Diez teorías e hipótesis científicas aterradoras

Indudablemente, andas habituado a los sucesos sensacionalistas, singularmente tratándose de mala ciencia. Pero posiblemente quiera tomar una respiración profunda. Por el hecho de que…

10. Hay un “apocalipsis zombi” aguardando que ocurra

En 1986, se descubrió que la carne de vacuno británica se encontraba inficionada con EEB (encefalopatía espongiforme bóvida) una vez que el ganado fuera alimentado con vacas y ovejas en polvo. Contra el consejos de especialistas, un representante del gobierno aseveró que todavía era seguro para comer. Pero a los pocos años quedó claro que no lo era. A inicios de los 90, 20 británicos fueron diagnosticados con una manera humana mortal de la patología, famosa como variación Creutzfeld-Jakob (o vCJD).

Como kuru (un género de ECJ que inquieta a los pobladores de Papúa Novedosa Guinea que se comen el cerebro del resto), la ECJv de forma eficaz muta o dobla mal las proteínas priónicas, que en último término lleva a la desaparición. No obstante, el periodo medio de incubación (el tiempo que tardan en manifestarse los síntomas) podría ser de sobra de 60 años. En otras expresiones, cualquier persona que comiese carne de res británica, aun en alimentos para bebés y gelatina, en la temporada de la epidemia podría inficionarse sin siquiera saberlo. Y en los EE. UU., La mayor parte de las vacas mueren años antes que tengan la edad bastante para enseñar algún síntoma, con lo que asimismo podrían inficionarse; solo 20.000 de los 40 millones que mueren todos los años se prueban verdaderamente. Por ende, un brote esencial de vCJD podría acontecer en nuestro futuro no lejanísimo.

Los síntomas de vCJD tienen dentro “Cambios beligerantes de personalidad, pérdida de memoria y inconvenientes para caminar”. Prácticamente suena como un apocalipsis zombi aguardando a que ocurra, salvo que es bastante bien difícil de apresar (salvo que comas carne). Estudiosos no pienses que está en el aire, por poner un ejemplo, no piensan que se contagie del sexo o de una pequeña proporción de sangre de un portador. En verdad, probablemente deberías comer su cerebros en vez de del revés.

Aún de esta forma, por lo menos en el Reino Unido, donde en algún sitio de la zona de un par de millones de vacas locas fueron picadas y devoradas por el público, probablemente halla decenas y decenas de millones de estos cerebros para escoger. Y sin un régimen próximo, el pronóstico para todos ellos va a ser la desaparición.

9. No va a haber tiempo para parar un acontecimiento de encontronazo

En Halloween de 2015, un colosal asteroide de precisamente 1.300 pies (2015 TB145), que supuestamente parecía una calavera—Voló alén de la Tierra a solo 1,3 ocasiones la distancia de la Luna. Aun una pequeña desviación en su curso podría ser aciaga. Suponiendo una agilidad de entrada de 17 km / sy una consistencia de 2600 kg / m3, habría impactado la Tierra con una fuerza de 2.800 megatones. Eso es 56 ocasiones la fuerza de la bomba termonuclear mucho más vigorosa nunca detonada, la Bomba Tsar, que paralelamente fue precisamente 1,570 ocasiones el fuerza combinada de las bombas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki.

Hay una secuencia de cosas que podríamos llevar a cabo si observamos venir un asteroide. Podríamos dispararle una bomba nuclear, por servirnos de un ejemplo, en un intento de modificar su curso. O podríamos procurar embestirlo con un cohete hecho a la medida. Los astrónomos asimismo han sugerido “Pastoreando” su curso con un bombardeo de plasma desde una nave espacial volando a su lado, o sencillamente pintándola de blanco a fin de que los fotones del Sol hagan el trabajo.

Pero el inconveniente con todas y cada una estas tácticas es el tiempo que tardarían en incorporarse. Habitualmente, no disponemos la tecnología correcta. Aun si tuviésemos un plan en su rincón y la nave espacial para hacerla, probablemente precisaríamos por lo menos un año solo para despegar. Metas exclusivas parcialmente inferiores, por poner un ejemplo, tienen la posibilidad de llevar mucho más de 4 años para publicar.

Y, no obstante, no sabíamos que existía el asteroide de Halloween hasta tres semanas antes que pasara. Ese no habría sido suficiente tiempo para llevar a cabo nada sobre esto de forma segura.

Claro, hemos logrado un avance asombroso para lograr seguir precisamente el 90% de los asteroides capaces de terminar con el planeta, pero diríase que el 60% de los asteroides del tamaño de 2015 TB145 (capaces de despoblar un conjunto de naciones) prosiguen desaparecidos.

8. El cambio climático provocará súper erupciones

La última vez que Yellowstone logró “súper erupción” fue hace 640.000 años, en el momento en que arrojó al aire 1.000 km³ de lava, piedra pómez y cenizas. Entre los supervolcanes de Indonesia expulsó prácticamente tres ocasiones eso: 2.800 km³ hace solamente 74.000 años. En 2012, los estudiosos concluyeron que no es muy probable que Yellowstone entre en erupción de forma tan cataclísmica a lo largo de cuando menos unos pocos siglos mucho más. El Servicio Geológico de EE. UU. Calcula las posibilidades cada un año en 1 en 730.000, o 0.00014%, afín a las posibilidades de que colisionemos apocalípticamente con un asteroide. Pero, apuntan, estas posibilidades se fundamentan sencillamente en promediar los 2 intervalos entre las últimas tres erupciones esenciales, con lo que solamente son fiables. Como apuntan, “Los acontecimientos geológicos desastrosos no son regulares ni predecibles”.

Y un aspecto que no acostumbramos a tomar en consideración es el cambio climático. Entendemos que las erupciones supervolcánicas terminantemente tienen un encontronazo en el tiempo, pero semeja que asimismo va del revés. Los estudiosos descubrieron que aun un calentamiento global menor acrecentar relevantemente la posibilidad de erupciones. Teóricamente, esto debe ver con el derretimiento de los glaciares que, de otra forma, evitarían que el magma se elevase. Y si bien esto verdaderamente no se aplica a Yellowstone (si bien la glaciación en la zona ha cambiado dramáticamente en términos geológicos), podría tener secuelas asoladoras para volcanes menos populares como el Monte Rainier en el nordoeste del Pacífico. Mount Rainier, dicho sea de paso, fué descrito como “Entre los volcanes mucho más peligrosos de todo el mundo” pues está en una zona tan poblada. En todo caso, no hay duda de que los cambios geológicos se están generando en Yellowstone cientos o aun cientos de años antes de lo que se espera. Para 2011, por poner un ejemplo, el suelo sobre el depósito de magma había hinchado por 10 pulgadas en solo siete años.

No entendemos cuándo aguardar la próxima súper erupción, pero indudablemente va a haber una, quizás mucho más temprano que tarde conforme las temperaturas prosigan incrementando. Y, opuestamente a eso que podría haber escuchado, no va a haber mucha observación.

7. El sol podría destruirnos mañana

El 1 de septiembre de 1859, el astrónomo Richard Carrington observó desde su observatorio de qué forma un conjunto de máculas solares poco comunes empezaba a manar una luz blanca cegadora. Antes del amanecer del día después, los cielos de todo el planeta, aun en los trópicos, cobraron vida con auroras pulsantes de color púrpura, colorado y verde. Hasta entonces, los sistemas de telégrafo (la única electrónica de empleo popularizado) se volvieron locos, provocando chispas, dando a los operadores descargas eléctricas e inclusive prendiendo fuego al papel. En verdad, la electricidad atmosférica era tan enorme que se podían mandar telegramas aun con los sistemas desconectados. La Tierra se encontraba en las garras de una tormenta geomagnética, una “Nube gigantesca de partículas cargadas y bucles imantados desprendidos”.

La llamarada de Carrington no tuvo precedentes. Naturalmente, ciertos lo confundí con el objetivo de todo el mundo. Pero lo que de todos modos habían presenciado fue una erupción del sol masiva, una explosión imantada en el Sol, seguida de una eyección de masa coronal (plasma y campo imantado). Hoy día, registramos semejantes acontecimientos en el espacio usando rayos X y ondas de radio. Y si bien no hubo nada de esta intensidad desde ese momento, los astrónomos piensan que posiblemente tengamos otro. De todos modos, están mucho más preocupados por ello que por los asteroides o supervolcanes, siendo estos últimos 90.000 ocasiones menos posible erupciónar.

El daño provocado por una superflare del sol el día de hoy nos costaría billones de dólares estadounidenses, afirma el astrofísico Avi Loeb—Y eso asumiendo que aun sobrevivimos. No solo disponemos naves exclusivas en órbita y astronautas de los que estar preocupados, sino asimismo dependemos considerablemente más de la electricidad. Todo, desde los sistemas financieros hasta los controles del refrigerante de los reactores nucleares, podría verse perjudicado. Asimismo armas nucleares: el 23 de mayo de 1967, en el momento en que una llamarada del sol desactivó el sistema de alarma temprana de EE. UU. en el Ártico, se inició el protocolo de ataque nuclear contra los soviéticos. Si no podría haber sido por una explicación de último minuto de NORAD (que terminaba de entablar el Centro de Pronóstico Del sol), los bombarderos con armas nucleares hubiesen despegado hacia Rusia. Y, gracias a la interferencia imantada, no habría habido forma de recordarlos.

Una super llamarada asimismo podría ser un acontecimiento de extinción de otras formas, dañando la cubierta de ozono, alterando los ecosistemas y mutando nuestro ADN.

Un extraño es un bulto teorético de lo que los físicos llaman materia extraña. Compuestos de quarks extraños, ascendientes y descendentes del mismo modo equilibrados, los extraños serían mucho más pesados ​​y equilibrados que la materia ordinaria y, en consecuencia, favorito termodinámicamente. Como resultado, materia extraña podría editar la materia ordinaria dentro mil millonésima de segundo, sustituyendo, afirmemos, nuestro mundo consigo al ingresar en contacto.

No obstante, todavía no se han encontrado extraños, y ciertos suponen que jamás lo van a ser. Desde el comienzo se temía, por servirnos de un ejemplo, que los colisionadores de partículas tengan la posibilidad de liberarlos, y esto por supuesto no sucedió.

Pero eso no quiere decir que no existan en alguna parte. Hoy en día, los estudiosos buscan materia extraña en el espacio (estrellas extrañas, por poner un ejemplo, por intentando de hallar ondas en el espacio-tiempo. Teóricamente, los extraños podrían formarse en estrellas de neutrones, dicen, que pese a sus pequeños diámetros (por servirnos de un ejemplo, 12 millas) tienen la posibilidad de tener exactamente la misma masa que nuestro Sol. Este género de presión precisamente puede realizar cosas extrañas en la materia, aparentemente, y las estrellas de neutrones podrían probablemente despedir extraños al espacio.

5. O nos encontramos solos o el desenlace está cerca

El llamado Enorme Filtro es una contestación a la conocida paradoja de Enrico Fermi, esto es, en un cosmos tan enorme y viejo, ¿por qué razón no hemos encontrado prueba de extraterrestres? Según la hipótesis del Enorme Filtro, es porque toda la vida en el cosmos tiene por lo menos una cosa en común: a lo largo del curso de nuestro avance evolutivo, todos nos encaramos a un obstáculo prácticamente insuperable que nos impide los viajes interestelares: un Enorme Filtro. previniendo el 99,999…% de todas y cada una de las especies en cualquier una parte del cosmos desde el viaje a las estrellas.

Eso explicaría por qué razón jamás (supuestamente, ¿o en teoría?) Nos han visitado extraterrestres. Pero, ¿qué podría ser este Enorme Filtro?

Los defensores mucho más optimistas de este término proponen el Enorme Filtro ahora está tras nosotros. Aseguran que los terrícolas lo pasaron hace una cantidad enorme de millones de años en el momento en que los procariotas (los primeros organismos vivos) evolucionaron a eucariotas mucho más complejos, o quizás aun antes en el instante de la abiogénesis (la primera chispa de vida que surgió espontáneamente de la no vida). Tras todo, los biólogos evolutivos no han encontrado que la abiogénesis sea ineludible, aun en condiciones “especiales”. En verdad, la prueba recomienda que la Tierra existió a lo largo de cientos y cientos de millones de años antes que sucediera la abiogénesis como una al azar impresionantemente improbable de la interacción azarosa de moléculas. Entonces, quizás ese fue el Enorme Filtro. Si es de esta manera, las posibilidades de que haya otras civilizaciones tecnológicamente destacadas, o en verdad cualquier clase de vida, espacial o no, en el cosmos perceptible son pocas, por decir lo mínimo. Y eso querría decir que probablemente estemos solos.

De forma alternativa, el Enorme Filtro (u otro Enorme Filtro) todavía está por enfrente de nosotros y, por ende, ha de ser una suerte de apocalipsis. Solo la aniquilación total de siempre en la Tierra se ocuparía de que ninguna de las especies de nuestro mundo migrara al espacio. Y, evidentemente, la raza humana semeja preparada para realizar exactamente eso, así sea por una guerra nuclear, un desastre ambiental o choques de partículas de alta energía que salieron mal.

4. Habitamos una Matriz de muchas

Todos nos hemos encontrado con este antes, la teoría de que nos encontramos en una simulación. No obstante, si da temor, es dependiente de usted. A lo largo de bastante tiempo, fué solo un ensayo de pensamiento filosófico, una suerte de quizás no verificable. Pero lo que podría lograr que sea mucho más espantoso, para esos que lo hallan espantoso, es que los científicos buscan prueba. Mucho más particularmente, buscan pixeles. Tras todo, si hablamos de una simulación efectuada por extraterrestres o máquinas, o algún género de juego de plataformas jugado por pequeños en el siglo 10.021, entonces habría de estar hecho de pixeles, ¿verdad? Pixeles pequeñísimos, evidentemente, y mucho más de los que absolutamente nadie podría contar, pero pixeles de todas formas.

Bueno, resulta que el cosmos semeja estar cuantificado en entidades escenciales de materia (esto es, no continuo como se suponía previamente). No obstante, para localizar los pixeles, deberíamos ver alén de las partículas mucho más pequeñas (quarks y leptones) hasta la medida mucho más pequeña viable, la longitud de Planck, o 1,6 x 10-35 metros. Para poner esta escala en visión, podría poner mucho más longitudes de Planck en todo el diámetro de un grano de arena de lo que podría poner granos de arena en todo el diámetro. el diámetro del cosmos perceptible.

No obstante, pese a estas dimensiones enanas, prácticamente adimensionales, estos pixeles tienen la posibilidad de ofrecer únicamente una representación de la verdad en baja resolución. Exactamente la misma la diferencia de resolución entre nuestra situación y los juegos para videoconsolas que jugamos en ella, esta situación simulada podría ser solo un holograma borroso—Un cosmos compuesto de pixeles tridimensionales cada uno de ellos proyectado por su pertinente bit de información bidimensional, un número incalculable de los que cubren la área exterior de nuestra esfera. Ya que los pixeles del interior serían mucho más enormes que los de la área, cualquier cosmos simulado así sería una representación parcialmente pobre de la verdad.

Si el cosmos es en verdad una simulación o un juego de plataformas, entonces expone ciertas cuestiones atrayentes, quizás espantosas. Pero lo que puede ser aún mucho más espantoso es la visión de que estemos no en una simulación. Esto se relaciona con la hipótesis del Enorme Filtro. Por el hecho de que, dada la tasa de hoy de adelanto en la tecnología (consiguiendo de Heder a la verdad virtual inmersiva en 4 décadas), semeja ineludible que simulemos el cosmos cualquier día, aun si transporta un millón de años. Y semeja del mismo modo ineludible que las simulaciones del cosmos lleguen a ser tan ubicuas como los juegos de PC hoy en dia. Probablemente varios cientos de miles de individuos logren ejecutarlos desde sus salas de estar (o lo que sea), y eso sin contar las simulaciones efectuadas por extraterrestres y también inteligencia artificial. ¿Y qué hay de las simulaciones en las simulaciones? Potencial o indudablemente, va a haber varios billones de realidades simuladas y únicamente una situación verídica. No es necesario decir que nuestras opciones de vivir allí son exactamente los mismos, varios billones por uno. Entonces, si no vivimos en una simulación ahora mismo, recomienda que la raza humana no vive lo bastante para realizar una (por más que suene como una paradoja). Y eso podría representar un apocalipsis bastante próximamente.

3. Los nanobots se van a comer nuestro mundo

Adjuntado con la IA (inteligencia artificial), la verdad virtual, los viajes exclusivas, la extensión de la vida, la cadena de bloques, etcétera., la nanotecnología está entre los pilares de nuestro futuro basado en la tecnología. Según el ingeniero de nanotecnología K. Eric Drexler, podría marcar el comienzo de una exclusiva era de “abundancia extremista” (el título de su libro sobre el tema), en el que enanos robots de una quinientas unas partes del diámetro de solo una hebra de pelo mezclan moléculas para hacer artículos a pedido, exactamente la misma los Star Trek replicador.

Esto revolucionaría la civilización. Por una parte, suprimiría las guerras por los elementos. Cualquier cosa que precisemos, sencillamente lograremos que los nanobots la fabriquen. Y ya que estos artículos se fabricarían según nuestras informaciones precisas, aun podrían ser superiores a los que se generan de manera natural. seguramente asimismo observaremos la nanotecnología en la medicina, introduciendo “Partículas funcionales a nanoescala” que se dirigen a las células cancerosas. En verdad, las apps son infinitas, pues lo que la nanotecnología representa fundamentalmente es un control atómicamente exacto sobre la composición misma de la materia.

¿Qué puede salir mal?

Bueno, los nanobots autónomos y autorreplicantes podrían irrumpir nuestro ambiente natural, incluyéndonos a nosotros, transformando la biomasa de la Tierra en cada vez más y más nanobots hasta el momento en que envuelvan y después devoren todo el mundo como un conjunto de substancia gris en incesante expansión. Eso es lo que.

El nanotecnólogo Robert Freitas tiene relación a este ámbito hipotético como “Ecofagia global” la comidafageína en heleno) de nuestra casa (oeco). Y podría ocurrir tan velozmente, aun en unos días, que tendríamos escasas opciones de detenerlos, salvo que, naturalmente, tuviésemos otro conjunto para defendernos.

2. La descomposición del vacío suprimirá el cosmos

Hay teorías en rivalidad sobre de qué forma acabará el cosmos. Ciertos suponen que va a ser un Enorme rasgón o Enorme crujido, al paso que otros dicen Muerte por calor es ineludible. Pero todos estos niveles está por lo menos a una cantidad enorme de millones de años; en verdad, Heat Death no va a suceder hasta en otro googol (diez duotrigintillones) de años.

La descomposición por vacío, por otra parte, podría acontecer mientras que lee esta lista.

Todo en el cosmos, incluyendo el cosmos mismo, tiende hacia la estabilidad, hacia el estado de menor energía o mucho más permanente (el estado de vacío en la mecánica cuántica). Es simple imaginarse esto si piensa una enorme roca plana tendida en el suelo (y, para esta analogía, finja que no nos encontramos siendo lanzados cerca de la galaxia en una bola de tierra en incesante cambio). La roca está en su estado mucho más permanente; no hay sitio a fin de que caiga. No se va a mover. Esta roca es como nos atrae meditar en el cosmos. Pero en este momento piensa que hay otra roca mucho más pequeña encima. Todavía es bastante permanente, pero no está en su estado mucho más permanente. Algo podría derruirlo. Un huracán de forma fuerte bastante, por poner un ejemplo, podría sacarlo de este estado metaestable a uno de descomposición, en el que la energía potencial se gasta al caer al suelo. Entonces, ¿qué ocurre si nuestro cosmos no es la roca de abajo sino más bien la roca de arriba? ¿Y si nuestro cosmos asimismo es metaestable?

Posiblemente entre los campos cuánticos escenciales, el campo de Higgs, sea una salvedad a este principio universal de seguridad, que tiene dentro energía potencial que sencillamente no puede gastar. Esto se conoce como un falso vacío, que por su naturaleza sería peligrosamente desequilibrado. Transcurrido un tiempo, de todos modos puede absorber energía de partículas en un estado de baja energía, eliminándolas ciertamente de la presencia. La descomposición del vacío se puede ver como una auténtica “burbuja” de vacío expandiéndose a la agilidad de la luz y erradicando el cosmos conforme avanza, o transformándolo en un esfera sólida de hidrógeno. Borraría la verdad y sus leyes, incluyendo el tiempo y todo lo demás, tal y como si jamás hubiese existido (lo que no va a existir).

Y esto podría estar pasando en este preciso momento. En verdad, podría haber múltiples vacíos reales que se expanden desde distintos puntos del cosmos. Posiblemente estén tan lejos que aun a la agilidad de la luz van a tardar una cantidad enorme de millones de años en engullirnos. O quizás su expansión sea superada por la expansión del propio cosmos, en tal caso jamás van a llegar a nosotros.

No obstante, es concebible que los aceleradores de partículas (como el LHC) logren desequilibrar las cosas aquí en la Tierra, creando una auténtica burbuja de vacío que nos aniquila en un momento. Hoy en día, la energía liberada en estos ensayos es eclipsada por los procesos mucho más energéticos del cosmos, con lo que no se piensan una amenaza para el campo de Higgs. Pero tienen la posibilidad de pasar solo unas escasas generaciones antes que esto cambie.

Y también, irónicamente, entre las causas para crear aceleradores de partículas mucho más enormes y poderosos primeramente es contestar a el interrogante del falso vacío.

1. La singularidad tecnológica nos terminará

En el caso de que no hayas prestado atención, en este momento poseemos robots bípedos volteados hacia atrás y también inteligencia artificial que puede engañarnos y ocultar. Aun tienen la posibilidad de adivinar nuestro futuro con impactante precisión sencillamente leyendo las novedades. Y todo lo mencionado es bastante viejo.

El avance de la IA (inteligencia artificial) general (AGI), o sea, la inteligencia artificial igual a el intelecto humana, está plagado de intranquilidades existenciales. De forma frecuente, son esos que verdaderamente trabajan o invierten en el campo los que mucho más se preocupan su culminación. Elon Musk, por poner un ejemplo, se preocupa públicamente por “Convocando al demonio”, o hacer “un dictador inmortal del que jamás vamos a poder huír”. Aun Alan Turing, allí por 1951, mencionó que la inteligencia artificial cualquier día “superará nuestros enclenques poderes” y “va a tomar el control”. Su compañero Irving Good estuvo en concordancia, insinuando que “la primera máquina ultrainteligente” asimismo sería el objetivo de la invención, en tanto que la inteligencia artificial tomaría las cosas desde ahí.

Lo que sucede con la inteligencia artificial, y la tecnología generalmente, es que los adelantos son exponenciales; los espacios entre ellos se vuelven poco a poco más cortos. En consecuencia, en 2001 Ray Kurzweil pronosticó con bastante razón que solo en el siglo XXI observaremos no 100, sino más bien 20.000 años de avance. En el momento en que el intelecto no biológica billones de ocasiones mejor que la nuestra se transforma en el tipo predominante en el mundo, aun podríamos ver el avance de un siglo manifestándose en una hora o menos, asumiendo que disponemos las actualizaciones cibernéticas para entenderlo.

La singularidad tecnológica es un punto teorético en el que los adelantos suceden tan de forma rápida que semejan prácticamente instantáneos para una sabiduría humana no aumentada. Tal como la singularidad en un orificio negro es una separación en el tejido del espacio-tiempo, afirma Kurzweil, la singularidad tecnológica formará “una separación en el tejido de la historia humana”. Y piensa que esto va a suceder en 2045. Este, como es natural, es un ámbito ilusionado: un planeta en el que la inteligencia artificial no nos borra a todos, sino se fusiona o asimila a la raza humana. Otros en tecnología tienen esperanzas afines (aun si lo hacen tener intereses conformados), previendo un planeta de atención médica eficaz, sitios de trabajo automatizados, renta básica universal y Resoluciones impulsadas por la inteligencia artificial para el cambio climático.

Pero, ¿y si las cosas van de otro modo?

Este avance tecnológico desbocado nos va a ser irrealizable de adivinar, y bastante menos de supervisar. Podríamos ver a AI demandando derechos humanos (o sobrehumanos), independizarse desde el comienzo y perseguir sus objetivos. O los gobiernos asistidos por inteligencia artificial podrían sobrepasar y liquidar a la raza humana. Aun si prosiguen siendo fieles, existe la amenaza de Misiones “desalineadas”: Una inteligencia artificial construida para hacernos contentos, por servirnos de un ejemplo, pero no suficientemente imbuida de empatía humana, podría sencillamente raptar nuestros cerebros con electrodos que inducen el orgasmo.

Suceda lo que suceda, una cosa está clara: se aproxima la singularidad tecnológica. Cuando menos si no sucede solamente en esta lista.

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