La historia básicamente ha olvidado estas derrotas militares estadounidenses

Los estadounidenses jamás han recibido la derrota de manera fácil. Ni en los deportes, ni en la política, ni en la guerra. Las derrotas en la guerra unicamente se han sostenido, en la psique estadounidense, en el momento en que el enemigo ha recurrido a la traición, o los soldados que defienden una situación cierta fueron vencidos por apabullantes posibilidades, pese a una resistencia heroica y también inspiradora. La debacle de Pearl Harbor es un caso de muestra de lo primero; la caída del Álamo de este último. En un campo nivelado, aun con posibilidades, los estadounidenses siempre y en todo momento han predominado, o eso se cree extensamente.

Las derrotas en la guerra son olvidadas, ignoradas por los libros de historia o explicadas de la forma descrita. A MacArthur se le disculpa la pérdida de Filipinas a inicios de la Segunda Guerra Mundial, la peor derrota nunca sufrida por el ejército de los USA. Pearl Harbor se culpa a la perfidia de Japón, si bien hubo una gran observación de que se aproximaba un ataque y las defensas del puerto y la flota aún no estaban preparadas. En los dos, como en la mayor parte de las derrotas militares estadounidenses, los soldados y marineros lucharon con valentía, pese a los fallos de cálculo de sus líderes. Lo hicieron asimismo en estos 10 catastrofes militares prácticamente olvidados de la historia estadounidense.

10. La invasión de Canadá a lo largo de la Guerra de Independencia

La invasión estadounidense de Canadá en 1775 fue un ataque de 2 frentes contra la ciudadela británica de Quebec. Una rama se lanzó desde Fort Ticonderoga, atrapó Montreal y descendió por el río San Lorenzo hasta Quebec. Dirigidos por el general de brigada Richard Montgomery, las tropas de Novedosa Inglaterra y Novedosa York cumplieron su misión y se prepararon para agredir la localidad. A ellos se unieron con una banda de tropas estadounidenses dirigida por Benedict Arnold. Sus hombres prosiguió una ruta por el río Kennebec por medio de la naturaleza salvaje de Maine, mediante un lote pantanoso prácticamente intransitable, con ropa indebida y con poca comida.

Pero lo consiguieron, y en la víspera de Año Nuevo de 1775, los comandos estadounidenses combinados lanzaron un ataque a Quebec. Fue repelido sangrientamente por los británicos y canadienses. Montgomery murió, Arnold resultó dificultosamente herido y mucho más de la mitad de su mando fue hecho preso. La primavera siguiente, los británicos expulsaron a los restos del ejército estadounidense de Canadá. Fue la primera derrota de los estadounidenses a lo largo de la Guerra de Independencia y aseguró a Canadá como base de operaciones de los británicos a lo largo del resto del enfrentamiento. Prácticamente tan descorazonador como la derrota militar fue que los estadounidenses se enterasen de que Canadá tenía poco interés en sumarse a las 13 colonias estadounidenses en rebelión contra Enorme Bretaña.

9. La guerra de Camden a lo largo de la Guerra Revolucionaria

En el momento en que el general Horatio Gates fue asignado a cargo de la rama sur del Ejército Continental, llegó como el pavoneándose y autoproclamado “Héroe de Saratoga”. En verdad, esa guerra la había ganado merced a los sacrificios de Benedict Arnold, John Stark, Daniel Morgan y otros líderes. Gates, no obstante, pensaba que habría de estar al cargo de todo el ejército continental, en vez del virginiano a quien el Congreso le había dado el mando, George Washington. En Carolina del Sur, en Camden, pese a tener una superioridad numérica de prácticamente 2: 1, Gates manejó mal a sus tropas. El ejército estadounidense de 4.000 hombres fue derrotado por 2.100 británicos, tolerando 1.900 fallecidos, heridos y apresados.

Gates no fue uno. Ese día lo montaron en un caballo muy conocido de forma local por su agilidad y resistencia. Gates usó los dos atributos. Mientras que su mando era perseguido y hostigado por la caballería británica, el Héroe de Saratoga cabalgó hacia el norte y por último se detuvo en Charlotte, Carolina del Norte esa noche, seguro de la persecución y a mucho más de 60 millas del campo de guerra. Tres días después, se encontraba a 180 millas de la escena de su derrota en el momento en que notificó del desastre al Congreso, en vez de a Washington. Un oficial con conexiones políticas, se las arregló para eludir indagaciones formales sobre su conducta y derrota, si bien jamás mucho más ocupó un mando de campo. Washington envió a Nathaniel Greene para reconstruir el ejército del sur y proseguir la revolución en ese teatro.

8. La guerra de Wabash, la peor derrota nunca sufrida a manos de los originarios americanos

La mayor parte cree que la debacle de Custer en Little Big Horn fue la peor derrota nunca infligida por los indios estadounidenses al ejército de los USA. No estuvo cerca. En 1791, precisamente 1.000 soldados estadounidenses se confrontaron a una fuerza de originarios americanos de tamaño aproximadamente igual en todo el río Wabash. Los indios eran de múltiples tribus, dentro Shawnee, Delaware, Miami y otras. Fueron dirigidos por Little Turtle, Blue Jacket y Buckongahelas. Los estadounidenses fueron liderados por el general Arthur St. Clair, quien dirigió su fuerza desde Fort Washington en el río Ohio (Cincinnati). para combatir a los originarios en el Wabash, cerca del presente Fort Recovery, Ohio.

Los originarios americanos atacaron la mañana del 4 de noviembre de 1791, mientras que los hombres de St. Clair desayunaban. Decir que la derrota fue total es quedarse corto. De la fuerza de 1.000 hombres de St. Clair, 933 fueron bajas, con mucho más de 630 fallecidos. Asimismo hubo bajas entre las mujeres y los pequeños que acompañaban a las tropas. Los indios padecieron 21 fallecidos y un estimado de 40 heridos. St. Clair escapó ileso de la guerra, si bien se encontraba en la mitad de la pelea, con tres caballos disparados bajo él. La guerra contó con la tasa de bajas mucho más alta nunca sufrida por el ejército de los USA, y fue la peor derrota infligida al ejército de los USA por los indígenas estadounidenses en la narración de la nación.

7. La rendición de Detroit en 1812

A lo largo de los días anteriores a la declaración de guerra estadounidense a Enorme Bretaña en 1812, se fortaleció el puesto fronterizo de Fort Detroit. Al final, el general William Hull, gobernador del Territorio de Michigan, dirigió una fuerza de poco menos de 2.200 hombres, precisamente tres cuartas unas partes de ellos milicia. Asimismo tenía 30 armas para proteger Fort Detroit, si bien sus recursos de comida eran limitados. El único producto que tenía abudantemente era whisky. En el momento en que una fuerza británica mucho más pequeña llegó para sitiar la localidad, apoyada por una enorme fuerza de indios, conminó las líneas de suministro de Hull. Los primeros bombardeos de los británicos a fines de julio pusieron inquieto al general estadounidense.

Hull le solicitó al comandante británico, el general Isaac Brock, que tres días para debatir los términos de la rendición y prepárate para dejar el puesto. Brock le dio tres horas. Hull entregó su mando y el puesto, los regulares estadounidenses tomados como presos de guerra. La milicia fue puesta en independencia condicional y mandada a casa. La rendición de Hull de una enorme fuerza a un enemigo de menor número fue una derrota impactante y humillante para las armas estadounidenses. Ciertos afirmaron que se encontraba borracho en ese instante. Fue sometido a un consejo de guerra, proclamado culpable de cobardía (el presidente era Henry Dearborn, que había sido hecho preso a lo largo de la invasión de Canadá en 1775) y culpado a muerte, si bien el presidente James Madison conmutó su sentencia. Su sobrino, Isaac Hull, redimió el apellido con su victoria en USS Constitución sobre HMS Guerriere después ese verano.

6. La debacle de Bladensburg provocó la quema de Washington

En el mes de agosto de 1814, una fuerza estadounidense de tropas regulares, marineros, infantes de marina y milicia se preparó para confrontar al ejército británico invasor en Bladensburg, Maryland, a unas ocho millas al norte de Washington DC. Las fuerzas estadounidenses fueron comandadas por el general de brigada William Winder, si bien el presidente Madison estuvo presente cerca del campo de guerra y observó una parte de la riña. No estuvo un buen tiempo allí. La fuerza británica asoló con el ejército estadounidense, al paso que la milicia escapó frente a las bayonetas que relucían bajo el candente sol de agosto. Ciertas entidades americanas, dentro artilleros navales bajo el mando del comodoro Joshua Barney, se sostuvieron firmes y también infligieron muchas bajas a los británicos antes de ser invadidos.

La derrota fue tan severa que se conoció como las carreras de Bladensburg. El presidente Madison y el resto del gobierno estadounidense abandonaron Washington, al que entraron los británicos esa noche. El Capitolio, la Casa Blanca y otros inmuebles del gobierno, tal como casas privadas y ciertos negocios, fueron incendiados. El 24 de agosto de 1814 fue entre los días mucho más humillantes en la historia civil y militar estadounidense. Asimismo fue un día en el que blancos y negros estadounidenses sirvieron juntos en la unidad naval de Joshua Barney; Pese a la preocupación de Madison de que los negros huyeran antes que el enemigo, los hombres de Barney se sostuvieron firmes hasta el momento en que los capturaran o los matasen.

5. La guerra de Ball’s Bluff a lo largo de la Guerra Civil

En el mes de octubre de 1861, el Ejército de la Unión envió una fuerza de reconocimiento a través del río Potomac para saber si el Ejército Confederado se encontraba ocupando Leesburg, Virginia. Tres meses antes, la Unión había sufrido una derrota humillante en la Guerra de Bull Run, y el general George B. McClellan se encontraba en desarrollo de reconstruir sus fuerzas en preparación para un ataque en Virginia. Una fuerza de la Unión bajo el mando del general Pomeroy Stone pensaba que un campamento confederado expuesto se encontraba listo para el ataque cerca de Ball’s Bluff, del otro lado del río desde los campamentos de la Unión en la isla Harrison en el Potomac. La fuerza de Stone se movió a su situación para Agredir el campamento en la tarde del 20 de octubre.

Por la mañana se enteraron de que habían sido mal informados. No había ningún campamento confederado. En cambio, la fuerza de Stone quedó expuesta y la sepa de botes suficientes significó que no se podía remarcar. Lo que empezó como una escaramuza con entidades confederadas destacadas se transformó en un combate en toda regla. De los 1.700 hombres al cargo de Stone que formaron parte de la pelea, mucho más de la mitad se transformaron en bajas antes que el resto pudiese ser movido a un espacio seguro. Un joven teniente de la Unión que luchó y resultó dificultosamente herido ese día se llamaba Oliver Wendell Holmes. Un senador estadounidense en funcionalidades, Edward Baker, luchó en la guerra y fue ejecutado. La guerra fue un golpe para la ética de la Unión, y el Congreso creó el Comité Grupo para la Conducta de la Guerra, que existió a lo largo del resto de la guerra.

4. La guerra de Drewry’s Bluff a lo largo de la Guerra Civil

La Armada de los USA tenía las virtudes de una capacidad de fuego superior y experiencia sobre sus contrapartes confederadas a lo largo de la Guerra Civil. En 1862, con las fuerzas de la Unión en la península bajo Richmond, Virginia, una flotilla de buques de la Armada de los USA fue mandada por el río James hacia la ciudad más importante confederada. Su misión era sondear las defensas de la región y, si era viable, reducirlas con bombardeos navales. El acorazado confederado Virginia había sido hundido, no habiendo podido romper el bloqueo de la Unión, y pues maniobrar el pesado buque en el río James era prácticamente irrealizable. Cinco buques de la Unión avanzaron río arriba, incluyendo el acorazado USS Monitory USS Galena.

Con los acorazados fueron USS Aroostock, y Puerto Real, y un cortador de capital en fase de prueba, relativamente blindado y medianamente sumergible, Naugatuck. Los navíos de la Unión penetraron hasta un recodo del James que pasaba por prominente Fort Darling en lo prominente de Drewry’s Bluff. El fuerte había sido armado con los cañones pesados ​​del hundido Virginia. Si bien esas armas no habían hecho bastante daño a Monitor A lo largo del popular combate entre los 2 acorazados, hicieron un daño importante a Galena desde sus monturas en el fuerte. Los acorazados de la Unión fueron golpeados por los cañones del fuerte, los navíos con paredes de madera no se atrevieron a arrimarse y toda la flotilla se vio obligada a retirarse, habiendo provocado pocos daños y no habiendo podido conseguir la información deseada por McClellan. El deber destrozó la poca fe que McClellan tenía en la Marina.

3. La guerra de Tassafaronga a lo largo de la Segunda Guerra Mundial

A lo largo de las peleas navales libradas durante la noche en las Islas Salomón en la campaña de Guadalcanal, los nipones tuvieron 2 virtudes esenciales. Tenían pólvora sin flash para los cañones de su barco y torpedos de larguísimo alcance. USA tenía el beneficio del radar en la mayor parte de las naves capitales. En la noche del 30 de noviembre de 1942, una fuerza estadounidense de cinco cruceros pesados ​​y seis destructores capturó una flotilla de Japón de ocho destructores. La fuerza estadounidense se posicionó entre los nipones y el mar abierto y abrió fuego, hundiendo entre los destructores contrincantes. El comandante estadounidense, almirante Carleton Wright, pensaba que su fuerza se encontraba fuera del alcance de los torpedos.

No lo era, y los destellos de los cañones del crucero mostraron la situación de la línea de guerra. Los nipones lanzaron una andanada de torpedos Long Lance. 4 cruceros estadounidenses fueron logrados y uno, Northampton, se encontraba hundido. Otros tres, Pensacola, Novedosa Orleans, y Minneapolis padecieron graves daños, todos ellos fuera de servicio a lo largo de varios meses. Los destructores nipones sobrantes escaparon. Fue entre las peores derrotas sufridas por la Marina estadounidense en su crónica. No obstante, 12 días tras la guerra los nipones eligieron dejar Guadalcanal, sin poder padecer mucho más las bajas sufridas en el reabastecimiento de la isla.

2. La guerra de Kasserine Pass a lo largo de la Segunda Guerra Mundial

Tras los desembarcos estadounidenses en el norte de África a lo largo de la Operación Antorcha, las entidades del ejército estadounidense cruzaron las montañas del Atlas y establecieron situaciones cerca de Faid en Túnez. La guerra del paso de Kasserine empezó en el momento en que las tropas francesas fueron atacadas por los alemanes y las armaduras estadounidenses se trasladaron al acompañamiento de su aliado. Los alemanes se retiraron, atrayendo a los estadounidenses a perseguirlos, y la artillería alemana diezmó los tanques socios. Los estadounidenses se vieron obligados a retirarse a las montañas del Atlas. Las fuerzas alemanas a cargo de Erwin Rommel atacaron las situaciones protectoras estadounidenses, invadiéndolas y obligándolas a retroceder.

Antes que al final se detuviese el ataque de Rommel, las fuerzas estadounidenses y sus socios recularon cincuenta millas, en el primer combate esencial entre las fuerzas estadounidenses y el ejército alemán. Padecieron muchas bajas, con 6.300 hombres fallecidos, heridos o desaparecidos. Asimismo perdieron mucho más de 180 tanques, 200 cañones y otros 600 automóviles. El comandante estadounidense Dwight D. Eisenhower relevó al comandante de la escena, el general de división Lloyd Fredendall. Fue sustituido por el mayor general George S. Patton. La derrota en lo que llegó a conocerse como el La guerra de Kasserine Pass fue la peor derrota sufrido por los estadounidenses en el Teatro de Operaciones Europeo en la Segunda Guerra Mundial.

1. La guerra de la isla Savo a lo largo de la Segunda Guerra Mundial

La primera enorme guerra naval de la campaña de Guadalcanal sirvió para ofrecer aviso de la ferocidad de los combates en el mar cerca de las Islas Salomón. Seis cruceros pesados ​​estadounidenses, apoyados por 2 cruceros rápidos y quince destructores, se confrontaron a una fuerza de Japón inferior de cinco cruceros pesados, 2 cruceros rápidos y un destructor. Luchados en la noche del 9 de agosto de 1942, los estadounidenses se confrontaron a los nipones en el momento en que procuraban agredir la fuerza de desembarco en la isla de Guadalcanal, demoliendo la lancha de desembarco y bombardeando a las tropas en tierra. La inexperiencia de la fuerza aliada en los combates nocturnos en el mar se descubrió velozmente.

En la isla de la Guerra de Savo, 37 minutos de tiros intensos llevaron a la pérdida de un crucero pesado australiano y tres estadounidenses. Los nipones asimismo dañaron múltiples otros navíos. Mucho más de 1.000 marineros socios fallecieron a lo largo de la guerra. A cambio, el daño aliado producido a los nipones fue parcialmente suave. Tres de sus cruceros padecieron daños leves, si bien ninguno quedó fuera de combate y fallecieron 129 marineros nipones. La guerra de la isla Savo fue el primer combate en aguas que se conocerían como Ironbottom Sound a lo largo de la campaña de Guadalcanal. Antes que terminara la guerra, cincuenta navíos nipones y socios fueron hundidos en esas aguas. Además de Pearl Harbor, la guerra de Savo Island fue la peor derrota en la crónica de la Armada de los USA.

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