Las 10 batallas más importantes de la historia

Tabla de contenidos

  • 10. Stalingrado, 1942-1943
  • 9. Isla Midway, 1942
  • 8. Actium, 31 a. C.
  • 7. Waterloo, 1815
  • 6. Gettysburg, 1863
  • 5. Guerra de Tours, 732
  • 4. Guerra de Viena, 1683
  • 3. Yorktown, 1781
  • 2. Guerra de Salamina, 480 a. C.
  • 1. Adrianópolis, 718

Más allá de que es lamentable, es imposible denegar que la guerra tuvo un papel esencial en la configuración de nuestro planeta. Definió nuestra historia, creó y destruido naciones enteras y ha perturbado reiteradamente la sociedad de formas esenciales y sutiles a lo largo de cientos de años. Más allá de que la historia está llena de peleas, tanto enormes como pequeñas, hay unas escasas que han influido mucho más que otras en ofrecer forma al curso de la historia. solo un puñado tuvo un enorme encontronazo en el curso de la historia.

La próxima lista de las diez mucho más esenciales es posible que no hayan sido las peleas mucho más enormes nunca libradas en concepto de números comprometidos, y no todas y cada una son peleas terrestres, pero todas ellas tuvo ramificaciones esenciales en la historia que prosiguen sintiéndose el día de hoy. Si alguno de ellos hubiese ido del revés, el planeta en el que vivimos el día de hoy se vería muy distinta.

10. Stalingrado, 1942-1943

Esta es la guerra que acabó ciertamente con la búsqueda de Hitler por el dominio mundial y llevó a Alemania por el largo sendero hacia la derrota final en la Segunda Guerra Mundial. Luchó entre julio de 1942 y febrero de 1943, en el momento en que acabó, 1,5 millones de hombres habían sido asesinados, apresados o heridos, con 91.000 alemanes hechos presos y un ejército alemán desaparecido de la faz de la Tierra.

Tan graves fueron las pérdidas alemanas que el ejército alemán jamás se recobró completamente y se vio obligado a tomar la protectora a lo largo del resto de la guerra. (Con las probables salvedades de la Guerra de Kursk en el mes de julio de 1943 y la Guerra de las Ardenas en el mes de diciembre de 1944, el ejército alemán jamás volvió a montar una enorme ofensiva). Más allá de que no es muy probable que una victoria alemana en Stalingrado hubiese costado a los rusos la guerra, indudablemente la habría prolongado varios meses, probablemente aun dándoles a los alemanes el tiempo preciso para perfeccionar su versión de la bomba atómica.

9. Isla Midway, 1942

US Navy Douglas SBD-3 Bombarderos en picado

Lo que Stalingrado fue para los alemanes, el combate aéreo naval que se libró entre El país nipón y USA a lo largo de tres días en el primer mes del verano de 1942, fue para los nipones. El plan del almirante Yamamoto era conseguir el poder de la isla Midway, un pequeño atolón a unas seiscientas millas al oeste de Hawai, que tenía en mente usar como trampolín desde el que agredir las islas estratégicas después. Para su sorpresa, se halló con un conjunto de trabajo de portaviones estadounidenses bajo el mando del almirante Chester Nimitz y, en una guerra que de forma fácil podría haber ido en cualquier dirección, perdió sus 4 portaviones, adjuntado con sus aeroplanos y ciertos de sus mejores pilotos, a la flota estadounidense mucho más pequeña del almirante Nimitz.

La derrota supuso el objetivo de la expansión de Japón a través del Pacífico y supuso una derrota de la que jamás se recobraría. Esta es asimismo entre las escasas peleas en la Segunda Guerra Mundial donde fueron los estadounidenses quienes fueron superados en número y superados y, no obstante, triunfaron. ¡De esta forma se hace, Chester!

8. Actium, 31 a. C.

Resultado de imagen de Actium, 31 a. C.

Imagínese de qué manera la historia podría ser diferente si la flota de Cleopatra y Mark Antony hubiese triunfado contra las fuerzas navales mucho más pequeñas de Octavian. En una guerra naval de des épicas, en el lapso de unas escasas horas Antonio y Cleopatra perdieron 2 tercios de su flota (unos 200 navíos) y cualquier oportunidad de deponer a Octavio como Emperador de Roma cuando sus soldados se enteraron de la derrota y han comenzado desertar en enorme número. Por supuesto, no estaban según con ser mártires por una causa perdida, la pareja logró huír de la carnicería y regresar a Egipto para trabajar en el plan “B”, que supuestamente implicaba suicidarse. Provoca que te preguntes por qué razón, si tenían la intención de terminar con todo de todas maneras, sencillamente no se hundieron con sus navíos; esa, cuando menos, habría sido la manera honorable de perder.

7. Waterloo, 1815

En un total repudio al intento de Napoleón de recobrar su gloria previo tras unas breves vacaciones en la isla paradisiaca de Elba, una fuerza de tamaño achicado de tropas británicas, holandesas y prusianas bajo el hábil mando del duque de Wellington arrojó al ejército de Napoleón al pequeño belga. localidad de Waterloo, poniendo de esta forma un fin innoble a su da un giro de regreso tan promocionada.

Evidentemente, el “Pequeño Cabo” había estado en una suerte de deslizamiento desde ese poco afortunado pequeño tema en Rusia unos cuantos años antes, en el momento en que perdió la mayoría de su ejército al retirarse de Moscú en pleno invierno, pero este último revés prácticamente acabó por él y lo envió a empacar para otro sitio de vacaciones; algún pequeño sitio llamado Santa Elena. Como es natural, no es una seguridad que Napoleón al final hubiese tenido éxito aun si hubiese superado a Wellington, pero es una seguridad perder y dejar en suspenso de forma permanente los proyectos que tenía para el futuro.

6. Gettysburg, 1863

Si pierde este, el general Lee probablemente marche sobre Washington DC, mandando a Lincoln y su personal a escapar y forzando al país a admitir la presencia de los Estados Confederados de América. Esta fue una victoria obligada para la Unión y, por suerte, el hombre a cargo, George Meade, probó estar a nivel, si bien por poco.

En una guerra que se extendió a lo largo de tres sofocantes días en el mes de julio de 1863, los 2 ejércitos masivos se aplastaron entre sí hasta transformarse en polvo, pero era la situación superior de la Unión (sostenían el lote alto) y la resolución imprudente de Lee de que el general Pickett cargara contra el centro de la línea de la Unión que acabó en la peor derrota en la narración de la Confederación hasta ese instante. Más allá de que las pérdidas de la Unión asimismo fueron esenciales, el Norte podría absorber mejor esas pérdidas. El Sur, por otra parte, jamás se recobró de Gettysburg y se vio obligado a empezar poco a poco más a librar una guerra protectora para eludir la ineludible derrota contra un Norte considerablemente más poblado, industrialmente adelantado y mucho más rico.

5. Guerra de Tours, 732

Archivo: Steuben - Bataille de Poitiers.png

Lo mucho más posible es que jamás hayas oído charlar de esta guerra, pero si los francos la hubiesen perdido, podríamos estar inclinándonos hacia La Meca cinco ocasiones cada día y aprendiendo nuestro Corán cada noche. La guerra cerca de Tours encaró a unos 20.000 francos carolingios bajo el mando de Converses Martel contra una fuerza musulmana de hasta 50.000 soldados bajo el mando de Abdul Rahman Al Ghafiqi con la intención de llevar el islam a Europa.

Si bien superado en número, Martel probó ser un comandante en especial capaz y derrotó a los invasores, expulsándolos de regreso a España y, al final (mediante su hijo, Pippin el Grande) fuera del conjunto de naciones. Si Martel hubiese perdido, el Islam probablemente se habría transformado en la fe predominante de Europa y, ocasionalmente, en la primordial religión de todo el mundo de hoy. Unicamente se puede acertar de qué manera esto habría perjudicado a la civilización occidental, pero probablemente hubiese tenido un tacto dramáticamente diferente al que tuvo.

4. Guerra de Viena, 1683

En algo tal como una exclusiva versión de la previo Guerra de Tours (ver n. ° 5), los musulmanes estaban de nuevo en marcha en un esfuerzo por reclamar toda Europa para Alá. En esta ocasión, cabalgando bajo el estandarte del Imperio Otomano, entre 150.000 y 300.000 soldados bajo el mando de Kara Mustafa Pasha se hallaron con una fuerza mezclada de unos 80.000 soldados bajo el mando del rey polaco John Sobrieski cerca de Viena un óptimo septiembre de 1683 y de alguna forma perdieron.

La guerra resultó ser el desenlace de la expansión islámica en Europa y resultó en que su comandante, Mustafa Pasha, fuera ejecutado por los turcos por conducir mal el asedio y las peleas por Viena. ¿Qué tan cerca estaban las cosas? Si Pasha hubiese atacado en el momento en que llegó por vez primera a la localidad a inicios de julio, Viena probablemente habría caído; No obstante, al aguardar hasta septiembre, dio tiempo a que el ejército polaco y sus socios llegaran para romper el asedio y proveer las fuerzas primordiales para mandar a los turcos a empacar. Aún de este modo, pensaría que con una virtud de 2 a 1 o aun de 3 a 1, deberían tener algo que enseñar por sus sacrificios.

3. Yorktown, 1781

En concepto de números, esta fue una guerra bastante insignificante (8,000 tropas estadounidenses, apoyadas por 8,000 tropas francesas, contra unas 9,000 tropas británicas) pero en el momento en que acabó el 19 de octubre de 1781, cambió el planeta para toda la vida. El indomable Imperio Británico, la superpotencia de su temporada, debería haber derrotado de forma fácil a los colonos ruinosos bajo George Washington, y a lo largo de la mayoría de la guerra, en general tuvieron el beneficio. En 1781, no obstante, los estadounidenses entremetidos habían aprendido a pelear y, habiendo conseguido la asistencia del archienemigo de Inglaterra, Francia, se habían transformado en una fuerza de combate pequeña pero profesional.

Como resultado, los británicos bajo Cornwallis se hallaron atrapados en una península entre los decididos estadounidenses por una parte y una flota francesa por el otro que logró irrealizable huír y de esta forma, tras dos semanas de pelea, se rindieron. Al llevarlo a cabo, los estadounidenses derrotaron a la primordial capacidad militar de todo el mundo y consiguieron la independencia de un país recóndito del nuevo planeta llamado USA de América.

2. Guerra de Salamina, 480 a. C.

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Imagine una guerra naval el día de hoy que implicó a mucho más de mil navíos y uno puede empezar a ver la intensidad de este único combate entre la Armada griega superada en número bajo Temístocles y la gran armada del rey Jerjes de Persia. Los helenos habían usado la astucia para lograr que la flota persa navegara hacia el ajustado ajustado de Salamina, donde lograron privarlos de explotar su superioridad numérica, y dieron a los persas una derrota humillante.

Como resultado, Jerjes se vio obligado a sacar la mayoría de su ejército a Persia, dejando Grecia a los helenos y conservando la civilización occidental en el desarrollo. Múltiples historiadores piensan que una victoria persa habría obstaculizado el avance de la Vieja Grecia y, por extensión, la “civilización occidental” en sí, realizando de Salamina entre las peleas mucho más esenciales de la narración de la raza humana.

1. Adrianópolis, 718

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Lo que la Guerra de Tours (ver No. 5) fue para Europa occidental, y la Guerra de Viena (No. 4) fue para Europa central, la guerra de Adrianópolis fue para Europa del Este en el sentido de que de nuevo, los ejércitos del Islam fueron detenidos. en sus pistas justo en el momento en que estaban listos para tomar toda Europa.

Si esta guerra se hubiese perdido y Constantinopla —en ese instante la localidad mucho más grande de la cristiandad— hubiese caído a cargo de los musulmanes, habría tolerado que los ejércitos del Islam avanzaran prácticamente sin óbices por los Balcanes, Europa central y también Italia. En verdad, Constantinopla actuaría como el corcho de una botella, eludiendo que los ejércitos de Alá cruzaran el Bósforo y tomaran Europa de forma fuerte, un papel que jugaría a lo largo de los próximos 700 años hasta el momento en que la localidad al final cayese en 1453.

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