Diez ocasiones en las que los gatos fueron culpados de crímenes

Si son salir con villanos o contribuir a las brujas a publicar hechizos, los gatos semejan tener mala reputación, por lo menos en libros y películas. Resulta que los gatos se meten en inconvenientes por considerablemente más en la vida real de lo que piensa. En ocasiones, aun son responsables de delitos que serían suficientes para poner a un humano después de las rejas.

10. Reclamar un sacrificio

Es posible que hayas escuchado o no la crónica de “Hijo de Sam” – el asesino en serie que aseveró que su perro le dio normas para matar gente. Bueno, resulta que sucedió algo afín en el verano de 2013 en Connellsville, Pensilvania.

Un hombre llamado James Anthony Shroyer robó un turismo y procedió a hurtar un banco local. Los cajeros le brindaron precisamente $ 1,500, pero de todos modos dejó caer entre las bolsas de plástico repletas de dinero en el momento en que salió corriendo por la puerta, dejándolo con solo $ 900. En el momento en que procuró huír, una patrulla de la policía empezó a perseguirlo. Shroyer detuvo su vehículo, dio marcha atrás y estrelló el vehículo robado contra el crucero. Prosiguió manejando, pero perdió el control del vehículo y un segundo vehículo de policía se estrelló contra él.

En el momento en que la policía tomó su testimonio, aseveró que era hostigado todos y cada uno de los días por su gato para cometer estos delitos. Este felino maligno le mencionó que buscara una pistola de plástico, robara un coche y robara el banco. Shroyer fue llevado para una evaluación sicológica y sentenciado a un par de años y medio de prisión.

En este momento, la auténtica pregunta es: ¿Qué deseaba realizar ese gato con todo ese dinero? Un condominio de gatos de mucho lujo? ¿Salmón fresco a lo largo de días, quizás? Jamás entenderemos.

9. Electrocutar a su dueño

En el mes de mayo de 2013, un hombre de 46 años llamado Brett Nash Fue detenido después de que su mujer le diese a la policía una grabación de una de sus diálogos. Su marido había intentado persuadirla de que participara en múltiples delitos distintas.

El plan de Nash era el próximo: deseaba que su mujer se usara a sí como cebo para captar un letrado local fuera de su casa. Entonces, él y su amigo ponían una bolsa sobre la cabeza de la víctima y lo metían en la parte posterior del coche. Le pondrían una bomba falsa en el pecho y forzarían al letrado a hurtar un banco en su nombre. Entonces, tomarían dinero y llevarían a la víctima a su casa.

Ahora, llenarían la bañera con agua y forzarían a la víctima a hundirse en la bañera. Deseaba culpar al gato de la víctima por derruir algún género de objeto electrónico que habría electrocutado al letrado mientras que se encontraba en la bañera. Esto habría requerido apresar al gato y encerrar al felino en el baño adjuntado con la víctima, a fin de que entonces la policía los encontrase juntos, atrapando al minino in fraganti por matar a su dueño.

Nash jamás llegó a poner en acción este inigualable complot. Fue culpado a 20 años de prisión.

8. Chupando el alma de los pequeños

seguramente hayas escuchado la vieja superstición de que los gatos negros traen mala suerte. A lo largo de un buen tiempo, la multitud pensó que los gatos asimismo tenían la capacidad mágica de succionar el alma de los bebés. Se sentaban en el pecho de un bebé y respiraban como las tres brujas de Hocus Pocus.

En 1791, un periódico llamado The Annual Register notificó: “Un niño de dieciocho meses fue encontrado fallecido cerca de Plymouth; y parecía, en la investigación del forense, que el niño murió a consecuencia de que un gato le absorbiera el aliento “. Desde ese momento, las ediciones de esa historia han circulado a lo largo de cientos y cientos de años, si bien no semeja haber ningún ejemplo moderno de que esto haya sucedido.

Esta era todavía una superstición tan común a inicios del siglo XX que Ernest Hemingway aun escribió sobre ello en su autobiografía. Mencionó que cualquier persona que afirmara que un gato era arriesgado con pequeños era “desinformado”. Su gato, Feather Puss, cuidaría a su hijo con tanto precaución que jamás debió contratar a una niñera.

7. Gato ladrando

Todos hemos oído charlar del término “ladrón de gatos”, que se usa para detallar a quienes tienen la posibilidad de emplear el sigilo y la agilidad para hurtar lo que deseen. Pero el origen de este alias procede del hecho de que, en ocasiones, los gatos verdaderamente hurtan cosas.

En Suiza, un gato llamado Veloz deambulaba de forma regular por su vecindario robando cosas de los patios de la multitud. Amontonó su tesoro de guantes de jardín, pelotas e inclusive sujetadores de las líneas de ropa de la multitud. El dueño de Speedy debe poner letreros por todo el vecindario a fin de que todos sepan que si se pierden algo, probablemente sea por su gato. Sostiene una compilación en su estacionamiento, aguardando a que los dueños de los elementos retornen a procurarlos. Otro gato llamado Oscar en Southampton, Inglaterra, asimismo hurta cosas de los patios de la multitud … pero por alguna razón, la mayoria de las veces toma bragas de mujer.

6. Pornografía infantil

Para cualquier persona que tenga un perro o un gato, probablemente haya experimentado a su mascota caminando sobre su teclado y escribiendo un galimatías terminado cuando menos una vez. En 2009, un hombre llamado Keith Griffin fue detenido en Florida por bajar pornografía infantil. En el momento en que la policía registró su PC, tenía mucho más de 1,000 imágenes indecentes guardadas en su disco duro.

En el momento en que la policía le solicitó que se explicara, mencionó que el gato lo logró. Griffin mencionó que con frecuencia volvía a casa del trabajo para localizar a su gato parado en oposición al teclado, y de algun modo, esas imágenes de forma casual se descargaron en su PC.

5. Incendio

Un hombre de 48 años llamado Michael Paul Weiand era dueño de un negocio de camiones. Se metió en graves problemas financieros, conque en el momento en que el Departamento de Transporte se preparaba para auditarlo, supo que la única forma en que podría huír de sus malas resoluciones sería incendiar su casa, lo que quemaría todas y cada una de las pruebas.

En el mes de enero de 2016, Weiand extendió sus documentos comerciales por la salón de estar y fue a la tienda a obtener el árbol de Navidad mucho más seco que ha podido hallar. Entonces, adoptó un gato del cobijo de animales local y cubrió el árbol con las luces y adornos mucho más incendiables probables.

Salió y aguardó. Ciertamente, el gato había derruido el árbol y reventó en llamas. Cuando vio salir humo de su salón de estar, llamó al 911 y particularmente culpó del incendio a su novedosa mascota. El departamento de bomberos llegó mucho más veloz de lo que había pensado. En el momento en que apagó las llamas, la prueba aún se encontraba desperdigada por su salón de estar. Fue detenido y se le impuso una multa de 50.000 dólares americanos.

4. Cómplice de asesinato

En 2012, se halló un torso humano envuelto en una cortina en Playa de Southsea en el Reino Unido. La víctima era un hombre llamado David Guy, pero no lograron hallar ADN humano o huellas digitales en el cuerpo para vincular a un viable asesino.

No obstante, había múltiples pelos de gato adheridos a la lona de la cortina. En Inglaterra, hay una banco de información de ADN de gatos que se se encontraba recogiendo. Utilizando esta banco de información, lograron realizar encajar los pelos con un gato llamado Tinker y su dueño, David Hilder. En el momento en que hallaron a Tinker, hicieron una segunda prueba de ADN para corroborar, y Hilder fue detenida. No obstante, dado que el gato Tinker se quedara ajeno y observara de qué manera su dueño cortaba un cuerpo lo transforma en cómplice del asesinato. Entonces, si fuera un humano, Tinker asimismo iría a la prisión.

3. Atacar a un oficial de policía

Todo el sendero de regreso 1922, un gato callejero en la localidad de Novedosa York decidió realizar de la carnicería local su nuevo hogar. Multitudes de personas se divirtieron con este gato, que rasguñaba a cualquier persona que intentara arrimarse a la carne que había solicitado como propia.

Esto fue años antes que existiesen sociedades humanas con control de animales, con lo que un oficial de policía local debía ocuparse del inconveniente. En el momento en que apareció, procuró agarrar al gato para sacarlo de la tienda. El felino enojado mordió al oficial de policía en el dedo medio y empezó a sangrar. El oficial sacó su revólver y disparó al gato. No tuvo un juicio justo.

2. Clonación

En el momento en que Julie Bishop se lúcida en su casa en Swindon, Inglaterra, con frecuencia ve que los juguetes de su gato de alguna forma se han multiplicado de un día para otro. Frecuentemente, los juguetes que halla son aun idénticos a los que tenía Frankie, tal y como si el gato hubiese aprendido a clonar sus cosas preferidas.

Como es natural, el gato no está clonando los juguetes. Solo tenemos la posibilidad de asumir que Frankie se estuvo infiltrando en los patios de los vecinos. Pero lo extraño es que la multitud acostumbra almacenar los juguetes para gatos en el interior, en especial si prosiguen desapareciendo. En el momento en que Frankie sale a caminar, solo le toma precisamente 10 minutos hallar un juguete nuevo. Por servirnos de un ejemplo, ha traído a casa 15 leopardos de peluche idénticos. Sus dueños aceptan que ha de estar robándolos a los vecinos, pero todavía no comprenden totalmente de dónde vienen los juguetes.

1. Aloquecer a la multitud a lo largo de generaciones

¿En algún momento has sentido que en el momento en que faltan los calcetines, semeja que solo perdemos uno? Esto puede ser realmente molesto y, honestamente, sencillamente raro … ¿cómo siempre y en todo momento es solo uno ¿calcetín?

En el Reino Unido, Enrique el gato ha robado un total de 57 calcetines (que sus dueños conocen). Los consigue de los tendederos en los patios traseros de los vecinos y, en la mayoría de los casos, deja todo lo demás solo. Tras todo, Oscar de la entrada 7 tiene el monopolio de las bragas. Entonces, si eres víctima de la desaparición de un calcetín, en este momento sabes a quién culpar.

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