La larga historia de interferencia electoral en Estados Unidos

Pese al enfrentamiento de hoy sobre las fuentes que ejercitan una predominación incorrecta en las selecciones en USA, y también con independencia del nivel de indignación de uno por los reportes de semejante predominación, la utilización de ocupaciones menos que ricas para influir en los votantes fué tan estadounidense como el pastel de cerezas, como cuenta la historia precisamente. Los medios que eran legales, casi legales o precisamente ilegales se han registrado en la historia estadounidense. Ciertas figuras políticas han usado esos medios para publicar sus carreras en el servicio público, otras para coronarlas, y otras han encontrado que sus acciones significan el objetivo de la gloria elegida. Los políticos se han apoyado en los votos de los fallecidos. Han confiado en sus incondicionales para votar temprano y con cierta frecuencia. Han comprado votos, en efectivo por medio de agentes o con licor en las urnas. Y, durante una gran parte de la historia estadounidense, se han salido con la suya.

Ciertas selecciones controvertibles de la historia estadounidense fueron obra de las máquinas políticas, que en un instante dominaron las ciudades mucho más enormes estadounidense y, en ciertos casos, los condados mucho más pequeños. Los amos políticos escogieron aspirantes esmeradamente elegidos para cargos públicos, con sus victorias predestinadas. Las urnas se han desvanecido a lo largo del desarrollo de escrutinio, con ellas las esperanzas políticas de los aspirantes y los votantes que las apoyaron. Los recuentos revelaron los votos emitidos por los fallecidos, por los soldados ausentes y por personas inexistentes. Resumiendo, pese a las manifestaciones en sentido opuesto, las selecciones disputadas están bien entrelazadas en la historia estadounidense, lo que enseña hasta qué punto tienen que llegar muchas jurisdicciones para garantizar a un público poco a poco más escéptico que su voto sí cuenta. Aquí hay 10 ejemplos de subversión del desarrollo electoral en la historia estadounidense.

10. Decisión de George Washington a la Cámara de Burgueses de Virginia en 1758

En 1757, George Washington se presentó a las selecciones a la Cámara de Burgueses en representación del condado de Frederick, Virginia. Para decirlo precisamente, tomó un pegado, consiguiendo solo 40 votos de los mucho más de 580 emitidos por los terratenientes hombres de la jurisdicción, una derrota vergonzosa para el joven veterano de la Guerra de Monongahela. Según su asistente próximo y asesor político en ese instante, su derrota se debió, en parte, a que no dio un refrigerio líquido conveniente a los votantes, un abandono que sus contrincantes aprovecharon de forma fácil. Washington, que había confesado públicamente que jamás se rebajaría a tácticas tan indecentes, reconsideró su situación a lo largo de la decisión de 1758. Dirigió a su amigo y asesor, el coronel James Wood de la milicia colonial de Virginia, para cerciorarse de que los incondicionales potenciales fuesen mejor tratados.

Washington, siguiendo el consejo de Wood, ron comprado, whisky, vino, cerveza y sidra, según los propios libros de contabilidad de Washington, gastando el semejante a unos 9.000 dólares americanos. Su suministro incluía prácticamente 50 galones de cerveza, una cantidad afín de vino, tres barriles llenos de ron (poco mucho más de 100 galones) y media pinta de brandy, presumiblemente para su consumo mientras que sudaba el recuento de votos. Al ganar, recibió prácticamente 400 votos, si bien el recuento exacto cambia según la fuente, y su suministro de alcohol aseguró que hubiese cuando menos medio galón de libaciones por cada partidario de Washington libre en el lugar de votación. Jamás mucho más perdió una decisión, si bien jamás mucho más precisó apretar a sus incondicionales con líquidos para poder el éxito. Cabe apuntar que exprimir a los votantes era una práctica común en el siglo XVIII, y una de las razones por las cuales las ventas de alcohol estuvieron prohibidas a lo largo de varios años en USA mientras que las urnas estaban abiertas.

9. La decisión de gobernador de Novedosa York de 1792

La decisión del gobernador de Novedosa York en 1792 se realizó bajo las reglas establecidas por la Constitución de 1777, que requería que los votos amontonados por condado fuesen examinados por comités de la legislatura estatal, con seis integrantes cada uno de ellos del senado estatal y del estado. montaje. En múltiples condados de Novedosa York, el alguacil, responsable de agarrar los votos y entregarlos al comité, desempeñaba un papel temporal, habiendo expirado su orden. Los nuevos alguaciles y otros gobernantes se determinarían según los desenlaces de las selecciones que se celebraran. En la situacion de tres condados, las papeletas fueron entregadas al comité por personas encargadas por los alguaciles. El término “cadena de custodia” aún no existía, pero las cuestiones sobre ese trámite pusieron en duda la decisión de gobernador. Se decidió que los miembros del senado de Novedosa York, que pertenecían a distintas facciones políticas, decidirían el resultado de las selecciones.

Como era de aguardar, los miembros del senado Aaron Burr (demócrata-republicano) y Rufus King (federalista) tampoco lograron estar en concordancia. Burr deseaba admitir los votos de entre los tres condados en cuestión, King apoyó contar los tres. Con los miembros del senado asimismo atascados, el comité de escrutinio de la legislatura, tras saber quién sería el ganador si se dejaran los tres condados, los rechazó a todos, transformando a George Clinton en el ganador y, por ende, en gobernador de Novedosa York. El voto habitual El recuento había transformado a John Jay en el ganador, pero el voto habitual no tenía relevancia para los que estaban en el poder. Al negar los tres condados, Clinton tenía una virtud de 108 votos sobre su contrincante. Pese a su cuestionable decisión, o quizás gracias a ella, después se desempeñó como vicepresidente de los USA, bajo 2 presidentes distintas.

8. La decisión presidencial de 1824

En el Decisión presidencial de 1824 múltiples aspirantes y un país intensamente dividido aseguraron que la decisión del próximo presidente (fue la décima decisión de este género en la historia estadounidense) sería decidida, por primera y hasta la actualidad única vez, por la Cámara de Representantes según lo prescrito por la Constitución ( 12a Enmienda). William H. Crawford, Andrew Jackson, John Quincy Adams y Henry Clay representaron el cargo de presidente. John C. Calhoun retiró su candidatura antes de tiempo y, en cambio, se presentó al cargo de vicepresidente. En las selecciones, Jackson ganó precisamente el voto habitual (41% a 31% sobre Adams, sin absolutamente nadie mucho más cerca), si bien logró una pura pluralidad en vez de una mayoría de votos, la primera oportunidad en la historia estadounidense un candidato para el cargo. no ganó la mayor parte.

Con la decisión a cargo de los políticos en el Congreso, la intención del votante estadounidense se sometió de manera rápida a las pretensiones políticas de los contricantes y sus socios. Henry Clay, el consumado operador político estadounidense de la temporada, maniobró para respaldar a Adams, con la promesa de recibir a cambio el puesto de Secretario de Estado. El desenlace de Clay en la decisión habitual no le valió suficientes votos para dejarle ser considerado para el cargo bajo los términos de la 12ª Enmienda; de esta forma avanzó sus intereses y los de Adams a cargo de la intención de por lo menos el 40% de la multitud, expresada por medio de su acompañamiento a Jackson. Adams se transformó en presidente, en vicepresidente de Calhoun, y la nación fue empujada aún mucho más por el sendero de la división seccional entre el lugar del este y el sur y el oeste nuevo.

7. La decisión presidencial de 1876

En 1876, mientras que seguía el periodo de reconstrucción posterior a la Guerra Civil, Rutherford B. Hayes (gobernador republicano de Ohio) y Samuel Tilden (gobernador demócrata de Novedosa York) compitieron por la presidencia. En nuestra decisión, Tilden ganó el voto habitual por un margen importante, y tras el primer escrutinio dirigido en el Instituto Electoral por un recuento de 184 a 165. La victoria requirió 185 votos electorales, y veinte votos han quedado titubeantes, o mucho más bien disputados, tras el escrutinio inicial. Con los republicanos en el poder en las dos cámaras del Congreso, los veinte votos, que eran de 4 estados, fueron velozmente blanco de maquinaciones por la parte de los dos partidos. Los 4 estados que tuvieron los votos en disputa fueron Oregón, Florida, Carolina del Sur y Luisiana. En los 4 estados (tres de la ex- Confederación) los dos partidos declararon que su respectivo candidato era el ganador. Oregon cambió su situación tras elegir que un elector había votado ilegalmente.

Con los negocios de la nación atascados a resultas del impasse, el Congreso y los amos políticos de los estados en cuestión han tomado medidas para solucionar la disputa. En vez de reevaluar los desenlaces de la decisión contando los votos reales emitidos por la población, el Congreso optó por solucionar el inconveniente a través de un deber político. Los demócratas habían estado demandando a lo largo de un buen tiempo la retirada de las tropas federales del sur, que estaban allí en parte para realizar cumplir los derechos de voto de los negros últimamente independizados. Los republicanos acordaron sacar las tropas, poniendo fin ciertamente a la Reconstrucción y abriendo la puerta a las leyes de Jim Crow en el Sur, en lugar de que Hayes consiguiera los veinte votos electorales en disputa. Los veinte votos brindaron a Hayes 185, bastante para la victoria. Tilden, que había logrado una mayoría absoluta en el voto habitual, que incluía la mayor participación de votantes por porcentaje en la historia estadounidense, se desvaneció en la obscuridad.

6. Kansas sangrante y votos fraudulentos en 1854

En la tensa década que antecedió a la Guerra Civil, conforme nuevos territorios procuraban entrar a la Unión, disputa sobre si lo harían como esclavos o libres y destrozarían la nación. A inicios de la década de 1850, la administración del presidente Franklin Pierce era en pos de la esclavitud, y las autoridades territoriales, que fueron designadas por el presidente, se eligieron en función de su efectividad para asegurar las críticas del presidente. Los oficiales en Kansas apoyado y alentado una afluencia de votantes en pos de la esclavitud, con independencia de si se les dejó legalmente votar en el territorio. Los conjuntos en pos de la esclavitud usaron la intimidación para eludir que los votantes en oposición a la esclavitud visitaran las urnas, y asimismo votaron ilegalmente para asegurar que Kansas dejara la esclavitud en sus fronteras. En las selecciones de 1854 en Kansas, de los 2.843 votos emitidos, un comité del Congreso determinó que 1.729 habían sido ilegales un año tras la decisión, más allá de que se dejó que se sostuvieran los desenlaces de exactamente la misma decisión.

Solo en un distrito de Kansas, se difundieron 604 votos, si bien solo 20 por habitantes legales de Kansas, todos los que habían votado en oposición a la esclavitud en el territorio. El contingente en pos de la esclavitud llevó el recinto. Los abolicionistas del norte procuran contrarrestar la afluencia de votantes ilegales apoyando a los colonos de ideas similares a moverse al territorio, y Kansas próximamente se degradó hasta transformarse en un campo de guerra, que se conoció en los diarios del este como Bleeding Kansas. En el momento en que se escogió una legislatura de estado libre fuera del desarrollo electoral planificado de manera regular, protestando por la legalidad de la legislatura escogida por votos en la mayoría de los casos ilegales, el presidente Pierce se negó a reconocerla. Pierce llegó al radical de designar a la legislatura del estado libre como “insurreccionalista” en un mensaje al Congreso pese a la clara ilegitimidad del presente gobierno de Kansas.

5. Votantes condenados por ejercer la licencia ilegalmente

Que tan lejos el ilegitimidad de ciertos votos prolonga se probó en el condado de Adams, Ohio, a inicios del siglo XX. El condado de Adams se encontraba y está parcialmente escasamente poblado, en su mayor parte rural, con escasas ciudades enormes y ninguna localidad esencial. Sin embargo, en el siglo XIX vio el surgimiento de máquinas políticas que usaron la fuerza y ​​el estafa para cerciorarse de que los votantes puedan ver las cosas a su forma. Los mandatarios políticos con conexiones nacionales próximamente aprendieron que la manera mucho más simple de conseguir votos en el condado de Adams, pobre en efectivo, era sencillamente comprándolos. En el momento en que Rutherford B. Hayes se postuló para gobernador de Ohio, su partido, los republicanos, halló en el condado de Adams un elevado número de votantes prestos a vender su papeleta. La práctica empezó en la década de 1860 y todavía era común a inicios de la década de 1900.

En 1910, el 26% de los votantes registrados en el condado de Adams fueron acusados ​​de vender sus votos, para entonces a representantes de los 2 partidos primordiales. Mil novecientos sesenta votantes fueron detenidos, acusados, juzgados y condenados por el delito, popular entre sus practicantes como “boodling” (de 1896 a 1936, el condado de Adams fue considerado un condado de referencia en las selecciones de presidentes). Los votos se podían obtener por $ 25 cerca del cambio de siglo, y había poca inclinación a esconder la práctica. Como condado líder en un estado líder, el condado de Adams podría saber de manera fácil qué candidato ganó Ohio y sus votos electorales críticos conforme el sistema estadounidense se distanciaba poco a poco más del voto habitual. A lo largo de los años de las selecciones de presidentes, la adquisición de votos en Manchester, una localidad fluvial en el condado de Adams, fue su industria líder.

4. El senador de Pendergast

Las maquinarias políticas de las enormes urbes en algún momento fueron tan recurrentes como las enormes urbes mismas, y ciertas se hicieron reconocidas en todo el país y otras prosiguieron siendo fenómenos locales. Una de esas máquinas, parcialmente ignota fuera de Missouri pero prácticamente histórica por su éxito, fue la Máquina Pendergast de Kansas City. Tom Pendergast usó su predominación para controlar la política local, siempre y en todo momento asegurándose de contribuir a la multitud común a sostener su buena intención. El afamado presentador de novedades Walter Cronkite escribió que fue detenido por la policía y llevado a las urnas para votar, después de que le entregasen un trozo de papel que le afirmaba con qué nombre debía votar, a lo largo de su tiempo como escritor en Kansas. Localidad. Votó según las normas múltiples ocasiones en un día, siempre y en todo momento con nombres distintas.

Pendergast usó su predominación a fin de que el gobernador nombrara a un joven juez del condado bajo su control para un puesto vacante en el Senado de los USA. Una vez que el senador recién nombrado llegó a Washington, sus colegas y la prensa se refirieron a sí mismo como el senador de Pendergast. En el momento en que llegó el instante de postularse para la reelección, Pendergast se cercioró de que se postulara prácticamente sin oposición, y se cercioró de que recibiese una participación de votantes bastante increíble. El senador, Harry S. Truman, ocasionalmente se transformó en vicepresidente y después en presidente de los USA, si bien su trayectoria política nació de menos del acompañamiento directo de sus pares como lo imaginaron los Creadores en la Constitución. Si no podría haber sido por la maquinaria de Pendergast y su manipulación de los votos de Missouri, probablemente el planeta jamás hubiese oído charlar de Harry Truman y, en cambio, hubiese debido lidiar con el presidente Douglas MacArthur.

3. Derrumbe de Lyndon y la decisión de 1948

En las selecciones de presidentes de 1964, el titular Lyndon Johnson ganó al senador republicano Barry Goldwater en entre los mayores movimientos de tierra de la historia estadounidense. Indudablemente, la victoria fue en especial dulce para LBJ, puesto que desde el momento en que llegó por vez primera a Washington en 1948 se le había llamado burlonamente y en la mayoría de los casos a sus espaldas como “Landslide Lyndon”. El sobrenombre se aprendió una vez que consiguió una improbable victoria por ajustado margen en las selecciones al Congreso de 1948. Fue una victoria que después se determinó que había sido precisamente robada, un hurto de la seguridad pública que lanzó la carrera política de LBJ. Cuando Johnson alcanzó el cargo político, usó el patrocinio a su predisposición para cerciorarse de que jamás lo perdiese, y si bien las protestas sobre su ilegitimidad persiguieron el resto de su trayectoria, ha podido ignorarlas.

En las selecciones de 1948 (una segunda vuelta entre Johnson y su compañero demócrata Coke Stephenson), seis días una vez que quedó claro que Johnson había perdido, se descubrió una urna en Alice, Texas, que contenía 202 papeletas, 200 de las que eran votos para Johnson. Una investigación descubrió que las 200 papeletas contenían una letra muy afín. Un juez amigo de Johnson, Abe Fortas, dirigió la investigación sobre probables irregularidades. El resultado de la investigación se puede saber si se cree que Johnson después nombró a Fortas para la Corte Suprema (Fortas por último renunció por cuestiones de ética). Los enigmáticos 200 votos le brindaron a Johnson un margen de victoria de 87, lo que lo llevó a ser popular como Landslide Lyndon entre sus compañeros. Coke Stephenson festejó su decisión “perdida” mudando de lealtad y uniéndose al Partido Republicano.

2. JFK, Joe Kennedy Sr. y la decisión de 1960

Desde el decisión de John F. Kennedy en 1960, entre las selecciones de presidentes mucho más próximas en la historia estadounidense, persisten los comentarios de que su padre organizó por medio de mafiosos de Chicago a fin de que su hijo llevara el condado de Cook y, por ende, el estado de Illinois. Exactamente la misma varios cuentos sobre Joe Kennedy, dentro sus supuestas ocupaciones de contrabando, no hay prueba experimental que respalde la acusación, que se fundamenta en buena medida en insinuaciones de mafiosos convictos, pronunciadas para presentarse como nada peor que los Kennedy. Las ocupaciones de contrabando y compra de votos de Kennedy fueron desacreditadas reiteradamente por historiadores y académicos, pero el odio contra Kennedy afirma que los comentarios jamás van a ser eliminados por la presentación de hechos. En verdad, los comentarios empeoran transcurrido el tiempo, apoyados por mucho más insinuaciones.

El candidato republicano, Richard Nixon, demandó reiteradamente el estafa electoral en Illinois, orquestado por el mafioso Sam Giancana, tal como en Texas y en otros nueve estados. Nixon y los primordiales republicanos demandaron recuentos en múltiples jurisdicciones, ninguno de los que descubrió irregularidades. Años después, Giancana y otros líderes de la mafia aseguraron haber influido en la decisión de Kennedy, si bien la guerra contra el delito ordenado perseguida por Kennedy que castigó a Giancana y otras figuras resaltadas de la mafia, tal como líderes sindicales como Jimmy Hoffa de Teamster, señaló allí. No hubo coalición entre los incondicionales de JFK y la mafia. ¿Kennedy se robó las selecciones como prosiguen suponiendo muchos conservadores? Quizás sí, quizás no, pero aún no se revelaron pruebas concluyente de que lo logró. Sin embargo, varios de la extrema derecha prosiguen teniendo en cuenta a Kennedy como un presidente ilícito, escogido por medios delincuentes por el delito ordenado que hurta votos en su nombre.

1. El “voto habitual” no en todos los casos ha concepto bastante en la historia estadounidense.

Desde la decisión de 1824, que se resolvió a través de maniobras políticas de gobernantes bien situados en la ciudad más importante de la nación, hubo cinco casos en los que el ganador del voto habitual no logró asumir la presidencia de los USA. No es suficiente con culpar a las características del Instituto Electoral en el momento en que se considera de qué forma la soberanía habitual fué subyugada a las luchas políticas internas. En 1824 la Cámara de Representantes, no el Instituto Electoral – Se cercioró de que el ganador del voto habitual no ingresase a la Casa Blanca. En 1824 los votantes fueron nombrados por las legislaturas estatales en seis estados, lo que suprimió completamente la intención del pueblo de la resolución y dejó que los líderes de los partidos y sus socios financieros decidiesen quién se transformaría en presidente de los USA.

Desde ese lamentable ejemplo de las trampas del desarrollo democrático estadounidense, el ganador del voto habitual fué el perdedor de las selecciones en 4 oportunidades: en 1876, 1888, 2000 y, mucho más últimamente, en 2016. Solo en el último ¿El ganador electoral declaró que su contrincante vencido se había beneficiado de “millones” de votos ilegales? Más allá de que no se ha anunciado prueba de votos ilegales en las selecciones de 2016, no cabe duda de que las salvaguardas del sistema de votación estadounidense, tanto contra la intrusión extranjera como contra la manipulación por la parte de los propios aspirantes, es una precaución precisa y sabia. Hay un axioma muy conocido de que la realidad es la primera víctima de la guerra. Asimismo es la primera víctima del desarrollo electoral estadounidense, y siempre y en todo momento lo fué, quizás enseñando por qué razón el Padre de su País consideró preciso embriagar a los votantes para atraerlos a las urnas.

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