Escándalos sexuales pasados ​​del mundo de la política

Los sucesos estuvieron llenos de escándalos sexuales políticos en los últimos tiempos, pero esta no es una inclinación novedosa. En verdad, los mundos de la política y el sexo de forma frecuente se han entrelazado con desenlaces discutidos, desde la antigüedad. El día de hoy echamos una ojeada a ocho historias políticas repletas de intriga, acción, escándalo, asesinato e inclusive el romance ocasional.

8. El tema Bona Dea

Para esta primera entrada nos transportamos de regreso a la vieja Roma para poder ver un escándalo que sucedió en casa de Julio César, más allá de que se refería primordialmente a su mujer, Pompeya.

En ese entonces, había un festival de invierno llamado Bona Dea donde los ritos eran completados de forma exclusiva por mujeres. En verdad, a los hombres no se les dejó ayudar no comprender lo que sucedió a lo largo de esa liturgia sagrada. Todos los años, el festival se festejaba en casa de entre los jueces superiores y se consideraba un enorme honor. En el 62 a.C., la liturgia sucedió en casa de Julio César quien, en ese instante, ocupaba el cargo de Pontifex maximus. Como era tradición, César y sus sirvientes se fueron por el día mientras que su mujer, Pompeia, y su madre, Aurelia, supervisaban las festividades con el apoyo de las Vírgenes Vestales.

Entró un político de roma llamado Publius Clodius Pulcher que deseaba presenciar los ritos, conque se afeitó la barba y vestido se levantó como una pequeña de laúd y le pagó a un sirviente a fin de que lo metiese dentro. Lo descubrieron bastante veloz en el momento en que debió charlar con las otras mujeres presentes. Fue expulsado de la vivienda y las esposas próximamente les contaron a sus esposos el enorme insulto que Clodio les había producido a ellos ahora los dioses.

Clodio era un político bastante poderoso y, consecuentemente, tenía contrincantes, entre ellos Cicerón. Próximamente han comenzado a propagarse comentarios de que Clodio cometió adulterio con su hermana, o que se infiltró en la liturgia esa noche para cautivar a Pompeya. Fue acusado de sacrilegio pero absuelto. César se divorció de su mujer en el momento en que se enteró de los comentarios, si bien a lo largo del juicio mencionó que no sabía nada de lo sucedido. En el momento en que se le preguntó por qué razón tomó una medida tan radical, el magistrado dio la inolvidable línea de que “la mujer de César ha de estar sobre toda sospecha”.

7. Los tiranicidas

Continuando en la antigüedad, nos transportamos de Roma a Grecia para investigar la narración de 2 amantes masculinos llamados Harmodius y Aristogeiton que derruyeron a los déspotas de Atenas.

En el 514 a. C., la localidad de Atenas se encontraba regida por un tirano llamado Hipias. Tenía un hermano menor llamado Hipparchus que asimismo ocupaba un prominente cargo, si bien lo que era precisamente es dependiente de la fuente. Ciertos afirmaron que era ministro, al tiempo que otros insistieron en que sirvió como co-tirano al lado de su hermano. Para mayor claridad, en ese entonces la palabra “tirano” no tenía siempre la connotación negativa que tiene el día de hoy, puesto que sencillamente significaba un individuo que aceptó el poder sin un derecho constitucional.

De todas formas, Hipparchus se enamoró de un joven llamado Harmodius, pero los sentimientos no eran mutuos puesto que Harmodius ahora se encontraba en una relación con otro hombre llamado Aristogeiton. Hiparco prosiguió insistiendo y los 2 amantes han comenzado a tener miedo que el estadista emplearía su poder y también predominación para lograr que Aristogeiton arrestara, aun matase, a fin de que pudiese estar con Harmodius. Eligieron que debían liberarse de Hiparco. Lo harían a lo largo de las Panateneas, un festival destinado a Atenea lleno de música, deportes y liturgias religiosas. Más esencial aún, quería decir que Hiparco estaría al aire libre.

Según el historiador Tucídides, los amantes hallaron maquinadores que los ayudaran, pero el propósito primordial se transformó en matar a Hipias y terminar con la tiranía. El día en cuestión, Harmodius y Aristogeiton vieron a uno de sus maquinadores ser amigo del tirano ateniense y creyeron que su plan había sido descubierto. No deseando caer sin batallar, razonaron que podrían, por lo menos, conseguir alguna venganza personal, y atacado y mató a Hiparco. Los dos fueron asesinados, Harmodius instantaneamente y Aristogeiton tras ser torturados.

Más tarde, Hipias se transformó en un gobernante considerablemente más despiadado y al final fue depuesto, transformándose en el último tirano de Atenas. Los 2 amantes que se hicieron populares como los Tiranicidas hicieron erigir esculturas en su honor y fueron ovacionado como héroes por contribuir a marcar el comienzo de la democracia ateniense.

6. Ensayo de John Wilkes

John Wilkes fue un parlamentario británico del siglo XVIII que estuvo implicado no en uno, sino más bien en 2 escándalos sexuales y al final debió escapar a Francia para huír de la prisión.

Todo empezó en 1762 en el momento en que John Stuart, el conde de Bute, se transformó en presidente de Enorme Bretaña bajo el rey Jorge III. Wilkes, que era un extremista, no era fanático del conde escocés y empezó a ensuciar al nuevo presidente en el jornal que publicó, el Británico del Norte. Empezó aduciendo que Stuart solo logró el trabajo pues tenía una aventura con la madre del rey. En 1763, esto logró que Wilkes cargado con difamación sediciosa, pero fue puesto en independencia por privilegio parlamentario.

En este punto, Stuart ahora había sido sustituido como presidente por George Grenville, pero Wilkes no era de los que renunciaban mientras que se encontraba por enfrente. Su novedosa intención era evaluar hasta dónde se extendía la independencia de prensa en Inglaterra. Escribió “Ensayo sobre la mujer”, una sátira impúdica y pornográfica del “Ensayo sobre el hombre” de Alexander Pope. Además de esto, logró que lo leyesen a lo largo de una sesión parlamentaria.

De nuevo, esto se consideró difamación pero, al tiempo, se pusieron en marcha proyectos para despedir a Wilkes del Parlamento a fin de que perdiese su inmunidad. Él era expulsado del Parlamento, pero escapó a Francia antes de ser detenido. Continuó allí a lo largo de 4 años antes de regresar a Inglaterra y cumplir su condena de prisión.

5. El tema que derribó a un rey

Suecia vio su escándalo sexual a lo largo del siglo XIII que llevó a la caída de un rey.

El rey Eric IV de Dinamarca tuvo 4 hijas. Los 2 mayores, Sofía y también Ingeborg, se casaron con otros reyes. En 1260, Sofía se casó con Valdemar, quien había ascendido al trono de Suecia. Todavía quedaban 2 hijas pero, temiendo la pérdida de tierras que resultaría de talentos y herencias, el regente danés decidió tras la desaparición del rey Eric que las hermanas inferiores se transformarían en monjas.

Esto no le cayó bien a Jutta, entre las princesas, que hallaba la vida monástica bastante hastiada. En un instante, en torno a 1269, su hermana Sofía, en este momento reina de Suecia, visitó su tierra natal y Jutta la persuadió de que la llevara a la corte sueca. Allí, Jutta empezó a tener un amorío con el rey Valdemar e inclusive tuvo su hijo.

La cita romántica fue bastante escandalosa, pero añada a eso visto que implicó a una monja que era hermana de la reina y ella asimismo dio a luz a un hijo y fue bastante para poner a la multitud en oposición a Valdemar. Según ciertas fuentes, el rey logró una peregrinación a Roma en 1274 para soliciar al Papa perdón, pero esto fracasó en el momento en que el Papa Gregorio X logró enormes solicitudes en lugar de su absolución.

Dado que Valdemar accediese a estas concesiones lo volvió aún mucho más impopular en el hogar y, un año después, sus hermanos Magnus y Eric se sublevaron contra él. Se conocieron en la guerra de Hova el 14 de junio de 1275, donde los hermanos triunfaron. Valdemar fue depuesto y Magnus se transformó en el nuevo rey de Suecia.

4. El Primer Ministro y el Secretario

En este momento vamos a Canadá para poder ver un escándalo que no solo derribó a un político sobresaliente, sino más bien asimismo a su partido.

A lo largo de la década de 1930, John Brownlee fue presidente de Alberta, al paso que su partido, United Farmers of Alberta, había formado el gobierno provincial desde 1921. Entonces, en 1933, fue acusado de cautivar una muchacha llamada Vivian MacMillan y la forzó a tener una historia amorosa que duró tres años y le ocasionó un trauma físico y sensible.

En 1930, Brownlee visitó la localidad de Edson donde el padre de MacMillan era alcalde. Allí fue donde conoció a Vivian, de 18 años. La persuadió de que se mudara a Edmonton y le prometió un trabajo de taquígrafo. Poco una vez que ella lo hiciese, Brownlee le solicitó que tuviese relaciones íntimas con él, aduciendo que no podía arriesgarse a tener relaciones íntimas con su mujer discapacitada pues el embarazo podría matarla. A regañadientes, MacMillan estuvo en concordancia, diciendo que el presidente amenazaría con sacarle el trabajo toda vez que ella rechazara uno de sus impulsos lascivos.

La aventura continuó a lo largo de unos años hasta 1932, en el momento en que MacMillan padeció un ataque de nervios y regresó a su casa en Edson para reposar. Tan rápido como regresó a Edmonton, Brownlee insistió en que los 2 reanudaran sus ocupaciones. Vivian asimismo tenía una prometida, pero anuló su oferta de matrimonio cuando se enteró de la aventura.

Esta era toda la versión de Vivian de la historia. Según la versión de Brownlee, todo fue patraña. fabricado por los MacMillans y sus contrincantes políticos en el Partido Liberal. El podria Aun demostrar que en algunas oportunidades en el momento en que la pareja en teoría se conoció, el presidente estaba fuera de la región por negocios.

Brownlee fue demandado por $ 10,000 por seducción y el jurado falló en pos de Vivian. No obstante, en otra movida discutida, el juez del caso, WC Ives, anuló el veredicto por el hecho de que la demandante no probó que había sufrido daños.

Esto no supuso ninguna diferencia en la carrera de Brownlee. Renunció como presidente justo después del veredicto del jurado. A lo largo de las próximas selecciones provinciales en 1935, su partido perdió todos y cada uno de los escaños que se presentaban a reelección.

3. El escándalo de Cleveland Street

En el mes de julio de 1889, la policía de Londres se encontraba estudiando un hurto de rutina en la Oficina Central de Telégrafos de la región. Lo que descubrieron fue cualquier cosa menos rutina y ocasionó entre los mayores escándalos en la Inglaterra victoriana, implicando a varios de los primordiales aristócratas del país.

El 4 de julio, trajeron a un chaval mensajero de telégrafos de 15 años llamado Hables Swinscow para interrogatorio una vez que la policía le halló 18 chelines, lo que representaba precisamente el salario de una semana y media. Deseaban comprender por qué razón tenía tanto dinero encima, por supuesto sospechando que se encontraba implicado en el hurto. Resultó que Swinscow no robó ese dinero. Lo logró prostituyéndose frente a la élite de Londres. El joven identificó a múltiples tipos telegráficos que afirmaron lo mismo historia – Fueron reclutados por un hombre llamado Hables Hammond que operaba un burdel para hombres en el 19 de la calle Cleveland. Su clientela se encontraba compuesta completamente por hombres ricos y también predominantes de las clases altas de Inglaterra: compañeros, políticos y cronistas.

La situacion fue al inspector jefe Frederick Abberline, mejor popular por investigar los homicidos realizados por Jack el Destripador. Logró ciertas detenciones, pero todas y cada una fueron de poca monta. Los tipos del telégrafo y varios de los hombres que asistieron a regentar el burdel han recibido sentencias indulgentes, pero Hables Hammond logró escapar del país y ninguno de sus clientes del servicio fue detenido ni acusado de nada.

Generalmente, se estima que todos en el Parlamento y la Familia Real hicieron todo lo que resulta posible para encubrir el escándalo. Era primordialmente un pequeño periódico extremista llamado The North London Press eso sostuvo el tema en marcha, aparte de la prensa extranjera, primordialmente la francesa, que podía contemplar el tema y denominar nombres sin miedo a represalias.

Lord Arthur Somerset, el jefe de los establos del futuro rey Eduardo VII, fue el que se mentó con mucho más continuidad en el escándalo y, en teoría, asimismo la persona que asistió a Hammond a huír de la justicia. Por último, se vio obligado a escapar de Inglaterra y establecerse en Francia. Hasta otros 60 hombres fueron nombrados en múltiples puntos, pero jamás hubo prueba específica para asegurar las acusaciones. Por lo menos, ninguno que se hiciese público.

Sin duda, la persona de sobra prominente perfil presuntamente implicada fue el príncipe Alberto Víctor, duque de Clarence y nieto de la reina Victoria. Era exactamente el mismo integrante de la realeza que fue anunciado como viable sospechoso de Jack el Destripador.

2. Muerte en el Altar de Venus

A fines del siglo XIX, Marguerite Steinheil era entre las mujeres mucho más deseables de Francia. En verdad, se realizó famosa por sus muchas aventuras cariñosas con hombres ricos y poderosos, pero ninguna fue mucho más destacable que su relación con Félix Faure, el presidente de Francia, quien en teoría tenía relaciones íntimas con Steinheil en el momento en que cayó fallecido.

El presidente conoció a Marguerite Steinheil en 1897 y empezó una historia amorosa que duró un par de años. Como la apasionado describió después sus encuentros, toda vez que Faure deseaba reunirse para un cita, mandaría un detective privado para llevar a Steinheil al palacio. Entraba por una pequeña puerta que daba a los jardines y se dirigía al salón donde Faure estaría aguardando. En lo relativo a todos los otros, la función de Steinheil era la de “asesor psicológico” del presidente.

Félix Faure murió el 16 de febrero de 1899 de una apoplejía. Steinheil lo había visitado ese día, si bien si los 2 estaban o no en la mitad del abrazo de un apasionado en el momento en que el presidente padeció su derrame cerebral todavía es un tema de enfrentamiento. No obstante, a los medios no les importaba. El solo hecho de que Steinheil estuviese allí logró que la historia fuera bastante jugosa para empantanarse con datos inferiores como la realidad. Un periódico escribió que el presidente murió “por exceso de buena salud”. Otro mencionó que fue sacrificado en el altar de Venus.

Quizás el mucho más inteligente El rechazo fue cortesía del contrincante político de Faure, Georges Clemenceau, quien escribió sobre el presidente “Il voulait être César, il ne fut que Pompée”. Este es un juego con las palabras en francés que se puede leer como “Deseaba ser César, pero acabó como Pompeyo” o “Deseaba ser César, pero acabó siendo bombeado”.

1. La reina y el eunuco

Acabamos nuestro viaje por las partes licenciosas de la historia política en la vieja China para poder ver un escándalo que sucedió exactamente en el instante de la unificación del país. A lo largo del periodo de los Reinos Combatientes, Ying Zheng fue un príncipe del estado de Qin que entonces se transformaría en Qin Shi Huang, el primer emperador de China. No obstante, no nos preocupamos por él, sino más bien por su madre, la reina viuda Zhao Ji.

Esta historia nos llega por cortesía del Registros del enorme historiador, entre las proyectos mucho más esenciales de la historia china del historiador viejo Sima Qian. Ciertos eruditos modernos vacilan de su certeza pero, según Sima, Zhao tuvo un romance con un poderoso mercader llamado Lü Buwei. Conforme aumentaba su predominación, asimismo aumentaban sus responsabilidades y Lü debía distanciarse poco a poco más del palacio y de su apasionado. Pero Zhao tenía una lujuria incontenible y Lü se preocupó de que pudiese llevar a cabo algo para mostrar su aventura. Conque la halló una remplazo apasionado, alguien que pudiese estar a su lado siempre y cuando se sintiese juguetona.

Su nombre era Lao Ai y, supuestamente, se encontraba tan bien dotado que podía caminar con una rueda virando sobre su pene erecto. A fin de que Lao Hai pudiese quedarse a la vera de la reina, fue afeitado y anunciado como un eunuco.

La reina se encontraba bastante contenta con este arreglo y, en teoría, aun tuvo 2 hijos con Lao Ai. No obstante, al final fueron descubiertos. Lao Ai procuró ofrecer un golpe para derrocar al gobierno contra Qin Shi Huang, pero fracasó clamorosamente. Lao fue despedazado por caballos mientras que sus fieles y sus 2 hijos ejecutado. La reina fue presa en el palacio y Lü fue desterrada, suicidándose después.

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