindin y fue puesto en independencia condicional de nuevo tras cumplir 4.

6. James Ramsey y Jill Kinkade (2011)

Ciertos casos sin solucionar que fueron premiados con el “Golpe latente del año” tienen la posibilidad de remontarse aún mucho más, como la situacion de 2011 que data de 1969. El 14 de diciembre de ese año, la operadora de telefonía de 25 años Diane Maxwell fue atacada en su sendero. a su trabajo en Southwestern Bell en Houston, Texas. Fue violada, asesinada y lanzada en una choza dejada antes que su asesino se marchara en su Mustang del 68.

En las décadas que prosiguieron, el hermano de Diane, David Maxwell, se transformó en Texas Ranger, con la promesa de cerrar cualquier día el expediente sobre el homicidio de su hermana. En 1986, volvió a abrir la situacion, pero aún de este modo no tuvo suerte para conseguir al asesino. En 2003, lo logró nuevamente, en esta ocasión recurriendo al estudioso de asesinatos de la policía de Houston. Jim Ramsey, quien se transformó en líder en la situacion. Por su parte, le solicitó asiste para la técnica de impresión latente Jill Kinkade con los análisis forenses.

De la misma con la entrada previo, los estudiosos se sintieron abatidos al conocer que la prueba en la situacion se había contaminado durante décadas, pero esto era un tanto peor que solo ciertas ratas. Por alguna razón, muchas de las pruebas sencillamente se habían desechado, al tiempo que las fotografías de la escena del delito se habían retirado de la habitación de la propiedad y se habían vendido a un detective gaceta.

Con la promesa de que ciertas pruebas unicamente se hubiesen perdido, los estudiosos han comenzado a comprobar los ficheros de casos sin solucionar y, tras un mes de búsqueda, hallaron oro. Hallaron las tarjetas con las huellas digitales que habían sido levantadas del interior del Mustang, ubicadas de manera accidental en un fichero de 1986. Era la única prueba que quedaba en la situacion, pero era la única que precisaban. Kinkade pasó las impresiones por IAFIS y consiguió los desenlaces en solo unas horas. Su candidato número uno era un hombre llamado James Ray Davis, que había estado accediendo y saliendo de la prisión desde principios de los años sesenta. Confesó su delito a lo largo de una entrevista y fue culpado a cadena perpetua.

5. Doug Herout y Laura Casey (2012)

Esta situación de 2012 tenía el género de drama y estilo que cabría aguardar de un asesinato en un libro o una película. El 17 de octubre de 1978, Carroll Bonnet de Omaha, Nebraska, fue encontrado fallecido en su apartamento tras no presentarse a trabajar. Había sido apuñalado y desnudado, al tiempo que su apartamento mostraba claros signos de una pelea beligerante. Al lado del cuerpo, el asesino dejó un burlarse nota para la policía que afirmaba “Dejo este delito con solo una pista. Encuéntrelo usted mismo Cerdo !!! Muere cerdo. – Helter ”.

Entonces, ¿qué fue? El equipo forense halló varios señales de la presencia del asesino: había 2 huellas en el baño, colillas de cigarros en la basura, toallas ensangrentadas en el suelo, una lata de cerveza abierta en la cocina. No obstante, ninguno de estos parecía una pista intencional dejada atrás para ocasionar a la policía. El asesino salió en el coche de la víctima, un Buick de 1964. Más tarde se recobró y se hallaron mucho más huellas dentro del vehículo, pero aún nada que condujese a la identidad del criminal.

Avance veloz hasta 2008 y el Departamento de Policía de Omaha abrió una unidad de casos libres apuntada por el detective Doug Herout. La técnica forense Laura Casey pasó las huellas por IAFIS y consiguió un resultado: Jerry Watson. No obstante, solo las impresiones no fueron suficientes. Podría haber tenido una aceptable razón para conocer el apartamento de Bonnet. En cambio, sirvieron como punto de inicio para la investigación del equipo sobre Watson. Tras una entrevista, consiguieron una exhibe de ADN y fue entonces en el momento en que todas las otras pruebas han comenzado a alinearse. Las colillas de cigarros, a juego con Jerry Watson. La lata de cerveza, a juego con Jerry Watson. Un pelo encontrado en la escena, a juego con Jerry Watson. Prácticamente todo lo apuntaba a él, con lo que Watson fue acusado y culpado por el homicidio.

Pero, ¿cuál fue la pista que dejó el asesino? Tras todo, esto era 1978 y Watson no podía haber pronosticado el papel que jugaría el ADN en su arresto décadas después. En cambio, dejó un periódico al lado del cuerpo, con la firma “Jerry W.” escrito en cursiva y después garabateado, con lo que verdaderamente había firmado su obra.

4. Melvin Grover (2015)

2015 fue el primer año en que el FBI entregó el Premio de Identificación Biométrica, cambiado para integrar todos y cada uno de los datos biométricos y no solo las huellas digitales. Al tiempo, IAFIS había sido sustituido por el mucho más adelantado Identificación de próxima generación, o NGI System, que incluía una sucesión de servicios premeditados a respaldar a los organismos encargados de realizar cumplir la ley.

El premio de ese año fue para el detective Melvin Grover del Departamento de Policía de Norfolk en Virginia. Como recordatorio, el premio es por solucionar toda clase de delitos violentos esenciales, no solo por asesinato. En la situacion de Grover, el nuevo servicio NGI lo asistió a solucionar una despiadado violación doble, cometida contra exactamente la misma víctima, con 4 semanas de diferencia.

Tras el primer ataque en el mes de agosto de 2008, la policía recobró ADN y huellas digitales en el sitio, pero no ha podido equipararlo con nada en su sistema. El segundo ataque, 4 semanas después, fue considerablemente más atroz, puesto que en esta ocasión el criminal hirió no solo a exactamente la misma mujer, sino más bien asimismo a su hija. De nuevo, los estudiosos hallaron mucho más huellas en la escena que reafirmaron que los dos delitos habían sido realizados por exactamente la misma persona, pero no coincidían con nada en sus bases de datos.

El sendero se enfrió hasta 2010 en el momento en que llegó una pista inopinada de Kuwait. Los estudiosos militares estaban estudiando el intento de violación de una mujer oficial y el ADN en la escena lo relacionó con los asaltos en Norfolk. Daba la sensación de que exactamente el mismo hombre era el responsable, pero aún no había sospechosos.

El enorme avance al final se causó en 2013 en el momento en que el FBI incorporó el nuevo Sistema NGI, que dejó que los registros civiles asimismo se integren en las buscas latentes. La policía logró una coincidencia con un hombre llamado Amin García que se había desempeñado como reservista y estaba en Norfolk y Kuwait en el instante de los asaltos. Más tarde fue proclamado culpable en los dos casos.

3. Departamento del Sheriff del Condado de San Bernardino (2016)

En 2016, el premio se entregó a todo el Departamento del Sheriff del condado de San Bernardino en California por solucionar un caso de asesinato sin solucionar de 25 años antes.

En 1991, el departamento del alguacil respondió a un cadáver encontrado en una habitación de motel en la localidad de Victorville. La víctima, más tarde identificada como John Miller, había sido asfixiada con una toalla y dejada bajo el colchón. Su asesino entonces robó su camioneta Chevy, que fue recuperada unos días después. Pese a la naturaleza beligerante del delito, los estudiosos tenían adversidades para localizar pistas útiles dejadas por el asesino. En el final, solo recobraron una sola huella latente del espéculo del lado del conductor del automóvil, que el culpable probablemente ajustó por práctica y se olvidó de limpiarlo. Aun de esta forma, esa impresión no fue bastante para otorgar a la policía una identificación y el indicio se enfrió.

Décadas después, en 2008, el departamento del alguacil creó una unidad de casos libres que constaba de 2 detectives de asesinatos y un fiscal de distrito adjunto. En 2010, el homicidio sin solucionar de John Miller llegó a sus escritorios, con lo que volvieron a llevar a cabo la impresión. No hubo suerte en las bases de datos estatales, pero el IAFIS del FBI tuvo una coincidencia con un Michael Arrowood, que vivía en Tennessee en ese instante.

La policía tuvo una entrevista con Arrowood, y por último confesó el delito, pero especificó que fue su hermano, Chris, quien verdaderamente mató a Miller. Según él, los tres retornaron a la habitación del motel de Miller por cerveza y pizza, pero los hermanos eligieron hurtarlo y matarlo en el momento en que se dieron cuenta que tenía $ 1000 en efectivo. Seguir prueba de ADN en la toalla afirmado que Chris Arrowood asfixió a John Miller y que los dos hermanos fueron detenidos, acusados ​​y condenados.

2. Jenny Hall y Meghan Blackburn (2017)

El premio de 2017, que fue para las estudiosas Jenny Hall y Meghan Blackburn del Austin Crime Lab en Texas, reconoció una solución capaz que uno podría aguardar ver en un episodio de CSI en vez de en la vida real.

De nuevo, no nos encontramos intentando con un asesino aquí, sino más bien con un vil depredador de pequeños que había compartido imágenes de una pequeña de nueve años en una cuenta de Dropbox en 2015. El Departamento de Seguridad Pública de Texas, o DPS, recibió un aviso. sobre su actividad on-line, pero estaban peleando por conocer quién era. No había identificadores obvios en las imágenes, pero los estudiosos antes nombrados apreciaron que las manos del criminal eran precisamente perceptibles en muchas tomas. En verdad, la alta definición de las imágenes les dejó ver las crestas de sus huellas digitales, con lo que creyeron que quizás podrían reconstruir sus huellas digitales solo desde las imágenes.

Lo que prosiguió fue un montón de cálculos precavidos, medidas y algo de “llenar los espacios en blanco” para conseguir la escala y las dimensiones adecuadas de las manos. El resultado final fue composicion por las huellas digitales perceptibles en las imágenes, pero eran suficientemente buenas para que próximamente recibiesen un éxito en el sistema NGI del FBI. El sospechoso fue reconocido como Robert Bossick Jr., quien entonces confesó su delito y tenía cientos mucho más del mismo género de vídeos y también imágenes. Fue culpado a 50 años de prisión.

1. Departamento de Policía Metropolitana de Las Vegas (2018)

El Premio de Identificación Biométrica 2018 fue para el Departamento de Policía de Las Vegas Metro. De nuevo, no fue un asesinato, sino más bien un hurto y un intento de agresión sexual. No obstante, la policía de Las Vegas temía que, salvo que fuesen detenidos, su criminal volviese a agredir próximamente.

La situacion empezó una noche en el momento en que la víctima femenina se despertó con un extraño en su habitación. Se abalanzó sobre ella y, tras un forcejeo, demandó comprender dónde guardaba el dinero. Tras indicar un frasco cerca de su cama, el ladrón salió con la gigantesca suma de $ 26.

Pese a su ataque fortuito, el sospechoso probó ser increíblemente hábil en el momento en que tenía que ver con no dejar indicios. Prácticamente no había señales de que estuvo en esa casa. Se encontraba bien, pero el equipo forense probó ser mejor y recobraron 2 huellas de palmas latentes.

Es bastante extraño que un estuche genere solo huellas de palmas aprovechables sin huellas digitales, pero eso fue lo que sucedió aquí. Como era de aguardar, la banco de información local no mostró coincidencias, pero a dios gracias para el Departamento de Policía de Las Vegas, el sistema NGI del FBI asimismo incluía una banco de información de impresiones de la palma de la mano, que tenía cerca de 15 millones de entradas en ese instante. Fue una doble suerte que su sospechoso estuviese entre ellos, y fue reconocido como Phillip White, quien entonces fue culpado por intento de agresión sexual.

Este fue un caso bastante simple, si bien con una pista forense excepcional y, por el momento, todavía es el último caso que ha recibido el Premio de Identificación Biométrica.

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