Diez historias inspiradoras de cristianos caritativos

Nosotros te dije últimamente cerca de diez de las historias mucho más inspiradoras de la historia protagonizadas por musulmanes. Por asombroso que sea ese producto, ninguna religión tiene el monopolio de la virtud. Tal como hay historias inspiradoras de musulmanes, asimismo hay historias inspiradoras de judíos, hindúes, budistas … y cristianos.

Desde la fundación de su religión, los cristianos se han suplicado unos a otros que ‘amen a su prójimo’ y ‘pongan la otra mejilla’. Más allá de que no todos y cada uno de los que se los conoce como a sí mismos cristianos consiguen proteger estos especiales, esos que lo hacen tienen la capacidad de efectuar ciertos actos extremos de inspirar altruismo. Aquí hay diez cristianos que no se dejaron cegar por los prejuicios … sino se adentraron intensamente en sí mismos y hallaron la fuerza para llevar a cabo las cosas mucho más pasmosas probables.

10. Srdjan Aleksic: el serbio ortodoxo que dio su historia para socorrer a un musulmán

En el momento en que los soldados vinieron a buscar al mercader Alen Glavovic, supo que se le había acabado el tiempo. Un mercader musulmán en la localidad bosnia-serbia de Trebinje, tuvo la desgracia de estar viviendo en el instante de la despiadado guerra civil bosnia de 1991-95. Fue una temporada donde los serbios eminentemente ortodoxos se publicaron al alboroto, aniquilando a centenares de miles de musulmanes bosnioherzegovinos, y Trebinje no fue la salvedad. En este sombrío día de 1993, Glavovic iba a ser la última víctima de los serbios.

Cuando menos, de este modo era como se suponía que iban las cosas. Pero los tres soldados serbios que llegaron para matar a Glavovic no habían contado con un solo hombre: Srdjan Aleksic.

Un serbio ortodoxo católico que era reservista en el ejército, Aleksic encajaba en el perfil de un odiador musulmán de una T. Pero Aleksic era un tanto diferente de sus compañeros soldados serbios. Él era frente todo católico. Conque en el momento en que vio a tres hombres matando a golpes a un mercader desarmado, decidió valerosamente intervenir.

En la riña final, los tres soldados asesinaron a Aleksic. No obstante, su intervención dejó a Glavovic huír. Verdaderamente dio su historia por su prójimo. La buena acción de Aleksic no fue olvidada. Años después, los ciudadanos de la región serbia de Belgrado nombraron una calle en su honor, para recordarse a sí mismos que aun en su hora mucho más obscura, ciertos de sus soldados todavía eran capaces de efectuar extraordinarios actos de compasión.

9. Robert Seduls: el conserje letón que salvó a los judíos de Liepaja

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Es un cliché que ciertos hombres nacen para la excelencia, al tiempo que otros tienen la excelencia impuesta sobre ellos. En Caso de Robert Seduls, no obstante, es increíblemente capaz. Seduls, un humilde conserje que vive su historia en la tercera localidad mucho más grande de Letonia, probablemente aceptó que su nombre jamás sería elogiado en el mundo entero.

No obstante, Seduls se encontraba viviendo su historia al tiempo que Hitler anexaba todos y cada uno de los países que podía tener en sus manos descuidadas. Asimismo resultó ser un católico que se tomó seriamente el ‘quiere a tu prójimo’ … aun en el momento en que ese vecino era un hombre judío amado por los nazis ocupantes.

Bajo el control de Alemania, los castigos en Letonia por albergar a un judío eran horripilantes. Sin embargo, en el momento en que los nazis liquidaron el ghetto, Seduls ofreció cobijo a su viejo vecino David Zivcon, adjuntado con la mujer de Zivcon y 2 amigos. El conserje les edificó un cobijo en el sótano tras una pared falsa. Los sostuvo ocultos allí a lo largo de 500 días.

Transcurrido un tiempo, se corrió la voz entre los judíos sobrevivientes sobre los sacrificios de Seduls. Poco a poco más gente asistía a su puerta. Seduls les ofreció cobijo y comida a todos. En 1945, había 11 personas ocultas en el sótano, y es preferible que piensa que nutrirlos a todos con el salario de un conserje en la Letonia ocupada en el auge de la guerra mientras que los escuadrones de la desaparición deambulaban por las calles era un trabajo duro y arriesgado.

Pero Seduls se sostuvo estable. Si bien murió trágicamente solo unos días antes que Liepaja fuera liberado por el Ejército Colorado, los 11 judíos que cobijaba subsistieron. Antes de la guerra, la población judía de Liepaja era de 7.000. Después, fueron solamente 30. Sedul solo había salvado mucho más de una tercer parte de ellos.

8. El sacerdote irlandés que se lo pasó a los nazis: Hugh O’Flaherty

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seguramente hayas oído charlar de Oskar Schindler. El ex–nazi transformado en humanitario logró socorrer 1.200 vidas judías a lo largo de la Segunda Guerra Mundial. Eso es muchas personas, pero aun eso empalidece en comparación con el trabajo de Hugh O’Flaherty. Un sacerdote irlandés que trabajaba en el Vaticano a lo largo de la Segunda Guerra Mundial, se calcula que se ha salvado sin asistencia cerca de 6.500 judíos y soldados socios de la máquina de muerte nazi.

De qué manera logró esto habría de ser una película de Hollywood por derecho propio. A lo largo de la Segunda Guerra Mundial, el estado fascista de Mussolini se volvió poco a poco más, bueno, fascista, antes de ser al final tomado completamente por el régimen nazi. En otras expresiones, se encontraba lejos de ser un lote seguro desde el que operar una misión de clemencia. No obstante, O’Flaherty lo logró. Estableciendo una base en lo profundo del corazón del Vaticano, inventó un sistema de viviendas seguras y operaciones de contrabando furtivo que se extendían hasta Malta. En el momento en que los fascistas vinieron por los judíos del país, los ocultó. En el momento en que después vinieron por los soldados socios atrapados tras las líneas oponentes, O’Flaherty asimismo los salvó.

¿La mejor parte? O’Flaherty vivió para poder ver la diferencia que había marcado. Tras la Segunda Guerra Mundial, fue honrado por USA, Reino Unido, Francia y también Italia. Como le agradaba decir al sacerdote: “Dios no posee patria”.

7. Pervaiz Masih: el conserje que salvó a 200 pequeñas de un terrorista suicida

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Si hay un hecho extraño que tomamos al redactar este producto, es que los cristianos que asimismo son conserjes por lo general son ciertas personas mucho más valientes de la Tierra. Exactamente la misma Robert Seduls en Letonia, Pervaiz Masih era sencillamente un tipo habitual que tenía un trabajo habitual. Un limpiador en el campus solo para mujeres de la Facultad Islámica En todo el mundo en Islamabad, Pakistán, probablemente jamás aguardó que su nombre apareciese en las novedades. Pero en el momento en que la desaparición llegó a llamar en 2009, el católico fue el único con las agallas para interponerse en su sendero.

En un caso así, la desaparición llegó con apariencia de un idiota extremista que decidió hostigar la facultad. Infeliz frente a la iniciativa de que las mujeres aprendiesen, se puso un chaleco suicida, se disfrazó con un burka y trató de ingresar en la cafetería del campus. En ese instante, la salón se encontraba llena con en torno a 400 chicas. El chaleco bombardero se encontraba lleno de cojinetes de bolas. Un ataque exitoso podría haber matado a cientos y herido aún mucho más. Por suerte para esas chicas, Pervaiz Masih limpiaba cerca.

En el momento en que el agresor se aproximó, Masih semeja haberse dado cuenta de lo que se encontraba a puntito de ocurrir. En vez de soliciar asistencia, corrió hacia la puerta de la cafetería y bloqueó físicamente el sendero del agresor. Como el idiota que era, el agresor detonó su chaleco y mató a Masih. No obstante, el sacrificio de Masih no fue en balde. Al interceptar al agresor, logró que la fuerza de la explosión rebotara hacia atrás en el estacionamiento vacío en vez de en la cafetería. Merced a su valentía, cientos y cientos de pequeñas que deberían haber fallecido ese día vivieron en su sitio.

6. Lucien Bunel: el sacerdote que enseñó a sus estudiantes la mejor lección

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El nombre Lucien Bunel probablemente habría de ser popular por todos en la Tierra. Sacerdote carmelita, dirigió el Petit Collège des Carmes, en Avon, cerca de Fontainebleau. En el momento en que los alemanes invadieron Francia, Bunel (asimismo popular como el padre Jacques) tomó la resolución de aceptar a tres jóvenes judíos en la escuela para cobijarlos. Lo que paso despues sera Romper tu corazón.

Si bien Bunel logró sostener a los pequeños seguro a lo largo de la mayoría de la guerra, su suerte al final se terminó en el primer mes del año de 1944. Una escoria anónima que sabía sobre los pequeños se transformó en informante y le dio a la Gestapo datos sobre la hazaña heroica de Bunel. Los nazis llegaron adecuadamente y detuvieron a los tres pequeños. Bunel, su madre, su hermana y los tres pequeños judíos fueron deportados a Auschwitz o Mauthausen. Todos fallecieron.

Entonces, ¿por qué razón incluimos esto en un producto sobre historias cristianas inspiradoras? Bueno, antes de su arresto, se escuchó a Bunel decir: “En ocasiones se me acusa de imprudencia; Me dijeron que, ya que soy responsable de los pequeños del Petit College, no estoy en mi derecho a exponerme a un viable arresto por la parte de los alemanes. Pero ¿no piensas que, si eso sucediese y, si por al azar me matasen, legaría a mis estudiantes un caso de muestra que valía considerablemente más que toda la enseñanza que pudiese ofrecer? ”.

Resultó que llevaba razón. El día que se lo llevó la Gestapo, todos y cada uno de los alumnos de la escuela asistieron en masa para verlo. En el momento en que el buen padre se desvaneció en la niebla de la mañana, se volvió y chilló “Au revoir et a bientot” (Adiós y nos observamos próximamente). Rápidamente, todos y cada uno de los chicos que miraban reventaron en estruendosos aplausos. Aun en el momento en que la Gestapo les chilló que se callaran, prosiguieron aplaudiendo desafiante, dándole a Bunel la despedida que se merecía.

5. Padre Bernard Kinvi: el sacerdote que resguardó a 1.500 musulmanes de la crueldad étnica

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No todos y cada uno de los cristianos heroicos vivieron bastante atrás. El padre Bernard Kinvi de la República Centroafricana (CAR) es tan moderno como usted o nosotros. No obstante, su heroísmo es tan increíble como los que vivieron a lo largo de la Segunda Guerra Mundial.

En 2013, los rebeldes musulmanes derrocaron al gobierno de la República Centroafricana y han comenzado una campaña de limpieza étnica contra los cristianos, matando a hombres, mujeres y pequeños. Avance veloz hasta enero de 2014, y los cristianos forzaron a los rebeldes islamistas a dejar el poder. Solo que en vez de centrarse en fomentar la paz y poner la otra mejilla, rápidamente han comenzado su campaña de crueldad sectaria. Una milicia cristiana anti-balaka se levantó y se desató, asesinando a hombres, mujeres y pequeños musulmanes. Contra este derramamiento de sangre se encontraba un hombre: el padre Bernard Kinvi.

En el pequeño pueblo de Bossemptele, el Padre abrió completamente las puertas de su misión a quienes escapaban de la crueldad. Llegaron hasta 1.500 civiles musulmanes. En el momento en que se dieron a conocer las milicias cristianas, el padre Kinvi se negó a entregarlas. Pese a estar desarmado y confrontar a la incesante amenaza de muerte, logró ver a los asesinos. Por pura fuerza de personalidad, sostuvo a raya a los anti-balaka hasta el momento en que prácticamente todos los musulmanes estuvieron seguro del otro lado de la frontera.

Lo mucho más increíble es que el padre Kinvi no solo asistió a los musulmanes. En el momento en que los integrantes anti-balaka eran heridos, los trataba igual que a los que escapaban de ellos. Su actitud contribuyó de manera directa a dar a conocer la paz en Bossemptele. En un instante, aun logró seducir a los anti-balakas de que lo ayudaran a evacuar a los musulmanes de forma pacífica, algo que debería ser irrealizable.

4. William Wilberforce: El hombre que logró de su deber católico terminar con la esclavitud

William Wilberforce (1759-1833)

William Wilberforce fue entre los hombres mucho más extraordinarios del siglo XVIII. ¿Qué asombroso? En un instante en que la enorme mayoría de la multitud creía que era excelente vender africanos como esclavos, echó una ojeada a todo el sistema podrido y ha dicho “no”. Fue un candente abolicionista, animado por una creencia cristiana intensamente arraigada de que todos y cada uno de los hombres han de ser iguales frente Dios. Y usó esa creencia para cambiar el planeta.

En 1790, la mayor parte de los británicos creía que esclavizar a los africanos les hacía un favor. Si bien hubo ciertos movimientos abolicionistas, como los cuáqueros, absolutamente nadie los tomó seriamente. Pero Wilberforce se encontraba conectado. Era amigo del presidente, Pitt. Wilberforce usó esas conexiones para tener la posibilidad de enseñar la situacion contra la esclavitud en la Cámara de los Recurrentes. Chaval, lo logró.

A lo largo de tres horas, apaleó a todos y cada uno de los presentes con hechos sobre las atrocidades de la esclavitud; sobre cuántos fallecieron a lo largo del viaje, sobre las condiciones en el Caribe, sobre el sadismo de los amos de esclavos. Acabó su alegato con una virguería oratoria a los legisladores que todavía se recuerda hasta hoy: “Habiendo escuchado todo lo mencionado, puede decantarse por ver para otro lado, pero jamás mucho más va a poder decir que no lo sabía”.

Este fue el alegato que puso en marcha el movimiento abolicionista en Enorme Bretaña. Si bien tomaría prácticamente otros 20 años a fin de que la esclavitud fuera prohibida en Enorme Bretaña, y otros 20 después a fin de que se implemente el fallo en las colonias, Wilberforce fue primordial en todo. Aun vivió lo bastante para poder ver el objetivo de la esclavitud británica. Murió precisamente un par de días una vez que se aboliera terminantemente la esclavitud en todo el Imperio.

3. Los capellanes olvidados de la Segunda Guerra Mundial

La Segunda Guerra Mundial fue una matanza para prácticamente todos los comprometidos. Aun siendo un recién llegado, USA perdió prácticamente quinientos mil de hombres. Si bien las hazañas de los EE. UU. Y otros ejércitos socios se convirtieron desde ese momento en historia de historia legendaria, hay una rama del ejército que merece ser recordada mucho más: los capellanes del ejército de EE. UU.

Per cápita, mucho más capellanes fueron asesinados en la Segunda Guerra Mundial que algún otro conjunto militar, salvo el Cuerpo Aéreo del Ejército. Esto no se debió a que hubiese un número bajo de capellanes, o una secuencia de accidentes liderados enigmáticamente a los hombres de la lona. Es pues los capellanes fueron impulsados ​​por un profundo sentido del deber para ir de manera directa al fragor de la guerra.

Un caso de muestra representativo es un sacerdote católico anónimo que estuvo que se encuentra en la infame Guerra de las Ardenas. Un oficial herido lo vio correr a toda agilidad hacia las Ardenas, donde la pelea era mucho más intensa. Supuestamente, chilló “Chappie, ¿qué diablos piensas que haces? ¡La multitud allí arriba muere por decenas! ” El capellán ha dicho: “¡Es exactamente de ahí que que necesito estar allí!”

Impresionantemente, esta historia no es única. En toda la arena de la guerra, los capellanes de todas y cada una de las designaciones se pusieron en riesgo de muerte solo para ofrecer algo de consuelo a los moribundos. Si eso no es heroísmo, no entendemos qué es.

2. Los cristianos (y musulmanes) de Albania retan el Holocausto

Berat, Albania, la familia Frasheri que salvó a los judíos de Yugoslavia

Esta entrada se divide entre las comunidades cristiana y musulmana de Albania. No obstante, es tan asombroso y también inspirador que no hay forma de que tengamos la posibilidad dejarlo.

A lo largo de la Segunda Guerra Mundial, Albania fue ocupada de manera rápida por las tropas del Eje. En ese instante, el país cobijaba a unos 200 judíos. Sin embargo, los nazis eligieron llevar la Solución Final a Albania asimismo, como los enormes idiotas que eran. Fue una resolución que debería haber resultado en 200 muertes mucho más sumadas al total del peor asesinato en masa de la historia. En cambio, sucedió algo asombroso.

Las comunidades cristiana y musulmana de Albania eligieron que no iban a dejar fallecer a sus vecinos judíos a lo largo de su supervisión. En todo el país, los judíos albaneses, adjuntado con 400 asilados judíos de Austria y Alemania, fueron ocultos y protegidos. En el momento en que se corrió la voz, cientos y cientos de judíos mucho más llegaron de todos y cada uno de los Balcanes en pos de cobijo. Y los 2 primordiales movimientos religiosos de Albania lo dieron. Aun en el momento en que los alemanes han tomado el control del país a cargo de los fascistas italianos, sostuvieron seguro a los judíos del país.

En verdad, los cristianos y musulmanes de Albania hicieron un trabajo tan bueno que Albania se transformó en el único país europeo ocupado que puso fin a la guerra. con mucho más judíos con los que comenzó.

1. Maximillian Kolbe: el sacerdote polaco que logró el último sacrificio

¿Hasta dónde te llevaría tu compasión? ¿Te sacrificarías para socorrer a otras 100 personas? ¿Qué hay de 10? ¿Qué tal solo 1? El sacerdote polaco y preso de Auschwitz Maximillian Kolbe no debió pensarlo un par de veces. En el momento en que los guardas nazis escogieron a la suerte a 10 presos a fin de que murieran de apetito como represalia por un intento de fuga, logró algo que la mayor parte de nosotros solo podía soñar.

Era el 14 de agosto de 1941, un día caluroso y amargo en el campo de exterminio. Los nazis habían reunido a los 10 hombres y estaban transformando en un caso de muestra de ellos. Inmediatamente antes de ser mandados a la desaparición, uno, Franciszek Gajowniczek, cayó al suelo y chilló ¡Mi mujer! ¡Mis hijos! ¡Jamás los volveré a conocer! Conmovido por su mal, Maximillian Kolbe dio un paso adelante y también logró algo impensable. Ofreció fallecer en vez de Gajowniczek.

Los nazis concedió su petición.

A lo largo de las próximas un par de semanas, Kolbe y otros nueve hombres aguantaron una agonía paralizante mientras que morían de apetito y deshidratación. No obstante, Kolbe logró todo lo que resulta posible por sostener el ánimo en prominente, cantando cánticos y ofertando frases. Fue el último del conjunto en fallecer, ejecutado a través de inyección mortal una vez que los nazis decidiesen que se encontraba demorando bastante en fallecer.

Pero hay un giro verdaderamente asombroso en esta historia. Kolbe no murió por nada. Franciszek Gajowniczek se encontraba tan conmovido por su oferta que juró subsistir a Auschwitz y honrar la memoria del difunto. Y él logró. Gajowniczek por último expiró en 1995 a los 93 años. La caridad cristiana de Maximillian le había salvado la vida.

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