Hechos brutales sobre el general Curtis LeMay

Pese a ser entre los líderes militares mucho más esenciales de la Segunda Guerra Mundial, lideró las campañas de bombardeo estadounidense contra los nipones, con frecuencia no se escucha bastante sobre el general Curtis LeMay, además de una cita extraña o 2 en los libros de historia. La razón de o sea posible por el hecho de que si analizamos mucho más de cerca a LeMay, se sabe que varios de los líderes socios solamente se distinguían de los monstruos contra los que estábamos peleando en el otro lado. LeMay era un monstruo, pero era nuestro monstruo, conque lo escondimos bajo la cama en vez de demoler su personaje y todo cuanto representaba.

10. Su brutalidad interminable puede ser una enorme razón por la que USA empleó la bomba atómica

La mayor parte de la multitud conoce los razonamientos populares de por qué razón USA lanzó la enorme bomba sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki. El mayor razonamiento del abuelo de todos ellos, naturalmente, es que si no hubiésemos utilizado nuestras bombas atómicas colosales para ocasionar una impresión tan enorme (de una vez) de nuestros absurdamente horripilantes nuevos implementos de destrucción, los nipones jamás lo hubiesen hecho nunca se rindió y habría luchado hasta el último hombre, mujer y niño. Sin emplear las bombas atómicas para asustarlos y someterlos, postula el razonamiento, este podría haber sido sencillamente el único otro resultado razonable.

En este momento, varias personas sostienen que la auténtica razón por la que los nipones se rindieron no fue no con lo que le hicimos a Hiroshima y Nagasaki, sino más bien por el hecho de que los rusos estaban a puntito de hacer un nuevo frente contra ellos si no lo hacían, y sencillamente no tenían los elementos para combatir contra ámbas superpotencias sobrantes que habían emergido de los escombros. No obstante, aun si ese fuera la situacion, varios de los que deseaban que se eliminara pensaban que podría terminar de forma rápida a la guerra, y la afirmación de que evitaría mucho más pérdidas de vidas era un punto común que nombrar, y todavía lo es el día de hoy.

No obstante, lo cierto es que probablemente jamás nos hubiésemos acercado al nivel, o verdaderamente hubiésemos sentido que esa era la única opción, sin las brutales tácticas de General Curtis LeMay. Era el general al cargo de la campaña de bombardeos del Pacífico contra los nipones, y era entre los hombres mucho más sanguinarios de la historia militar, actualizada o no. Los nipones probablemente sintieron que sus espaldas estaban contra la pared, y la rendición era el último recurso, teniendo en cuenta la insuperable brutalidad que les había exhibido el general LeMay. Es realmente posible, teniendo en cuenta lo carnicero que era, que ciertos no estuviesen seguros de que admitiría una rendición si fuera por él.

9. La campaña de bombardeos masivos que orquestó contra ciudades pobladas

Varias personas saben que el general LeMay se encontraba al cargo de las campañas de bombardeo en el Pacífico y varias personas saben que fue bastante despiadado, o que bombardeó Tokyo (mucho más sobre eso mucho más adelante), pero bastante gente ignoran completamente lo horrible y horrible que es. y también inexorable su campaña de bombardeos sobre los nipones fue en su integridad, y cuánto se centró en las ciudades y también instalaciones civiles. Bajo la dirección de General LeMay, que sentía que cualquier cosa se encontraba justificada siempre y cuando significara finalizar la guerra, ordenó a los bombarderos que atacaran ciudades densamente pobladas y centros industriales llenos de trabajadores siempre y cuando fuera viable.

Sabiendo el caos de la guerra, la proporción de bajas y heridos es verdaderamente bien difícil de cuantificar apropiadamente. No obstante, entendemos que la proporción de civiles fallecidos ascendió a centenares de miles y probablemente halla llegado a cerca de un millón, con centenares de miles mucho más heridos. LeMay, en su historia, jamás pareció enseñar ningún arrepentimiento por estas acciones. A su juicio, lo que logró fue la mejor y mucho más rápida forma de vencer al enemigo, y solo hacía lo que debía realizar. Es bastante asombroso que los nipones no nos odien hasta hoy, tras los horrores que infligimos en las ciudades densamente ocupadas.

8. Su brutalidad en Corea del Norte puede ser una enorme razón por la que todavía nos detestan hasta hoy

La Guerra de Corea es probablemente la guerra mucho más olvidada de la historia. Más allá de que a la multitud le chifla charlar sobre las glorias de la Segunda Guerra Mundial o recrear la Guerra Civil con enorme aspecto, hay muy escasas películas o medios sobre la Guerra de Corea. En este momento, entendemos que varios entusiastas de M * A * S * H ​​van a estar en armas, pero el software (y el libro y la película), si bien increíble, es considerablemente más alegre que algo como Band of Brothers o The Pacific, y verdaderamente no hace todo lo que es posible para enseñarte lo malo de las cosas horripilantes y crudas que sucedieron en la Guerra de Corea. Y lo cierto es que la razón por la cual en parte importante no se charla de la Guerra de Corea es pues verdaderamente fue un capítulo bastante vergonzoso en nuestra historia.

La manera en que se desarrolló la guerra estuvo llena de paranoia y agresiones superfluas para comenzar, y dejamos que los surcoreanos se saliesen con la suya con varios crímenes de guerra representando a la victoria y la derrota del comunismo. El general Douglas MacArthur deseaba publicar un anillo de armas nucleares para irradiar el área sobre Corea del Sur a fin de que absolutamente nadie pudiese irrumpir a lo largo de décadas. No obstante, fue nuestro viejo amigo el general LeMay, quien de nuevo llevó las cosas bastante lejos y procedió a demoler a civiles con una agilidad espantosa. Como jefe del comando aéreo estratégico para toda la operación, los logró proceder a las ciudades ocupadas, la infraestructura civil y, de nuevo, logró un enorme empleo de municiones incendiarias. Prendió fuego a la mayoría de Corea del Norte, y sencillamente no estaban dispuestos para ello. En una entrevista en la televisión en la década de 1980, declaró sin atisbo de remordimiento que probablemente habíamos destruido 20% de su población. Y la multitud se pregunta por qué razón detestan a USA.

7. Fue candidato a vicepresidente por el segregacionista racista George Wallace

George Wallace es popular por ser el mayor perdedor perenne en la narración de la política presidencial estadounidense, lo que no es una labor simple. Este fue un hombre que logró, durante su historia, tener un total de 16 años como gobernador de Alabama, y ​​se puso por vez primera en los libros de historia con una acción despreciablemente racista. La Corte Suprema había ordenado la supresión de la segregación de las academias, pero el gobernador Wallace se burló de su oficina al verdaderamente pararse en la entrada de la Facultad y no omitir a un nuevo estudiante negro. Más allá de que esto le ganó alguna popularidad entre un tipo especial de votante, no logró bastante por su reputación nacional.

A lo largo de su trayectoria en 1968, en el momento en que trataba de dividir las selecciones lo bastante entre él, Nixon y Humphrey para eludir que alguien ganara el instituto electoral, decidió que precisaba a alguien en la lista que se ganara mucho más respeto que él mismo. Por esa razón, tras arrimarse a unos cuantos personas que eran incompatibles con sus puntos de vista segregacionistas, halló General LeMay, quien se encontraba mucho más que feliz de sumarse a él en la boleta sin dependencia como su compañero de fórmula a la vicepresidencia para las selecciones de 1968. En este momento, no nos encontramos diciendo que LeMay fuera popular por ser un racista vicioso o especialmente despiadado, pero hay algo que decir sobre un hombre de la compañía que sostiene, o con la que se candidatea para la Casa Blanca.

6. Él orquestó el bombardeo de Tokyo y incitó en lo personal al napalm

Es posible que el general LeMay no tuviese mucha alma, pero indudablemente era bueno para conseguir las inseguridades de sus contrincantes. Una cosa que apreció de manera rápida sobre las ciudades niponas fue que tendían a ser increíblemente incendiables. Por esa razón, comúnmente utilizaba munición incendiaria como el napalm para hostigar a sus contrincantes y empeorar la destrucción y el número de fallecidos civiles. Más allá de que estas acciones tomadas en grupo son suficientemente malas, solamente hay una acción de ningún ejército que logre igualar la brutalidad del bombardeo incendiario de Tokyo, asimismo popular como Operation Meetinghouse. Esta campaña se hizo en 1945 la noche del 9 de marzo y estableció un récord de horrible brutalidad.

A la mayor parte de la multitud le agrada meditar en la destrucción de Hiroshima y Nagasaki como el peor ataque individual de la historia, pero más allá de que fue importante por el hecho de que eran 2 bombas particulares, el ataque aéreo realizado sobre Tokyo fue de manera fácil mucho más mortífero que alguno de esas detonaciones. Según ciertas estimaciones, puede haberlos superado a los dos combinados.

Más allá de que las estimaciones para Hiroshima y Nagasaki con frecuencia fluctúan entre unas escasas millones y un tanto mucho más de cien mil por acontecimiento (la naturaleza del hecho y el caos de la guerra complican las cantidades precisas), el bombardeo de Tokyo tenía cuando menos cien mil fallecidos comprobados, y con la intensa conflagración (que LeMay llamó “el petardo mucho más grande que los nipones verían nunca”), posiblemente jamás nos acerquemos al número real de fallecidos. USA apuntó al distrito de Shitamachi, un área densamente poblada con cerca de 750,000 personas viviendo en él, con lo que la pérdida de vidas podría ser aún mucho más desgarradora, sencillamente jamás lo entenderemos. Sin siquiera emplear una bomba atómica, y con menos de 300 bajas estadounidenses, LeMay ha predeterminado un estándar de brutalidad que no se ha roto hasta hoy.

5. Sugirió armas nucleares en Vietnam y arruinó sus opciones y las de Wallace en las selecciones.

Nosotros Menté previamente que George Wallace, popular por ser un segregacionista un tanto tarado, había escogido al general LeMay como su compañero de fórmula. Al comienzo, este era precisamente el hombre que aguardaba: charlaría duro, fortalecería las credenciales de Wallace para lidiar con la situación de Vietnam y le daría mucho más acompañamiento militar a sus opiniones segregacionistas. No obstante, pese a estar un tanto ahí fuera él mismo, Wallace empezó a sentir que LeMay de todos modos se encontraba perjudicando su candidatura con varios de sus comentarios, y probablemente tuvo una extendida charla con él, por el hecho de que LeMay entonces retiró relativamente ciertos de sus comentarios, si bien él Proseguía siendo, generalmente, un individuo muy beligerante y combativa.

Los comentarios que alarmaron a Wallace asimismo alarmaron a los medios. LeMay sugirió que deberíamos hostigar Vietnam hasta la Edad de Piedra, y asimismo sugirió que utilizaría armas nucleares contra Vietnam “si fuera preciso”. Sintió que las armas nucleares eran solo otra de las muchas herramientas de la guerra, y que la multitud no debería tenerles tanto temor o temor de emplearlas, singularmente en ciudades civiles. Más allá de que LeMay, como afirmamos, procuraría retroceder un tanto después, precisamente no pareció contribuir a Wallace a ganar las selecciones, puesto que por último perdió.

Asimismo debe tenerse presente que, más allá de que LeMay ha podido haber intentado retroceder, de todos modos no era muy franco consigo. Como general de 4 estrellas que tenía una situación codiciada con los amos de estado mayor conjuntos, de todos modos aconsejó de forma encarecida mucho más bombardeos en Vietnam por norma general, singularmente en centros o centros de infraestructura mucho más pueblos por civiles. Para LeMay, exactamente la misma vieja estrategia jamás pasó de tendencia, y jamás puso trucos nuevos en su libro de jugadas.

4. Se encontraba presto a dirigir desde el frente, y haría un corte marcial rápidamente por cobardía.

El general LeMay fue entre los en general mucho más malévolos de la historia. Pero asimismo era un hombre como ningún otro, y si bien era despiadado, tampoco era un cobarde. Él mismo era un conduzco de bombarderos bastante hábil, y jamás lo olvidó aun tras subir de rango. En el momento en que empezó a tomar el mando, apreció inconvenientes con sus hombres. Con frecuencia, en el momento en que se aproximaban al propósito, se desviaban y efectuaban maniobras evasivas pronto para arrimarse apropiadamente y llevar a cabo daño. Estaban resguardando su seguridad, pero no ponían suficientes peligros para efectuar apropiadamente la misión.

Tiempo General LeMay Se encontraba disgustado por su cobardía, asimismo sabía que con muchos hombres absolutamente nuevos en el ejército, debía llevar a cabo algo para probarles que no debían tener temor. Más allá de que era un general y probablemente no debería haber puesto su historia de manera directa bajo riesgo, y probablemente no se le habría tolerado en nuestra era de hoy, prosiguió adelante y dirigió metas de bombarderos desde el frente, pilotando y llevando a sus hombres a la guerra.

Tras múltiples metas como esta, y muchas amenazas de consejo de guerra a cualquier persona que se atreviese a ser un cobarde en el momento en que se aproximaba al propósito, se encontraba satisfecho de que sus hombres por el momento no cortarían y huirían del temor en el momento en que las cosas se pusiesen bien difíciles. Todos sabían que él cumpliría totalmente con el consejo de guerra y respetaron su valentía y dedicación al deber. Poner su historia en riesgo probó a sus hombres que no les pedía que hiciesen nada que él no haría, y eso tuvo un enorme efecto en ellos a lo largo del resto de la campaña.

3. LeMay previó que lo juzgarían por crímenes de guerra si USA perdía; sabía que hacía mal

En el momento en que los nazis fueron derrotados, los socios festejaron los juicios en Nuremberg para castigar a los delincuentes de guerra nazis por sus crueldades. No obstante, varios, aun en ese instante, hallaron que todo era increíblemente hipócrita y ciertos sencillamente creyeron que sería absolutamente ineficaz. El razonamiento de quienes deseaban los juicios era una combinación de asegurar la justicia y asimismo accionar como un disuasivo a fin de que personas como Hitler y sus hombres no volviesen a llevar a cabo lo que hicieron. No obstante, ciertos en ese instante arguyeron que no sería un enorme impedimento real, por el hecho de que la gente que hacen lo que hicieron no planean verdaderamente perder, y en sus psiques, si pierden, probablemente huirán o acabarán. sus vidas antes de ser apresados, aun si no resulta de este modo en la verdad.

Como afirma el refrán, la historia la escriben los triunfadores. Y este es el otro razonamiento que ciertos tenían: que varios crímenes de guerra socios eran ignorados, y de todos modos solo estábamos castigando a los que fueron golpeados hasta someterlos, y no castigando de forma correcta a todas y cada una la gente que cometieron crímenes contra la raza humana.

Y no hay mayor ejemplo de este fallo judicial que visto que, gracias a que los socios no castigaron sus crímenes de guerra, el general LeMay se escapó sin castigo. Pasó a vivir la mayoría de su historia con un puesto codiciado en el grupo de jefes de personal aconsejando al presidente, y vivió hasta el momento en que fue un adulto mayor. Aun LeMay él mismo sabía que se lo merecía. Tras la Segunda Guerra Mundial, aceptó que sabía que probablemente lo hubiesen juzgado por crímenes de guerra si USA hubiese perdido.

2. Si el general LeMay se hubiese salido con la suya, la crisis de los misiles cubanos habría terminado en desastre

El general LeMay no solo fue despiadado, en ocasiones fue sencillamente imprudente y probablemente terco hasta el punto de la estupidez. La crisis de los misiles cubanos fue la quincena mucho más dañina de nuestra historia, y bastante gente aún el día de hoy encomian a Kennedy por su manejo de la situación, aun si no les agradó solamente de él. A lo largo de la Crisis, la Guerra Fría se encontraba en su peor instante. USA había ordenado una suerte de mini-invasión errada a Cuba, e inclusive había enviado armas nucleares a Turquía, cerca de Rusia. Los rusos, sintiendo que precisaban contestar ojo por ojo y asimismo espantar a USA de Cuba, mandaron misiles nucleares a la isla. Kennedy prosiguió bloqueando a Cuba para eludir que se enviaran mucho más misiles nucleares. El planeta contuvo la respiración, puesto que varios temían que ámbas mayores potencias nucleares de todo el mundo tengan la posibilidad de marcar el comienzo de un armagedón evitable y totalmente desarrollado por el hombre.

Como entendemos, la historia salió bastante bien. Kennedy logró un trato discreto y furtivo con Kruschev: los misiles en Turquía se retiraron, exactamente la misma los de Cuba, y las relaciones mejoraron poco a poco hasta el punto de que era un tanto menos posible que los países intentaran matarse entre sí cualquier ocasión, y el planeta dio un suspiro de alivio. No obstante, el general LeMay se encontraba furioso y pensaba que nuestro retroceso aun parcial a lo largo de la situación, nuestra renuncia a cualquier lote, era esencialmente sencillamente rendirse frente al enemigo y dejar que nos derrotara.

Fue LeMay quien discutió vociferantemente con Kennedy, en su situación de general de 4 estrellas y Jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea, que deberíamos hostigar hasta el infinito. Cuba, y después proseguir adelante y también invadirlo como lo procuramos inicialmente antes en Bahía de Cerdos. Aun una vez que la crisis acabó y acabó de manera oficial, LeMay todavía se quejaba de que podríamos haber vencido a los rusos, recobrar Cuba y que todo fue un desastre. En lo que a él respecta, si hubiésemos lanzado mucho más bombas al inconveniente, lo habríamos resuelto todo. Por fortuna, el pensamiento de Kennedy no era tan binario como el de LeMay, y vio lo que LeMay no vio: que hostigar y también irrumpir Cuba podría conducir a una guerra nuclear total con los soviéticos; una guerra donde todos serían al final los perdedores.

1. El general LeMay sencillamente no conocía otra forma de guerra además de demoler todo

Ciertos tienen la posibilidad de sugerir que el general LeMay era sencillamente un hombre de otra temporada, o lo que pasa en el momento en que los hombres van a la guerra, pero había varios en general en las peores guerras modernas y viejas, e inclusive entre los nazis, que tenían mucho más respeto por la vida: en especial la vida civil, que Curtis LeMay. El hombre era, según todos y cada uno de los reportes, un monstruo que no tenía completamente ningún remordimiento, ninguna conciencia y no veía nada de malo en eliminar proporciones completamente masivas de civiles si traería el objetivo que deseaba. Para LeMay, el objetivo justificaba los medios, y los medios siempre y en todo momento estaban matando a tanta gente y tanta destrucción de casas y también infraestructura como fuera viable.

Como comentamos durante este producto, su obsesión por la destrucción y la incapacidad de ver la guerra en otros términos se transformó en la característica definitoria de su historia. Aun mientras que los amos de estado mayor conjuntos trabajaban para localizar maneras de realizar las paces con los soviéticos, todavía creía tercamente que la opción mejor era intimidarlos y, si no hacían lo que querían, aniquilarlos de la Tierra completamente.

Y en el momento en que empezó a llegar al ocaso de su historia y se unió a una campaña presidencial, continuó siendo marcado como solamente que un hombre ofuscado con la crueldad, aun en el momento en que verdaderamente no tenía ningún sentido, y salió de la obscuridad solo. ser burlado y regañado por la manera en que deseaba llevar a cabo de todo el mundo un espacio bastante peor. Aun en su vejez, jamás mostró remordimientos y jamás probó que había aprendido algo sobre la paz o la diplomacia. Hasta el desenlace, prosiguió siendo un hombre furioso y furioso que deseaba hostigar el planeta en trozos hasta el momento en que se sometiera a su intención.

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