Hechos brutales sobre el levantamiento de Varsovia

En el mes de agosto de 1944, el peso de hombres y máquinas logró que una victoria aliada sobre la Alemania nazi fuera prácticamente ineludible. La gente fanáticos de la independencia en toda Europa aguardaban con ansias el día en que los ejércitos socios los liberaran del dominio nazi.

En Varsovia, la Resistencia polaca decidió no aguardar. Millones de personas se levantarían para combatir contra los nazis y también procurar dejar en libertad la localidad. Fue el alzamiento mucho más grande al que se habían enfrentado los nazis, y se movieron para sofocarlo con la mayor brutalidad.

En el momento en que fue mucho más de 200.000 personas habían fallecido y entre las ciudades mucho más reconocidas de Europa había sido asolada prácticamente completamente.

Esta lista examina mucho más de cerca el alzamiento mucho más sanguinolento de la Segunda Guerra Mundial.

10. Stalin deseaba que fracasase el alzamiento

Los polacos habían estado planificando en misterio su alzamiento en Varsovia a lo largo de años. Si deseaba tener alguna oportunidad de éxito, el instante era vital. Si se desplaza bastante próximamente, los alemanes aplastarían la rebelión. En cambio, el plan era aguardar hasta el momento en que el Ejército Colorado soviético estuviese prácticamente sobre la localidad. Los polacos entonces saludarían a los rusos que avanzaban que habían liberado ellos mismos su localidad capital.

Lo que los polacos no sabían era que Joseph Stalin, el frío y ambicioso dictador soviético, no tenía ninguna intención de dejar que esto sucediese. Stalin ahora tenía los ojos puestos en el planeta de la posguerra y deseaba que Polonia estuviese bajo su control directo. Esto sería considerablemente más incómodo políticamente si los polacos tengan la posibilidad de argumentar que han liberado su capital.

El alzamiento empezó el 1 de agosto de 1944 con el Ejército Colorado soviético a escasas millas de Varsovia. Fue aquí, a riberas del río Vístula, donde se detuvo el Ejército Colorado. Al tiempo, los aeroplanos soviéticos dejaron de efectuar incursiones sobre la localidad, despejando el sendero a fin de que la Luftwaffe de Alemania lanzase bombas sobre los pobladores de abajo.

El británico Winston Churchill le solicitó permiso a Stalin a fin de que los bombarderos británicos aterrizaran en los aeródromos soviéticos, lo que les dejaría publicar recursos vitales para los polacos. Aun esta petición fue rechazada. La Royal Air Force británica tuvo éxito en dejando caer ciertos abastecimientos a la localidad desde aeroplanos con base en Italia, pero era tan posible que estos cayesen en manos alemanas como llegaran a los receptores previstos.

A todos y cada uno de los efectos, los polacos estaban solos.

9. La pelea duró 63 días

Los líderes de la Ejército Nacional Polaco, asimismo popular como AK, aguardaba que el alzamiento durara cerca de una semana; carecían de armas, municiones y recursos para considerablemente más tiempo que eso.

Ninguno de los líderes de la revuelta había aguardado que el Ejército Colorado detuviese su avance, y ninguno de ellos sabía que Alemania Modelo general de Walter había lanzado un contraataque exitoso para obtener a los nazis un tanto mucho más de tiempo en el este.

Sin asistencia y los nazis decididos a machacar el alzamiento, lo que había sido planeado como una corto operación de choque se transformó en una pelea agobiada y prolongada que se extendió a lo largo de 63 días.

En los primeros días del alzamiento, los combatientes polacos se habían apoderado de una gran parte de la localidad; Las banderas polacas ondearon abiertamente por vez primera en años, y el himno del país retumbó desde el sistema de altífonos instalado por los alemanes.

En el momento en que quedó claro que los alemanes tenían la intención de batallar por la localidad, desplegando tanques, artillería de asedio y aeroplanos de la Luftwaffe contra los combatientes de la resistencia con armas ligeras, la euforia de estas primeras victorias se desvaneció gradualmente.

Al final, quedó claro que no vendría asistencia. Los polacos que habían luchado para dejar en libertad su localidad en este momento lucharon sin promesa de victoria, sencillamente pues no tenían otra alternativa.

8. Las alcantarillas se transformaron en un salvavidas

Los nazis cortaron el suministro de agua de Varsovia en los primeros días del alzamiento. Con solamente una gota de lluvia cayendo sobre la localidad reseca en el mes de agosto de 1944, la situación para bastantes de los pobladores se volvió velozmente agobiada. No obstante, esto trajo una virtud importante para los polacos.

Conforme caían los escenarios del agua, el alcantarillas se volvió alcanzable. No figuraban en los proyectos del Ejército Nacional polaco para el alzamiento, pero se transformaron en una red escencial que unía distritos y se empleaba para transportar soldados, civiles, municiones y abastecimientos.

Los ingenieros despejaron los bloqueos, se erigieron nombres de calles para contribuir a la navegación e inclusive se redactaron horarios para eludir la congestión en los estrechos túneles, varios de los cuales tenían solo 2 o tres pies de ancho.

La red de alcantarillas de Varsovia era con frecuencia la única forma de viajar entre distritos. En el momento en que el casco viejo cayó frente a los alemanes a fines de agosto, unos 4.000 combatientes y civiles fueron evacuados mediante ellos para omitir la atrapa y seguir la pelea en otros sitios. Entre ellos estaban varios de los líderes del alzamiento.

Los alemanes próximamente se percataron de lo que sucedía, pero se presentaron reluctantes a descender al obscuro inframundo para confrontar de manera directa a los polacos. En su rincón, recurrieron a arrojar granadas por las alcantarillas e inclusive usaron gas venenoso para despedir a los polacos.

7. Los alemanes desataron una de sus armas increibles

El Alzamiento de Varsovia no fue de ningún modo una rivalidad igualada. Los polacos no tenían armas antiaéreas, muy escasas armas antitanques y una escasez agobiada de municiones de todo género. Con este poco armamento se encararían a un ejército profesional que empleaba tanques Tiger y Panther, cañones de riel, bombarderos en picado y morteros de asedio.

Entre las armas menos conocidas desplegadas por los alemanes a lo largo del alzamiento fue el Goliat rastreó el mío. Este era ciertamente un tanque en miniatura, armado con 100 kilos de explosivos de alta capacidad y con la capacidad de ser dirigido hacia su propósito por control a distancia.

Los Goliaths podrían operar como gadgets de remoción de minas, o aun como armas antitanques. No obstante, a lo largo del Alzamiento de Varsovia, se desplegaron en enorme número para agredir puntos fuertes protegidos por combatientes polacos.

Al tiempo que los Goliats provocaron una destrucción notable, los polacos descubrieron ciertos debilidades a estas primeras armas robóticas. Cada máquina debía estar conectada por un cable a su operador, y los polacos aprendieron que era viable, si bien arriesgado, salir corriendo, recortar el cable y inhabilitar el arma.

Hitler de manera frecuente charlaba de armas increibles que cambiarían el rumbo de la guerra, pero esta fue juzgada como un fracaso y pocas veces se usó tras Varsovia.

6. Hitler ordenó la destrucción de toda la localidad

El gobernador de Polonia, Hans Frank, le había asegurado con seguridad a Hitler que “Mis polacos no se rebelarán”. De ahí que, en el momento en que el dictador de Alemania se enteró del alzamiento en curso en Varsovia, se puso furioso.

En el oeste, los británicos y los estadounidenses se estaban aproximando a París, los pueblos y ciudades alemanes estaban en ruinas, y nuestro Hitler prácticamente había sido ejecutado en un intento de asesinato y padecía permanentes dolores. Lo último que deseaba era una rebelión que interrumpiese sus líneas de suministro en el este y quizás aun se extendiese a otras ciudades.

Himmler, el despiadado jefe de las SS, veía las cosas de otra forma. Persuadió a Hitler de que el alzamiento era una bendición disfrazada; fue una ocasión para totalmente eliminar la localidad de Varsovia. Con la localidad borrada de la faz del mapa, jamás incordiaría a las futuras generaciones de alemanes.

Hitler había hablado antes de eliminar ciudades, pero esta era la primera oportunidad que lo procuraba. La artillería y los bombarderos en picado bombardearon la localidad, matando a una cantidad enorme de civiles y reduciendo las construcciones a escombros. Cuando se había limpiado una zona de combatientes polacos y se había saqueado cualquier cosa de valor, los equipos de demolición se movieron para achatar todo cuanto quedaba.

Mucho más del 80% de las edificaciones de Varsovia fueron destrozados y el 30% de estos fueron demolidos una vez que el alzamiento ahora había sido derrotado. Para el ahínco de guerra nazi, esto fue contraproducente. El ejército alemán podría haber usado Varsovia como un punto fuerte contra el progreso de los soviéticos, en cambio, y con un enorme esfuerzo, la localidad fue prácticamente destruida antes que va a llegar el Ejército Colorado.

5. Los alemanes mandaron a sus comandantes mucho más brutales

Los crímenes realizados por los nazis en sus sacrificios por eliminar Varsovia estuvieron entre los peores de la guerra. Para cerciorarse de que no se mostraría piedad, Himmler se dirigió a varios de los comandantes mucho más sádicos y malignos de todas y cada una de las SS.

Entre los mucho más conocidos fue un amigo personal de Himmler llamado Oskar Dirlewanger. Un violador convicto descrito en un informe policial como un alcohólico violento y mentalmente desequilibrado, sus métodos fueron tan brutales que aun ciertos nazis de prominente rango se quejaron de él. La Brigada Dirlewanger que dirigía contenía un elevado número de criminales violentos, que habían sido liberados de la prisión a condición de que lucharan por Alemania.

Los hombres de Dirlewanger eran matones uniformados en vez de una fuerza de combate disciplinada, y fueron desencadenados para violar, matar, y saquear su sendero por medio de la población civil de Varsovia. Dirlewanger tenía 40.000 personas detenidas y fusiladas en el Matanza de Wola, incendió centros de salud con los pacientes todavía dentro, y sus hombres aun empalaron bebés con bayonetas.

Por sus crímenes en Varsovia, los nazis le dieron la Cruz de Hierro, el premio mucho más prominente de Alemania al valor. Unos meses después se ocultó solo para ser tomado por las potencias aliadas victoriosas. Su certificado de defunción asegura que murió por causas naturales; otros comentarios proponen que sus guardas lo mataron a golpes.

4. Miles subsistieron entre los escombros

Hacia objetivos de septiembre, los líderes del alzamiento concluyeron a regañadientes que no tenían mucho más antídoto que soliciar la paz. Sus soldados estaban agotados, sus municiones gastadas, la mayoría de la localidad se encontraba de vuelta en manos alemanas y los pobladores civiles de Varsovia estaban muriendo de apetito.

Visto que los alemanes estuviesen prestos a negociar señala un cambio de pensamiento entre varios de los primordiales nazis. Himmler había premeditado matar a los sobrevivientes, pero había empezado a percatarse de que los socios podrían ganar la guerra. Raramente, creyó que el partido nazi podría subsistir, con él a la cabeza como el nuevo líder de Alemania. Por lo menos tenía bastante conciencia para percatarse de que matar a los pobladores de una localidad entera contaba en contra suya en estas ambiciones.

Los polacos lograron obtener la promesa de que los civiles no padecerían daños y que los combatientes polacos recibirían los derechos de presos de guerra. Aun se dejó a los representantes del Ejército Nacional polaco ver los campos de trabajo propuestos.

El 2 de octubre de 1944, los polacos se rindieron de manera oficial y 150.000 civiles han comenzado a ser cargados en trenes con destino a campos de trabajo en las profundidades del Reich. Miles mucho más, en especial los pocos judíos sobrevivientes de la región, no confiaron en que los nazis cumplirían sus promesas y optaron por mantenerse ocultos en las ruinas de la región hasta el momento en que el Ejército Colorado al final llegó en el primer mes del año de 1945.

3. Operación Tempest

Más allá de que la Resistencia francesa es probablemente el mucho más popular de los movimientos de resistencia de la Segunda Guerra Mundial, el Ejército Nacional polaco era la fuerza subterránea mucho más grande y mejor pertrechada de Europa.

Fue comandado por el gobierno polaco en el exilio, que tenía su sede en Londres y jamás se había rendido a la Alemania nazi. Con en torno a 300.000 hombres y mujeres en sus filas, el Ejército Nacional polaco libró una guerra de guerrillas en curso contra las fuerzas de ocupación alemanas.

El intento del Ejército Nacional polaco de dejar en libertad Varsovia fue su movimiento mucho más ambicioso, pero fue solo una parte de una serie mucho más extensa de rebeliones planeadas bajo los auspicios de Operación tempestad.

En un inicio, el plan era coordinar las revueltas con el Ejército Colorado de Stalin. No obstante, en el mes de agosto de 1943, el gobierno polaco en el exilio había cortado las relaciones diplomáticas con el gobierno de Stalin en el momento en que se supo que la Unión Soviética había aniquilado 20.000 polacos en 1940.

Lamentablemente, la Operación Tempestad tuvo un éxito con limite. Esto se debió en parte importante a la hostilidad de Stalin. Conforme avanzaba el Ejército Colorado, desarmó e inclusive recluyó a los soldados polacos.

2. Himmler procuró reclutar a los sobrevivientes

Los polacos libraron una pelea heroica en Varsovia. Los nazis los derrotaron por medio de números superiores, armas y brutalidad extrema, pero perdieron 20,000 hombres en el desarrollo.

Aun tras la desaparición y destrucción que Himmler había causado en la localidad, pensaba que podría seducir al Ejército Nacional polaco de sumarse a los nazis en la pelea contra los soviéticos. General Bor, el líder del alzamiento, fue encarcelado en el castillo de Colditz donde los gobernantes nazis procuraron ganarse su respaldo para una coalición antisoviética. Bor se negó. Los intentos nazis de reclutar sobrevivientes de Varsovia fueron del mismo modo inútiles.

Prácticamente todas las naciones invadidas por los nazis generaron su una parte de quislings, ayudantes y simpatizantes. Aun las SS en teoría racialmente puras de Himmler desplegaron entidades de la Unión Soviética, Francia, Bélgica e inclusive la India. En parte gracias a la brutalidad con la que se trató a los polacos, hubo muy poca colaboración con los nazis en Polonia.

1. El alzamiento del ghetto de Varsovia

El Alzamiento de Varsovia de 1944 fue la mayor revuelta contra los nazis en cualquier localidad ocupada. No obstante, no era la primera oportunidad que la multitud de Varsovia había luchado contra los alemanes.

En 1939 Varsovia tenía la segunda población mucho más grande de judíos de todas y cada una de las ciudades de europa, lo que fue una de las razones por las cuales Hitler y Himmler la detestaban tanto. Tras la derrota de Polonia, unos 460.000 judíos fueron segregados y apartados del resto de la población en el conocido ghetto de Varsovia.

Millones de personas fallecieron de apetito y patologías, pero lo malo se encontraba por venir. En el mes de julio de 1942 los nazis han comenzado a disolver el ghetto, transportando a los pobladores para ser asesinados en el campo de exterminio de Treblinka.

En el mes de abril de 1943 solo quedaban unos 50.000 judíos, pero en vez de ir en silencio a su destino, se levantaron batallar contra los alemanes.

Fue una pelea aún mucho más agobiada que la de 1944; los rebeldes carecían de entrenamiento, armas, municiones y no tenían esperanzas de victoria. No obstante, lucharon con valentía y ciertos consiguieron huír del ghetto. Ciertos de estos, como Simcha Rotem, volvería a combatir contra los alemanes en el alzamiento de 1944.

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