Crímenes infames que nunca se resolvieron

El día de hoy echamos una ojeada a ciertos episodios sanguinolentos de la historia del delito. De una manera u otra, todos estas situaciones conmovieron, repulsaron y emocionaron al público en su día, pero todos tenían una cosa en común: ninguno de estos homicidos se resolvió de manera oficial.

8. Los homicidos de Hinterkaifeck

A inicios del siglo XX, había una pequeña granja ubicada precisamente a medio sendero entre las ciudades alemanas de Ingolstadt y Schrobenhausen en Baviera. Pertenecía a la familia Gruber y era popular como Hinterkaifeck. Andreas Gruber vivía allí con su mujer, su hija adulta, 2 nietos pequeños y una criada. El 31 de marzo de 1922, los seis fueron asesinados con herramientas agrícolas oxidadas. Quién lo logró y por qué razón todavía es un secreto hasta hoy.

Tras un tiempo, los lugareños han comenzado a ver su sepa. Toda la familia faltó a la iglesia el domingo y la joven Cäzilia no había ido a la escuela múltiples días seguidos. Al final, ciertos de ellos fueron a la granja donde descubrieron la horrible escena. La mayor parte de los Grubers habían sido asesinados en el granero, presumiblemente atraídos al interior de uno en uno. La criada, Maria Baumgartner, y el bebé de 2 años, Josef Gruber, fueron especial en la vivienda.

Al comienzo, la policía sospechó de uno o mucho más indigentes, pero descartó esta iniciativa en tanto que la vivienda no había sido modificada y el dinero se dejó donde se encontraba. Aún mucho más interesante, el asesino o los asesinos pasaron tiempo en la granja tras los homicidos, prendiendo fuegos, comiendo e inclusive nutriendo a los animales.

Más tarde, las supones se dirigieron hacia varios de los lugareños, particularmente Lorenz Schlittenbauer, quien se rumoreaba que era el padre del joven Josef Gruber. Un rumor aún mucho más sórdido afirmaba que Andreas Gruber era de todos modos el padre de su nieto tras tener una relación incestuosa con su hija Viktoria. Finalmente, se encontraba el auténtico marido de Viktoria, Karl Gabriel, quien en teoría fue ejecutado en la Primera Guerra Mundial, pero una hipótesis confirmaba que subsistió, regresó a casa y mató a la familia con furia en el momento en que descubrió que su mujer tenía un bebé con otro hombre.

Estas son solo tres de las nociones mucho más extendidas sobre lo que sucedió en Hinterkaifeck. Hay considerablemente más, pero no hay prueba que pruebe ninguno de ellos.

7. La caja de la bicicleta verde

En la noche del 5 de julio de 1919, Hermosa Wright, de 21 años, fue asesinada a balazos fuera de un pequeño pueblo inglés llamado Little Stretton en Leicestershire. La única pista que tenía la policía para proseguir era que la habían visto esa noche en compañía de un hombre que montaba un green. bicicleta.

Esto puede parecer el ámbito de una novela de secreto, pero acabó transformándose en entre los homicidos mucho más conocidos y discutidos de Inglaterra de principios del siglo XX. La disputa brotó por dado que las autoridades siempre y en todo momento tuvieron un sospechoso sólido. Su nombre era Ronald Light. Tenía 33 años y no solo tenía una bicicleta verde, sino trató de liberarse de ella tras el delito. Asimismo tiró una funda de pistola con balas que coincidían con la que mató a Hermosa Wright. Finalmente, aceptó a regañadientes que era el hombre de la bicicleta verde esa noche, una vez que los presentes lo identificaran.

Todo lo mencionado edificó un caso sólido para la culpa de Light y, no obstante, se encontraba comprado en 1920. Su letrado, el venerable Sir Edward Marshall Hall, apuntó que todas y cada una de las pruebas casuales sencillamente señalaban que Light y Wright cabalgaron juntos esa noche en el transcurso de un tiempo, algo que su cliente ahora había aceptado. Nada de eso sugirió que Light tuviese algo que ver con la desaparición de Wright o que estuviese que se encuentra en ese instante.

El ámbito primordial anunciado por Hall fue que la joven fue asesinada por un choque de alguien que cazaba en un campo próximo. Argumentó que un tiro a corta distancia habría provocado considerablemente más daño en la cara, al paso que el orificio de bala real era tan pequeño que el primer médico que inspeccionó el cuerpo no lo vio.

Además de esto, apuntó la completa falta de fundamentos de Light para el homicidio e inclusive puso a su cliente en el estrado a fin de que testificara y mostrara su accionar relajado y su voz despacio. Precisamente, se ganó al jurado que acordó por unanimidad que Ronald Light no era culpable. Desde ese momento, los apasionados al delito se han preguntado qué pasó esa noche.

6. Los homicidos de Texarkana Moonlight

Pasamos en este momento al caso sin solucionar de un asesino en serie activo en los USA hace décadas. Se aprovechó de parejas jóvenes en áreas alejadas. Mató a cinco personas que conocemos. Disparó a sus víctimas, pero ciertas subsistieron. Jamás fue reconocido, con lo que los medios se refirieron a él con un alias. La policía tenía un sospechoso sólido, pero jamás ha podido relacionarlo de forma positiva con los homicidos.

Ciertos de ustedes, apasionados al delito, tienen la posibilidad de estar advirtiendo muchas semejanzas con los conocidos homicidos del Zodíaco, pero, en verdad, hablamos de una secuencia de homicidos que sucedieron mucho más de 2 décadas antes y que en su mayor parte se olvidan actualmente, al tiempo que el Zodíaco todavía es entre los mucho más conocidos estadounidense. delincuentes conocidos. Fueron los homicidos a la luz de la luna de Texarkana, perpetrados por alguien apodado por los medios el “Espectro Killer ”o el“ Phantom Slayer ”.

Los homicidos sucedieron en y cerca de las ciudades hermanas de Texarkana, Texas y Texarkana, Arkansas, entre febrero y mayo de 1946. Fueron investigados por los Texas Rangers que sospechaban de un hombre llamado Youell Swinney de los homicidos. Fue un criminal menor para toda la vida y fue su mujer quien primero lo llamó la atención de la policía, si bien entonces se negó a testificar en contra suya. Swinney fue encarcelado por año siguiente, pero por cargos de hurto de automóvil no relacionados. Al final, el indicio se enfrió, los estudiosos pasaron a otros casos y la identidad del Asesino Espectro prosiguió siendo un secreto.

5. La bella chavala cigarrillo

Los entusiastas de las historias de detectives tienen la posibilidad de estar familiarizados con El secreto de Marie Rogêt por Edgar Allen Poe, con su detective de resolución de crímenes, C. Auguste Dupin. Lo que quizás no sepan es que la crónica de Poe sobre el homicidio de una vendedora de perfumes en París se fundamentó en el asesinato de Mary Cecilia Rogers de Novedosa York.

Mary Rogers, de veintidós años, desapareció el 25 de julio de 1841 y su cuerpo fue encontrado tres días después en Hoboken, Novedosa Jersey, flotando en el río Hudson.

Mary Rogers era considerada una muchacha muy bella y la tabaquería donde tenía un trabajo de usada de manera frecuente se encontraba llena de hombres que adquirían algo solo para lograr flirtear con ella. En consecuencia, su muerte ocasionó un frenesí en tanto que los medios la apodaron la “bella muchacha cigarrera”.

La realidad del tema es que no tenemos la posibilidad de decir con seguridad que fue asesinada. Tras tres días en el agua, sus restos estaban dañados y también hinchados. Tenía enormes hematomas en el cuerpo y lo que parecía una marca de ligadura en la garganta, lo que sugería que había sido agredida. En verdad, la teoría mucho más habitual de la policía en ese instante era que había sido víctima de la crueldad de las pandillas. Otras ideas sugirieron que Mary murió en el transcurso de un aborto fallido o que su prometido, Daniel Payne, se encontraba implicado. Payne en teoría tenía una coartada hermética para la noche de su muerte, pero proseguía siendo una suponer en la cabeza del público tras suicidarse unos meses después y dejar una nota pidiendo perdón por su “vida malgastada”.

Al final, cuando todos y cada uno de los sórdidos datos salieron a la luz, la multitud empezó a perder interés y los diarios pasaron a la próxima historia, dejando la desaparición de Mary Rogers sin solucionar hasta hoy.

4. El hecho de Shimoyama

En 1949, El país nipón experimentó tres mortales accidentes que supone su sistema ferroviario. Un tren se descarriló en Fukushima. Otro se estrelló contra la estación Mitaka de Tokyo. Y finalmente, nuestro enfoque de el día de hoy, el primer presidente de los Trenes Nacionales de El país nipón, Sadanori Shimoyama, desapareció el 5 de julio y fue encontrado al día después, con el cuerpo cortado tras ser arrollado por un tren.

Por supuesto, dada la cercanía temporal entre los tres acontecimientos, varios sospecharon inmediatamente que la desaparición de Shimoyama fue ocasionada por exactamente el mismo conjunto de individuos causantes de los otros accidentes. Esos que pensaban que los tres estaban conectados por norma general sospechaban integrantes radicales del sindicato que asimismo estaban afiliados al Partido Comunista Japonés.

Aun si no estaban comprometidos, había una lista larguísima de personas que podrían haber amado dañar a Shimoyama. Como presidente de la red ferroviaria, fue responsable de los recortes de personal que provocaron la pérdida de millones de trabajadores. Esto les dio a los estudiosos un conjunto de sospechosos enorme, pero asimismo un fundamento para un viable suicidio. Ciertos pensaban que Shimoyama se suicidó debido al agobio y la culpa por los despidos.

Las autoridades de esa temporada realizaron una investigación con los labios apretados. Por último, cerraron la situacion sin arrestos y jamás mostraron datos. No fue hasta en las últimas décadas que se realizaron cientos y cientos de documentos de la investigación. público, pero no nos aproximó a solucionar la desaparición de Shimoyama.

3. El secreto de Ardlamont

Para esta situación nos transportamos a Argyll, Escocia, a Ardlamont House, la finca que perteneció a la familia Hambrough. En 1891, la familia aceptó a una exclusiva persona en sus filas: Alfred John Monson, de 30 años, que se encontraba allí para ser útil como tutor de caballeros de Cecil Hambrough, de 18 años.

Un par de años después, el 10 de agosto de 1893, Monson llevó a Cecil a pasar un día caza. Los acompañaba un popular de Monson llamado Edward Scott. En un instante, los tiros retumbaron en el bosque y los sirvientes solo vieron a Monson y Scott regresar con las armas. El dúo aseveró que Cecil Hambrough se había disparado de manera accidental en la cabeza al bajar su arma mientras que escalaba una cerca.

Se inició una investigación inmediatamente, pero al comienzo no había supones de juego sucio, puesto que supuestamente no había ningún fundamento. No obstante, algunas semanas tras la desaparición de Cecil, las autoridades se dieron cuenta que pocos días antes del tiroteo, el joven aristócrata contrató 2 pólizas de seguro de vida y, por alguna razón, nombró a la mujer de Monson como beneficiaria. En este momento había un fundamento a fin de que la policía detuvo a Monson y lo acusó de asesinato, al tiempo que su cómplice, Edward Scott, se escapó.

El juicio en sí fue destacable por enseñar el testimonio de Joseph Bell, el cirujano escocés que inspiró a Arthur Conan Doyle a hacer Sherlock Holmes. Opinaba que Monson había disparado al joven Cecil Hambrough. Aun de esta forma, Alfred Monson fue absuelto una vez que el jurado regresara con el escocés veredicto de “no probado”, utilizado en la ley escocesa en el momento en que ninguna de las partes puede proteger terminantemente su caso.

La historia del asesinato de Ardlamont tuvo un extraño epílogo por año siguiente. Gracias a que la situacion fue infame en su temporada, Madame Tussaud, el museo de cera de Londres, creó una estatua de cera de Alfred Monson y la puso en la Cámara de los Horrores adjuntado con otros conocidos asesinos. Los demandó exitosamente por difamación y estableció un antecedente que las figuras de cera tienen la posibilidad de ofrecer rincón a acusaciones difamatorias.

2. El homicidio de Moll McCarthy

El 21 de noviembre de 1940, Mary “Moll” McCarthy fue disparado en su vieja cabaña en Marlhill, un pequeño pueblo en el condado de Tipperary, Irlanda. Cierto tiempo después, un vecino llamado Henry Gleeson, normalmente popular como “Harry”, halló su cuerpo y denunció su muerte a la policía. Más tarde, Gleeson fue detenido, culpado y ahorcado por el homicidio de Moll McCarthy.

Todo suena como un caso despiadado pero simple. Gleeson aun tenía un fundamento. McCarthy esporádicamente trabajó como prostituta y tuvo múltiples hijos con múltiples hombres. Se afirmaba que Gleeson era uno, salvo que su hijo murió en la niñez, con lo que mató a McCarthy por furia.

Y, no obstante, en las décadas transcurridas desde el momento en que ocurrió el delito, llegó a ser considerado como entre los fallos judiciales mucho más crueles en la narración de Irlanda, puesto que poco a poco más personas presionaron por la inocencia de Gleeson. Acabó en 2015 en el momento en que, por vez primera en la historia del estado, el presidente de Irlanda le entregó un póstumo perdón.

Todas y cada una de las señales sugerían que las autoridades ejecutaron a un hombre inocente, pero ¿quién fue el auténtico asesino? Los otros progenitores de los hijos de McCarthy habrían sido fuertes sospechosos, estimando que varios de ellos estaban en matrimonio. Como era de aguardar, dada la manera en que se manejó la situacion, asimismo se charló de un encubrimiento. Los apasionados al delito sugirieron que el auténtico culpable podría ser un integrante de la Gardai local o del IRA, con Gleeson sirviendo como un chivo expiatorio favorable.

1. El secreto del estanque verde azulado

A inicios de los 90 vio el estreno de un espectáculo surrealista y embriagador llamado Twin Peaks, centrada en el enigmático asesinato de una muchacha llamada Laura Palmer. No obstante, la inspiración para el software procedió de una historia de temor que el co-constructor Mark Frost escuchó de su abuela en el momento en que era un niño: la vida real. asesinato de Hazel Drew.

Esto sucedió en 1908, en un pequeño pueblo del estado de Novedosa York llamado Sand Lake. Hazel Drew era una mujer de 20 años que desapareció la noche del 7 de julio, con su cuerpo lavándose en tierra a riberas del estanque local 4 días después. Tenía un corsé cerca del cuello y una herida en la cabeza por un elemento contundente. Además de esto, no había agua en sus pulmones, lo que señala que se encontraba fallecida antes de ingresar al estanque.

La datos que cubren la investigación recordaban bastante a Twin Peaks. La lista de sospechosos incluía un “granjero imbécil”, un “vendedor ambulante de carbón vegetal”, un dentista llamado Edwin Knauff que se encontraba enamorado de la víctima e inclusive un hombre del que se afirmaba que tenía poderes hipnóticos. Asimismo hubo ciertos chimentos sórdidos que aducían que Hazel Drew llevaba una doble vida participando en orgías con hombres de negocios mayores.

Los detectives modernos que examinaron los documentos y los reportes de los jornales de esa temporada proponen que las autoridades locales estaban prestas a descartar la iniciativa de que había un asesino en su pequeña localidad. En cambio, plantearon la iniciativa de que Hazel Drew había sido arrollada por un conductor imprudente que entonces trató de liberarse del cuerpo tirándolo al estanque. Más allá de que no es realmente difícil, fue incompatible con las lesiones de la víctima, y ​​el Secreto de Teal Pond, como llegó a conocerse, prosigue sin resolverse.

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