Desmontando mitos famosos sobre Harriet Tubman

Harriet Tubman es muy conocida en los USA como una esclava fugitiva y abolicionista, y como alguien que llevó a otros esclavos fugitivos a su independencia en todo el Ferrocarril Subterráneo. Pero bastante de lo que se conoce sobre ella es falso. Sus hazañas se han exagerado durante los años con objetivos políticos. Ciertas exageraciones han comenzado a lo largo de su vida. Se le asigna, si esa es la palabra, por haber reunido esclavos fugitivos en Canadá para sumarse a la incursión de John Brown en Harpers Ferry, Virginia, en 1859, por servirnos de un ejemplo. No obstante, la fuerza de ataque de Brown incluía solo cinco negros, solo entre los cuales era un viejo ciervo. Ninguno era de Canadá.

Sus hazañas fueron excesivas por los abolicionistas del norte, que hallaron a Tubman útil para realizar seguir su trabajo. Múltiples declaraciones de recompensas substanciales brindadas por su atrapa, ciertas de ellas con la estipulación de “vivo o fallecido”, se tienen la posibilidad de localizar el día de hoy, si bien jamás se encontró prueba moderna de semejantes recompensas. La única recompensa demostrable nunca ofrecida por ella fue de $ 100 por su regreso como esclava fugitiva. Su analfabetismo la logró inútil de registrar su historia, más allá de que se la contó a los entrevistadores, familiares y amigos, y cambió con frecuencia con el paso del tiempo. El día de hoy, observaremos la certeza de 10 mitos recurrentes sobre Harriet Tubman …

10. Mito: Ocultó a los esclavos que escapaban en una vivienda franca propiedad de Jacob Jackson.

Jacob Jackson era un hombre negro libre que tenía y cultivaba precisamente 130 acres de tierra en la costa este de Maryland. Con frecuencia se comunica que Tubman le escribió cartas a Jackson y que él tenía una vivienda de seguridad en su propiedad, una parada en el ferrocarril subterráneo. Los dueños de esclavos sospechaban de Jackson en el área de asistir en la escapada de esclavos fugitivos, y su casa era visitada frecuentemente por inspectores autoproclamados, lo que la hacía bastante dañina como parada temporal para los fugitivos. El papel de Jackson en la saga Tubman fue como mensajero., transmitiendo el tiempo designado por Tubman a fin de que los esclavos comenzaran a huír.

Ni Jackson ni Tubman sabían leer ni redactar, lo que complicaba la comunicación por letra. Tubman dictó sus normas a sus cómplices en el norte y la carta fue entregada a Jackson por hombres que debieron leerla. El arreglo quería decir que las comunicaciones debían hacerse de una forma que solo los 2 tengan la posibilidad de comprender, puesto que la carta sería leída en voz alta, en general por exactamente los mismos inspectores que sospechaban de Jackson. En una ocasión, Jackson transmitió el mensaje de Harriet a sus hermanos a fin de que se reunieran con ella en un instante y rincón señalados, tras lo que los condujo a la independencia en Pensilvania. No se sabe cuántas en otras ocasiones trabajaron juntos los 2, o si lo hicieron.

9. Mito: Harriet Tubman viajó por todo el sur para llevar esclavos a la independencia.

Existe la creencia extendida de que Harriet Tubman viajó por todo el sur de antes de la guerra, llevando a cientos y cientos de esclavos a la independencia en el norte, y varios de ellos viajaron hasta Canadá. Más allá de que varios esclavos fugitivos viajaron a Canadá (gracias a la presencia de la Ley de esclavos fugitivos), los que Tubman condujo a la independencia vinieron de Maryland. Logró 13 viajes particulares a la costa este de Maryland, lugar desde el que asistió a unos 70 esclavos a huír hacia la independencia. La mayor parte eran familiares y amigos. Nuestra Tubman le dio esos números a su biógrafa, Sarah Bradford.

Fueron los diarios abolicionistas de la temporada, y después los diarios del norte, los que apoyaron el propósito de la administración de Lincoln de terminar con la esclavitud, lo que infló tanto el número de viajes que logró Harriet como el número de esclavos que llevó a la independencia como conductora en el ferrocarril subterráneo. Situaciones de la vida de Harriet Tubman (1869) fue seguida por una segunda obra de Bradford, Harriet, el Moisés de su pueblo (1886). Los 2 las proyectos son la fuente de varios de los mitos que hay sobre Tubman el día de hoy. Una biografía académica sobre Tubman no apareció hasta 1947, más allá de que se habían escrito varios libros para pequeños sobre ella antes de esa fecha.

8. Mito: usó el código de la colcha para proseguir el ferrocarril subterráneo

La iniciativa de huír de los esclavos utilizando un código exhibido por colchas colgantes, que entregó normas sobre cuándo y dónde desplazarse, no brotó hasta 1998, en el momento en que se presentó en el libro Oculto a fácil vista: una historia segrega de edredones y el ferrocarril subterráneo. La teoría fue rechazada de forma trascendente por historiadores y académicos, citando la carencia de prueba documentada, la carencia de prueba moderna y visto que jamás se han encontrado edredones que contengan los diseños convocados por los autores del libro. seguramente la razón más esencial para descartar la iniciativa de que Harriet Tubman prosiga el código de la colcha es que ni ella ni ninguno de los esclavos a los que asistió a huír lo mentaron.

Harriet se abrió sendero por medio de su conocimiento de Eastern Shore, que desarrolló a lo largo de su juventud, y a través del contacto con compañeros conductores de seguridad y incondicionales del Ferrocarril Subterráneo. Evitaba el contacto con esas personas que le eran ignotas. La mayoría de su contacto con el resto era directo, preciso por el hecho de que los mensajes escritos no tenían sentido para ella, como lo eran para la mayor parte de los esclavos a los que asistió a huír. Ella confió en múltiples de los subterfugios de alguien escondido, incluyendo el empleo de disfraces, admitir la asistencia de otros que le brindaron cobijo y confiar en su guía para eludir a los cazadores de esclavos.

7. Mito: Tenía una recompensa de 40.000 dólares americanos por su cabeza por su atrapa, viva o fallecida.

Hasta hoy, no hay prueba de ninguna ‘recompensa’, en ninguna cantidad, brindado por la atrapa de Harriet Tubman fué encontrado. Los dueños de esclavos de la zona no tenían fundamentos para dudar que el ciervo fugitivo que conocían como Minty Ross ayudaba a otros a huír. Hubo una recompensa para Minty Ross, de este modo para sus 2 hermanos, pero fue por su regreso a la esclavitud y se ofreció si eran recapturados fuera de Maryland. Eliza Brodess, su dueña, ofreció $ 100 por cada uno. La cantidad repetida de $ 40,000 ofrecida por Tubman no puede considerarse una exageración. Era sencillamente una patraña, construída para tener efecto.

Sarah Bradford incluyó una cantidad menor en su primer trabajo en Tubman, aseverando que era de $ 12,500, y que en el momento en que se le preguntó a Tubman sobre la proporción de $ 40,000, ella respondió que no había oído charlar de esa cantidad. Bradford lo incluyó de todas maneras, aparte de opinar que podría ser considerablemente más. Una recompensa de esa cantidad, semejante a mucho más de quinientos mil de dólares estadounidenses en dinero de el día de hoy, probablemente se habría informado en todos los diarios del país. No era.

6. Mito: Cantó varias canciones como señales.

El mito de que Tubman cantaba algunas canciones como señales medró durante las décadas, conforme las historias orales transmitidas por las generaciones consecutivas estaban sostienes a recuerdos alterables y tradiciones familiares. Cantaba, al arrimarse a los puntos de acercamiento, como un medio para indicar a los que escapaban que era hora de desplazarse. Le ha dicho a Sarah Bradford qué canciones cantaba, contando solo 2: Con destino a la tierra prometida y Baja Moisés. Esos 2 habrían de ser suficientes, pero esos que escogen mitificar a Tubman emplean a otros espirituales como remplazos de las canciones que Tubman y sus inferiores habrían popular.

Swing Low, Sweet Chariot fue escrito en el territorio indio de Oklahoma en torno a 1865 por un choctaw de nombre Wallis Willis. Willis, un viejo ciervo (de manera frecuente se olvida en USA que varios indios asimismo eran esclavos) no leía música; la canción fue transcrita por Alexander Reid, un ministro. Prosigue la calabaza para tomar, que tiene relación a la Osa Mayor, probablemente halla sido una canción famosa en ese instante (se publicó por vez primera en 1928), pero nuestra Tubman no se refirió a ella en su crónica a Bradford. La historia de historia legendaria del empleo de la canción se desarrolló en otra ruta del Ferrocarril Subterráneo. y después se absorbió en la narración de Tubman.

5. Mito: Araminta era su auténtico nombre africano

En reportes mucho más recientes sobre los mitos que cubren a Harriet Tubman, se se refiere a Araminta como su nombre real y, en ciertos casos, como su nombre “verdadero africano”. Araminta fue el nombre que le brindaron sus progenitores, y en los aledaños donde medró, y después de donde asistió a huír a los esclavos, la conocían como Minty Ross (Minty es un diminutivo de Araminta). Araminta no era un nombre africano, pero un nombre común para las mujeres, singularmente las puritanas, en América del Norte y también Inglaterra a lo largo de varios años. El día de hoy es parcialmente extraño.

Era bastante común en el siglo XIX que Mark Twain lo usara como entre los nombres del primo de Tom Sawyer en Las aventuras de Huckleberry Finn. Minty Ross, como la conocían, adoptó el nombre de Harriet Tubman, siendo el apellido el de su marido en el transcurso de un tiempo, John Tubman. Su familia y amigos la prosiguieron llamando Minty; apareció, o mucho más bien se dieron a conocer ciertas de sus hazañas, como Harriet Tubman en el periódicos abolicionistas del norte. No ha podido emplear su nombre real por miedo a represalias contra los integrantes de la familia que todavía estaban subordinados en Maryland.

4. Mito: Se vio obligada a casarse con John Tubman.

En Maryland de la década de 1850, precisamente media población negra era libre, si bien la esclavitud proseguía siendo legal en el estado. John Tubman era un hombre libre en el momento en que se casó con Minty Ross en torno a 1844. Este arreglo era bastante común en Maryland; los esclavos precisaban el permiso de sus dueños para casarse con un individuo libre. En el momento en que Tubman se casó con Ross, él entregó libremente los derechos a cualquier niño que emite del matrimonio. Según la ley, pasarían a ser propiedad del dueño de Minty. Fue tras el matrimonio con Tubman que Araminta cambió su nombre a Harriet.

Harriet dejó atrás a su marido en el momento en que escapó de la esclavitud, retornando ciertos años después para hallarlo viviendo con otra familia, alegremente vuelto a desposar. No tenía ningún deseo ni intención de escapar al norte con Harriet y, como hombre libre, podría haberse marchado bastante antes. Harriet, en un viaje posterior, salió con una pequeña que, según ella, era su sobrina, pero que en verdad ha podido ser su hija con John Tubman. Harriet se volvió a desposar en Novedosa York tras la Guerra Civil y John Tubman desapareció de la escena. Su matrimonio con Tubman no le fue impuesto, ni por él ni por su dueño.

3. Mito: Tubman tenía 11 hermanos y hermanas

Harriet Tubman nació de Harriet (famosa como Rit) y Ben Ross, si bien la localización precisa de su nacimiento es dudosa. Rit era chef de la familia Brodess; Ben era un leñador y leñador, retenido por Anthony Thompson, que era dueño de una plantación próxima. Juntos, Ben y Rit tuvieron nueve hijos, incluido Araminta. Araminta al final tuvo 4 hermanos (tres de los que fueron menor que ella) y 4 hermanas. En el momento en que era joven, sus tres hermanas mayores fueron vendidas por su dueño, Edward Brodess, y Minty perdió todo contacto con ellas.

Su padre se encontraba ausente frecuentemente, conduciendo las operaciones de madera en la plantación de Thompson, y su madre se encontraba bastante ocupada con su trabajo en casa de Brodess para pasar un buen tiempo con su familia. Minty debía cuidar de sus hermanos inferiores hasta el momento en que la contrataron como niñera en el momento en que, según sus recuerdos de Sarah Bradford, tenía cinco o seis años de edad. Fue una situación donde fue golpeada por vez primera como esclava (de nuevo según Bradford) y donde aprendió a soportar a sus dueños de distintas formas, incluyendo la escapada.

2. Mito: nació en la granja propiedad de Edward Brodess en Maryland en 1820

La fecha de nacimiento de Harriet Tubman se puede enumerar como una de múltiples, según la fuente. Tubman aseveró después que nació en 1825. Otros historiadores disputan esa fecha, aduciendo que nació en 1820, 1822, 1824 y otras datas. Su certificado de defunción cuenta su año de nacimiento como 1815. Su lápida afirma 1820. El hecho del tema es su año de nacimiento es una estimación, sin una indicación determinante de cuándo fue.

Lo mismo sucede con su sitio de nacimiento. Ha podido haber nativo de la granja mucho más pequeña propiedad de la familia Brodess, o en la plantación mucho más grande próxima propiedad de Anthony Thompson. Ya que su madre trabajaba en la vivienda Brodess como chef, lo mucho más posible es que naciese en la granja Brodess, a pesar de que los registros de comadres señalan que podría haber nativo de la plantación de Thompson en 1822.

1. Mito: llevó a mucho más de 300 esclavos a la independencia en el norte

Múltiples fuentes aseguran que Harriet Tubman condujo a cientos y cientos de esclavos a la independencia en el norte antes de la Guerra Civil, exagerando de enorme manera sus logros. En verdad, ella condujo cerca de 70, en el lapso de 13 viajes a Maryland. Prácticamente todos los esclavos liberados procedían del condado de Dorchester, de donde ella misma había escapado. Se conocen los nombres de prácticamente todos. Asimismo lo son bastantes de los agentes y conductores del Ferrocarril Subterráneo que la asistieron en sus viajes.

Tras la guerra, Tubman le contó su crónica a Sarah Bradford, quien la publicó con la intención de recaudar dinero para el sujeto empobrecido del cuento. Fue un exito. Muchas de las exageraciones que adornan sus logros nacieron en ese instante. Sus logros no precisan ningún adorno, y enmascararlos con mitos daña a una destacable heroína de la historia estadounidense.

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