Datos sobre Hitler que probablemente no sabías

Entendemos que Adolf Hitler era un tipo malo y se han anunciado varios productos que describen hechos atrayentes sobre él y su régimen obscuro. Pero quedan ciertos hechos mucho más sobre Hitler que merece la pena poner énfasis, puesto que son visibles pero poco populares. Aquí descubrimos al verdadero Hitler, no solo al déspota, sino más bien al bicho extraño, el hipócrita, el sujeto de manera extraña reconocido y el burlador común.

10. Los alemanes podrían haberlo deportado.

El Partido Nazi de Hitler tuvo principios dispares y turbios, y las cosas llegaron a un punto crítico en un tiroteo y el posterior arresto de Hitler en lo que se conoce como el Beer Hall Putsch. Como Hitler había fallado en el en este momento infame golpe, fue acusado de alta traición en 1923 por procurar deponer al gobierno de Weimar en Alemania por la fuerza. Un tema esencial en el juicio fue dado que Hitler no era ciudadano alemán. Debe recordarse que este popular “nacionalista alemán” increíble xenófobo no era alemán de nacimiento, sino entró al planeta en lo que en ese instante era Austria-Hungría. Nativo de el Imperio Austro-Húngaro y con el estatus de Ciudadano Austriaco, Hitler se encaró a la deportación a Austria de conformidad con la legislación alemana.

Legalmente, a Hitler no se le debería haber tolerado mantenerse en Alemania y también instigar la Segunda Guerra Mundial. Su condición de criminal extranjero se consideró esencial en su juicio. No obstante, fueron enclenques los intentos de deportar a Hitler de Alemania a su Austria natal. El juez llamó a Hitler un “austriaco-alemán” debido al servicio del futuro Führer en la Primera Guerra Mundial con el ejército alemán. Si bien Hitler fue enviado a la prisión de Landsberg tras recibir una sentencia suave, se le dejó mantenerse en Alemania. Hitler renunció a su ciudadanía austriaca en 1925 y fue apátrida a lo largo de siete años hasta el momento en que el ministro del interior nazi del estado de Brunswick lo nombró gestor del estado en 1932, transformándolo en ciudadano de Brunswick y Alemania.

9. Era un evasor de impuestos al radical

Hitler no deseaba abonar impuestos, con lo que ciertamente sobornó y se abrió sendero una vez que el gobierno alemán lo persiguió hasta el punto en que pagó cero impuestos. Hasta aquí los reclamos del socialismo. El notario bávaro retirado Klaus-Dieter Dubon descubrió ciertas resoluciones fiscales atrayentes respecto a Hitler. Por poner un ejemplo, le debía quinientos mil Reichsmarks en un punto. El caro automóvil Mercedes que adquirió antes de empezar las hostilidades de la Segunda Guerra Mundial en Europa mientras que se encontraba en la prisión en 1923 fue investigado por la oficina de impuestos, pero Hitler aseveró que el automóvil fue respaldado por un préstamo y que debía emplearse como un “medio para un fin”. ” Tras su liberación en 1924, Hitler demandó solo un escritorio y 2 estanterías como pertenencias.

Su artículo de literatura de odio de la infamia Mein Kampf próximamente se transformó en un éxito de ventas en toda Alemania, dados los ordenes de Hitler respecto a su empleo y venta masivos. Esto transformó a Hitler en un hombre rico, pero no deseaba abonar ningún impuesto. Ciertamente, esto no voló y la oficina de impuestos presentó cargos de falsificación de capital demandó que Hitler pagara en un período de ocho días. Todo lo mencionado sucedió un año una vez que se transformara en canciller de Alemania. Hitler respondió realizando que el jefe del ministerio de finanzas interviniese y lo eximiera de impuestos, y la deuda fue anulada. Asimismo hubo una recompensa que la mayor parte llamaría un soborno con apariencia de 2000 Reichsmarks capital por mes para el secretario de estado del ministerio de finanzas que lo resolvió todo.

8. Hay un fallo que transporta su nombre

No es el Volkswagen Beetle, sino más bien un auténtico escarabajo endémico de Eslovenia que transporta el nombre del deshonrado Fuhrer. El escarabajo fue nombrado en honor a Hitler por su investigador Oscar Scheibel, un austriaco al que le agradaban los insectos, por decir lo mínimo, y recibió una carta de agradecimiento de Hitler respecto al tema. Scheibel era un ingeniero ferroviario, aparte de un entomólogo aficionado consumado con una obsesión especial por los escarabajos de las cavernas.

Originario de solo cinco grutas en Eslovenia, Anophthalmus hitleri en este momento es una clase en riesgo de extinción merced a los coleccionistas de recuerdos nazis que han saqueado los limitados abastecimientos naturales de este escarabajo de las cavernas. La política taxonómica no deja cambiar el nombre pese a su desapacible asociación nazi. El escarabajo es de color oro y no tiene ojos, siendo una suerte de escarabajo ciego de las cavernas. El nombre genérico Anophthalmus significa “sin ojos”, lo que provoca que el nombre de la clase se traduzca precisamente como “el sin ojos de Hitler”.

7. No condujo

Hitler no sabía conducir un automóvil y, en consecuencia, utilizó los servicios de chófer para desplazarse, como en el momento en que se dirigía a vocalizar sus viles sesiones de incitación al odio en los mítines nazis. Tenía bastante temor a los turismos y a la oportunidad de padecer un incidente automovilístico, y muchas veces amonestaba a los oficiales nazis y a sus choferes por exceso de agilidad, demandando un límite de 50 km por hora, lo que equivale a 31,07 millas por hora.

La carencia de capacidades de conducción de Hitler fue una vergüenza para su imagen pública, en especial en comparación con el dictador italiano Mussolini, que sabía conducir y volar. Entonces, Hitler se inventó una sucesión de disculpas, que van desde detallar la conducción como una amenaza para su seguridad y equiparar el peligro con el de un incidente de esquí, hasta calificar la conducción como un desperdicio de energía que podría centrarse en prepararse para sus estruendosas y largas digresiones políticas. Entre sus choferes estaban Julius Schreck (que sabía de qué manera meterse en un berenjenal), el oficial de las SS Erich Kempa y el hipócrita Emile Maurice, quien llevó a Hitler al sitio de sus alegatos contra los judíos, pero él mismo era de ascendencia judía parcial.

6. Fue nominado al Premio Nobel de la Paz.

Sabiendo que fue de manera directa responsable de comenzar y hacer la guerra mucho más mortal de la historia, cuyos acontecimientos incluyeron el Holocausto y el Blitz, Adolf Hitler fue nominado para el premio Nobel de la Paz semeja jocoso, quizás un obscuro giro cómico en frente de la catástrofe. Eso es precisamente lo que pretendía representar la nominación. Erik Gottfried Christian Brandt, un integrante del parlamento sueco que llega del Partido Socialdemócrata, nominó a Adolf Hitler para recibir el Premio Nobel de la Paz.

La nominación sucedió solo tres meses antes de la invasión nazi de Polonia que desató las hostilidades de la Segunda Guerra Mundial. Brandt fue tildado de fascista y ciertas asociaciones le prohibieron ofrecer charlas, supuestamente por una aceptable razón, puesto que tituló a Hitler “un luchador por la paz dado por Dios”, describió MI pelea como “la mejor y mucho más habitual obra literaria de todo el mundo” y mencionó que Hitler podría “pacificar a Europa, y probablemente a todo el mundo”. Lo que quedó claro después fue que Brandt se encontraba bromeando. Verdaderamente archivó los documentos, pero deseaba protestar por la nominación al Premio Nobel de la Paz del presidente británico Neville Chamberlain y asimismo establecer una riña con los nazis.

5. El recomendante judío

Hitler fue sugerido para una Cruz de Hierro por su valentía en la Primera Guerra Mundial, que recibió. El soldado alemán que lo aconsejó para el honor era judío. A lo largo de la Primera Guerra Mundial, Hitler fue un corredor de despacho con el Regimiento de Infantería de Reserva de Baviera 16 y estuvo en la Primera Guerra de Ypres, la Guerra de Arras, la Guerra de Passchendaele y la Guerra del Somme, donde resultó herido. Recibió la Cruz de Hierro de Segunda Clase, en 1914. Ahora, Superior de Hitler, El teniente Hugo Gutmann, aconsejó a Hitler para una condecoración mucho más alta, Cruz de Hierro de Primera Clase, que recibió el 4 de agosto de 1918. Este nivel de premio fue destacable, singularmente dado el bajo rango de Hitler: era solo un integrante de Gefreiter, el segundo nivel mucho más bajo de rango en el ejército alemán.

Qué irónico que el conocido perseguidor del pueblo judío fuera tan considerado como un sujeto valeroso por un judío. Gutmann y su familia se vieron damnificados de manera negativa por el gobierno de Hitler. Tras las Leyes de Nuremberg de 1935, Gutmann fue privado de su ciudadanía alemana. Después fue detenido por la Gestapo, pero liberado a solicitud de los oficiales de las SS que conocían su crónica como superior de Hitler. Al final salió de Alemania a Bélgica y después emigró a los USA con su familia. Descaradamente, Hitler lució la medalla recibida por recomendación de Gutmann mientras que perseguía a su pueblo.

4. No creó el Partido Nazi

Hitler está tan íntimamente asociado con el Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores Alemanes que podría ser natural imaginar a Hitler presumiendo de alguna forma de que el nazismo fue su creación. Pero nada podría estar mucho más lejos de la realidad. Hitler no creó de ninguna forma el nazismo, pero era un vagabundo que había estado en cobijos para personas sin hogar desde 1909 hasta 1913 antes que le diesen el puesto de Verbindungsmann (agente de sabiduría) en un comando de reconocimiento de la Reichswehr, la organización militar de Alemania en 1919.

El trabajo de Hitler era espiar al Partido de los Trabajadores Alemán (Deutsche Arbeiterpartei, DAP), que próximamente se transformó en el Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores Alemanes, compromiso que hizo hasta el momento en que decidió que amaba el fascismo y se unió. Se suponía que Hitler monitorearía la partido, pero en el momento en que se transformó en el integrante 55 de DAP, las cosas modificaron. Anton Drexler, animado por el antisemitismo, el anticapitalismo, la filosofía nacionalista y prácticamente anti-todo, llegó a detallar el Partido Nazi fuera del DAP el año en que Hitler se unió.

3. Las fotografías que charlan

Es un hecho poco popular que Hitler posó para una secuencia de fotografías bastante extrañas mientras que charlaba, siendo el fotógrafo Heinrich Hoffman, el fotógrafo de seguridad de Hitler que asimismo presentó a Hitler a su futura mujer Eva Braun. Se suponía que las imágenes serían demolidas, pero subsistieron pues Hoffman las consideró valiosas, solo para ser detenidas por las fuerzas aliadas tras la Segunda Guerra Mundial por lucrarse con la guerra. Las nueve imágenes detallan a Hitler en poses ensayadas supuestamente enloquecidas y lo dan a conocer con lo que en buena medida era: un actor.

Hitler podría describirse como un demagogo y estas fotografías fueron tomadas en el intento de Hitler de perfeccionar su imagen ideal de presentación pública. Deseaba ver desde la visión de la audiencia de qué manera se veía en distintas poses diseñadas para influir en las conmuevas del público y supervisar a la audiencia. Tenía términos curiosos para distintas miradas, como “gebieterisch” (dominante) y “kämpferisch” (belicoso). Hitler se encontraba preocupadísimo por cualquier fallo en su forma o presentación, y se encontraba bastante ofuscado con sí mismo, por decir lo menos. Hoffman ignoró las normas directas de Hitler de preservar las fotografías.

2. Hitler rechazó las armas químicas

Entre los mayores interrogantes de la historia militar prosiguen siendo las extrañas reacciones de Hitler respecto a la guerra química en la Segunda Guerra Mundial. Merced a las torpezas y los detalles del científico alemán Gerhard Schrader, que trataba de matar escarabajos pero se le ocurrió algo considerablemente más mortal que se llamó gas sarín, el régimen nazi dispuso de un agente inquieto realmente horrible. No obstante, Hitler se negó tajantemente a utilizar el gas sarín, pese a los homicidos en masa de judíos, otras minorías y de resistencia bajo el régimen nazi. Por causas que no se entienden totalmente pero que con frecuencia se adivinan, Hitler se negó a utilizar las armas fatales contra los socios más allá de que los agitadores nazis lo estaban presionando con seriedad a fin de que usara el gas.

Ciertos historiadores piensan que la horrible experiencia de Hitler en la Primera Guerra Mundial de ser cegado por un tiempo por el gas lo disuadió de su empleo, pero merece la pena apuntar que las víctimas de su régimen aún fueron ejecutadas en una cámara de gas. Las intranquilidades estratégicas son una viable razón por la que Hitler no usó el gas, por miedo a que sus tropas fuesen dañadas, al tiempo que la amenaza de represalias aliadas asimismo probablemente halla sido bastante. Pese a la negativa de Hitler, las factorías nazis almacenaron proporciones masivas de sarín, por si las moscas, hasta el desenlace de la guerra.

1. La espeluznante historia de Rosa Bernile Nienau

Hay algunas inconstantes inquietantes en la historia nazi, y su narrativa, y una de esas sorpresas, se muestra en la manera de la amistad de Hitler con Rosa Bernile Nienau, una pequeña judía alemana. Hitler la conoció en el momento en que la invitó a ella y a su madre, Karoline, a su casa tras conocer que la pequeña tenía exactamente el mismo cumpleaños que el de el, el 20 de abril. Se han tomado fotografías con Nienau abrazando al Fuhrer y poco después, se descubrió que era Judío.

Pese a esoHitler continuó su amistad con la pequeña, quien le escribió 17 ocasiones entre 1935 y 1938. Entonces, el secretario nazi Martin Bormann le ha dicho a la pequeña y a su madre que cortaran el contacto, lo que encolerizó a Hitler. La Segunda Guerra Mundial empezó un año tras perder el contacto con Hitler y empezó a matar a millones de judíos. La desaparición de Nienau no fue por persecución directa, sino murió en un hospital de Munich gracias a una infección de polio.

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