Diez razones para no confiar en las encuestas de opinión pública

La multitud tiene críticas. Internet en ocasiones puede parecer poco mucho más que una barahúnda de pornografía, avisos y puntos de vista libres más que nada, desde la política hasta la ficción de fanes. No obstante, pese a la multitud de críticas que circulan en forma impresa y de boca en boca, todavía debemos hallar una manera replicable, científica y consistentemente fiable de medirlas y también informarlas. Precisamente, no hay escasez de investigaciones de opinión que flotan todo el tiempo, pero enseñar sus descubrimientos como un hecho es mucho más que exagerado.

Exactamente la misma los estudios dietéticos que prueban de forma alternativa las ventajas y peligros para la salud de sus alimentos preferidos, las investigaciones de opinión juegan a saltar la cuerda con la metodología, la probabilidad y lo que forma “hechos” en lo más mínimo. Pero no confíe en nuestra palabra: los estudios detallan que muchas personas está en concordancia, pues …

10. Corte de muestreo y no contestación

Para llegar a una población realmente diversa, los encuestadores tienen que contestar exactamente las mismas enormes cuestiones que los cronistas: ¿Quién, Qué, Cuándo, Dónde, Por Qué y De qué forma? Solo que no solo están contando una historia, solo tratan de hallar una pluralidad de personas que verdaderamente estén preparadas y sean capaces de contestar las cuestiones de la encuesta.

La ley de los enormes números mantiene que mientras que el tamaño de la exhibe sea suficientemente grande, se aproximará mucho más a ser realmente representativo. Pero eso se apoya en que las muestras sean al azar para comenzar, y el muestreo realmente aleatorio es bastante bien difícil de poder, y se volvió mucho más bien difícil a lo largo de años. La teoría predominante mantiene que, conforme la gente tienen poco a poco más maneras de estar comunicado, están cada vez menos prestas a perder el tiempo usando esta tecnología para contestar a las cuestiones de las investigaciones.

El inconveniente de la carencia de contestación va alén de la demografía general, por el hecho de que los pequeños datos asimismo importan: el tiempo (los encuestados están en el trabajo o en el hogar, ocupados o inactivos, en matrimonio ​​o solteros), tal como la localización (un campus universitario en frente de una vivienda de retiro: los dos están atestados, pero la variedad es relativa) y, singularmente el día de hoy, son medianos (teléfono o on line; existen muchos selección de quién responde las llamadas / clickea en el link, aun con marcadores de números al azar).

El tema de la encuesta asimismo cambia la naturaleza de la “variedad” que los encuestadores tienen que agradar.

En dependencia del tema en cuestión, los aspectos de estos distintos conjuntos tienen la posibilidad de manifestarse en toda clase de variantes y confusiones, y los encuestadores históricamente han luchado por agradar las solicitudes de variedad aun en el momento en que el público verdaderamente cooperó.

Resumiendo, es mucho más costoso y poco a poco más bien difícil efectuar investigaciones a nivel científico sólidas, pero no hay escasez de demanda de datos de investigaciones. Más allá de que los especialistas (cuyo sustento es dependiente de su aptitud para efectuar investigaciones) aseguran que esta El inconveniente de la “falta de contestación” no debería invalidar las investigaciones de opinión., asimismo admiten que, sin embargo, puede estar ayudando a una disminución en el poder de predicción de las investigaciones, en especial hacia las batallas políticas.

9. Pastoreo y transporte

Esencialmente, la multitud elige ser congruente que adecuada. La lógica de pastoreo marcha de esta forma: si efectúa una encuesta cuyos desenlaces difieren de la mayor parte de las otras investigaciones sobre exactamente el mismo tema, ¿significa eso que su encuesta es aproximadamente precisa que el resto?

Varios encuestadores (y cronistas) se preocupan la contestación a esta pregunta y, como resultado, cambiar deliberadamente las cosas para cerciorarse de que confirmen, en vez de contrariar, lo que dicen otras investigaciones, sin tomar en consideración lo que es exacto o verdadero. Los encuestadores tienen la posibilidad de poder esto empleando algo de corte de selección saludable; esencialmente, pregunte al mismo género de personas que sabe que fueron encuestadas antes y probablemente conseguirá exactamente el mismo género de respuestas que brindaron antes.

Los noteros hacen fundamentalmente lo mismo al enfatizar solo las investigaciones que corroboran en las novedades, y sencillamente no integran ningún apunte que no contribuya al consenso narrativo. Da igual si están diciendo que las Mac son mucho más populares que las PC, o cuánta gente confía en su gobierno; en el momento en que una pregunta se hace lo bastante en distintas investigaciones, cualquier cosa que parezca una inclinación tiene buenas opciones de ser reforzada en los reportes y en las investigaciones futuras. La opción alternativa a proseguir el juego es admitir que, en lo relativo a la opinión pública, los datos detallan que la multitud no tomó una resolución o sencillamente hay mucha volatilidad para sacar conclusiones firmes. Pero la ambigüedad es un anatema para una aceptable historia, con lo que de manera frecuente predomina el pastoreo.

El fenómeno Herding no solo perjudica a los encuestadores y noteros: de todos modos, puede cambiar la manera en que la gente argumentan las cuestiones de las investigaciones. No obstante, en el momento en que los encuestados cambian sus respuestas, lo llamamos el Efecto de arrastre.

La gente tienen una inclinación natural a estimar estar según con el resto, en especial con esos con los que se identifican (o desean identificarse). Cuanto mucho más se reportan los desenlaces de las investigaciones de opinión, mucho más reportan las críticas de los encuestados. Entonces, si escuchas que una película tiene éxito en la taquilla, es mucho más posible que afirmes que tienes una opinión negativa de esa película, con independencia de tu experiencia real al verla.

Salvo que sea totalmente desinformado de un tema, en tal caso su opinión no está informada, o en la primera ola de investigaciones (y no sepa ahora lo que otra gente opínan sobre el tema), es bien difícil para usted proveer una opinión que no solo refleja lo que usted siente que es la opinión habitual.

8. Divulgación de la metodología

Por muy raro que sea conseguir un tamaño de exhibe grande, diverso y representativo, sin ceder a las presiones para ajustarse, es de aguardar que los encuestadores y los noteros acepten las muchas restricciones o fortalezas de cada encuesta que distribuyen. Mucho más típicamente, o sea únicamente una nota caminando de página, si se relata en lo más mínimo. Los estudios señalan que los estudiosos con frecuencia eligen pasar por prominente las flagrantes deficiencias de sus investigaciones de opinión y también ir al grano, en vez de aceptar que posiblemente no hayan aprendido nada.

Tratándose de reportar sobre esta clase de datos grises, la ofuscación se regresa aún mucho más sólida. Los medios online resumen todos los días datos sin vincular a la fuente de esos datos, un hatajo que deja que la narración y la hipérbole superen la precisión. Esta clase de cosas es de rutina en cualquier informe de estudios científicos, pero tratándose de investigaciones de opinión, suprime completamente la conclusión, lo que la multitud semeja meditar, de la verdad de de qué forma se midieron esas críticas. El creciente dominio de las comunidades como fuente primordial de novedades para la mayor parte de la multitud transporta el inconveniente aún mucho más lejos. Los memes que citan datos y desenlaces de investigaciones pocas veces atrapan la fuente, y bastante menos califican los números con datos sobre las restricciones y fallas escenciales en la metodología. Los temas periodísticos como denominar las fuentes y proveer un link a los datos auténticos no forman un fenómeno viral.

De todos modos, este inconveniente puede superarse hasta determinado punto, tomando el promedio de múltiples investigaciones en teoría midiendo críticas sobre exactamente el mismo tema. No obstante, este procedimiento solo marcha en el momento en que conoce las metodologías de las investigaciones auténticos y puede escoger investigaciones que se compensen entre sí. Tras todo, visto que todos lo hagan del mismo modo no quiere decir que no lo estén realizando mal. Sin este énfasis en los métodos y las probables fallas, aun un promedio de investigaciones puede estar generando un número arbitraria, en vez de atrapar una instantánea mucho más fiable.

Si no conoce la metodología, entonces no sabe si 2 investigaciones que suenan afines de todos modos están sostienes a exactamente los mismos fallos escenciales. Entre la carencia de divulgación por la parte de los propios encuestadores y la fijación de los medios por los números expresivos sobre el matiz y la discreción, la mayor parte de las investigaciones de opinión dismuyen al aspecto mucho más impresionante, en vez de sus deficiencias intrínsecas.

7. Margen de fallo

Aun en el momento en que la metodología consigue una cobertura tácita, destacando qué diverso era el tamaño de la exhibe, o dónde se efectuó la encuesta, o leyendo verdaderamente las cuestiones que se argumentan (mucho más sobre esto mucho más adelante), los reportes pocas veces contextualizan el margen de fallo de forma correcta.

No hay una encuesta especial; el fallo es una característica intrínseca. La relevancia de ese fallo y la manera en que podría perjudicar los desenlaces cambia de enorme manera. Visto que una exhibe no sea diversa, por poner un ejemplo, no quiere decir que no logre descubrir datos significativos sobre el conjunto particularmente.

En el momento en que una encuesta se mira fijamente en el espéculo y aprende a admitir sus deficiencias y restricciones estructurales y de trámite, muestra una secuencia de probables desenlaces. Cualquier cosa en ese rango realmente bien podría ser la realidad, pero el informe final solo apunta al punto perfecto exactamente en el medio. Todo cuanto circunda a esta diana es el margen de fallo.

Lejos de detallar estos números con lo que son, comunica sobre Los desenlaces de las investigaciones emplean lo que los propios expertos de las investigaciones detallar como una “sensación de falsa precisión”.

Entonces, en vez de admitir que el margen de fallo atrapa una multitud de desenlaces probables, de forma frecuente se disminuye a un número que representa una precisión relativa: esto es, lo intentamos como una prueba de que los números que observamos son fiables, y no solo un punto medio en un fantasma de opciones.

Exactamente los mismos encuestadores estiman que sus investigaciones solo tienen un 95 por ciento de opciones de precisión para sus investigaciones. O en otras expresiones, existe por lo menos un 5 por ciento de opciones de que aun su margen de fallo no sea suficientemente extenso para integrar los datos reales.

Revisiones de datos de investigaciones en una situación donde hay desenlaces de opinión medibles, como una decisión.enseñar qué tan cerca estuvieron las investigaciones de los desenlaces; asimismo prueban si el margen de fallo informado fue suficientemente extenso para atrapar la brecha entre los datos de las investigaciones y los datos electorales. Sólo algunas de las investigaciones prueban un poder que predice fiable, y bastante menos conciencia de sí mismos sobre su precisión.

La conclusión es que no hay cantidades específicas en lo relativo a las investigaciones de opinión. Todo es una aproximación de una estimación de una suposición informada, y el margen de fallo en sí es únicamente una especulación sobre qué lejos está verdaderamente la encuesta.

6. La redacción raras veces es neutral

El margen de fallo en general destaca las cambiantes numéricas: tamaño, regresión estadística, restricciones metodológicas centrales. Pero los encuestadores tienden a eludir el tema especial de de qué forma sus cuestiones podrían estar influyendo en sus encuestados.

Lo que una encuesta llama algo cambia los desencadenantes asociativos en la gente que argumentan a una encuesta. Marcha de esta manera que condicionamiento tradicional: suena una campana y la boca de un perro se hace agua. Una encuesta afirma “liberal” o “conservador”, y los encuestados asisten mentalmente a su tribu política. Pero merced a Internet y la abundancia de cobertura mediática de cualquier tema de la mucho más recóndita disputa, la multitud aprende a asociar algunos sentimientos con distintas expresiones y nombres, asociaciones que entonces tienen la posibilidad de ser activadas por investigaciones de opinión supuestamente neutrales.

La diferencia en de qué forma se sienten la gente sobre la reforma de salud estadounidense, por poner un ejemplo, es dependiente de si se les pregunta sobre Obamacare o la Ley del Precaución de Salud a Bajo Precio. Los desenlaces cambiaron aún mucho más en el momento en que ciertas investigaciones preguntaron sobre elementos concretos de la ley, en vez de sencillamente referirse a ella por cualquier nombre. Se abren vacíos afines en el momento en que se equiparan cosas como liberal versus progresista, o conservador versus republicano, no solo en concepto de qué etiquetas elige la multitud, sino más bien asimismo en el momento en que se aplican como descriptores en las investigaciones.

Da igual qué universal sea el término, hay tanto enfrentamiento con pasión sobre lo que verdaderamente significa la palabra, como sobre si la crema o el té se marchan primero en la taza. Llega al punto en el que semeja preciso efectuar una encuesta de opinión sobre cualquier tema; Primero se tiene que hacer una sucesión de investigaciones de opinión para saber de qué forma las distintas personas eligen llamar a eso que se piensa que tienen una opinión. ¿Hay mucho más personas caninas o personas con perros en comparación con la gente con gatos? ¿Hombres y mujeres o damas y caballeros? En que contexto ¿Dividir exactamente en qué líneas demográficas?

En dependencia de los términos que se usen en todos y cada instante, posiblemente las investigaciones de opinión no midan lo que piensan que están midiendo, por el hecho de que los encuestados están preocupados por una palabra o oración en el interrogante, en vez de lo que el interrogante verdaderamente trata de preguntar.

Evidentemente, aun sin semejantes cortes asociativos, las cuestiones en sí mismas tienen la posibilidad de llevar al punto de inducir a fallo tanto a los encuestados como a los encuestadores.

5. Orden de cuestiones (y respuestas)

Dejando a un lado las etiquetas, aun la redacción de las cuestiones tiene la posibilidad de tener un encontronazo colosal en las respuestas que crea una encuesta. La diferencia entre “¿Tiene una opinión efectiva de …?” En comparación con “¿No aprueba …?” Puede cambiar las respuestas drásticamente, exactamente la misma la diferencia entre las cuestiones de Sí o No, y las que solicitan a los encuestados que señalen cuál de una pluralidad de declaraciones con la que mucho más están en concordancia o menos.

Se demostró reiteradamente que las investigaciones de opción múltiple crean Desenlaces dispares basados ​​puramente en el orden de las opciones.. En una decisión, eso quiere decir que el candidato cuyo nombre hace aparición primero tiene una virtud incorporada, si bien es bien difícil adivinar qué tan enorme va a ser esa virtud antes de tiempo. Distintas jurisdicciones emplean distintas tácticas de aleatorización para hablar de esto, sin que brote ningún sistema claro y también eficaz como garante de la igualdad.

Pero el orden de cuestiones, tal como de las probables respuestas, puede ser del mismo modo raro para los desenlaces de una encuesta.

Esto puede deberse a que la gente desean parecer congruentes (en el momento en que califique a Tom Hanks como un enorme actor, probablemente asimismo quiera dar puntuaciones mucho más altas a sus películas; en el momento en que exprese una opinión sobre un tema de política, es mucho más posible que se comprometa a respaldar a cualquier candidato cuya opinión usted acepta que se alinea con la suya). Asimismo puede ser el resultado de cuestiones que dejan mal gusto de boca a un individuo (decir que detestas una película te prepara para decir que detestas otras películas; calificar a un político como no fiable te prepara para meditar en otros políticos como impropios de seguridad).

Corte de anclaje–En el que usted se aferra a un aspecto o información particularmente y después confía (o confía bastante) en él para todas y cada una de las futuras resoluciones, puede activarse con exactamente la misma sencillez en una encuesta de opinión que en un lote de coches utilizados.

Mezclando el orden de esas cosas, de una encuesta a otra y de un individuo a otra, puede asistir, pero asimismo puede complicar la encuesta y lograr que sea considerablemente más bien difícil de efectuar. De nuevo, la simplicidad predomina la mayor parte de las ocasiones, y en último término es dependiente de los encuestadores elegir si sienten que son objetivos en la manera en que elaboran y ordenan sus cuestiones, por el hecho de que probablemente ningún informe sobre los desenlaces profundice en datos tan oscuros. como metodología.

4. Las investigaciones suprimen los matices y fuerzan las conclusiones

En el momento en que alguien afirma: “Prosigue tres”, ¿de forma automática asumes que eso significa “Uno, 2, tres, vamos” o “Uno, 2 y vamos”? Pues por muy habitual que sea una expresión, la multitud no en todos los casos está en concordancia instintivamente.

Lo mismo para cualquier pregunta que le solicite que califique las cosas en una escala del uno al 10, o del uno al cinco, o de todos modos cualquier escala numérica arbitraria, por el hecho de que no siempre puede asumir que uno es malo y el número mucho más grande es el más destacable.

Este es un inconveniente con las respuestas envasadas incorporadas en tantas investigaciones de opinión: los encuestados no tienen la posibilidad de comunicar sus pensamientos por el hecho de que deben emplear el sistema de contestación estandarizado desarrollado para la encuesta. Tal como la redacción de las cuestiones puede ocasionar estragos en la manera en que la gente interpretan y argumentan, asimismo redacción de las respuestas libres confunden y confunden la manera en que la gente escogen las respuestas que dan a las investigaciones de opinión.

Solo viendo el sistema de clasificación numérica, merced al corte de anclaje, la gente tienden a contemplar sus comentarios apuntando al medio, mudando sus respuestas en dependencia de si una escala empieza en 0 y cuenta hacia arriba, o en 10 y cuenta hacia atrás. Y los estudiosos descubrieron que los encuestados tienden a elegir escalas de números impares, pues eso les da la opción de apuntar al medio y eludir descubrir una opinión fuerte de cualquier forma sobre cualquier cosa.

Naturalmente, los encuestadores tienen la posibilidad de añadir calificadores verbales a cada elemento, tal es así que en vez de sencillamente seleccionar un número, los encuestados aseguran que están “completamente en concordancia” o “completamente en conflicto” con una declaración primordial, o se sienten “satisfechos” o “insatisfechos”. con algo.

El único inconveniente con este enfoque es que absolutamente nadie piensa o charla así, y la multitud tiende a sentirse mucho más cómoda al estar según con afirmaciones que suenan como algo que verdaderamente afirmarían. En consecuencia, ciertas indagaciones aconsejan que los sistemas de retroalimentación sean calibrado sicológica y sociolingüísticamente a los encuestados propósito para cerciorarse de que se sientan cómodos y naturales al elegir sus respuestas.

Fuera de estos sistemas de cuestiones y respuestas envasados, existe la teoría predominante de que enseñar a la gente una alternativa falsa genera datos significativos sobre sus opciones. Hay gran diferencia entre elegir algo y estimar algo. En el momento en que juegas una ronda de Preferirías, andas forzando la decisión, de forma frecuente entre 2 opciones indeseables. Algo afín sucede frecuentemente en las investigaciones de opinión que procuran medir la favorabilidad: ¿preferirías tomar Coca-Cola o Pepsi? Si no le agrada el agua cobrizo con gas, su contestación podría ser: “Tampoco, me agrada mi refresco de lima-limón”. Si esa no es una alternativa, entonces está atascado fingiendo que le importa, y las investigaciones tienen la posibilidad de asegurar con entusiasmo que ha aprendido algo.

Da igual cuál sea el tema, la redacción sugerente y los sistemas de contestación rígidamente obtusos crean rápida y de manera fácil una narrativa inexistente al poner ciertamente expresiones en la boca de quienes sondean.

Aun si los datos de las investigaciones fuesen verdaderamente precisos y fiables, la manera en que se muestran los datos de forma frecuente supone enormes saltos de interpretación creativa. Esencialmente, en vez de arrimarse a los datos de las investigaciones con un ojo escrutador, los reportes sin aliento señalan a estos números tal y como si fuesen medidas sólidas y fiables de especificaciones tangibles.

El Consejo Nacional de Investigaciones Públicas sugiere a los cronistas llevar a cabo 20 cuestiones toda vez que están con una encuesta de opinión antes de usarla como recurso en cualquier informe. No obstante, lejos de ejercer moderación y escepticismo, los organismos de control de los medios hallan que los noteros de novedades confían mucho más que jamás en investigaciones precisamente poco fiables. Todo se disminuye a la urgencia, las preferencias y la responsabilidad. La actitud predominante entre los noteros y las organizaciones de novedades en la era digital es que ser el primero es más esencial que ser exacto–Si bien es posible que no sea un enfoque único en la era digital en lo más mínimo.

La disminución de la tasa de participación en las investigaciones de opinión pública tiene una relación inversa con la dependencia de los medios de los datos de las investigaciones para reportar su narrativa informativa. La multitud desconfía de las organizaciones de votación, tal como de la gente que las efectúan, pero no hay una disminución afín en la cobertura que consiguen las investigaciones de opinión al valorar el éxito o el reconocimiento de cualquier tema en discusión.

No es solo un inconveniente en la información política: todo, desde puntuaciones de satisfacción del cliente a métricas de deber de los usados a críticas de películas on line–Todos y cada uno de los sistemas diseñados para tomarle el pulso a un conjunto con críticas sobre cualquier tema– demostraron ser poco fiables, principalmente imperfectos y también interminablemente populares como base para medir el éxito y tomar resoluciones futuras.

Una parte del inconveniente es que el el número y la pluralidad de investigaciones de opinión creció de forma monumental, hasta el punto de que reportar sobre investigaciones de opinión es casi su ritmo en el planeta periodístico. Entonces, en vez de enfatizar lo que es un margen de fallo, circulan historias sobre de qué forma las novedosas investigaciones detallan oscilaciones mínimas en el sentimiento público.

Pero asimismo hay una falla inseparable en la cuantificación de algo que solo existe de forma abstracta y está sujeto a oscilaciones temporales. O en otras expresiones: es imposible poner un número a las críticas, por el hecho de que cambian todo el tiempo, de forma arbitraria, y la mayor parte de la gente no son muy hábiles para expresarlas en términos sutiles; las investigaciones son inherentemente sensibles al mismo tiempo, textuales y se emplean para cambiar ideas en estadísticas.

2. Las investigaciones de opinión hacen que las historias sean mucho más simples de contar

Toda la industria de las novedades trabaja sobre la idea de que las novedades en sí mismas son solo un serie de historias. Por esa razón varios los cronistas acaban haciendo un trabajo en compañías Funcionalidades de marketing y relaciones públicas: cualquier organización de personas cuenta historias sobre sí para llamar la atención, inspirar lealtad y atraer acompañamiento.

Pues la naturaleza de la información y el trueque de novedades modernas estimula la simplicidad sobre los matices, y las comunidades dejan cualquier persona con conexión a Internet y una agenda para jugar a periodista a su comunidad, las investigaciones de opinión dejan que todos cuenten su narración acerca de el planeta, y los datos de las investigaciones del ubicación como el “hecho” en el que se fundamenta esa historia.

Existen muchas maneras de realizar esto: un acontecimiento esencial como una decisión tiende a producir una multitud de investigaciones con desenlaces muy cambiantes. Esto les da a los noteros la aptitud de elegir cualquier grupo de desenlaces que se ajuste a la narrativa que prefieran y también reportar todo como un hecho.

Reportar de las investigaciones de opinión de manera selectiva deja que cualquier lado de un tema o historia suscite inquietudes sobre la narrativa opción alternativa. No debe ser malicioso: solo un impulso para forzar el consenso o movilizar a los contrarios basta para dar de comer el corte en la narrativa y esconder los datos en sí bajo las capas de la narración.

Las investigaciones de opinión brindan otra forma de remarcar la narrativa que los noteros (y sus fieles) están creando para argumentar los acontecimientos de todo el mundo. No solo eso, sino transforman historias complicadas y en evolución en instantáneas asimilables y compartibles que se semejan mucho a los hechos, sin que siempre sean algunos.

Existen muchas causas por las que el corte puede infiltrarse en los reportes–No solo por los medios, sino más bien por alguno en el gancho para contar una narración acerca de lo que sucede y por qué razón. Pero la proliferación de investigaciones de opinión, todas y cada una efectuadas con una extensa selección de metodología científica y por organizaciones con sus agendas y prejuicios, aun el notero mucho más serio puede fundamentalmente seleccionar a qué datos llevar a cabo referencia y publicarlos online a fin de que adquieran una vida de su.

1. La multitud es idiota

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seguramente el inconveniente mucho más grande y popularizado de las investigaciones de opinión pública es que aceptan que la gente encuestadas verdaderamente comprenden lo que se les pregunta, y lo que se piensa que significan sus respuestas.

De todos modos, no entender una pregunta raras veces impide que la multitud la responda de todas formas. O, si comprenden el interrogante pero no tienen una opinión sobre el tema antes que se les pregunte sobre esto, lo van a hacer por norma general solo inventa una opinión solo a fin de que logren contestar.

Entonces, en el momento en que le solicite a quienes califiquen cualquier cosa, desde su estadía en el hotel, hasta una película que terminan de ver, hasta sus sentimientos sobre un candidato político, todos van a tener una interpretación diferente de la escala que se utiliza para atrapar su opinión, el concepto de las keywords y oraciones tanto en el interrogante como en sus opciones de contestación, y distintas críticas instintivas que no reflejan ni sus sentimientos reales ni ninguna proporción de pensamiento crítico.

Entonces, evidentemente, existe la oportunidad de que el ambiente en el que se efectúan investigaciones, y los sujetos de la encuesta, impulsa a los encuestados a cambiar sus respuestas para parecer mucho más socialmente admisibles.

Solo puede proveer un cierto contexto para valorar lo que la multitud verdaderamente afirma en estas investigaciones. Y por más que nos agrade clasificar las cosas, en especial por medio de las listas de los 10 primordiales, el vacío entre el rango absoluto y los méritos relativos puede ofrecer rincón a graves malentendidos y tergiversaciones. Pero dado a que la oferta cada vez menor de personas que verdaderamente están prestas a efectuar investigaciones asimismo se inclina a contestar a las cuestiones de la encuesta sin importar un mínimo qué, la naturaleza de las investigaciones está mudando de medir lo que la multitud piensa a mantener tarjetas de referencia y registrar a quienes las leen.

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