Las 10 citas más masculinas

¿En algún momento te detuviste a preguntarte: “Oye, qué fue lo mucho más varonil que alguien ha dicho?” Bueno, no tienes por qué razón inquietarte mucho más. Las citas en esta lista son los extraños equivalentes en la vida real de las oraciones ingeniosas que todos vimos decir a Arnie y Bruce Willis en las películas de acción. Una cita de este género puede no ser siempre y en todo momento la cosa mucho más segura de decir, o la mucho más verdadera, o aun la mucho más sabia. Pero en verdad es el mucho más varonil.

10. ¡Malditos torpedos! ¡Máxima agilidad adelante!

Dicho por: Almirante David Farragut, Oficial de la Armada de la Unión

Amanecía en el mes de agosto de 1864. David Farragut y su flota de dieciocho navíos habían empezado su ataque al último puerto en poder de la Confederación en la Guerra Civil. Un barco de la flota de Farragut, el USS Tecumseh, se desvió sutilmente de su curso y chocó contra una mina, entonces famosa como “torpedo”. En cuestión de minutos, el acorazado “insumergible” se encontraba cayendo. Otros navíos, sobresaltados, comenzaron a retroceder. Farragut no quedó impresionado y preguntó mediante una trompeta (eran días precedentes a la radio) qué demonios pasaba. La contestación fue “¡Torpedos!” En contestación, Farragut verdaderamente pregonó esta aún conocida contestación. “¡Malditos torpedos!”

Y el sentimiento no era pura terquedad por la parte de Farragut: según sus cálculos, la mayor parte de las minas habían estado bajo el agua bastante tiempo para marchar. Y, en verdad, los otros diecisiete navíos de la flota se abrieron paso a través del campo de minas seguro. Tras una guerra con los navíos confederados, la flota de Farragut salió triunfante. (military.com)

9. Por el hecho de que está ahí.

Dicho por: George Mallory, montañero

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Esta fue la contestación sucinta que Mallory le dio a un notero del New York Times, que deseaba comprender por qué razón tenía la intención de escalar el Monte Everest. Tras todo, aun en la actualidad la multitud todavía muere intentando de escalar la montaña mucho más alta de todo el mundo, y esto fue en 1923. Las expresiones de Mallory resumen el deseo de adentro de examinar y conseguir, no por ninguna ganancia externa, sino más bien sencillamente por el exitación de llevarlo a cabo.

Adjuntado con un compañero, Mallory procuró llegar a la cima del Everest en 1924, pero los 2 desaparecieron cerca de su destino. El cuerpo de Mallory se descubrió en 1999, pero hasta hoy, absolutamente nadie sabe con seguridad si los hombres llegaron a la cima del Everest antes de fallecer. Si lo hiciesen, habrían sido los primeros: el próximo intento exitoso tomaría otros veintinueve años. (thisdayinquotes.com)

8. ¡Vamos a tener nuestra pelea a la sombra!

Dicho por: Dienekes the Spartan

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Mucho más de 2.500 años después, la guerra de las Termópilas todavía es conocida entre los seguidores de la virilidad. El historiador Herodoto registró los datos de esta pelea de tres días, donde una coalición de helenos dirigida por 300 guerreros espartanos sostuvo a raya a los ejércitos invasores del Imperio Persa. Herodoto detalla a Dienekes no solo como el mucho más valeroso y distinguido de los espartanos, sino más bien asimismo como un profesor del talento rudo. En el momento en que un habitante local le notificó que los medos, entre los ejércitos mandados por los persas, eran tan varios que se sabía que sus flechas tapaban el sol, el hombre respondió: “Geniales novedades. Si los medos oscurecen el sol, lucharemos a la sombra “. (wadsworth.com)

7. Lucharemos en las playas, lucharemos en los terrenos de aterrizaje, lucharemos en los campos y en las calles, lucharemos en las lomas: jamás nos rendiremos.

Dicho por: Winston Churchill, presidente británico

En 1940, los nazis habían llegado a las costas francesas mucho más próximas a Enorme Bretaña, repeliendo a las tropas británicas que habían luchado allí. Una invasión de Enorme Bretaña parecía inminente y el presidente Winston Churchill pronunció un alegato muy preciso en el parlamento.

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El pasaje previo, que concluyó el alegato, fue al unísono rudo y habilidosamente desarrollado. Según los lingüistas, Churchill llenó deliberadamente sus frases con expresiones cortas y fáciles derivadas de las raíces anglosajonas del inglés. Esto no solo logró que el alegato sonara mucho más poderoso, sino le dio una sensación inspiradora y ‘patriótica’. (jordanpossblog)

6. Amigos, les solicitaré que estén lo mucho más mudos viable. No sé si entiende totalmente que me terminan de disparar; pero se precisa mucho más que eso para matar a un Bull Moose.

Dicho por: Theodore Roosevelt, ex- presidente de EE. UU.

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En el momento en que hacía campaña en Milwaukee para intentar recobrar su presidencia, un viable asesino le disparó a Roosevelt en el pecho con una pistola calibre .38. La bala horadó un bulto de papel, notas para un alegato que iba a ofrecer, en la chaqueta de Roosevelt y se alojó bajo una de sus costillas. Qué bueno que no utilizaban un teleprompter en esos días.

Entonces, ¿qué logró Roosevelt en contestación al intento de asesinato? Creyó que no era enorme cosa, continuó y pronunció el alegato. Lo que suena bastante desquiciado aun antes de estimar que el alegato duró noventa minutos. Eso habría sido suficientemente desafiante para alguien que no se encontraba sangrando por una bala en el pecho. El supuesto asesino de Roosevelt fue tomado, pero de todos modos tuvo suerte: se sabía que el ex- presidente portaba de forma regular una pistola esconde. (doctorzebra.com)

5. ¡Tiro mejor!

Dicho por: Hannie Schaft, luchadora de la Resistencia de holanda

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Hannie Schaft nos revela a todos que la “virilidad” no en todos los casos debe ser así. Schaft era integrante de un conjunto de resistencia en la Holanda ocupada por los nazis y había participado en boicots y homicidos. Fue capturada cerca del final de la guerra y llevada a un área recóndita para ser ejecutada. El conjunto que la escoltaba incluía a Maarten Kuiper, un oficial de las SS holandés que asimismo había estado implicado en el arresto de Ana Frank.

Este buen tipo le disparó a Schaft, de 24 años, pero solo la hirió. Sin temor, Schaft se burló de él por su mala puntería, lo que provocó que Kuiper le disparase nuevamente. Con suerte, salió a casa y lloró después.

4. ¡Este es buen día para fallecer!

Dicho por: Irreconocible; Atribuido a Crazy Horse, líder de guerra Lakota

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En una memoria de la Guerra de Little Big Horn, donde una coalición de Lakota, Northern Cheyenne y Arapaho luchó contra una fuerza dirigida por George Custer, un guerrero Lakota mentó a ‘alguien’ chillando esta línea como un grito de guerra. Desde ese momento, se ha asumido en buena medida que el orador era Crazy Horse, el hombre que dirigía esa una parte de la guerra. Lo mucho más posible es que fuera un dicho común de Lakota. Aún de esta manera, su virilidad se hizo eco por medio de las generaciones, y los productores de Star Trek entonces lo transformaron en un dicho de la raza guerrera alienígena falsa, los Klingon. (hubpages.com)

3. Solo salgo. Es posible que sea cierto tiempo.

Dicho por: Capitán Lawrence Oates

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Las cosas no salieron bien en la expedición británica de 1912 al Polo Sur apuntada por Robert Scott. Cinco hombres, incluyendo el capitán Oates, viajaron mucho más de mil millas en 79 días, solo para conocer en el momento en que llegaron allí, un conjunto de noruegos los había llevado al Polo.

Empeoró. El mal tiempo, el escorbuto y la congelación han comenzado a golpearlos, matando a un hombre y ralentizando seriamente a un Oates herido. Más allá de que Scott le disgustaba enormemente, Oates solicitó reiteradamente a sus compañeros que lo dejaran atrás para lograr salvarse. Ellos rechazaron. Por último, Oates pronunció estas reconocidas últimas expresiones antes de salir de la tienda a un tiempo de -40 ° F. Los otros hombres procuraron disuadirlo, pero por último reconocieron que Oates se encontraba cumpliendo con su deber como caballero inglés. (infobritain.co.uk)

2. ¡Todavía no he comenzado a luchar!

Dicho por: John Paul Jones, Capitán del Bonhomme Richard

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Los marineros, supuestamente, son buenos para realizar citas varoniles. John Paul Jones, un oficial naval en la Guerra de la Independencia, se encaró al HMS Serapis británico en 1779, mientras que se encontraba en frente de las costas de Inglaterra. Su barco, el Bonhomme Richard, superado en armas, fue alcanzado tanto por fuego enemigo como por fuego amigo. En un punto bajo, el capitán del Serapis chilló “¿Marcó sus colores?”, O sea, rendirse.

Jones respondió: “¡Todavía no he empezado a luchar!” Quizás sus hombres estaban animados por su rudeza, pues la guerra de manera rápida se volvió en su favor. El Serapis se rindió y la tripulación del Bonhomme la abordó, solo a fin de que su barco horrorosamente dañado se hundiese. Lo que debe existir dejado al capitán de Serapis sintiéndose bastante imbécil. (suffolknewsherald.com)

1. Realice lo acertado por el hecho de que es preciso y déjelo en paz.

Dicho por: Chiune Sugihara, cónsul japonés en Lituania en la Segunda Guerra Mundial

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Era el año 1940 y los nazis estaban a puntito de irrumpir Lituania. Chiune Sugihara, usado del cónsul japonés local, se vio abrumado por una multitud agobiada de asilados judíos. Precisaban visas de tránsito a fin de que los soviéticos, entonces en el poder, les dejaran escapar del país. Si bien El país nipón era técnicamente un aliado nazi en ese instante, Sugihara decidió “joder” y empezó con un alboroto renegado de emisión de visas, haciendo un trabajo hasta 20 horas cada día para hacer una cantidad enorme de privilegios que salvan vidas. Se calcula que 40.000 personas están vivas el día de hoy debido a eso que logró Sugihara.

Como era de aguardar, a El país nipón no le agradó esto y de manera rápida acabó la carrera de servicio público de Sugihara, mandando a su familia a la pobreza. Sugihara podría haber vivido el resto de su historia quejándose de esto. No obstante, no lo logró, y asimismo se encogió de hombros de manera continua por cualquier atención prestada a sus actos heroicos. ¿Por qué razón? La contestación está en la cita de Sugihara, dada en contestación a una pregunta sobre por qué razón había escogido contribuir a los asilados. No salvó vidas para ganar algo o para impresionar a absolutamente nadie. Lo logró pues se encontraba bien. (artofmanimony.com)

por Charlotte Coville

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