La carrera cinematográfica cada vez más fallida de Harry Houdini

¿Hay otro mago de semejante renombre que tenga programas de televisión terminados destinado a él cerca de 90 años tras su muerte? Nativo de Hungría como Eric Weisz en 1874 (su popular nombre artístico fue una pequeña modificación del nombre Jean-Eugene Robert-Houdin, probablemente el mago mucho más popular del siglo XIX y la persona que codificado el familiar traje de mago de ámbito que todavía se emplea hoy en dia), en 1899 Houdini había migrado a los USA de América y empezó la carrera que lo transformaría en el mago de acrobacias mucho más popular de todo el mundo. No obstante, por múltiples causas, nuestro Houdini no lo consideró bastante. En 1918, anunció que abandonaría el trabajo escénico que le había servido tan bien a lo largo de décadas y empezaría a ocuparse a transformarse en una estrella de la pantalla grande.

Técnicamente, el debut cinematográfico de Houdini había sido en 1901 en el momento en que efectuó una secuencia de trucos de escape para Merveilleux Exploits du Célébre Houdini París, pero 1918 fue el año de su primera película donde procuró fingir que era alguien mucho más que él mismo. Empezando desde arriba, le pagaron $ 1,500 por semana por Rolfe Photoplays, que en ese instante costaba precisamente $ 23,000. Hoy día, es posible que eso no suene tan prominente para una estrella de cine de popularidad mundial, pero ya que las películas aún estaban en su niñez en ese instante, no tenía precedentes. Para jugar de forma mucho más eficaz con la reputación de Houdini, los héroes que interpretó acabarían invariablemente en algún género de limitaciones extremas, como una caja clausurada o cadenas. Funcionalmente, era una versión de género invertido del tropo de la película muda de la damisela en apuros atada a las vías del tren.

Su primer trabajo como actor fue interpretar a Quentin Locke en la serie. El secreto del profesor, una historia bastante desatinada sobre un agente del Departamento de Justicia que termina con un letrero criminal que tiene en su armamento tanto armas de gas como un robot. No pasó bastante tiempo antes que quedara claro lo poco calificado que se encontraba Houdini para su novedosa carrera.

Cualquier persona que haya visto películas mudas, especialmente películas de antes que Charlie Chaplin hiciese la transición de los cortos a la realización de films, sabe que la actuación en la pantalla la mayoria de las veces era absolutamente antinatural. Aun para los estándares indulgentes de la temporada, Houdini era un actor claramente malo. Vacilaba entre la rigidez extrema y los movimientos exagerados de una forma que provocaba risas involuntarias. Quizás con experiencia podría haber aprendido la técnica adecuadamente, pero, evidentemente, Harry Houdini era bastante popular para desperdiciarlo en algo menos que un papel personaje principal. Precisamente no asistió que Houdini tuviese una expresión facial ya establecida algo dura que de forma frecuente le daría una cualidad siniestra en los avisos de películas. Nada de esto impidió que sus películas fuesen populares entre los pequeños, pero sus encantos se perdieron en los mayores.

Asimismo tenía una particularidad curiosa. Si bien siempre y en todo momento sería escogido para el papel primordial con un interés amoroso, no podía abrazar a la actriz que la interpretaba sin volverse horriblemente tímido. Esto se debía a que Houdini había insistido, pese a las recomendaciones de varios integrantes de la tripulación, en que su mujer estuviese presente a lo largo de esas situaciones. ¿Quién hubiese planeado que Houdini y Kirk Cameron tendría inconvenientes afines?

Aun las capacidades de Houdini para realizar estrellas en la ilusión no le sirvieron de bastante en la pantalla grande. Podríamos estar familiarizados a historias de de qué manera el público de las primeras películas en teoría creyó que un tren que se aproximaba a una cámara en una película podría golpearlos, o desmayarse de terror al notar el Espectro de la Ópera, pero el público ahora era un tanto capaz para los trucos de producción cinematográfica de en esta ocasión. Entonces, en el momento en que Houdini interpretó sus escapes de cuerdas o camisas de fuerza en las películas, el público sabía que un actor podía poder lo mismo mediante la utilería o la edición.

Aun sus acrobacias considerablemente más desafiantes a la desaparición por supuesto no se estaban haciendo en directo para el público, con lo que no tenían exactamente la misma emoción pues no había peligro de que Houdini verdaderamente muriera, en especial no por las acrobacias que por supuesto se rodaron en los sets. Entonces, aun en el momento en que Houdini logró trucos verdaderamente peligrosos, como su escape en las Cataratas del Niágara, sencillamente no aterrizó como se suponía. La necesidad de calzarse con calzador en semejantes situaciones asimismo podría lograr que las películas sean un tanto mucho más tontas de lo sosprechado. Por servirnos de un ejemplo, en The Master Mystery, el personaje del agente encubierto de Houdini está en una camisa de fuerza sin completamente ninguna justificación en la historia, tal y como si tal hecho fuera sencillamente una sección natural del desarrollo de investigación. Dadas las situaciones, no era de extrañar que El secreto del profesor no fue un éxito en el final de sus 20 capítulos.

No obstante, en lo relativo a su imagen pública, El secreto del profesor fue un éxito rotundo en comparación con su incursión de 1919 El juego sombrío. La narración de la película es que Harvey Hanford fue después de los gánsteres que lo incriminaron por asesinato y raptaron a su prometido. Empezó una pequeña y entretenida marca registrada para los individuos interpretados por Harry Houdini: todos los próximos tendrían las iniciales HH. Esto fue décadas antes que se transformara en una práctica común en los cómics. Pero lo que mucho más llamó la atención respecto a la segunda película de Houdini no tuvo nada que ver con la historia o los individuos.

Con bastante, el acontecimiento mucho más destacable de la producción y la publicación de la película fue en el momento en que un truco de avión acabó en una colisión muy real y también imprevisible de 2 aeroplanos de acrobacias. Houdini jamás fue entre los que desperdiciaba una ocasión promocional y se dirigió a la prensa para contarle de qué forma había subsistido al incidente de avión con buena salud e inclusive publicó avisos sobre la novedad. La campaña promocional fracasó tanto como ha podido. Se corrió la voz de que no solo había sido un experto el que había sufrido una fractura en el brazo por el incidente en vez del propio Houdini, asimismo se supo que Houdini no había estado en el equipo en ese instante. En la mitad del alboroto posterior y el fracaso de la taquilla, difícilmente se podría culpar al estudio por anular el caro contrato de Houdini tras su tercer extenso film, la aventura de la caza del tesoro con un título engañoso. Isla del terror, asimismo se hundió en taquilla sin burbuja.

Aún de este modo, Houdini había sido escéptico a lo largo de un buen tiempo de que su trayectoria como mago le traería un legado duradero, e inclusive antes de su equivocada carrera cinematográfica, esta creencia lo había llevado a ciertas selecciones de vida entrometidas. Por poner un ejemplo, había dicho previamente que pensaba que su vuelo vanguardista en 1910 mediante Australia sería lo que lo inmortalizó, si bien resultó que alguien mucho más ahora lo había logrado en 1909. Conque el mago mucho más exitoso de todo el mundo difícilmente se iba a quedar corto. ¡Los estudios cinematográficos videntes deciden si llegó a ser una estrella de cine inmortalizada o no! Asimismo asistió que, más allá de que la asistencia de la audiencia ha podido ser alta, el solo hecho de comprender que Houdini era una estrella de cine lo hacía tan pedido que podía conseguir hasta $ 3,000 por semana por muestras en directo.

De este modo fue que en 1922 creó Houdini Picture Corporation y un laboratorio de impresión de películas. Por su cuenta, causó y lanzó El hombre del mucho más allí que asimismo vio a Houdini tratando redactar un guion. Es probablemente la mucho más recordada de sus películas hoy en día, si bien solo sea por sus extrañas opciones de narración. Esto es, extraño aun para los estándares de las películas que fueron diseñadas eminentemente como automóviles como disculpas a fin de que el héroe quede encerrado en una caja o atado en ocasiones peligrosas.

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En él, Houdini interpreta a un hombre que, en 1820, se congela en una expedición ártica y después se descongela como producto de una expedición un siglo después, y efectúa una sucesión de rescates y escapa ya que entre los 2 navegadores que lo descongelaron. acaba acusándolo de asesinato. Como crítico de cine Scott Ashlin apuntó, visto que el personaje principal Howard Hillary sea un hombre un siglo fuera de su tiempo no juega un papel en la versión de Houdini de Encino Man. No hay un encontronazo cultural y no hay información importante que él conocía en el siglo XIX y que entra en juego en sus hazañas del siglo XX. Nada tan satisfactorio como eso. El único papel que juega es que Howard Hillary persuade a su interés amoroso Felice Norcross de que ella es su amor perdido, Felice Strange, reencarnado. Indudablemente, Houdini sabía que eso podría no marchar realmente bien con un público miedoso de Dios, por el hecho de que en la película en sí, el dogma de Howard Hillary sobre la reencarnación lo transporta a un asilo.

En un final que precisamente jamás volaría el día de hoy, aun en nuestra era mucho más espiritualmente permisiva, la audiencia ha de estar feliz de estar absolutamente poseída por el espíritu del amor perdido de Howard Hillary. Es verdad que hubo una moda espiritualista a causa de la Primera Guerra Mundial, con todas y cada una la gente que habían perdido a sus conocidos cercanos deseando algún género de consuelo, pero el desenlace de Houdini precisamente fue bastante lejos aun para la mayor parte de esa multitud.

El hombre del mucho más allí fracasó del mismo modo que el trabajo de estudio primordial de Houdini, pero precisamente adquirió un admirador sobresaliente: Sir Arthur Conan Doyle. Houdini y Doyle tuvieron una conocida riña sobre si los poderes escénicos de Houdini eran magia genuina, pero en este caso en particular, Houdini se encontraba tan atormentado por conseguir la aprobación de Doyle que incluyó un primer chato en la primera plana del panfleto espiritualista de Doyle. La novedosa revelación mientras que Howard Hillary se lo exhibe a Felice en un esfuerzo por persuadirla de su teoría de la reencarnación. Funcionó a las mil maravillas, y Doyle escribió una publicidad entusiasta, pero el público aún no se enamoró de ella. Imagínese si Chris Angel o David Copperfield hubiesen incluido una toma de Stephen King El soporte en su película de vanidad lanzada en todo el país para conseguir un mensaje de Twitter positivo del propósito de su proxenetismo.

Aún exhibiendo el género de determinación terca que tan de manera frecuente provoca que la gente que alcanzan la excelencia en una profesión simulen tontas en otras, en 1923 Houdini financió otro emprendimiento cinematográfico, en esta ocasión asimismo asumiendo el cargo de directivo. Este fue Haldane del servicio misterio, una narración acerca de el hijo de un detective que persigue a los delincuentes que asesinaron a su padre. En el sendero, se entera de que el líder de su banda de contrincantes es el padre de su interés amoroso, lo que cuando menos exhibe un nivel de ambición en la historia que carece completamente en sus películas precedentes. En lo relativo a la dirección, todo cuanto hay que decir es que Houdini no tenía la intención de regentar la película, sencillamente precisaba sustituir Rey Burton.

Los críticos, que comenzaron a conocer a Houdini menos como un artista que como un egoísta atroz que se negaba a conocer la escritura en la pared, se volvieron poco a poco más salvajes con sus películas conforme avanzaba su trayectoria. Variety ha dicho sobre la fatiga de Houdini que terminaba de emerger: “Quizás el reconocido Houdini se está desvaneciendo”, antes de quejarse de que su última película solo presentaba una escena de escape y que a lo largo del resto de la película el público debió contentarse con ver al mago mientras que “bailaba con un esmoquin y un traje de etiqueta”. Esto no pareció huír a la atención de Houdini, puesto que en el momento en que escribió mensajes a sus amigos contándoles sobre novedosas producciones o próximos estrenos, empezó a realizar comentarios autocríticos sobre su ego.

Aún de este modo, no está claro si Houdini habría captado la indirecta tras el fracaso de Haldane del servicio misterio, si bien en ese instante había gastado tanto dinero intentando de sostener su trayectoria cinematográfica que se encontraba en deuda con sus amigos y asociados comerciales. En 1926, Houdini murió por inconvenientes abdominales, que según la historia de historia legendaria fue el resultado de un puñetazo juguetón en el estómago. Si se hubiese mantenido estable en sus armas de llevar a cabo películas a lo largo de el año próximo, podría haber intentado fracasar como actor en una película sonora a causa del éxito de El artista de jazz. En concepto de posteridad, finalmente es lo destacado que dejó que su trabajo cinematográfico fuera absolutamente eclipsado por sus trucos de clase mundial.

Dustin y Adam Koski asimismo son los autores de la novela de terror oculto urbano. No pretendo entender.

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