Explicación de los 10 mejores juegos de estafas

En contraste a la mayor parte de las clases de delitos inferiores, un juego de seguridad o una estafa necesita una infinita cantidad de capacidad y previsión para realizarlo. En el momento en que se hace bien, habitualmente los estafadores que los perpetran no hicieron nada abiertamente ilegal; sencillamente han utilizado patrañas y manipulación para hallar que su víctima, o “marca”, otorgue de forma voluntaria su dinero. Así sea por chantaje, estafa o apuestas ilegales, las próximas son diez de las formas mucho más reconocidas en las que estos estafadores procuran aprovecharse de la seguridad de sus desprevenidas víctimas. Por supuesto, hay múltiples tomas de cualquier género de estafa, pero estas son las variantes mucho más populares de los trucos mucho más populares.

10. El cheque vergonzoso

La vergonzosa estafa de talones es un medio muy conocido de conseguir dinero legalmente de las víctimas utilizando sus sentimientos de nacimiento de vergüenza. Los estafadores abren un negocio falso con un título abiertamente explícito que en teoría vende juguetes eróticos u otro material pornográfico, pero se les afirma a los usuarios que cualquier compra que efectúen se mandará por medio de una compañía separada con un nombre considerablemente más inofensivo.

Tras recibir los pedidos y cobrar los pagos, la compañía manda cartas enseñando que un fallo de envío o algún otro inconveniente les ha impedido dar su producto. Tienen dentro un reembolso de cheque legítimo, solo que en esta ocasión el nombre enormemente gráfico de la compañía está precisamente estampado en el cheque, la iniciativa, evidentemente, es que un cierto porcentaje de los clientes del servicio van a estar bastante abochornados o abochornados para cobrarlo.

9. El juego del violín

Varios de los más destacados contras marchan gracias a la avaricia inseparable de la persona que es engañada, y el juego del violín es de los mejores ejemplos. Necesita 2 estafadores para trabajar y está desarrollado para celebrarse en un lugar de comidas. Entre los estafadores se hace pasar por un adulto mayor cenando. En el momento en que recibe su factura, el hombre se aproxima al dueño y le enseña que olvidó su billetera en su hotel. Asegura proceder a procurarlo, y como garantía deja un viejo violín o violín, enseñando que es un músico viajero y que es su única fuente de capital.

Una vez que el adulto mayor se marcha, un segundo estafador que estuvo sentado cerca se aproxima al dueño y le solicita ver el violín, diciendo que es un mercader de instrumentos extraños. Tras examinar el violín, el hombre lo afirma como una obra muy extraña y importante, valorada en una cantidad enorme de dólares estadounidenses. Entonces finge tener prisa y se marcha, no sin antes ofrecerle a la marca su tarjeta y mencionarle que llame si el hombre está entusiasmado en vender. El adulto mayor retornará poco después con el dinero para su comida. Si los estafadores han vendido el truco suficientemente bien, la víctima, pensando que va a poder vendérselo al mercader de instrumentos falsos para conseguir una enorme ganancia, procurará adquirirle el violín al adulto mayor por unos pocos cientos y cientos de dólares estadounidenses. Como es natural, el número en la tarjeta resultará ser falso, y la víctima indudablemente se va a quedar con un violín sin valor.

8. El cerdo en un empujón

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Entre las desventajas mucho más viejas del libro es el llamado “cerdo en un empujón”, que se remonta a la Edad Media. En ese instante, la carne de calidad escaseaba y los cerdos y las vacas de manera frecuente valían enormes cantidades de dinero. En esta estafa particularmente, el tramposo ofrecería venderle a otra persona un cerdo y, tras recibir el dinero, le entregaría un “empujón”, o un saco de arpillera, que precisamente tenía un animal vivo retorciéndose dentro.

Si la víctima se olvidó de comprobar el interior, se sorprendería en el momento en que va a llegar a casa y descubriera que el saco contenía un gato en vez de un cerdo. El término “obtener un cerdo en un empujón” se convirtió desde ese momento en una expresión común que significa llevar a cabo una compra osada, y ciertos aseguran que la oración “dejar que el gato salga de la bolsa” asimismo se remonta a esta famosa estafa.

7. La estafa de las gemas tailandesas

Una estafa formidablemente desarrollada, la estafa de gemas tailandesas se volvió infame en Bangkok, donde de forma frecuente se efectúa a turistas desprevenidos. Empieza con un mirador, que entabla diálogos amistosas con los turistas sobre sus vacaciones. El mirador afirmará que hay un servicio que ofrece a los turistas viajes gratis a los santuarios locales para efectuar recorridos turísticos, y los dirigirá a un taxi próximo.

Entonces, el taxi transporta a la persona a una atracción turística, donde otro estafador hablará con ellos y, al final, les notificará sobre un programa del gobierno que deja obtener joyas libres de impuestos, lo que dejaría conseguir una enorme ganancia si la marca se revende. en su país de origen. Entonces, el taxista transporta la marca a otro rincón o 2, y en todos y cada parada otro extraño mencionará el esquema de gemas, pero siempre y en todo momento de pasada para ofrecer la impresión de que todo el montaje es aleatorio y no está conectado.

Si se hace bien, todos estos consejos internos ocasionalmente convencerán al turista de que solicite que lo lleven a una joyería, donde van a ser presionados para obtener gemas “extrañas” y mandarlas de regreso a su país de origen. Naturalmente, las gemas valen relevantemente menos que el valor comunicado, y en el momento en que la víctima llegue a casa se percatará de que no puede venderlas para conseguir ningún género de beneficio.

6. El juego de cables

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Hecho popular por la película The Sting, el juego de cables era un estafa complejo que requería que un enorme conjunto de estafadores trabajaran en concierto para conseguirlo. El conjunto de estafadores abriría una falsa “tienda de alambre”, que es una suerte de corredor de apuestas donde se podrían apostar en carreras de caballos. Una víctima, en la mayoría de los casos un hombre de notable riqueza, era entonces traída y se le daba información falsa de que un caballo particularmente era seguro para ganar la carrera.

Si los estafadores vendían la marca suficientemente bien, la promesa era que hiciesen una enorme apuesta con el corredor de apuestas falso en la tienda electrónica. Desde aquí, la estafa puede ir de múltiples formas, pero en la versión mucho más habitual sucede algún género de fallo, o confusión sobre el resultado de la carrera (que, como es natural, jamás sucedió) transporta a que la apuesta sea declarada como una pérdida para la desdichada víctima.

5. El juego del tejón

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El juego del tejón se remonta al siglo XIX y es probablemente entre las desventajas mucho más reproducidas de siempre. Una manera de chantaje, en su forma mucho más conocida, el truco vería a una estafadora buscar a un hombre casado solitario en un bar y atraerlo de regreso a su habitación de hotel. Tras poner al hombre en algún género de situación comprometedora, los estafadores generarían prueba en una fotografía o vídeo del hombre precisamente engañando a su mujer, que entonces podría emplearse para extorsionarlo.

Otras variantes incluyeron acusaciones falsas de violación o acoso sexual. Una versión conocida de ella de principios de la década de 1930 implicó a una mujer que acusó a su médico de conducta inadecuada en el transcurso de un examen médico y después lo chantajeó para eludir que ella presentase cargos. De forma frecuente, la mujer trabajaba en grupo con un segundo estafador que aparecía en la mitad de las cosas y finge ser su marido enojado, lo que asistiría a atemorizar a la marca a fin de que admitiera el chantaje. Exactamente la misma el plan de talones vergonzoso, la iniciativa siempre y en todo momento fue que la víctima estaría bastante abochornada de sus acciones para no abonar a los estafadores.

4. Monte de tres cartas

Entre las desventajas tradicionales del cortocircuito, el monte de tres cartas es un juego de cartas que emplea juegos de manos y engaños para estafar a las víctimas con pequeñas proporciones de efectivo. Pertence a las desventajas mucho más viejas que hay y se remonta al “juego de las cascarillas”, un esquema afín que fue habitual a lo largo de la Edad Media. El juego en sí es engañosamente fácil. Se ponen tres cartas boca abajo sobre una área plana, comunmente 2 jotas negras y una reina roja. El crupier exhibe a los players la reina roja y después procede a barajar las cartas intensamente a fin de que sea bien difícil comprender dónde se encuentra.

Entonces, los players apuestan a si tienen la posibilidad de escoger la reina de las tres cartas. Suena bastante simple, pero el juego es aproximadamente irrealizable de vencer, por el hecho de que un óptimo crupier puede utilizar juegos de manos para cambiar las cartas a intención y puede elegir de manera fácil quién gana o quién pierde. En configuraciones mucho más complejas, todo el juego es falso, y los otros teóricos “players” están en la estafa. Uno de estos maquinadores se aproximará a la marca y pretenderá proporcionarles información privilegiada sobre de qué forma ganar el juego, incitándolos a llevar a cabo una apuesta mayor. Ya que el juego callejero es precisamente ilegal, toda vez que una víctima empieza a suponer que el juego podría ser una trampa, los estafadores sencillamente fingen ver venir a la policía, empacar su juego y llevar a cabo una pausa.

3. El falso buen samaritano

Arrestos en la 'estafa' del buen samaritano sin hogar de GoFundMe muestran los peligros del crowdfunding

Es posible que no haya ninguna estafa mucho más fácil o mucho más vieja que el llamado “falso buen samaritano”. En la mayoría de los casos, implica a un equipo de 2 estafadores que trabajan en grupo, y la víctima tiende a ser un individuo solitaria que anda por una calle de la región durante la noche. El primer estafador se aproxima a la persona y la atraca, le hurta la billetera o el bolso y se marcha calle abajo. El segundo estafador, haciéndose pasar por un transeúnte, perseguirá al asaltante, lo va a abordar y recobrará la billetera. El asaltante, naturalmente, siempre y en todo momento consigue huír a lo largo de la refriega.

El falso buen samaritano va a devolver entonces la billetera o el bolso a la marca, quien va a haber sido testigo de toda la actuación. La promesa es que la víctima agradecida recompense al estafador por su asistencia con algún género de recompensa en efectivo, que entonces tienen la posibilidad de dividir con el atracador. En el momento en que se vende apropiadamente y se efectúa en el tipo preciso de persona, esta estafa es con la capacidad de lograr que los estafadores consigan aun mucho más dinero del que hubiesen logrado sencillamente con quedarse con la billetera robada.

2. El preso español

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¿En algún momento ha recibido uno de esos e-mails basura de un individuo que afirma ser una princesa nigeriana y precisa dinero veloz? Si es de esta manera, entonces está familiarizado con el Preso español, que es una manera tradicional de “estafa de pago adelantado” que procura mentir a los incautos prometiéndoles un enorme día de pago más adelante. La estafa se remonta a inicios de la década de 1900, en el momento en que de forma frecuente se utilizaba contra hombres de negocios adinerados. De este modo sería: tras ganarse la seguridad de su marca, un estafador daría a comprender que se encontraba en correo con la familia de un individuo fabulosamente rica de clase popular alta que era presa en España por un delito que no cometieron. .

Por miedo a un escándalo, el preso no reveló su nombre ni su caso al público, y es dependiente de medios privados para producir el dinero para garantizar su liberación. Con esto en cabeza, se le afirmaría a la marca que cualquier dinero que contribuya para asistir en la causa se va a devolver con un enorme interés más adelante. En varias variantes, aun se daría a comprender que la persona se casaría con la bella hija del Preso español. Naturalmente, cualquier dinero que diese la víctima desaparecería indudablemente y, en el momento en que fuera viable, el estafador aun procuraría que su víctima contribuyese mucho más dinero diciéndoles que se precisaba financiar un audaz intento de salve.

1. El esquema Ponzi

Si los hechos recientes demostraron algo, es que no hay juego de estafa probablemente mucho más productivo que el esquema Ponzi. El truco se remonta a cientos y cientos de años, pero fue popularizado por Hables Ponzi, un inmigrante italiano en los USA que estafó a los capitalistas por millones a inicios del siglo XX antes de ser detenido.

El esquema Ponzi moderno es una manera de estafa de inversión donde un corredor de bolsa falso o corrupto utiliza el dinero de sus nuevos inversores para abonar los desempeños imaginarios de sus viejos. Las inversiones iniciales con el corredor falso tienen la posibilidad de generar gigantes provecho para la gente que son engañadas, pero de todos modos su dinero no se ha invertido en nada; el estafador sencillamente lo estuvo poniendo todo en una cuenta corriente. Toda vez que alguien desea sacar dinero, o si debe abonar los desempeños de sus viejos inversores, el estafador sencillamente emplea el dinero que obtuvo de los recientes inversores para llevarlo a cabo. De todos modos, no se invierte, gana o pierde nada en el mercado.

El estafador sencillamente da esa impresión a fin de que la multitud prosiga entregando cada vez más y más efectivo. Gracias a que solo puede medrar hasta la actualidad, cualquier esquema Ponzi está designado a colapsar ocasionalmente por su peso, con lo que el estafador por norma general efectúa un acto de desaparición tras juntar bastante dinero, dejando a los inversores con solamente que los retornos falsos que han recibido para sostenerlos comprometidos. en la estafa. Sin dudas, el ejemplo reciente mucho más popular implicó a Bernard Madoff, un financiero de Novedosa York que diseñó un esquema Ponzi que se cree en cerca de $ 65 mil millones. Madoff por último fue tomado y sentenciado a 150 años de prisión, pero no antes de tirar de lo que es fundamentalmente el mayor juego de estafa de siempre.

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