Hechos sorprendentes sobre el corredor de la muerte

Ya que la pena capital todavía es legal en 29 estados, cientos de presos en los USA aguardan ser ejecutados. Más allá de que la mayor parte de ellos ha cometido uno o mucho más homicidos, bastante gente piensan que la pena capital es ojo por ojo en lo relativo a la justicia para la familia de la víctima. Otros, no obstante, sienten que es inhumano con independencia de los crímenes que hayan cometido los presos.

Desde el instante en que se ingresó por vez primera la pena capital, hubo cinco maneras de ejecución: fusilamiento, ahorcamiento, gas mortal, electrocución y también inyección mortal. Más allá de que la inyección mortal se considera la manera de ejecución mucho más humana, aún tienen la posibilidad de aparecer adversidades.

Entonces, ¿de qué manera sería vivir en el corredor de la desaparición a sabiendas de que cualquier día vas a ser ejecutado? Sus condiciones de vida no son tan especiales como podría pensarse, de manera frecuente no tiene las pretensiones básicas que la mayor parte de nosotros ofrecemos por sentado. Meditar regularmente en la fecha de ejecución, el aislamiento total y múltiples otros componentes puede verdaderamente modificar sus psiques, en especial si fué culpado por fallo. Echemos una ojeada a 10 hechos sobre el corredor de la desaparición que tienen la posibilidad de maravillarte.

10. La cronología de la pena capital

Pasaron varias cosas respecto a la pena capital en los últimos cientos y cientos de años. (Aquí hay un comprendio de cronología de la pena capital.) En 1834, Pensilvania se transformó en el primer estado estadounidense en terminar a las ejecuciones públicas. 12 años después, Michigan se transformó en el primer estado en remover la pena capital para todos y cada uno de los delitos, salvo la traición. En 1890, William Kemmler se transformó en el primer preso ejecutado por la silla eléctrica en Novedosa York. El gas cianuro se ingresó como procedimiento de ejecución en 1924. En 1977, Oklahoma se transformó en el primer estado en usar la inyección mortal para las ejecuciones, y en 1982 Converses Brooks fue la primera persona en ser ejecutada de esa forma.

Velma Barfield de Carolina del Norte se transformó en la primera mujer ejecutada desde el restablecimiento de la pena capital en 1976. Billy Bailey de Delaware fue la última persona en ser ejecutada en la horca en 1996. En 2009, Ohio se transformó en el primer estado en cambiar a solo una sustancia. en vez del procedimiento de tres medicamentos que se empleó para la inyección mortal. En 2014, Tennessee se transformó en el primer estado en transformar la silla eléctrica en un medio obligación de muerte en el momento en que no se tiene drogas de inyección mortal. El gobernador de Utah, Gary Herbert, firmó una legislación en 2015 a fin de que se pudiese emplear un pelotón de fusilamiento para matar a un recluso en el corredor de la desaparición si no se tiene drogas de inyección mortal.

9. Tiempo de espera extraordinariamente largo en el corredor de la desaparición

Terminantemente, el tiempo no pasa veloz mientras que está sentado en el corredor de la desaparición, y el el tiempo de espera es considerablemente más largo como pasan los años. En 1984, el tiempo medio de espera de un preso desde el instante en que llegaba al corredor de la desaparición hasta la ejecución era de 6 años y 2 meses. Mucho más últimamente, en 2013, el tiempo de espera promedio aumentó relevantemente a 15 años y medio, y prosigue incrementando. El preso con mucho más años de servicio en el corredor de la desaparición había sido Jack Alderman. Tras pasar mucho más de 33 años en el corredor de la desaparición, fue ejecutado en Georgia en 2008.

No es asombroso que múltiples condenados a muerte hayan fallecido por causas naturales antes que va a llegar la fecha de ejecución. Un caso de muestra es Gary Alvord, quien fue el preso culpado a muerte que mucho más tiempo ha cumplido en USA. Murió en 2013 a los 66 años de edad de un tumor cerebral tras pasar prácticamente 40 años en el corredor de la desaparición en Florida. El preso de mayor edad en el corredor de la desaparición fue Leroy Nash, quien murió por causas naturales en Arizona en 2010 a los 94 años de edad.

8. Alta tasa de ejecución

USA tiene el Séptimo índice de ejecución mucho más prominente en el mundo entero, tras China, Van a ir, Arabia Saudí, Irak, Pakistán y Egipto. Desde 1976, en torno a 1.500 personas fueron ejecutadas solo en los USA.

En lo que se refiere a USA, Texas ha ejecutado a la mayor parte de los presos. En 2018, los 13 hombres que ejecutó el estado representaron mucho más de medio total de ejecuciones en todo el país (25). El año pasado, Texas tuvo cerca del doble de ejecuciones en comparación con los un par de años precedentes, en tanto que 7 hombres fueron ejecutados tanto en 2016 como en 2017. Y todavía hay mucho más de 220 personas que viven en el corredor de la desaparición solo en ese estado. Desde 1976, mucho más de 550 presos fueron ejecutados, considerablemente más que el estado de Virginia, que tiene el segundo mayor número de ejecuciones con 113. En verdad, en los últimos 20 años, Texas no ocupó el número uno en solo un par de ocasiones. sitio para la mayor parte de las ejecuciones.

7. La pena capital no es la manera mucho más económica de llevarlo a cabo

Opuestamente a la creencia habitual, es no es mucho más económico ofrecer muerte a un preso en vez de sostenerlo vivo en prisión por el resto de su historia. Las situaciones de pena capital son considerablemente más costosos que las situaciones que no son de pena capital: en torno a un 70% mucho más costosos en Kansas, precisamente un 48% mucho más costosos en Tennessee, tres ocasiones mucho más costosos en Maryland (cerca de $ 3 millones por un caso de pena capital), y cuesta California precisamente $ 137 millones por año en comparación con $ 11,5 millones sin la pena capital. (Nota esencial: estos números se estimaron hace unos años y podrían haber cambiado desde ese momento).

La parte mucho más cara de un caso de pena capital es el tiempo antes y a lo largo del juicio. Varios de los gastos surgen de la cantidad considerable de trabajo y también indagaciones efectuadas, en especial por la fiscalía. Aun si no hubiese apelaciones siguientes a la condena, aún sería mucho más caro que las situaciones sin pena capital.

6. Varios presos padecen del “fenómeno del corredor de la desaparición”

Varios presos que viven en el corredor de la desaparición sufren una condición llamada “fenómeno del corredor de la desaparición. ” Con las duras condiciones en el corredor de la desaparición, aparte de los pensamientos permanentes de que ocasionalmente van a ser ejecutados, basta para tener un enorme valor mental en los presos. Aun tienen la posibilidad de padecer de trastorno de agobio postraumático, temor radical y íra.

Estar en el corredor de la desaparición a lo largo de años e inclusive décadas puede perjudicar su salud física y mental, puesto que en la mayoría de los casos están recluídos en sus pequeñas celdas hasta 23 horas cada día, solos. No se les deja formar parte en los programas académicos y de empleo que se proponen en la prisión, y tienen limitaciones tratándose de visitas familiares.

La iniciativa de comprender que cualquier día van a ser ejecutados, pero sin comprender cuándo va a suceder, es bien difícil para el estado mental de los presos y, en ocasiones, no tienen la posibilidad de manejarlo, con lo que procuran suicidarse. En verdad, varios presos han intentado suicidarse en los días y semanas anteriores a sus ejecuciones. Tener que padecer el largo desarrollo legal, a sabiendas de que ocasionalmente van a ser ejecutados, preguntándose cuánto tiempo les va a tomar fallecer una vez que se les administre la sustancia, y si van a tener una muerte dolorosa… teniendo 23 horas cada día, 7 días por semana para meditar en esas cosas basta para realizar padecer mentalmente a alguno.

5. Falta de pretensiones básicas

Aparte de padecer el “fenómeno del corredor de la desaparición”, varios presos en el corredor de la desaparición asimismo carecen de las pretensiones básicas preciso para sostenerlos mental y físicamente saludables. Más allá de que se piensa que vivir en el corredor de la desaparición no es un lujo, frecuentemente carecen de las pretensiones básicas. Los presos comunmente solo tienen la posibilidad de salir de sus celdas una hora cada día (y 4 horas por semana para llevar a cabo ejercicio) y el resto del tiempo están apartados en su pequeño espacio habitable que tiene una cama, inodoro, lavatorio y, en ocasiones, un escritorio. y una silla apretujada allí.

Tener que vivir en ese pequeño espacio a lo largo de décadas basta para que alguno se sienta claustrofóbico. Además de esto, en ocasiones solo tienen la posibilidad de ducharse una vez cada un par de días. Duermen en camas de acero, no tienen agua ardiente, se les sirven comidas malas y nutritivas, no tienen control del tiempo en el momento en que hace calor en verano y frío en invierno, y de forma frecuente se les niegan los servicios religiosos.

4. El corredor de la desaparición no es solo para hombres mayores

En el momento en que pensamos en los presos condenados a muerte, comunmente los imaginamos siendo todos hombres. No en todos los casos es de este modo. Las mujeres tienen la posibilidad de cometer delitos tan aterradores y crueles como los hombres. Al 1 de abril de 2019, había 54 mujeres condenadas a muerte. Y desde el momento en que se restituyó la pena capital en 1976, se ha ejecutado a un total de 16 mujeres.

Los inferiores asimismo estuvieron en el corredor de la desaparición: 22 de ellos fueron ejecutados entre 1976 y 2005 por delitos que cometieron en el momento en que eran menores. No obstante, en 2005, la Corte Suprema decretó que era inconstitucional para realizar a criminales juveniles (Roper v. Simmons), lo que quiere decir que los criminales inferiores de 18 años están exentos de recibir la pena capital. La ciencia que circunda al avance del cerebro de los inferiores en sus años mucho más jóvenes asimismo contribuyó a la resolución tomada por la Corte.

3. Personas inocentes en el corredor de la desaparición

Más allá de que de manera frecuente oímos a los presos asegurar su inocencia, un asombroso número de gente inocente fueron mandados al corredor de la desaparición. Pero con novedosas pruebas de ADN, tal como casos enclenques que resultaron en absoluciones en un nuevo juicio y cargos retirados, ciertos presos que aguardaban ser ejecutados quedaron en independencia. En verdad, la novedosa prueba de ADN ha beneficiado a mucho más de 20 condenados a muerte que fueron exonerados en los USA desde 1992.

Se ha estimado que precisamente el 4,1% de todos y cada uno de los condenados a muerte son en verdad inocentes, pero lamentablemente para ellos, mucho más de la mitad de ellos van a ser ejecutados antes de tener la posibilidad de ser exonerados. Desde 1973, cerca de 200 personas inocentes fueron ejecutadas, lo que representa un promedio de 4,5 muertes al año de presos inocentes. Por otra parte, desde 1973, un total de 165 presos fueron exonerados mientras que aguardaban en el corredor de la desaparición, 29 de ellos solo en el estado de Florida.

2. Las ejecuciones tienen la posibilidad de salir mal

Para realizar las ejecuciones mucho más humanas, el desarrollo de inyección mortal se transformó en el procedimiento por el que los presos en el corredor de la desaparición por último morirían. Lamentablemente para muchos de ellos, el desarrollo de ejecución no en todos los casos es bien simple y, en ocasiones, las cosas tienen la posibilidad de salir muy mal. Un caso de muestra primordial ocurrió en 2014 en el momento en que el recluso de Arizona Joseph Wood recibió un total de 15 inyecciones en el transcurso de un periodo de prácticamente 2 horas antes que al final muriera. Como era de aguardar, diríase que sufrió a lo largo de en todo momento, tragando saliva y jadeando por aire.

A inicios de ese año, al preso de Ohio Dennis McGuire se le administró una exclusiva combinación de fármacos, lo que resultó en que el desarrollo tomara un total de 24 minutos antes de fallecer. Y a lo largo de por lo menos 10 de esos minutos, parecía estar jadeando por aire.

Otro ejemplo asimismo ocurrió en 2014 en el momento en que el preso de Oklahoma Clayton Lockett tardó 43 minutos en fallecer tras ser inyectado con las drogas mortales. Parece ser, la vía intravenosa no se había puesto adecuadamente en su brazo, lo que prolongaba el desarrollo de muerte. En esos 43 minutos, diríase que se agitó y se retorció en la camilla aparte de gemir de mal.

1. La pena capital no sostiene al público mucho más seguro

Tendría sentido meditar que un estado con la pena capital disuadiría a la gente de cometer homicidos, pero de todos modos es todo lo opuesto. En verdad, los estados que no tienen la pena capital tienen tasas de homicidio considerablemente más bajas que los que la tienen.

Entre los años 2000 y 2016, hubo un nivel por año de un 33% mucho más de homicidos realizados en estados con pena capital en comparación con esos que no la tienen. Según el gráfico (que se puede observar aquí), hubo un número de manera significativa mayor de homicidos en estados con pena capital desde 1990. Y en múltiples de esos estados sin pena capital, las tasas cada un año de homicidio acostumbran a estar bajo el promedio nacional. Semeja que recibir el castigo máximo de muerte por cometer crímenes espantosos no ha desanimado a varios de los delincuentes mucho más fanáticos de esos estados.

About the author

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *